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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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lunes, 26 de agosto de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 14)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 14 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 14: Noche Buena


 Una blanca y esponjosa capa cubría el parque y los patios de Mystic Falls, un camión recorría muy temprano cada mañana para remover la nieve de las calles y avenidas del pueblo, los dueños de casa hacían lo suyo quitando nieve de sus coches mientras los niños corrían abrigados hasta la cabeza y jugaban los típicos juegos del invierno.

En el centro del pueblo podía verse mucha gente caminando de un lado a otro haciendo las últimas compras navideñas y en medio de la plaza un coro de jóvenes de la secundaria cantaban los villancicos propios de la temporada, era lindo ver desde el centro hasta el área residencial adornado con vistosas luces de colores.

Y la casa Salvatore no era la excepción.

-¿Cuántas luces mas piensas poner? – pregunto Jeremy colgando una línea de luces blancas alrededor de una hermosa guirnalda en todo el borde de la puerta principal de la casa.

-Ya falta poco no te quejes – decía Elena sacando mas luces de una caja

-Veo que sacas y sacas cajas y nunca terminamos

-No te quejes, es divertido decorar la casa, se siente llena de espíritu navideño ¿No lo sientes?

-Si Jeremy ¿No lo sientes? – dijo Damon desde la sala, estaba cómodamente sentado tomando chocolate caliente hecho por Liz

-Cállate que no eres tu el que lleva todo el día colgando luces y recibiendo ordenes de la señora Gilbert – exclamo con burla ganándose un golpe de su hermana

-Tienes razón, se lo que es eso – dijo Damon por lo bajo pero ella lo escucho muy claro.

Elena puso los ojos en blanco y soltó una risita

-Solo termina de poner esas y basta por hoy mañana Maggie y yo decoraremos el árbol ¿Contento?

Jeremy asintió aliviado de que pronto acabaría y siguió en su tarea.

-¡Vaya vaya! Pero qué bonito está quedando todo por aquí – dijo Giuseppe sentándose a lado de Damon

-Es todo obra de Elena papá

-Lo sé, todos los años ella y Jeremy se han encargado de decorar la casa y de alegrar mis navidades – los ojos de Giuseppe brillaban al recordar que de no haber sido por los hermanos Gilbert su casa estaría triste y vacía.

-Papá con respecto a eso yo quisiera hablar contigo

Elena se dio cuenta que hablarían de algo que solo les competía a ellos dos y decidió darles su espacio, le hizo señas a su hermano y éste la siguió hasta la cocina donde Liz y Maggie terminaban la cena.

-Una disculpa no basta para expresar lo mucho que siento haberme ido de aquí…

-Tenías un sueño hijo y lo cumpliste, y créeme que estoy orgulloso de ello, de que hayas realizado lo que querías en la vida.

-Lo hice papá, pero a veces tenerlo todo no es nada si mi familia no está conmigo, me entregue tanto al trabajo convirtiéndome en una especie de robot que se movía por un control remoto, estaba vacío papá…paso el accidente y quede expuesto, la vida me dio una gran lección al dejarme ciego, me di cuenta de lo vulnerable que soy.

-Hijo no seas tan duro contigo

-Es la verdad y lo siento tanto papá – Damon busco a su padre con su mano para abrazarlo, Giuseppe se acerco y los dos se fundieron en un fraternal y sincero abrazo

 – de verdad lo siento, tantos años me perdí de venir a visitarte, de pasar acción de gracias y navidades juntos, tantas cosas papá…pero créeme que eso va a cambiar

-¿Qué quieres decir? ¿Vendrás mas seguido por aquí? – dijo Giuseppe volviendo a su lugar y limpiándose una lagrima que se había escapado de sus ojos al abrazar a su hijo.

-Me quedare en Mystic Falls, ya lo decidí

-¿Qué hay de la constructora?

-Puedo viajar todos los días, Luca me llevara y me traerá sin ningún problema, además ya tengo comprador para el apartamento que tengo en Chicago.

-Esta es tu casa hijo, no sabes lo feliz que me hace saber eso

-Me tendrás aquí por un buen tiempo papá.

-¿Elena ya lo sabe?

-Creo que tiene una idea, a esa chica no se le escapa nada

-Estoy seguro que se pondrá muy contenta ¡Yo lo estoy! – dijo muy emocionado.

-Sí, el hijo prodigo regresa a Mystic Falls

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Elena aprovecho sus días libres en el hospital y se levanto temprano para preparar un rico desayuno a Damon quien el día anterior le había hecho la indirecta que quería comer hot cakes, obviamente Elena lo complació ¿Cómo negarle algo a su novio si se lo pedía con esos ojos azules tan lindos que tenia? y por la tarde salió de compras con su amiga Caroline, tenia regalos pendientes por comprar.

-Las tiendas están a reventar en esta época del año, mira como esta de lleno Toys Palace – dijo Caroline señalando hacia la tienda de juguetes – los niños se vuelven locos ahí adentro.

-Así éramos nosotras ¿recuerdas? Solíamos venir con Matt y Tyler todas las tardes y recorríamos los pasillos viendo juguetes

-Y a ti Elena no te gustaba jugar a las muñecas conmigo por jugar a los carritos con Matt – reprocho Caroline

Elena soltó una carcajada

-Las muñecas no eran lo mío Caroline, era emocionante ver cuando los carritos chocaban entre si y se deslizaban por la calle, buenos tiempos aquellos.

-Sí, oye cambiando de tema ¿Ya decidiste que le vas a regalar a Damon?

-Creo que tengo una idea, es difícil regalarle a alguien que lo tiene casi todo pero en algo estoy trabajando

-Dime que es ¿Es algo sexy cierto?

-¡No! – Exclamo Elena y luego sonrió – cállate Caroline, mejor vamos a tomar algo al Bakery.

Entraron y justo en ese momento Alaric iba de salida.

-Hey Ric ¿A dónde vas tan a prisa? – pregunto Elena quitándose el gorro de su cabeza.

-Voy a tu casa, Damon me llamo para pasar la tarde y ya voy retrasado, creo que ya sabes cómo se pone cuando lo hacen esperar.

-Sí y por eso te sugiero que te apresures – dijo Elena, ella sabía que Damon era un impaciente de primera – no querrás que utilice el timbre

-¿Timbre? – pregunto Alaric curioso

-Olvídalo es algo que Damon usa a menudo, que la pasen bien

-Ok, hasta luego chicas.

-No me digas que sigue usando ese odioso timbre – dijo Caroline sentándose a la mesa que estaba junto a la ventana – casi vuelve loca a mi pobre madre

-Lo hace de vez en cuando, no le gusta que lo hagan esperar.

Jenna las vio de detrás del mostrador y se acerco a saludarlas.

-¡Hola chicas! Qué bueno verlas por aquí ¿Qué van a tomar? Puedo traerles un café exquisito que un primo de Ric trajo de Brasil hace una semana

-Oh eso sería genial Jenna – dijo Elena – eres un amor

-Ok, ya se los traigo y de paso me quedo platicando aquí con ustedes, en todo el día no he parado de ir de aquí para allá y ya es hora de mi descanso.

Como tres buenas amigas conversaron parte de la tarde sin parar, Caroline con sus indiscreciones y Jenna escandalizada al escucharlas hacían que las tres rompieran en carcajadas, Elena se veía feliz, se podía ver en su andar, en sus gestos y sus ojos tenían ese brillo característico de una mujer enamorada.

Estar con Damon y con sus amigas hacía de la temporada navideña algo único y especial.

Jenna miraba hacia afuera y abrió los ojos como platos cuando vio  quien se disponía a entrar al Bakery.

-Elena no voltees pero Rebecah está a punto de entrar – dijo Jenna desviando la mirada, Caroline con lo “prudente” que era se giro para ver y ahí estaba, abriendo la puerta y entrando con sus ínfulas de grandeza.

-¡Oh ahí estas! – Exclamo Rebecah de pie frente a ellas – supuse que estabas aquí, típico de una mujer corriente como tú.

-¡Hey!  - Caroline golpeo la mesa con sus manos molesta por su comentario – si vienes a discutir será mejor que te largues

-Caroline no… - susurro Elena sin quitar la mirada de Rebecah

-No voy a permitir que esta…”señorita” venga aquí a insultarte Elena

-Solo quiero hablar contigo Elena – la expresión de su cara era fría - ¿O me vas a negar compartir unas palabras?

-Está bien – dijo Elena cruzándose de brazos

-¡Elena! – exclamo Caroline

-Estaré bien, serán unos minutos nada más ¿No Rebecah? – Rebecah asintió levantando una ceja.

Caroline se puso de pie a regañadientes y no muy segura de dejar a Elena con Rebecah, se notaba en sus ojos que nada bueno saldría de su boca ese día, acompaño a Jenna detrás del mostrador para estar pendientes de cualquier cosa que sucediera.

-¿De qué quieres hablar Rebecah?

-Pero tranquila Elena, déjame preguntarte ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho con tu vida?

-No perdamos el tiempo en cosas que se que no te interesan ¿Qué es lo que quieres decirme?

-¿Cómo vas con mi ex? ¿Ya te saco de quicio?

-Damon y yo estamos bien gracias por preguntar

-¿Qué tal el sexo? – Pregunto con la burla marcada en el rostro - ¿Atinó?

-¿Así que a eso has venido? A burlarte, no voy a compartir detalles de mi relación con Damon

-Muy bien jugado Elena, tengo que admitir que supiste jugar muy bien tus cartas aprovechando de mi ausencia pero sobre todo de la ceguera de Damon, tengo que felicitarte por eso y me sorprende de una mujer como tú.

-Yo no jugué a nada Rebecah, yo solo estuve con él en el momento en que necesito de alguien, estuve ahí en su recuperación y le di mi tiempo cuando necesito compañía…si te dejo fue porque sintió conmigo lo que tú nunca pudiste despertar en él, además a tiempo se libro de ustedes, lo digo porque tu hermano resulto ser un ladrón.

Las palabras de Elena calaban hondo en Rebecah quien apretaba los labios de la ira que sentía al pensar que Damon la había cambiado por una mujer que ni siquiera había visto y que ahora la enfrentaba sin temor.

-Deberías verte Elena, tan valiente y atrevida que te ves hablándome así y tan segura del amor de Damon pero…déjame preguntarte algo – se apoyo en sus brazos en la mesa con una mirada penetrante y cargada de maldad - ¿Estarás así de segura cuando él recupere la vista? ¿Ya pensaste en su reacción cuando vea lo insignificante que eres? – volvió a su posición y cogió su bolso como alistándose para irse – son cosas que deberías considerar cariño porque imagínate cuanta mujer guapa y atractiva que hay por ahí queriendo arrebatártelo ¿Sera que su amor por ti es más fuerte?

Elena se quedo callada, Rebecah había tardado mucho en reaccionar después de que Damon rompiera el compromiso pero ahí estaba y había vuelto a Mystic Falls solo para fastidiar y quebrar a Elena.

-Ok cariño es tiempo de irme y no te preocupes que no volveré a este pueblo de cuarta, tengo cosas más importantes en que invertir mi tiempo – se puso de pie y tranquilamente salió del Bakery.

Ahora Elena pensaba en el día en que Damon recuperara la vista… ¿La amaría igual? ¿Se decepcionaría al ver que no era el tipo de mujer que le gustaba? Esas y otras preguntas más cruzaban su mente.

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Damon y Alaric departían en la sala de la casa, unos cuantos tragos habían servido para entrar en calor ya que afuera hacia mucho frio y era agradable compartir entre amigos, Giuseppe se les había unido al principio e incluso Jeremy quien se había tomado un trago cortesía de Damon con la condición de que no le dijera a su hermana, pero se retiraron minutos después a recibir las sillas y mesas para la cena de navidad que anualmente la casa Salvatore ofrecía a sus más cercanos amigos.

La nieve había cubierto casi en su totalidad el jardín de los Salvatore pero con ayuda de Jeremy y sus compañeros de escuela así como de Matt Donovan que se había llevado a medio equipo de futbol lograron  sacar la nieve y colocar una base de madera del tamaño de una cancha de basquetbol para cubrir la grama y una enorme carpa adornada con luces blancas y de colores alrededor para cubrir el cielo de los invitados al día siguiente.

-¿Qué es ese delicioso olor que viene de la cocina? – dijo Alaric moviendo las aletas de la nariz siguiendo el olor que venía de la cocina.

-Es Liz – contesto Damon agitando su vaso para que Alaric le sirviera otro trago mas – desde hoy comienza a cocinar la cena de mañana ¿Jenna y tu vendrán cierto?

-¿Y perderme esa comida? Claro que vendré – dijo sonriendo – no pero ya en serio – tomo el vaso de Damon y le sirvió mas bourbon – Jenna y yo estaremos honrados de venir y pasar noche buena con ustedes, la casa está muy linda adornada con luces, el árbol y se siente en verdad un ambiente cálido y de eso se trata de estar con la familia y amigos.

-Sera mi primera vez en muchos años Ric y no sabes lo emocionado que estoy, a pesar que no puedo ver me siento alegre, tendrías que estar en mi pellejo para entender lo que te estoy diciendo, es como…

Damon se quedo callado de forma abrupta y se quedo quieto en su posición moviendo los ojos hacia todos lados abriendo los parpados repetidamente.

-¿Cómo qué? – Pregunto Alaric esperando respuesta y terminándose su trago - ¿Cómo qué? – repitió al no obtenerla

Damon movió la cabeza hacia su izquierda donde estaba el árbol de navidad iluminado con luces de arriba abajo que Elena y Maggie habían adornado temprano en la mañana y se inquieto al ver ciertos destellos de luz.

-¿Pasa algo?

-No…es solo que recordé que olvide comprar un regalo a mi padre, es eso

-El mejor regalo para Giuseppe es que estés aquí en casa Damon, no te preocupes por eso

-Si si…eso creo – cerro los ojos abriéndolos a los pocos segundos y los destellos de luz seguían ahí.

-¿Seguro que estas bien? Será mejor que no bebamos mas – se puso de pie y llevo la botella al mini bar

Damon siguió la voz de su amigo y vio una especie de sombra ¿O una mancha? era la figura de Ric la que estaba viendo.

Primero los destellos de luz y ahora sombras que se movían a su alrededor, abrió los ojos esforzándolos a ver mas allá y logro ver más luces que titilaban a su alrededor, luces que provenían del árbol y de la puerta principal.

¿Sería posible? ¿Ese era el comienzo de lo que tanto anhelo los últimos meses?
De repente las luces habían aparecido ante él y seguían ahí, no le comento nada de lo que sucedía a Alaric.

-Ok viejo, será mejor que me vaya, tengo una esposa que me espera en casa – tomo su abrigo y se acerco a despedirse de Damon.

La figura de Alaric apareció ante sus ojos, pero era solo eso, una rara figura parecida a un fantasma ya que no lograba distinguir los rasgos ni nada de eso.

-Salúdame a Jenna y los esperamos mañana ¿Ok? – dijo Damon entrecerrando los ojos

-¿Seguro que estas bien? Te veo raro

-Estoy perfectamente no te preocupes, ve a casa.


En cuanto Alaric se fue, Damon se puso de pie y camino a su habitación, no daba tumbos como antes, sus pasos eran firmes y seguros, arrastro los dedos por toda la pared moviendo su cabeza hacia todos lados tratando de distinguir algo, levanto la cabeza y vio las luces de las lámparas colgadas en el techo a lo largo de todo el pasillo “las veo” pensó “Veo las luces” sonrió dejando ver sus dientes por un momento, llego a su habitación y se quedo ahí a esperar a Elena.

No le diría nada acerca de lo que estaba pasando, no quería crearle falsas expectativas y si solo era una falsa alarma y al día siguiente volvía a lo mismo quería ser él y solo él quien se llevara la decepción.

Escucho a lo lejos la puerta principal y luego el sonar de unas llaves caer a la mesa del recibidor, espero pacientemente hasta que Elena entro a su cuarto.

-Volviste – dijo sin voltear su cabeza

-Sí, pase la tarde con las chicas y luego fui un rato al Grill ¿Ya cenaste?

-Comí algo con Ric hace un rato ¿Y tú? – Elena se paro frente a la cama quedando justo a su vista, Damon entrecerró los ojos pero al igual que a Alaric solo distinguía una rara figura, pero más pequeña esta vez.

Elena estaba de brazos cruzados pensando en lo que Rebecah le había dicho en el Bakery.


“¿Me querrá de la misma manera cuando vuelva a ver?” pensó ella “Nunca me ha visto no sé cómo reaccionara”

“No la distingo bien…por favor que esto sea real y este recuperando la visión…necesito verla”

“Lo amo demasiado y no soportaría su rechazo”

“Muero por ver a la mujer que amo…no importa como luzca porque a mis ojos siempre será hermosa”


Los dos tenían todo un tráfico de pensamientos, ella con el tema que Rebecah exitosamente había metido en su cabeza causándole el temor de que Damon se llevaría una decepción al verla y que fijaría sus ojos en otras mujeres y él deseando verla y con el temor latente de que lo que estaba pasando con sus ojos fuera nada.

Esa noche fue extraña ya que solo se dijeron buenas noches y se fueron a dormir cada quien por su lado con la cabeza a reventar de ideas y pensamientos que no se habían atrevido a compartir.

Y así fue al día siguiente, estaban pensando demasiado las cosas y eso los puso de un extraño humor. No molestos si no que ansiosos.

Al final del día Damon había progresado enormemente, ahora veía más que luces, tenia imágenes borrosas de la casa y de algunos de sus habitantes, se sentía emocionado de su evolución pero aun así guardo silencio sobre ello, dejaría que todo siguiera su curso y cuando la claridad llegara a sus ojos lo gritaría a los cuatro vientos.

Elena entro a su habitación cuando él recién salía de la ducha, se cubrió con una toalla de la cintura para abajo y se quedo dentro del baño escuchando su andar por todo el cuarto.

-¿Damon? Por favor dime que estás listo – dijo Elena mirándose al espejo y acomodándose su abrigo negro.

-Si con estar listo te refieres a estar bañado y cambiado con mi suéter de reno y mi pantalón de pana verde pues no – contesto apoyado de espadas en la puerta del baño

-¡Damon!  - exclamo Elena - Giuseppe pregunta por ti, dice que tú harás el brindis de medianoche

-¿Ah sí? – Pregunto alzando una ceja  - ¿Y qué hora es?

-Casi las once, Damon se supone que estarías listo a las nueve ¿Qué has estado haciendo?

-Tenía que depilarme las piernas, exfoliar mi cara y ocupaba urgente una manicura

-No estoy bromeando Damon – dijo Elena riendo por el comentario – solo apresúrate, te dejo tu ropa sobre la cama ¿Puedo esperarte si quieres?

-No, ve tranquila que yo iré en cuanto este listo.

-Ok…apresúrate ¿sí? Me siento extraña sin ti allá afuera

-No tardare amor, lo prometo.

Salió en cuanto escucho la puerta cerrarse, a medida que se vestía las imágenes eran más claras, podía ver sus pies desnudos sobre el piso, su suéter cuello de tortuga gris y el saco color negro sobre la cama. Volvió la mirada hacia el espejo junto a la cómoda y vio claramente su reflejo, se acerco de a poco quedando sin palabras al verse de nuevo. Miro hacia todos lados en su habitación y todo estaba ahí, la cama con su edredón azul marino, el closet de caoba que cubría toda una pared y la lámpara de pie con la que había tropezado una vez. Parpadeaba una y otra vez para cerciorarse que lo que pasaba era real y cuando abría los ojos se encontraba de nuevo con las imágenes de su habitación.

-Puedo ver… - susurro dejando escapar una sonrisa – ¡Puedo ver!

Después del shock emocional del que había sido objeto al recuperar la vista Damon se dio cuenta que tenía que hacer algo.

“Elena” pensó, y de inmediato y con la emoción latente en todo su ser termino de cambiarse, se peino por primera vez en mucho tiempo metiendo sus dedos en su pelo y recordó que ahora en adelante podría afeitarse solo y sin ayuda de su padre, tantas cosas que había dejado de hacer por estar ciego, pero eso era secundario porque lo importante era Elena.

Se dio un último vistazo al espejo después de ponerse su loción favorita y con el corazón a punto de salirse de su pecho abrió la puerta de su habitación que daba al jardín y salió.

Vio la enorme carpa blanca adornada con luces y guirnaldas del mismo color y por debajo de ella las mesas con los invitados, amigos y conocidos del pueblo, no reconoció casi a nadie, es mas no pensó que llegaría tanta gente…eran más de cincuenta, se acerco y se quedo apoyado en uno de los faroles del jardín admirando lo bonito del ambiente y dándose cuenta de cómo extrañaba su casa.

En noche buena suceden cosas inesperadas y esa noche había ocurrido el milagro que tanto había esperado.

Suspiro profundamente y se puso en camino hacia los invitados, estaba nervioso como nunca lo había estado, estaba muy cerca de hacer viva la imagen de su amada…estaba nervioso.

Cuando entro a la carpa nadie pareció percatarse de su presencia y eso era bueno porque quería centrarse en encontrar a Elena, se quedo de pie a lado del bar y de repente Jeremy toco su hombro

-Giuseppe esta buscándote – Damon se giro hacia él y se le quedo viendo, era un chico bien parecido y con aspecto despreocupado el que tenía a su lado

-Tú eres Jeremy – dijo en voz baja

-¿Qué? claro que soy Jeremy ¿Quien más? ¿Ya no recuerdas mi voz?

-Si la recuerdo – dijo sonriendo de lado

-Elena también te está buscando

-¿Dónde está? – pregunto ansioso

-Espérame aquí voy a buscarla y le diré que ya estás aquí, no te vayas a ir ¿ok?

Jeremy no se dio cuenta que Damon lo había visto y entro a la casa por Elena.

*Damon no se quedo quieto y comenzó a buscar entre la gente, habían muchas rubias en el lugar y muy pocas morenas eso hacia su búsqueda más sencilla, sabía que en cuanto la viera sentiría el mariposeo en el estomago y se le erizaría la piel, y así fue… porque la vio.

Estaba de espaldas junto a una chica de cabellos rubios y ondulados que reía y hablaba a la vez con una copa en la mano, también había un chico alto y fornido de pelo castaño a lado de la rubia, y a medida que se acercaba su corazón latía más fuerte…era ella ¿Quién mas lo haría sentir así si no era Elena?

Camino despacio disfrutando de la deliciosa tortura que le causaba la ansiedad de tenerla frente a él y verla por primera vez.

La rubia lo vio llegar y se apresuro a decir: “Oh Damon esta aquí” haciendo que Elena se girara hacia atrás.

El corazón se le detuvo y dio un vuelco dentro de su pecho en cuanto la vio, traía un vestido gris tallado a la cintura y un abrigo color negro, medias  y botas del mismo color que le llegaban por debajo de las rodillas, su figura era única, era la que sus manos habían dibujado tantas veces en la intimidad, sus ojos le parecieron familiares así como también sus mejillas que en ese momento se habían sonrojado, era la reacción típica de su cuerpo cuando Damon estaba cerca y ahora él se daba cuenta de ello.

Estaba fascinado y no podía quitarle los ojos de encima.

-Tal como te imagine – susurro sonriendo de lado

Elena volteo de reojo a sus amigos quienes se habían apartado para darles espacio, su mirada volvió a Damon.

-Hermosa mía

Elena noto algo en él, se quedo en silencio unos segundos tratando de descifrar lo que era y se le erizo la piel al darse cuenta, siempre que Damon fijaba sus ojos en ella sentía que la miraba, pero esta vez iba más allá de eso, sus ojos azules se centraban en puntos específicos cosa que no sucedía antes…realmente la estaba viendo.

-¡Damon puedes verme! – se acerco a él y rápidamente sostuvo su rostro en las manos dibujando las líneas perfectas de su rostro.

-Te veo Elena – susurro – te veo – beso su frente y volvió de nuevo sus ojos a ella

-Es…es increíble Damon ¡Oh Dios mío estoy tan contenta!  - a Elena le faltaba el aire y se le dificultaba hablar debido a la emoción que sentía - tenemos que decirle a Giuseppe, se pondrá muy feliz y…

-Déjame disfrutarte amor…déjame verte, he esperado tanto tiempo para esto – Damon no soltaba a Elena, quería verla y no dejarla ir, por fin podía disfrutar de su belleza – eres tan hermosa que no puedo dejar de verte.

Elena recordó las palabras que Rebecah le había dicho el día anterior, esas que no la habían dejado dormir y que revoloteaban en su cabeza.

Pero Rebecah se había equivocado, Damon seguía ahí con ella y sus ojos azules le decían que la amaba tal como ella era…Rebecah logro meter ideas en  su cabeza pero Damon con una sola mirada logro borrarlas y la hizo sentir la mujer más bonita y afortunada de todas.

-Te amo tanto Elena – bajo a sus labios y planto un beso en ellos sin importar quien los miraba y que podían decir, estaba en su casa y podía hacer lo que quisiera – te amo.

-Yo también te amo Damon – se miraron a los ojos sonriendo y disfrutando del momento que los envolvía, por fin sus ojos se encontraban.

Giuseppe estaba tan emocionado cuando se entero que él mismo hizo el brindis para así darles la noticia a sus amigos y demás invitados de que su hijo había recuperado la vista, se sentía dichoso de que todo fuera por buen camino, ese año había recuperado a su hijo.

Muchos se acercaron a Damon, quien no soltaba a Elena de su mano, y compartieron la buena noticia, entre ellos Alaric y Jenna quienes estaban muy emocionados de que su amigo estuviera bien del todo.

Faltaban unos segundos para que el reloj marcara las doce de la medianoche, momento del  “Feliz Navidad” y todos se preparaban para ello.

Damon arrastro a Elena hasta el kiosco al otro lado del jardín para vivir ese momento juntos y lejos de la algarabía de la gente.

 Las campanas de la iglesia de Mystic Falls sonaron indicando las doce de la noche y cada uno abrazo a quien tuviera más cerca, Giuseppe a Liz, Caroline a Matt, la alcaldesa a su hijo Tyler, Matt Donovan a su hermana y así los demás invitados.

Damon envolvió a Elena en sus brazos aprisionándola contra él sintiéndola al máximo, si ya era difícil estar sin ella cuando no podía verla, ahora le resultaba el doble.

-Feliz Navidad hermosa – susurro en su oído, Elena se estremeció en sus brazos y se aferro a él.

-Feliz Navidad – contesto levantando la cabeza para verlo de frente.

-Tus ojos siempre fueron mi debilidad, ahora que puedes verme no podre ocultar mis sonrojos ni mis caras de boba al verte

-Tú siempre fuiste mi debilidad Elena…y ahora más que nunca no podría soportar una vida sin ti, simplemente no podría

-Esta es la mejor navidad que he pasado en mi toda mi vida ¿Sabes? – susurro muy cerca de su cara.

-La mía también ¿Y sabes que es lo mejor?

-¿Qué?

-Que todavía no termina – como ya era costumbre agarro su rostro en sus manos y la miro fijamente a los ojos – te dije que no concibo estar sin ti, me encontraste cuando estaba perdido en un mundo de oscuridad, me tendiste la mano aun y con mi carácter insoportable y rabietas infantiles, abriste tu corazón a mi…y me pregunte ¿Dónde habías estado toda mi vida? – Elena sintió desvanecerse en sus brazos al escucharlo, su vida también había cambiado desde que lo conoció y estar ahí con él en el kiosco y bajo las luces blancas le parecía un sueño del que no quería despertar…pero era real.

 -Encontré mi lugar Elena  - continúo Damon - y es aquí en Mystic Falls contigo, lugar de donde no debí alejarme, todo lo tengo aquí y por eso…

-Mi lugar esta aquí - interrumpió Elena poniendo su mano sobre su  pecho justo en el corazón de Damon que latía al ritmo del suyo, lo sintió nervioso y sus ojos estaban clavados en ella –…mi lugar es contigo.


-Cásate conmigo Elena.


Continuará...


LA HISTORIA VA LLEGANDO A SU FINAL...¡¡NO TE LO PIERDAS!!


¡¡PRÓXIMO  LUNES...ÚLTIMO CAPÍTULO!!.



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