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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 5 de agosto de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 11)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 11 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 11: Verdades


Elena levanto la cabeza para quedar cara a cara con él, era inevitable sentirse extasiada al tenerlo así de cerca, sus ojos eran su fascinación, podía verlos por horas sin quedar satisfecha de ellos.

Damon sonreía de lado en ese momento, era evidente su emoción al estar con ella. Le tomo la cara con sus manos y cerró los ojos.

-¿Puedo besarte? – pregunto aun sonriendo

La respuesta que obtuvo fueron los labios de Elena sobre los suyos, un beso suave y tímido a la vez volviéndose profundo e intenso hasta el  final.

-Me quieres – susurro Damon con los ojos aun cerrados

-¿Por qué te sorprende? Claro que te quiero

-Lo digo por estar…tu sabes, asi – dijo al abrir sus ojos

-Yo te amo tal cual eres – le dijo pasando sus dedos sobre sus mejillas – para mi eres perfecto y no voy a aceptar que pienses de esa forma, aquí voy a estar siempre que me necesites, no te voy a dejar solo

-¿Aun con mi carácter?

-Y con todo y timbre – contesto ella besándolo nuevamente – quiero todo de ti nunca lo dudes

 – el asintió y dibujo una sonrisa de lado


-Bien – dijo al separarse de él – es mejor que regresemos, hace mas frio.

Se pusieron de pie con cuidado, ella lo tomo del brazo y se adentraron en el camino de tierra.

-Hablare con Rebecah en cuanto tenga oportunidad – dijo Damon – la llamaría ahora mismo pero preferiría hacerlo personalmente.

Elena no dijo nada ¿Debería sentirse culpable? Antes lo sentía, pero ahora no.

-Prometo hacerlo.

-Por lo pronto deberíamos…

-¿Disimular? Lo siento pero no puedo Elena

-Solo por mientras…ya sabes, haz lo que tengas que hacer primero y después… - suspiro

-Sera como tú quieras – le contesto, Damon sabía lo que tenía que hacer.


Elena comenzó sus labores en el hospital el día lunes, en cuanto llegaba saludaba como de costumbre a sus compañeras de trabajo, marcaba  tarjeta y se preparaba para comenzar una jornada más.

Se sentía relajada, sobre todo porque ya no tenía esa opresión en el pecho, esos sentimientos que empujaban por salir al fin habían salido de su boca, cada vez que cerraba los ojos recordaba el muelle y lo que había pasado ahí, Damon y ella confesándolo todo.

 Se le erizaba la piel cada vez que lo recordaba. Él la quería, no…la amaba.

Cada vez que salía de la casa pasaba por la habitación de Damon para despedirse de él, si no lo hacia él tocaba el timbre hasta que ella llegaba a darle su respectivo beso, parecían dos adolescentes viviendo su primer amor.

En medio de semana se reunió a almorzar con su amiga Caroline en el Grill, no habían hablado desde la inauguración del salón de eventos el viernes por la noche.

-¿Qué vas a tomar? – pregunto Caroline viendo el menú

-Una limonada – contesto Elena – y creo que comere una hamburguesa

-Yo quiero un Martini

-¡Caroline estás trabajando! Tienes niños a cargo ¿Estás loca? – reclamo Elena

-Ahh Elena estoy muy estresada, mi jefe quiere que el otro año tome los niños de primer año

 ¿Sabes lo que es eso?


-Que harás tu trabajo, es lógico ¿no? Por eso eres maestra

-¡Estoy aterrada Elena! Quiere decir que tendré que enseñarles a leer y a escribir ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si los padres llegan a reclamarme por ser una inepta enseñando?

-Cálmate Caroline, vas a hacerlo bien y además tienes tiempo para prepararte apenas comenzó el año escolar, no tienes porque entrar en pánico desde ahora

-¡Oh! Lo dices tan fácil porque no eres tú

-Pienso que tratar con niños es algo muy bonito, he visto como te desenvuelves y juegas con ellos, además de que los niños te adoran

-¿Tú crees?

-Claro, así que tu tranquila que todo te va salir bien

Uno de los meseros se acerco para tomarles la orden y luego se retiro.

-Bueno, basta de hablar de mi – dijo Caroline apoyando sus brazos en la mesa – el viernes no terminamos de hablar

-Ah, no te preocupes – contesto buscando su celular al escuchar la alerta de un mensaje de texto nuevo, era de Stefan…“Elena, me gustaría hablar contigo, por favor contéstame” lo leyó pero no le tomo importancia

-Que cara – dijo al ver la expresión de Elena al leer el mensaje - ¿Quién era?

-Stefan

-Ese no tiene vergüenza ¿Después de portarse como un idiota quiere hablar contigo? Se pasa… ¿No estarás pensando volver con él o sí?

-¡No! Stefan y yo terminamos y punto, no hay nada que hablar

-Tu mereces algo mejor Elena, no a ese idiota…oye y ¿qué tal vas en el tema Salvatore?

-¿Qué? – Elena abrió los ojos asombrada, no esperaba esa pregunta tan pronto, pero era Caroline, tenía que estar acostumbrada a ello, pero no quería decir nada hasta que él rompiera su compromiso – Damon está bien.

-No te hagas la loca, me imagino que ya que empezaste a trabajar de nuevo te sientes mejor de no verlo todo el día

“Al contrario…no te imaginas cuanto lo extraño” pensó Elena tratando de ocultar una sonrisa al imaginárselo sentado en su cama esperando escucharla llegar.

-Eso de estar enamorada de un tipo comprometido es algo horrible, tuve una colega que estuvo más o menos así como tu y la pobrecilla la pasaba muy mal, yo no quiero que te pase lo mismo, no me gustaría verte en una situación así…

Caroline hablaba hasta por los codos a lo que Elena ya estaba acostumbrada, pero esta vez no le prestaba atención porque su mente estaba en casa.

Terminaron de comer y cada una volvió a su rutina diaria. Justo entraba al hospital cuando su celular sonó, frunció el ceño al pensar que sería Stefan insistiendo otra vez con querer hablar con ella, pero era un número desconocido, no solía contestar ese tipo de llamadas pero igual podía ser importante. Se llevo el teléfono al oído y contesto.

-¿Hola?

- Elena, soy Matt

-Hola Matt, no reconocí este número

-Me lo imagine, mi teléfono se quedo sin batería así que pedí prestado este ¿Estas ocupada?

-Voy entrando al hospital, vengo de almorzar con Caroline ¿Y tú como estas? – entro a la estación de enfermeras a buscar un expediente

- Con mucho trabajo la verdad, la temporada ya casi comienza y el equipo debe estar en forma para el campeonato, oye – dijo cambiando de tema – te llamaba para ver si seguía en pie lo de la salida.

-¿La que? – pregunto, estaba distraída buscando en los archivos

-La salida…quedamos en que hablaríamos para salir en la semana

-¡Ah sí! La salida…si, este…lo siento Matt pero tengo mucho trabajo hoy y en cuanto llegue a casa seguro que voy a querer dormir como un oso.

-Ya veo…no te preocupes yo entiendo – el chico trato de disimular su decepción

-Lo lamento Matt de verdad – ella no lo hacía con mala intención pero aun y si tuviera tiempo no saldría con él, sería crearle falsas expectativas, Caroline ya le había adelantado en el almuerzo que Matt le preguntaba mucho por ella y se mostraba bastante interesado por su vida sentimental y que cuando supo de su rompimiento con Stefan se había puesto muy entusiasta. No era justo para él.

-Otro día será, bien, te dejo trabajar…que estés bien Elena

-Hasta luego Matt

Matt era un buen chico, excelente partido para cualquier chica, pero el corazón de Elena ya estaba ocupado y lleno de amor por Damon.

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-¿Qué haces? – pregunto Giuseppe al ver a Damon tratando de marcar un numero en el teléfono

-Jugando a apretar teclas de teléfono – contesto sarcásticamente y haciendo una mueca – quiero llamar por teléfono papa

-Déjame ayudarte, dame el numero – le dijo tomando el teléfono

-504 226 87 64

 – ¿A quién vas a llamar?

-A Rebecah

-Recién se fue y ya la extrañas ¿eh?

-Al contrario, necesito hablar con ella de algo importante y quiero salir de eso de una vez por todas.

-¡Oh! La boda por fin…

-No digas malas palabras papá – frunció el ceño y alzo una ceja

Giuseppe lo miro extrañado y le paso el teléfono, quedándose de pie apoyado en el marco de la puerta.

-¿Rebecah donde estas? – Le pregunto nomas contesto – necesito hablar contigo.

-Vaya, esto es un milagro, mi novio me llama por teléfono

-Te pregunte dónde estabas así que contéstame

-Para tu tranquilidad estoy justo enfrente a tu casa, maneje desde Chicago hasta acá solo para verte cariño

-Perfecto – dijo Damon muy serio – te espero en mi habitación – dicho eso le colgó.

-Perdón que me meta hijo pero ¿Pasa algo? ¿Todo está bien con tu novia?

-Ah sigues ahí – dijo Damon poniéndose de pie - ¿Recuerdas lo que te dije de mandar todo a la mierda?

-Si

-Pues eso voy a hacer

-Damon piensa bien lo que vas a hacer…

Su plática fue interrumpida por el taconeo de los zapatos de Rebecah quien venía entallada en un vestido negro y su rubio cabello suelto.

-Gusto en verte Giuseppe – saludo sin mirarlo, tenía clavados sus ojos en Damon quien tenía una expresión seria en el rostro.

-Igualmente Rebecah…este, los dejare solos para que hablen – dijo Giuseppe sonriendo tímidamente, ya veía venir una ruptura entre ellos y conociendo a su hijo sabia que la decisión era irrevocable.

A puerta cerrada Damon y Rebecah estaban frente a frente.

Él, listo para terminar todo y ella esperando una cálida bienvenida de su parte. Tiro su bolso sobre la cama y se cruzo de brazos frente a él.

-Ok, estoy lista para escuchar tus disculpas – dijo de manera arrogante

-Estás loca si piensas que voy a disculparme – alzo una ceja e hizo un gesto de burla.

-Me la debes, después de la forma en que me trataste la otra vez.

-Mira Rebecah, te llame porque necesito hablar contigo y espero que podamos hacerlo de manera civilizada ya sabes, como la gente.

-No me hables como si fuera una mujer ordinaria porque no lo soy

-Yo solo digo – alzo sus dos manos – pero vamos al punto ¿sí?

-A ver, dime lo que tengas que decir

Damon tenía muchas ganas de decirle que ya no quería estar con ella, pero no quería ser un idiota y grosero con ella pero las palabras le salieron como agua del grifo, fluyeron.

-Espero que lo que hablamos el otro día te haya servido para reflexionar (lo dudaba, tan solo lo decía para adornar lo que diría a continuación) que de noviazgo solo tenemos el nombre y me queda claro que no tenemos nada en común y que seguir con esto no vale la pena.

-¿Estas rompiendo conmigo? ¿Qué hay de nuestro compromiso…? Debes estar bromeando – la chica descruzo los brazos y tomo una posición defensiva.

-Hablo muy en serio Rebecah, lo mejor es que terminemos, no quiero hacerte perder el tiempo.

-¡Esto es por ella! ¡Lo sé, esa maldita mujer te separo de mí!

-¡Basta! ¿Por qué no asumes tu parte de responsabilidad? Yo asumí la mía, nunca tuve el valor de decir que no me sentía bien con esto, me calle muchas cosas que deje pasar para no estar solo ¿Pero de qué sirve si por dentro estaba vacío?

-No puedes botarme así como así…no puedes, nos vamos a casar Damon

-Ya no, nuestro compromiso está roto desde ahora

-Pero yo te amo Damon, no hagas esto… - dijo entre dientes, no lloraba…ni una lagrima.

-Tú no me amas Rebecah, es un capricho nada más, sigue con tu vida haciendo lo que te gusta, yo seguiré adelante con la mía…tú y yo vamos por caminos diferentes.

-Perfecto, si eso es lo que quieres, bien – dijo mientras se quitaba el anillo de compromiso que él le había dado meses antes y lo tiro al piso – te vas a arrepentir de haberme humillado de esta forma…nadie va aguantar tu carácter amargo ¡te vas a quedar solo Damon!

Rebecah tomo su bolso y se le quedo viendo por última vez, no podía creer que Damon había roto el compromiso con ella, una reconocida y exitosa modelo. Damon se sentó en la cama sin decir nada, esperaba que Rebecah soltara todo su enojo en él, pero solo escucho el golpe de puerta al pegar con la pared cuando ella salió.

-Adiós Rebecah – susurro.

Giuseppe entro al cuarto en cuanto Rebecah se fue, había salido como una fiera llevándose de encuentro a la pobre Maggie quien entraba a la casa en ese momento. Rebecah lloraba de cólera al ser rechazada, su ego estaba herido más no su corazón.

-¿Qué paso? Rebecah salió muy alterada de aquí – se sentó a lado de Damon en la cama - ¿Estás bien hijo?

-Mejor que nunca papa – dijo con la cabeza hacia abajo – no sabes el alivio que siento en este momento…ya nada me ata a Rebecah.

-No entiendo, parecía que todo iba bien…

-Tú lo has dicho papá “parecía” lo importante aquí es que soy libre – levanto la cabeza y la giro hacia donde estaba su padre quien lo miraba con curiosidad al no entender lo que pasaba.

-Estoy enamorado de otra mujer papá

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-Bien señor Collins, cuénteme ¿Cómo se siente hoy? – pregunto Elena cambiando la bolsa de suero de Albert Collins, un señor de cincuenta y seis años que había ingresado el lunes al ser atropellado por una motocicleta al cruzar la calle, tenía un raspón en la cabeza y el pie derecho vendado por una fractura de tobillo.

-He tenido mejores – contesto el señor de pelo gris y mirada triste – pero ya que vino a visitarme me alegro el día.

-¿Cómo no visitar a uno de mis pacientes consentidos? – dijo ella sonriéndole

-Me gusta su sonrisa, irradia felicidad hoy ¿Se gano la lotería?

Elena soltó un suspiro y sonrió

-Más que eso – le contesto y luego sacudió la cabeza para concentrarse – ok, a lo que vine – dijo buscando entre los papeles prensados en su tablero – para mañana a las ocho está programada su cirugía de tobillo, el doctor McKellen es uno de los mejores así que está en buenas manos – miro su reloj y vio que eran pasadas las seis de la tarde, era la hora de entregar turno – bien señor Collins lo veré después de la cirugía, que pase buenas noches.

Espero la hora de salida desde que llego a las ocho de la mañana, fue a su casillero y guardo sus cosas, se arreglo el cabello y se despidió de sus compañeras al marcar tarjeta de salida.

Saco su mp3 y se puso los audífonos al oído, en la salida y a pocos metros de ella vio a Damon cómodamente apoyado en su camioneta negra y con los brazos cruzados, tenía la cabeza agachada en ese momento.

Fue acercándose a él hasta quedar de frente, no necesito nada para que él se diera cuenta de su presencia, se quedo quieta esperando su reacción.

Él levanto la cabeza y aspiro lentamente como si tratara de consumir toda la esencia de Elena y luego cerró los ojos.

-Hola – dijo sin abrir los ojos

-Hola ¿Qué haces aquí?

-Recogiéndote – contesto – quería ser lo primero que vieras al salir del hospital ¿Lo fui? – pregunto abriendo los ojos dejando que Elena se perdiera en ellos.

-Lo hiciste

-Luca está adentro por si te preguntas como diablos traje la camioneta – dijo señalando hacia el coche con la cabeza.

Elena dio un vistazo hacia dentro y vio a Luca sentado detrás del volante con su habitual look de camisetas y vaqueros negros, Luca tendría mas o menos la edad de Damon o quizás un poco más.

-Hey Luca

-Gusto en verla señorita Gilbert – contesto educadamente

Elena sintió las manos de Damon buscando las suyas y volvió su mirada a él.

-Soy libre Elena – le dijo Damon

 Ella lo miro a los ojos y se quedo muy quieta, lo había comprendido todo y la verdad la tomo por sorpresa ya que no lo esperaba tan pronto, eso  quería decir que había terminado con Rebecah pero no quería saber los detalles, se conformaba con lo que acaba de escuchar de su boca.

-Ok – contesto ella recostándose en él, hundiendo su cara en el hueco de su cuello, no sentía remordimiento, quizás por lo arrogante y superficial que era Rebecah, sentía alivio.

-¿Vamos a casa? – pregunto Damon sin decir más.

 Sabía que ella comprendía todo, ahora eran solo ella y él, paso su nariz por su pelo y dejo un beso sobre su cabeza.

-Vamos – susurro ella.

En el trayecto Elena ya no iba al otro lado de la ventana viendo de reojo cada movimiento de Damon como hacía antes, ahora iba a su lado con su brazo entrelazado con el suyo mientras la mano de Damon se posaba sobre su pierna.

Luca miraba de vez en cuando por el retrovisor y ella pudo notar un cambio en sus ojos, parecía que sonreía, se sonrojo y bajo la mirada, quien sabe que cosas estaría pensando de ella al verla con su jefe.

Luca bajo del coche y les abrió la puerta, Damon espero un segundo y luego le dijo algo que sabía la iba alterar un poco.

-Eh…cuando veas a mi padre puede que este algo contrariado – dijo alzando una ceja, a ella le pareció que veía a un niño antes de confesar una travesura.

-¿Por qué?

-Porque sabe que rompí con Rebecah y…

-¿Y qué?

-Y que tú y yo…tú sabes

-¡Oh Dios mío Damon! ¿Qué voy a decirle?

Damon bajo de la camioneta seguido por Elena quien seguía sin saber que iba a decirle a Giuseppe, pensaría que ella se había aprovechado de la situación y que había traicionado su confianza…sus manos comenzaron a sudar y el corazón lo tenía ya en la boca.

Entraron a la casa encontrándose con Giuseppe sentado y leyendo, los miro por encima de sus anteojos y cerro el libro que sostenía en las manos.

-Buenas noches Giuseppe – saludo Elena muy nerviosa, Giuseppe era su figura paterna así que tuvo la sensación de tener que rendirle cuentas.

-Buenas noches Elena, Damon, la cena estará lista dentro de un rato – dijo volviendo a su lectura – le dije a Liz que hiciera ese estofado de carne con la receta de tu madre, es exquisito
Elena miro a Damon preguntándose porque no tocaba el tema de ellos dos. Giuseppe vio la incertidumbre es el rostro de la joven y decidió hablar.

-Solo tengo una palabra para ti Elena – ella volvió nerviosa la mirada a Giuseppe – Gracias.

Elena no entendía, Damon busco su cintura y la rodeó con su brazo para sentirla más cerca.

-Giuseppe yo no…no entiendo

-Mi hijo ha dado un giro de 180º y todo gracias a ti, has sacado lo mejor de él en este tiempo…créeme que no pensé que podría darse algo entre ustedes dos, pero me equivoque, no tienes que explicarme nada hija, yo lo entiendo, si estar con mi hijo y el contigo los hace feliz no hay nada que yo pueda hacer.

-Gracias Giuseppe – se soltó del agarre de Damon y fue hacia el mayor de los Salvatore y lo abrazo – estaba tan asustada por lo que podrías pensar

-No te voy a mentir ¿eh? Me tomo por sorpresa cuando Damon me lo conto todo pero al escucharlo lo comprendí.

-Vamos viejo ¿No hay abrazo para mí? – Dijo Damon haciendo una mueca divertida – me siento solito aquí parado.

Elena volvió hacia él y lo tomo de la mano sin quitarle los ojos de encima.

-Él me hace feliz Giuseppe.


Después de cenar conversaron un rato, Damon le había pedido a Liz que los acompañara a la mesa, él estaba feliz, se le podía ver en sus ojos que aunque no pudieran ver tenían un brillo especial en ellos…y Elena, ella se quedaba callada solo para verlo hablar y ver cada uno de sus movimientos suspirando inconscientemente de vez en cuando.

Giuseppe espero que cada uno fuera a su habitación a la hora de dormir, se sentía mas responsable ahora que sabía lo que su hijo y la que consideraba su hija sentían el uno por el otro. Que va, al pasar unos diez minutos Elena ya estaba entrando en el cuarto de Damon.

Él ya estaba acostado en su cama cuando Elena entro, no encendió la luz sino que se guio por la luz que salía de su celular y se hizo un lugar a lado de Damon.

-¿Qué color es tu cabello? – pregunto Damon después de conversar un rato y antes de que ella volviera a su habitación.

-¿En serio? ¿Vamos a hablar de mi cabello?

-Solo quiero saberlo, dímelo

-Castaño oscuro – dijo ella

-Lo sabía – dijo besando su cabeza

-¿Cómo lo sabes? fácilmente puedo decirte que soy pelirroja o rubia

-Solo lo sé Elena – eso mismo le había dicho un día en que ella había sonreído y él lo había notado, Damon la sorprendía cada día.

Antes de irse Elena le dio un beso de buenas noches a Damon, él no quería que se fuera pero tenía que dejarla ir.

-Antes que te vayas quiero decirte algo – Elena se quedo quieta esperando que podía ser – este fin de semana voy a ir a Chicago a darme una vuelta por la constructora, puedo decirle a mi padre que me acompañe pero en realidad yo quiero que vayas conmigo.

“¿Chicago? ¿Sola con él? Recordó que el sábado tenia turno pero que podía negociarlo con una de sus compañeras, no podía perder la oportunidad de viajar con él".

-Está bien – contesto emocionada – hare unas cambios en mi apretada agenda para acompañarlo ingeniero.

-Oh no hagas eso, es tan sexy cuando lo dices así – dijo Damon cerrando los ojos y apretando la mandíbula.

Ella sonrió nerviosa y se puso de pie de un brinco, su cuerpo comenzaba a reaccionar al sentir contraerse los músculos de Damon, era hora de irse.

-Que pases buenas noches Damon – dijo besando su frente.

-Buenas noches hermosa mía.


“Si me preguntaran ¿Qué es lo que más quiero en la vida? Sin dudarlo diría que a ti”

Elena Gilbert


Continuará...


TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


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