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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 12 de agosto de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 12)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 12 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 12: Chicago


La camioneta negra aguardaba a Elena en cuanto ella salió del hospital a eso de las seis de la tarde del viernes, se irían ese mismo día a Chicago, según Damon para estar temprano en la constructora al día siguiente.

Una hora y media separaban a Mystic Falls de Chicago, Luca lo hacía en menos cuando viajaba solo pero esta vez llevaba a su jefe y compañía.

Las primeras luces de la ciudad de los vientos comenzaron a divisarse en el horizonte y poco a poco se fueron adentrando en ella.

-¿A su apartamento señor? – pregunto Luca viendo por el retrovisor

-No, llévanos al Whitehall  - contesto Damon, no quería llevar a Elena adonde solía vivir con Rebecah y además supuso que sus cosas seguían allí así que opto por ir a un hotel.

-Ok señor.

Elena no dijo nada, se limito a entrelazar su mano en la suya, el giro la cabeza hacia ella y le sonrió.

El hotel dejo sin palabras a Elena, nunca había estado en un lugar así y menos acompañada de un hombre, y no un hombre cualquiera, era Damon Salvatore.

-Este lugar es increíble – dijo ella admirando cada detalle del lugar – si el lobby es así no me imagino cómo serán las habitaciones ¿Vienes aquí seguido?

-He impartido talleres de Urbanismo y Gestión Inmobiliaria en el salón de convenciones y también he venido a comer al restaurante, por cierto ¿Tienes hambre?

-Algo – contesto algo a apenada, se sentía extraña de que Damon gastara en hoteles y cenas lujosas en ella.

-Ok entonces deja que nos registremos y luego vamos a comer ¿Si? – Damon busco su voz esperando respuesta.

-Está bien

Elena lo acerco hasta la recepción donde un joven muy bien presentado los esperaba con una sonrisa en la cara.

-Buenas noches y bienvenidos al Whitehall mi nombre es Jake ¿En qué puedo servirles?

-Buenas noches Jake ¿Tienes disponible una suite?

-Claro que sí señor, tenemos a su disposición la suite royal que comprende dos habitaciones con un baño completo cada una, sala de estar y…

-La quiero – dijo sin dejar que el muchacho terminara de describir la suite

-Damon – le susurro Elena al oído - ¿No es muy costoso? Estoy segura que podemos encontrar un lugar más cómodo.

-Lo mejor para ti hermosa mía – le susurro de vuelta quedando muy cerca de su boca haciendo que ella se sonrojara tanto por sus palabras como por su cercanía.

-Luca – dijo Damon buscando a su chofer y sacando su billetera del bolsillo trasero

-¿Señor? – el muchacho se acerco quedando frente a su jefe

-Busca lo de siempre – dijo alzando la mano para entregarle la billetera – y cancela por favor.

El chico de la recepción miraba con atención a Damon, hasta ese momento no se había percatado de que no podía ver.

-Si señor

Después que les entregaron la tarjeta de la suite donde pasarían el fin de semana Luca subió a dejar sus maletas y luego bajo a dejar la tarjeta  al restaurante donde ellos estaban.

-Gracias Luca, puedes irte a tu casa – le dijo Damon – te esperamos mañana a las ocho para que nos lleves a la constructora

-Claro que sí señor, aquí estaré, que pasen buenas noches

-Hasta luego Luca

-Buenas noches señorita Gilbert – el joven le sonrió y se retiro.

Después de comer se quedaron conversando un rato, Elena no dejaba de contemplar a su ahora novio, cada gesto y cada movimiento que él hacía era para que su piel se erizara.

-¿Quieres algo más? – pregunto Damon sacándola de sus pensamientos

-Oh no, no puedo comer más, todo estuvo delicioso Damon gracias

-Gracias a ti por estar aquí conmigo

-Sabes que iría a cualquier lado con tal de tenerte cerca, para cuidarte y amarte

-Eso suena tentador – dijo en un tono grave pero a la vez sexy y si a eso le sumamos la expresión en su cara…Elena casi se desmaya.

Se le quedo viendo fijamente mientras él movía sus ojos hacia un lado esperando escuchar su voz, Elena estaba inquieta porque empezaba a sentir algo más fuerte por Damon…deseo.

-Son más de las once – dijo ella mirando su reloj y distrayendo el rumbo de la plática – será mejor que subamos a descansar

-Tienes razón, pide la cuenta por favor.

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Elena se quedo pasmada al ver la suite donde pasarían el fin de semana, en su vida se había hospedado en una habitación como esa, en medio estaba la sala de estar y al fondo y separadas por un espacio de dos metros de pared blanca estaban dos habitaciones con una cama inmensa cada una.

-Esto es increíble – exclamo paseándose por el lugar – siempre quise saber que se sentía estar en una suite

-Dime lo que ves – dijo Damon buscando su mano haciendo que ella se pusiera a su alcance.

-Ok

Lo guio por todo el lugar mientras le describía cada detalle, desde los cuadros guindados en la pared hasta el color de la cerámica del piso.

Damon imaginaba todo lo que salía de la boca de Elena, ella tenía ese poder de transportarlo y hacerlo sentir parte del lugar.

-¿Qué tal la vista? – pregunto él

-Chicago se ve hermosa de noche, se puede ver la torre Sears desde acá, en serio Damon todo esto es muy lindo pero el estar aquí contigo lo hace más especial – se apoyo en él quedando debajo de su barbilla – cualquier lugar lo es siempre que estás conmigo.

Damon la rodeo con sus brazos cerrando los ojos para embriagarse de su olor, era uno de esos momentos en los que uno desea que no terminen nunca, todo era tan tierno y tan puro entre ellos que se les hacía difícil estar separados el uno del otro.

-Se que estas cansada, has tenido un día largo hoy, vamos a dormir – dijo Damon separándose poco a poco de ella.

“¿Vamos a dormir?” pensó Elena “¿Los dos? ¿Juntos?” se le erizo la piel al pensar en eso, ya había dormido con él pero ese día no era consciente de ello hasta que se despertó al día siguiente.

-Escoge la habitación que quieras y en la que creas estarás más cómoda – dijo Damon con voz dulce.

-Ah…si – dijo Elena tartamudeando un poco – cualquiera estará bien.

Damon deseaba que se quedara con él en su cuarto pero sabía que  querría más que dormir con ella si lo hacía pero  jamás la pondría en una situación en la que no se sintiera cómoda, él la respetaba mucho.

Antes de irse a su cuarto Elena quito cualquier obstáculo que impidiera a Damon movilizarse por el lugar, incluso quito las alfombras para evitarle un tropiezo.

Damon aguardaba sentado mientras escuchaba sus pasos de un lado a otro, ella estaba dejando todo en su lugar para que él no tuviera problemas, sus atenciones eran tales que hasta su ropa de dormir tenía en sus manos, ella se preocupaba mucho por él y quería hacerle la vida más fácil mientras pudiera.

-Bien, todo está en orden – dijo ella acercándose a él – cualquier cosa que necesites estaré a lado, aquí no hay timbres así que tendrás que gritar

-Tú siempre cuidándome – dijo sonriendo de lado – a veces pienso que no me lo merezco

- Me molestare contigo si vuelves a decir eso

-Me gustaría verte enojada

-No desees algo de lo que puedas arrepentirte después Salvatore  - dijo riendo y sacudiendo el cabello de Damon con su mano - ¡Oh una cosa más! Me muero de la vergüenza pero ¿Puedes prestarme una de tus camisetas?  No metí mi ropa de dormir y sé que Liz siempre te pone ropa extra…por favor por favor por favor.

-Claro que si, toma la que quieras – “Suertuda camiseta que pasaras la noche sintiendo su piel” pensó y sonrió de lado.

-¡Ok, la tengo! – Exclamo después de revisar en la maleta - Gracias

-No hay de que Elena, buenas noches – dijo él con su mandíbula tensa al sentir su cercanía.

-Hasta mañana – contesto ella besando suavemente sus labios – que descanses


Muchas cosas pasaron por su cabeza esa noche y apenas pudo dormir pensando que tal vez Damon no la deseaba, mas no sabía que él únicamente quería darle su espacio y sobre todo la respetaba.

A las seis de la mañana ya estaba despierta y se levanto a ducharse ya que no tenia caso seguir acostada en la cama, necesitaba que el agua recorriera su piel para calmar la ansiedad que sentía. Cerró los ojos mientras el agua bañaba su cara e inconscientemente imagino como seria pasar la noche con Damon, es decir…hacer el amor con él.

Elena nunca había estado íntimamente con ningún hombre, los dos  novios que tuvo incluyendo Stefan la presionaron para tener sexo, a lo que ella se negó, eran atractivos sí, pero no sentía nada más que cariño por ellos, Elena siempre había dicho que se entregaría al hombre que le quitara el sueño, que le robara la paciencia, que la hiciera sentir mujer en toda la extensión de la palabra y sobre todo que la amara. Y Damon logro eso en tres meses.

-¿Elena?  - la voz de Damon la saco de sus vacilaciones, cerro la llave de la ducha y busco una toalla.

-¡Un momento! – grito envolviéndose en la toalla y salió con prisa, quería asegurarse que Damon no tropezara con las cosas que tenia tiradas en el piso - ¡Ahí estas! – dijo al verlo de pie en medio de la habitación.

-Quería dejarte dormir un poco mas pero escuche ruido y supuse que ya estabas despierta.

-Veo que tu también madrugaste – dijo al verlo vestido con la ropa que ella misma había escogido para él, unos vaqueros negros y una camisa azul oscuro, sonrió y se acerco a él al ver que se había abotonado mal la camisa.

-Tienes la camisa mal abotonada – sus dedos comenzaron a temblar al llegar al cuarto botón y ver su firme torso asomarse mientras desabotonaba.

“Oh no…por favor no” pensó Elena “Por favor por favor…fuera malos pensamientos”

-¿Bajamos a desayunar o lo hacemos aquí? – pregunto Damon con el ceño fruncido.

-Hagámoslo aquí – dijo entre dientes y con respiración entrecortada

-¿Qué?

-Digo...bajemos a desayunar, me gustaría ver más del hotel – contesto terminando de abotonar la camisa de Damon quien también estaba inquieto, la cálida cercanía de Elena y el olor de recién bañada que emanaba de ella hacia que todo su cuerpo se tensara.

-Bien – dijo separándose de la joven no sin antes pasar su mano por su húmedo hombro – dejare que te cambies y alistes, bajaremos a desayunar y luego nos iremos a la constructora, Luca estará aquí antes de las ocho.

-Ok…emmm ¿Tus empleados saben que iras? – pregunto ya más tranquila al salir de la tensa situación.

-No, y mejor que no lo sepan.

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Salvatore Inc. se encontraba en el octavo piso de la torre Liberty de la avenida Maine, una zona bastante concurrida de la ciudad.

Al principio la constructora era apenas una oficina, después fueron dos cubículos hasta llegar a tener todo un piso y un total de veinte empleados en el área administrativa y más de cien obreros por contrato dependiendo de la magnitud de los proyectos.

Eran las ocho con diez minutos cuando salieron del elevador donde a corta distancia una joven de negros y sueltos rizos, al parecer la recepcionista, se limaba las uñas tranquilamente en su estancia de trabajo.

-¿Trabajan hasta medio día? – pregunto Elena

-Sí, estoy seguro que mas de alguno se va sorprender de verme aquí

-Ya lo creo – dijo ella sonriendo al ver a la chica en recepción.

-¡Ingeniero Salvatore! – exclamo nerviosa tirando a un lado la lima y acomodándose el cabello

-Buenos Días Lucy ¿Cómo estás?

-Encantada de verlo de nuevo ingeniero  - la joven lo miraba con curiosidad confirmando lo que se rumoraba por todo el piso, Klaus les había dicho a todos los empleados que Damon estaría fuera por motivos de salud pero que estaba ciego era un rumor nada más - ¿Cómo se siente?

-Perfectamente – contesto aferrándose al brazo de Elena quien bajo la mirada apenada - ¿Esta Klaus en la oficina? – dijo cambiando de semblante a uno más serio.

-No, el ingeniero Mikaelson no vendrá el día de hoy, dijo que se reuniría con la señorita Rebecah, su prometida ingeniero

Elena se puso pálida al escuchar esa palabra.

-Ya no tengo nada que ver con esa señorita Lucy, te pediré el favor de no referirte a ella de esa forma ¿Si? Ella es solo Rebecah la hermana de Klaus

-Oh…lo siento mucho, yo no sabía – miro a Elena y la forma en que ellos llegaron tomados del brazo, ahí se dio cuenta que la Mikaelson ya era historia.

-Ella es Elena Gilbert, mi luz, mi ángel, mi todo – dijo sin importar lo que pudiera pensar ¿Para qué ocultarlo si ella lo hacía feliz?

Ante la mirada incrédula de Lucy quien por mucho tiempo había buscado llamar la atención de Damon, los dos entraron a la oficina.

Era un piso separado por cubículos con escritorio y computadora cada uno donde los empleados llevaban la contabilidad, los contratos y todo el papeleo, la otra mitad era para los arquitectos e ingenieros donde hacían y discutían los planos y proyectos a realizar.

“¡Ingeniero!” “El ingeniero esta aquí” “Mira quien llego” fueron las palabras que logro escuchar al traspasar la puerta a las oficinas.

Sintió la presencia de alguien frente a él y busco el rostro de Elena con expresión de curiosidad.

-No sabe lo feliz que estoy de verlo ingeniero – era una voz femenina  quien le hablaba - ¿Se acuerda de mi? Soy Anna – Damon frunció el ceño tratando de recordar, sabía que ese nombre lo había escuchado antes  “Anna…Anna” se repitió mentalmente.

-¡Sí! Anna la pasante – dijo chasqueando los dedos al recordar.

-Sí, me alegra mucho que este aquí, quise contactarlo para contarle que…

-Mala hierba nunca muere ¿cierto Salvatore?

Damon sonrió de lado al escuchar eso.

-Volví de la muerte para joderte la vida a ti – contesto él.

Era Mason Lockwood uno de los arquitectos de la constructora, era de los Lockwood de Mystic Falls, hace años se encontraron en el subterráneo y hablaron de negocios quedándose a trabajar con él en la compañía.

-Mírate, estas entero viejo – lo saludo dándole un fuerte abrazo haciéndole sentir que su emoción era sincera, Mason desvió la mirada a Elena quien se mantuvo callada todo el tiempo - ¿Y esta señorita es…?

Damon torció los labios en una divertida mueca y alzo la voz para decir:

-¡Para todos los que trabajan en este piso, la señorita que me acompaña hoy es Elena Gilbert así que vayan acostumbrándose a verme con ella y al que no le guste pues pase a mi oficina por un memo!

Los presentes rieron y se miraron entre sí por el comentario y siguieron trabajando, definitivamente el jefe había vuelto de buen humor y eso era bueno, así no tendrían que liar con gritos y reclamos todo el día.

-Hola Mason ¿Eres familia de Tyler?

-Somos primos, hace tiempo no voy por Mystic Falls ¿Cómo esta él?

-En realidad él está bien es…

-Bueno bueno a platicar al parque que aquí venimos a trabajar – interrumpió Damon al sentirse excluido, el quería la atención de Elena solamente para él.

-Iré a terminar un plano que tengo pendiente – dijo Mason sonriendo ante el comentario de Damon – suerte con él – le hizo un guiño a Elena y le dio una palmada en la espalda a Damon

-Mueve tu trasero y ponte a trabajar que para eso te pago – dijo Damon.

Después de la bienvenida entraron a su oficina sentándose con ayuda de Elena en su silla reclinable, en cuanto lo hizo comenzó a dar vueltas en ella.

-Te extrañe silla – susurro – como extraño dar órdenes desde aquí

-Tus empleados parecen sorprendidos de tu regreso

-Es porque tendrán que trabajar como se debe y no a medias como se que están haciendo

-Tal vez, pero a lo que voy es que cuando entraste todos te vieron como con cautela como esperando que dijeras algo, y cuando te vieron sonreír y hacer bromas se relajaron y sonrieron entre ellos, como aliviados.

-¿Ves? Eso es lo que has hecho tu conmigo Elena – dijo buscándola con su mano y halándola hacia él haciendo que ella cayera sentada en sus piernas – el merito es todo tuyo – busco su boca y la beso – mi trato para con ellos cambiara pero no dejare de exigirles, me moderaré.

-Me parece muy bien – le tomo la cara con sus manos y se le quedo viendo a los ojos, tras una pausa le dijo – dicen que los ojos son las ventanas del alma, los tuyos me dicen que tienes un corazón enorme y me siento afortunada de estar en el.

-No pierdo las esperanzas de que algún día pueda recuperar la vista y poder contemplarte – susurro

-Y llegara

Un último beso y Elena se puso de pie al escuchar el teléfono que estaba en el escritorio.

-Oprime el botón con la luz roja – le dijo Damon - apenas llego y ya están fastidiando – puso los ojos en blanco y levanto una ceja, ella oprimió el botón y la voz juvenil de Anna, la pasante, se escucho en el altavoz.

-Ingeniero me gustaría hablar con usted ¿Puedo pasar a su oficina?

-Claro pasa.

En segundos la puerta se abrió y la menuda figura de Anna apareció, traía unas carpetas en una mano.

-Permiso – dijo apenada – no quería interrumpir pero necesito compartir algo con usted ingeniero.

-Damon creo que es mejor que espere afuera…

-Por supuesto que no, tú te quedas aquí – sonó como una orden pero ella lo tomo bien y se quedo detrás de la silla donde él estaba sentado.

-Dime Anna ¿Hay algún problema con el informe mensual a la universidad? Puedo arreglar eso ahora mismo, dile Samanta que redacte…

-No, el informe está bien, lo que sucede es que revisando los estados de cuenta y los presupuestos  del proyecto de Dacarett&Asociados me di cuenta que no cuadran.

-Yo mismo hice el presupuesto – dijo en tono grave, su expresión cambio totalmente – lo revisamos en la junta con los ingenieros y arquitectos.

-Lo sé, por eso me extraña que de once millones doscientos mil dólares presupuestados solo se hayan gastado cinco, el resto no está – Damon frunció el ceño y golpeo fuertemente el escritorio.

-¡Maldita sea! – Dijo alzando poderosamente la voz haciendo que las chicas se sobresaltaran - ¡Sabia que estando fuera harían de las suyas con mi empresa!

Elena le paso las manos por sus hombros para que se calmara, el no dejaba de mover la cabeza y se llevaba las manos a la cara.

-¿Sabes donde carajos esta Klaus? – pregunto con dientes apretados.

-Este…lo que escuche fue que iría a verse con su hermana a New York, parece que estarían el fin de semana juntos…no se

-¡Ese maldito hijo de perra!

-Damon tranquilo

-¿Y Henry? ¿El es el ingeniero a cargo de la torre? ¿Dónde está?

-Henry fue despedido hace dos semanas – contesto Anna bastante nerviosa al ver la reacción de su jefe, y no era para menos, su empresa estaba en juego.

-¿Qué?

-El ingeniero Mikaelson lo despidió, desconozco el motivo

-¡Esto es increíble!  - soltó una risa sarcástica pero cargada de ira – no puedo creerlo…cinco millones de dólares… ¿Dónde diablos están?

La oficina se lleno de un incomodo silencio, Elena trataba de calmarlo pasando sus manos por su cabeza y hombros y Anna paralizada en su silla sin saber dónde meter la cara.

-Esto es lo que haremos – dijo después de unos minutos pensativo – quiero que revises todos los documentos relacionados con Dacarett&Asociados, compara cifras y también contacta al proveedor de material dile que vas de parte mía él te dirá lo que necesitas, quiero también que vayas al banco y veas a James Miller, es amigo mío yo le hablare para que te reciba, pídele los movimientos en las cuentas de la empresa y de la planilla de empleados, horas y fechas de entradas y retiros de dinero y sobre todo en las de Klaus.

Anna tomo nota en su libreta procurando no olvidar nada.

-Esas cosas no puedo hacerlas por mi mismo como puedes ver, esta de más decir que esto queda entre nosotros, nadie más tiene que saberlo ¿Esta claro? ¿Puedo confiar en ti Anna?

-Por supuesto ingeniero, hare lo que usted me pida.

-Bien – suspiro profundamente y cerró los ojos buscando la mano de Elena sobre su hombro – te agradezco mucho Anna, así como estoy no puedo darme cuenta de lo que pasa aquí, me voy unos meses y esto se va a la mierda.

-No hay problema ingeniero, para eso estoy aquí, para hacer mi trabajo y ser útil - se puso de pie tomando sus carpetas y buscando la salida, hare lo que me dijo y en cuanto tenga información lo llamare de inmediato.

-Ok, ve tranquila Anna.


Lo que más temía Damon se volvía realidad, se sentía impotente de no hacer nada por su cuenta, siempre dependiendo de los demás y sin saber si lo engañaban o no, eran cinco millones de dólares los que habían desaparecido, un fuerte dolor de cabeza le comenzó en cuanto escucho a Anna decirle sobre el faltante.

Pero si quería llegar al fondo del asunto tenía que tranquilizarse y pensar con claridad, claro que todo debía hacerse rápido antes de que la situación empeorara, por más que Elena le decía que tal vez todo era una confusión o un error en las cuentas nadie ni nada le sacaba de la cabeza que Klaus tenía mucho que ver con la perdida de ese dinero.

“Maldito el día en que conocí a los Mikaelson” pensaba mientras iban en la camioneta, había estado callado durante todo el trayecto.

Después que Anna salió de la oficina llamo a Mason y a Terry, el asistente de Mason, para que lo pusieran al tanto de futuros proyectos, Elena se sentó en el sofá de piel negra que estaba en la oficina y se puso a leer por mientras Damon terminaba. Se pasaron todo el día metidos en la constructora.

Damon no dejaba de disculparse con Elena por haber pasado el día en la oficina pero ella lo entendía y más en la situación que se había descubierto esa mañana.

Llegaron al hotel a eso de las siete, el tráfico era de lo peor ese día ya que habían cerrado un acceso por la reparación de un tramo de la calle así que iban a paso de tortuga. Elena se quedo dormida a mitad del camino.

Cenaron en el restaurante del hotel y luego subieron a la suite.

-Me siento terrible por estar todo el día en la constructora – dijo Damon sacándose su chaqueta de piel negra y lanzándola a cualquier lado – Luca pudo llevarte a dar una vuelta por la ciudad para que no te aburrieras.

-No hubiera sido divertido ir sin ti – contesto ella llevándolo hacia la sala

-¿Y te divertiste en la oficina?

-No entendí ni la mitad de lo que hablaban pero me gusto verte en plan de jefe, haces unos gestos muy divertidos

-¿Ah sí? Bueno, me alegra divertirte con mi cara entonces.

Se sentó junto a él en el sofá y le tomo de la mano.

-Yo se que estas preocupado por el asunto del dinero faltante y créeme que yo también y espero que todo salga bien y no tengas perdidas de ningún tipo pero…

 ¿Puedo tenerte esta noche sin preocupaciones?

Damon cerró los ojos suspirando y sonriendo de lado.

-Me tienes – contesto.

Después de un tiempo conversando Elena se paro al baño pero cuando volvió
Damon ya no estaba en la sala sino que acostado en su cama con su brazo flexionado sobre su cara.

Elena imagino que se sentiría cansado por el largo día que tuvieron en la constructora, se quedo de pie bajo el marco de la puerta.

-Voy a ducharme y luego iré a dormir – dijo con voz suave haciendo que él se incorporara sobre sus codos.

-Ah…ok – dijo dudoso ya que en realidad esperaba pasar otro rato mas con ella pero al igual que Elena pensó que estaba cansada – yo hare lo mismo ¿Ha sido un largo día no?

-Si – contesto ella en tono ahogado, de nuevo la cálida sensación que Damon le causaba la invadió haciendo que sus mejillas se sonrojaran – hasta mañana entonces – dio dos pasos hacia atrás sin dejar de verlo.


Ambos se ducharon, y se cambiaron, Damon con su pantalón de pijama a cuadros y una camiseta sin mangas ceñida al cuerpo y Elena con la camisa gris con el nombre Minor Threat en letras negras y azules que Damon le había prestado, él tenia ese gusto por las bandas de los setentas y ochentas por lo que tenía muchas camisas de ese tipo.

Los dos daban vueltas en la cama sin poder conseguir dormir, Damon se sentó en la cama y se apoyo en el cabecero.

“Quiero estar con ella…la necesito aquí conmigo” pensó Damon pasando su mano por toda su cara.

Elena daba vueltas y vueltas hasta que no aguanto más y se sentó apoyándose en sus manos

“¿Sera que voy a su cuarto?...no, no, el está cansado ¿Cómo vas a despertarlo Elena”


“Si voy hacia allá pensara que soy un pervertido”


“Si voy a su cuarto quedare como una pervertida… ¿Lo soy?”


“No quiero faltarle al respeto, ella es tan pura que no sería capaz de hacerle algo así…pero la deseo”


“Lo deseo…deseo a Damon como a nadie”


“Si no estoy con ella esta noche no podre dormir, esta tan cerca…”


“Una pared nos separa nada más, creo que hasta puedo oírlo respirar…quiero estar con él “


Damon estaba decidiendo si levantarse de la cama e ir hacia Elena o quedarse ahí sosteniéndose la cabeza con las manos y cerrando los ojos a la fuerza intentando dormir. Y es que Damon la respetaba mucho para insinuarle pasar la noche juntos…

Entonces, en medio de la oscuridad que lo acompañaba siempre se dio cuenta que no estaba solo, giro la cabeza a la derecha que era donde sentía la proximidad de alguien.

Elena estaba de pie a lado de la cama, dejo sus inseguridades atrás y cruzo la distancia que los separaba para estar con Damon. Se acerco a él  apoyo la rodilla en el borde de la cama y lentamente se sentó a horcajadas sobre él.

-¿Elena? – susurro él rodeando su cintura por encima de la camiseta

-Quiero estar contigo…me haces sentir muchas cosas Damon, y esta noche es… – suspiro y dejo escapar una risa nerviosa - la noche

-¿Qué quieres decir?

-Quería que fuera especial y con una persona especial…tú eres eso y mucho más.

-Elena tu…

-Si – contesto adivinando lo que él iba a decir

Damon movió inquieto sus ojos al escucharla, Elena nunca había estado con ningún hombre y eso lo detenía.

-Elena yo no puedo hacerlo, tu…

-Lo quiero…y nunca estuve tan segura de algo, lo quiero y deseo hacerlo contigo porque te amo y sé que me amas…quiero amarte de todas las formas posibles…por favor no me rechaces

-¡No digas eso! – Dijo Damon atrayéndola a su cuerpo con necesidad – no vuelvas a decir eso, yo nunca…nunca te rechazaría, tu eres mi luz Elena ¿Cómo piensas en rechazo? Jamás hermosa mía…si yo te amo desde el primer día, te ame cuando escuche tu risa contagiosa y te ame cuando sentí tus manos entre las mías aquella fría tarde en el muelle.

La necesidad era grande y se sentía en el ambiente, toda esa tensión sexual de los últimos días se liberaría esa noche.

Los dedos de Damon se deslizaron por debajo de la camisa de Elena haciendo que ella se estremeciera, él no podía verla pero podía sentirla y eso ponía sus emociones a mil, se inclinó ligeramente con los ojos entrecerrados agarrando su labio inferior con los dientes.

Sujetó su cabeza y la atrajo hacia él y gimió con suavidad mientras la atraía más a su cuerpo, las terminaciones nerviosas de Elena parecían a punto de estallar en cuanto la boca de Damon cubrió la suya.

Poco a poco se despojaron de su ropa, él no dejaba de dibujar su cuerpo con sus dos manos, imaginándola como lo hacía siempre…de cabello largo y ojos color chocolate…nariz pequeña y redondeada…y pómulos perfectos, estaba seguro que sus mejillas estaban encendidas de rubor, y no se equivocaba.

La respiración de Elena era acelerada mientras sus manos exploraban con ternura y lentitud los bien formados músculos de la perfecta anatomía de Damon.

-¿Cuánto espacio hay a nuestro lado derecho? – pregunto él con voz entrecortada

-Suficiente – contesto ella aferrando sus manos a su espalda a sabiendas de lo que venía.

En un movimiento rápido Damon los hizo girar quedando ella debajo de él, se perdió en su cuello deleitándose de su dulce y suave aroma, ese que lo embriagaba sin llegar nunca a saciarse de él.

-Abre los ojos – dijo Elena sosteniendo su rostro entre sus manos y rozando con su pulgar el borde de sus labios – quiero verte a los ojos mientras sucede – susurro muy bajito, Damon abrió los ojos obedeciendo a la petición de Elena

-Seré cuidadoso  - susurro él con devoción.

Hicieron el amor hasta tocar las puertas del cielo, sellando el sublime momento con un “te amo” lleno de adoración y ternura.


“Por primera vez me llene de ti…dejaste que me saciara de tu cuerpo dejando en mi una huella imborrable, fui dueño de tu inocencia sin creer merecerla…pero tú me amas y yo a ti…nos pertenecemos y es lo único que importa”

Damon Salvatore.


Continuará...


TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


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