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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 22 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 9)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 9 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 9: Comparaciones


Damon se encontraba pensativo a la hora del desayuno el jueves por la mañana, se preguntaba donde se había metido Elena los últimos dos días.

Por las mañanas y antes que él pudiera salir de su habitación, alrededor de las ocho tal vez, tan solo la escuchaba despedirse y luego el golpe de la puerta de la sala, y por la noche cuando él estaba por acostarse a dormir escuchaba el motor de un coche afuera de la casa y después de unos minutos sus pasos llegando hasta su habitación, eso era todo.

Supuso que estaría ocupada con lo de la inauguración del día siguiente y tal vez salía con sus amigos aprovechando sus últimos días de vacaciones, o tal vez estaba evitándolo.

-¿En qué piensas? – pregunto Rebecah terminando su jugo de naranja

-¿Perdón? – Damon frunció el ceño buscando su voz - ¿Decías?

-Por Dios Damon, has estado muy distraído estos días, estoy segura que ayer ni siquiera me pusiste atención cuando te describí lo que había en el museo de historia del pueblo.

Durante la semana Rebecah hizo un itinerario de actividades para compartir con su novio, Jeremy muy amablemente le había dicho los lugares que podían visitar, la mayoría no eran del gusto de Damon ya que ir de tienda en tienda mientras Rebecah buscaba ropa o zapatos no era de gusto en lo absoluto.

En cada lugar que visitaba sentía el vacio producido por la ausencia de Elena, extrañaba sus detalladas descripciones, esas que lo trasportaban y lo hacían sentir parte de nuevo parte del mundo.

-Claro que te escuche, recuerdo todo lo que dijiste – contesto Damon acomodándose en su silla y buscando su mano, Rebecah sonrió al sentir su roce.

-Bien ¿Qué quieres hacer hoy? Podemos ir Al Parque de los Deseos, escuche a la sirvienta mencionarlo ayer.

-Se llama Maggie – dijo molesto por la forma despectiva en que se refirió a la joven – y no, no iremos a ese parque –  se rehusaba a ir con ella ahí por una obvia razón – es un trayecto muy largo y cansado para recorrer.

-¿Ya fuiste?

-No – contesto tranquilo y sonriendo de lado para que no se notara que mentía – es lo que me lo han dicho y no querrás arruinar tus zapatos en un terreno tan irregular como ese, si quieres salir vamos a caminar por la plaza central.

Rebecah estaba feliz de que fuera él quien propusiera salir, los días anteriores había tenido que rogarle para que saliera con ella.

-Pero primero dime ¿Por qué esas camisetas y los converse? – Pregunto con una mueca de desaprobación – cariño, tú no eres así.

-Lo era antes de convertirme en el robot que conociste – contesto sin ser grosero – este soy yo – Rebecah se le quedo viendo extrañada por su respuesta - ¿Algún problema?

-Ninguno – contesto en un largo suspiro.

 Damon intentaba mantenerse de lo más normal con Rebecah, al fin y al cabo se iba a casar con ella…al menos esa era la idea hasta ahora. Así que iba a tratar de llevar el ritmo de la relación.

El día pintaba que sería soleado, pero nunca se sabía en Mystic Falls, podía llover o tal vez no, Luca los llevo y los dejo justo frente a la plaza de ahí ellos caminaron.

Rebecah lo llevaba del brazo y se desesperaba por la lentitud de la marcha al punto de hacer que Damon tropezara o golpeara con alguien unas dos veces.

Entonces entendió por fin y camino a paso lento mezclándose entre la gente.

Un grupo de adolescentes paso a su lado sonriendo de forma coqueta al ver al guapo Salvatore, pero él ni cuenta se daba de ello, solamente escuchaba las voces, risas y el ruido del ambiente.

-No imagine que un pueblo tendría cosas interesantes – decía Rebecah viendo hacia todos lados – claro que no cambiaría la ciudad por nada del mundo.

-¿No te quedarías a vivir aquí? – pregunto Damon

-Obvio que no amor, quiero vivir donde está la civilización – hizo una mueca en su cara evidenciando que la idea le parecía ridícula – cuando nos casemos viviremos en Chicago

-¿Y si yo quisiera quedarme aquí?

Rebecah se rio a carcajadas al escucharlo

-¿Es un chiste verdad? Damon, tú no quieres vivir aquí, detestas este lugar y lo sabes ¡ni siquiera lo visitas!  - continuo Rebecah – además tu constructora esta en Chicago

-Hablando de eso – se detuvo de golpe - ¿Trajiste tu celular?

-Claro bebe, no puedo salir sin el, en cualquier momento mi agente llama y si…

-¿Podrías marcarle a tu hermano por favor? – Interrumpió Damon sin dejarla terminar la frase -  necesito saber cómo esta todo allá, en casa no me han dejado comunicarme por eso de que debo evitar el estrés.

-¿Por qué no puedes confiar en Klaus? – Dijo Rebecah sacando su teléfono del bolso que llevaba cruzado al cuerpo – pero está bien, sé que no puedo discutir eso contigo

 – pero vamos a otro lugar estamos en medio de mucha gente y no quiero que me roben el teléfono.

Avanzaron un poco cuando Damon percibió el delicioso olor a pan recién hecho y busco de donde provenía y se acordó del famoso Bakery donde Liz compraba los panecillos para el desayuno o para el postre.

-Quiero ir al Bakery ¿Esta por aquí verdad?

Rebecah ladeo la cabeza y vio que estaba justo después de la lavandería Fell, caminaron hacia allá y entraron.

-Te advierto que no comeré nada de lo que hay aquí – dijo Rebecah buscando un lugar para sentarse. Comenzó a marcar en cuanto lo hicieron y se llevo el teléfono al oído.

-¿Estas marcando? – dijo Damon esperando que Klaus respondiera el celular.

-Hey Klaus ¿Cómo andas?...si yo también hermano, pero hablamos de eso luego ¿sí?

Estoy en Mystic Falls ahora y Damon quiere hablar contigo…si, ya te lo comunico – Rebecah le puso el teléfono en la mano y Damon lo tomo con prisa.

-Klaus – dijo con voz seria

-¡Salvatore! tanto tiempo ¿Cómo estás?

-Ciego – contesto frunciendo el ceño – ponme al día con todo por favor

-Ok, el contrato con Dacarett & Asociados es nuestro, la semana pasada comenzamos con las mediciones y reconocimiento del terreno

-¿Cómo va la compra de materiales? por favor no vayas a otro lado que no sea donde lo hacemos siempre, no quiero errores de última hora

 -Hoy ordene la compra de material y comenzamos el lunes próximo, tranquilo Damon, todo está en orden

-Quiero que estés pendiente de la obra, Henry es muy competente en lo que hace pero no está de más algo de supervisión

-Claro Damon, ocúpate de ti, recupérate y veras que más temprano que tarde estarás de vuelta.

-Eso espero – contesto Damon – mantenme al tanto de cualquier cosa, hasta luego.

-Te dije que todo estaba bien – dijo Rebecah guardando su teléfono en cuanto Damon lo puso en la mesa – te preocupas de nada.

-Tenía que cerciorarme nada más

 Todo iba aparentemente bien según le había dicho Klaus, pero no le gustaba que otro que no fuera él manejara su constructora ¿Pero le quedaba de otra?

-¡Damon Salvatore! – dijo una voz masculina que a él le pareció muy conocida y abrió los ojos curioso pensando de quien podría tratarse – no has cambiado nada.

-Lo siento – dijo Rebecah - ¿Tu eres…?

-Alaric Saltzman – contesto el hombre de cabello castaño estrechando su mano para saludarla – Damon y yo fuimos a la secundaria juntos.

-Alaric, si – Damon lo recordó, habían sido compañeros desde séptimo grado hasta salir de la secundaria, le agrado escuchar alguien conocido y alzo su mano para saludarlo – ha pasado mucho tiempo viejo ¿Quince años tal vez?

-Sí más o menos – Alaric se sentó muy quitado de la pena a la mesa donde estaban, dejando sobre ella los libros que traía en las manos – supe que habías regresado pero no te había visto por el pueblo.

-Deshice mis costillas en el accidente, que supongo que ya lo sabes – Alaric asintió - y tuve que guardar reposo, fue hace poco que comencé a salir de nuevo

-Siento mucho lo que te paso – dijo Alaric con genuina sinceridad, perder la vista no debía ser fácil para nadie y más para un hombre con la personalidad de Damon Salvatore.

-Estoy bien – dijo Damon torciendo los labios en una mueca - pero cuéntame ¿A qué te dedicas aquí?

-Doy clases de literatura inglesa en la universidad, estresante lo sé pero paga las cuentas.

-Soy Rebecah – intervino la joven quien se sintió excluida de la plática

-¡Oh lo siento! Ella es Rebecah…mi novia – dijo Damon en voz baja.

-Prometida – corrigió ella orgullosa.

-Un placer – dijo Alaric sonriendo ante la aclaración obligatoria de la joven y sintiendo la incomodidad de su viejo amigo.

Jenna se acerco a la mesa en cuanto escucho que su esposo había llegado, miro a las personas que estaban con él y reconoció a uno.

-Buenas tardes – dijo Jenna dejando su mano sobre el hombro de Alaric – Hola Damon

-¿Jenna? – Pregunto él  - ¿Jenna Sommers?

-Jenna Saltzman  - corrigió ella sonriendo – Alaric es mi esposo

-¿Qué? – Damon alzo una ceja sorprendido – no puedo creer que de verdad se hayan casado, pensé que bromeaban cuando decían que lo harían.

-Hablábamos en serio Damon – dijo Jenna – llevamos diez años de casados.

-Diez años de aguantando a esta mujer – dijo Alaric haciendo que tanto Jenna como Damon soltaran una carcajada.

Rebecah golpeo con su pie a Damon en señal de que tenía que presentarla, a él se le olvidaba (o no quería) hacerlo.

-Ella es Rebecah, mi prometida – dijo entre dientes.

– Gusto en conocerte Rebecah – Jenna le sonrió pero enseguida noto la apatía de la joven.

-Lo mismo digo – contesto ella, comenzaba a molestarle que Damon no la presentara como debía.

-Bueno, solo vine a saludar ahora los dejo porque Carol Lockwood me cito para las tres, el Bakery tiene que entregar mil bocadillos para la inauguración de mañana, y además Elena me está esperando afuera.

Los ojos de Damon se movieron inquietos al escuchar ese nombre, le parecía que había pasado un año sin escucharlo y sintió como el vello de sus brazos se erizaba al saber que estaba poca distancia de ella.

-¿Elena esta aquí? – Pregunto Damon  - ¿Afuera? – pero calmo su ansia al recordar quien estaba sentada a su lado, salir con ella tenía como propósito sacarse a Elena de la mente y darle a Rebecah toda su atención…y se le estaba haciendo muy difícil.

-Sí, ayudaremos a empacar los presentes que se le entregara a la gente que asista al evento – dijo Jenna – ¿ustedes irán verdad?

-La verdad…no creo – dijo Damon – Rebecah y yo tenemos otros planes

Rebecah lo miro y sonrió al saber que haría algo interesante el viernes por la noche, desde que llego al pueblo había compartido la cama con Damon y este no la había tocado, íntimamente hablando. Así que imaginó que sería una noche apasionada.

-Si cambian de opinión pasen un rato ¿sí?  Ok, me voy – dijo Jenna besando la mejilla de su esposo  - gusto en verlos chicos.

Salieron del Bakery a eso de las cuatro, Damon y Alaric charlaron largo y tendido poniéndose al día con sus vidas y recordando su paso por la secundaria, Rebecah los había dejado solos ya que sentía que estaba de mas, a ella no le interesaba saber de juegos de futbol americano o sus conquistas adolescentes así que salió un rato a ver que podía comprar en las tiendas y después regreso con la excusa que estaba cansada así que se despidieron de Alaric y volvieron a casa.

Damon la había pasado bien, encontrar un viejo amigo después de tanto tiempo y conversar de la forma en que lo hicieron le sentó de maravilla. La verdad era que necesitaba un amigo, sobre todo en la difícil etapa por la que pasaba.

Una vez más extraño la presencia de Elena, ella se hubiera ido de espaldas de la risa por las ocurrencias de Alaric al contar sus andanzas en la secundaria, con lo que le gustaba escucharla reír. Elena era de las que disfrutaba de la buena compañía sin importar si recién conocía a la persona o no, cosa que Rebecah no tenía ni una pizca.

Dos días sin saber de ella le parecían una eternidad…y en tres semanas sin Rebecah siquiera la había mencionado, todo iba tomando forma en su cabeza ya, pero tenía miedo.

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¿Esta es la ultima caja? – pregunto Jenna con la esperanza que le dijeran que si – me muero de hambre y seguramente mi querido esposo también.

-Es la última, ya casi terminamos – contesto Elena sacando las últimas placas con la imagen de la fachada del salón de eventos tallada en bronce y con el nombre Mystic Falls en la parte de atrás.

-Me pasas mas papel por favor, quiero terminar cuanto antes – dijo Jenna – mañana tengo que madrugar si quiero entregar a tiempo el pedido de bocadillos.

-¿Necesitas ayuda? – pregunto Elena comenzando a cortar papel

- Mis empleadas me ayudaran no te preocupes, oye Elena…estos días te he visto muy activa con todo esto, pensé que ibas a dormir como un oso los últimos días de vacaciones.

-Ah sí…no sé, me pareció buena idea ayudar, nunca está de más ¿no?


Al día siguiente en que Rebecah los había pillado a Damon y a ella en la cocina y a muy corta distancia, la había puesto a pensar en que estaba haciendo todo mal, por muy presumida y orgullosa que fuera la Mikaelson no merecía que ella pusiera los ojos en su novio. Así que temprano en la mañana se puso a la orden del comité que dirigía Carol Lockwood para ayudar en los últimos detalles para la inauguración, así guardaría distancia con Damon.

Pero eso no era todo, también se había dado a la tarea de terminar de tejer la bufanda a medias que cargaba siempre en su bolso, el Bakery era el lugar elegido para hacerlo.

Solía comer con su amiga Caroline después de que esta salía de trabajar de la escuela donde atendía niños de pre- escolar, también pasaba tiempo con Matt cuando él salia de entrenar a su equipo de futbol en la universidad local, con él se habían acercado mucho esos días.

Hacía de todo con tal de no llegar temprano a casa y tener que encontrarse con Damon y con su novia, perdón…prometida.

Y hasta el momento lo había logrado, lo que no había podido era sacarse a Damon de la cabeza, pero a la larga tenía que hacerlo.

-Y menos mal que estas aquí – continúo Jenna – esto ha sido una locura, oye ¿Sabes quienes estuvieron en el Bakery hoy?

-¿Quiénes? – pregunto ella sin dejar de hacer su trabajo.

-Damon y su rubia y escultural novia – dijo Jenna con tono de chismorreo en su voz – la verdad me sorprendió verlo ahí, según me comento Liz a él no le gusta salir mucho, pero que voy a saber yo si tu vives en la misma casa.

-Este…si – todo iba muy bien hasta que Damon salió a relucir en la plática, pero ¿Salió con Rebecah? ”Normal Elena, como toda pareja” se dijo a sí misma – el no es muy dado a relacionarse, además el estar ciego lo limita a muchas cosas y se frustra y es entonces cuando se enoja, rechina los dientes y se vuelve insoportable.

Al cabo de unos segundos Elena se dio cuenta que sonreía como una estúpida al hablar de él y recordar sus arranques de ira y sus pataletas de niño pequeño, por suerte Jenna no la miraba en ese momento y no pudo ver la expresión de boba marcada en su cara así que cambio de tema rápidamente.

Después de terminar su trabajo y dejar todo en orden cada una tomo rutas diferentes.

Faltaban unos quince minutos para las ocho cuando Elena llego a la casa, para ella no era lo suficientemente tarde ya que podría encontrarse a quien por dos días había evitado.

Metió la llave en el cerrojo y giro la perilla abriendo despacio la puerta, se encontró de frente con Liz quien salía para su casa.

-¡Liz! – Exclamo Elena - ¡Me asustaste!

-Lo siento mi niña – rio Liz con pesar – no fue mi intención

-No, no te preocupes…soy yo la asustadiza ¿Ya te vas a casa? – dijo Elena sonriendo nerviosa y dando unos pasos hacia dentro dejando sus llaves sobre la mesa del recibidor.

-Sí, ya mi trabajo aquí termino por hoy, te deje comida en el microondas por si tienes hambre.

-Gracias Liz, oye y ¿Dónde están todos? – Elena recorrió con la vista los alrededores de la sala y todo parecía estar relativamente en calma, incluso entrecerró los ojos para ver mas allá del pasillo que daba a las habitaciones.

-Tu hermano subió a su cuarto después de cenar, dijo que tenía tarea por terminar, Giuseppe aunque no lo creas está dormido, todo esto del evento de mañana ha sido muy cansado para él…!ah! y Damon está afuera en el kiosco con Rebecah.

-¿Ah sí? ¿En el kiosco? Un poco tarde para estar ahí ¿no? – dijo con recelo

-Pues para ellos no, llevan ahí bastante rato, bueno mi niña – dijo Liz abrazándola – Caroline me está esperando para cenar con ella y ya sabes cómo se pone cuando la hacen esperar.

-Dímelo a mi – contesto Elena poniendo los ojos en blanco – hasta mañana.

En vez de ir a su habitación, Elena fue a la cocina con el pretexto de calentar su cena pero en realidad tenía curiosidad de mirar por la ventana que daba al jardín. Sin encender la luz se apoyo en el fregadero sintiendo un revoloteo en el estomago, vio el kiosco iluminado solamente por las lámparas altas del jardín, entrecerró los ojos y lo vio. Estaba sentado con sus brazos cruzados y recostado perezosamente en la silla, sonrió al verlo pero el gusto no le duro mucho cuando vio a Rebecah salir por la puerta del cuarto hacia el jardín vistiendo una bata de satín color champaña y su rubia cabellera agarrada en una cola. La joven se acerco por detrás de Damon deslizando sus manos por sus hombros hasta su pecho mientras le susurraba cosas al oído, y lo vio sonreír.

Eso era lo que necesitaba para convencerse de una vez por todas que no tenía cabida en la vida de Damon, al menos de la forma en que ella quería. Aunque doliera era así y tenía que aceptarlo.

 Cabizbaja y en silencio salió de la cocina directo a su cuarto, pero se encontró con Giuseppe al pie de las escaleras, quien se suponía estaba dormido.

-¡Elena! Qué bueno que te encuentro, quería preguntarte si…

-¿Puede ser mañana? Estoy muy cansada y me gustaría irme a dormir

-¿Te sientes bien? – Pregunto Giuseppe tocando su hombro preocupado al ver la expresión pálida de su cara - ¿Estas enferma?

-Es cansancio nada mas – contesto y se retiro.

No estaba enferma, no se sentía mal, al menos físicamente porque por dentro sentía que se partía en dos.

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-¡Es tardísimo! Se supone que tenia que estar en el salón antes que la gente comenzara a llegar – exclamo Giuseppe poniéndose su saco negro al tiempo que bajaba las escaleras – Carol va a matarme.

-Relájate, que se las arregle ella por un rato – dijo Damon quien estaba sentado cómodamente en el sofá más grande de la sala, Rebecah salía de la cocina con un vaso de agua y luego se sentó junto a él.

-¿Ustedes no van a ir? – pregunto Giuseppe arreglándose el cuello del saco – sería bueno que salieras hijo.

-No – contesto Damon muy seguro – no tengo ganas de salir hoy

Eso hizo crecer en Rebecah la ilusión de tener una noche a solas con su novio, una noche apasionada como hace tiempo no tenían, así que no discutió que Damon se negara a asistir a la inauguración.

-Ok, cualquier cosa me llaman al celular – abrió la puerta y apenas se escucho su “Hasta luego” al despedirse, llevaba mucha prisa.

-¿Qué hora es? – pregunto Damon a Rebecah

-Faltan quince minutos para las nueve, la noche es larga – dijo sonriendo – y estamos completamente solos  - alargo el brazo para poner el vaso con agua en la mesa de centro y se hizo una cola en el cabello.

Damon reconoció el tono de voz con el que Rebecah hablaba, el tono de “quiero tener sexo contigo esta noche” pero le pareció ridículo ponerse en esas en su estado, pero sobre todo…no tenía ganas.

De repente sintió una mano de Rebecah colarse por debajo de su camiseta y tocar su abdomen hasta su pecho mientras la otra acariciaba su cabeza. Su boca fue asaltada por los labios de la joven que reclamaban ser correspondidos.

-Rebecah no… - decía Damon tratando de sacar delicadamente la mano que ella peligrosamente bajaba desde su pecho hacia dentro de sus pantalones – no es buena idea hacer esto aquí.

-Ok – contesto rápidamente – entonces vamos a la habitación

-¡No! Me refiero a que no creo que sea el momento

-¿De qué hablas? A ti nunca te importo si estábamos en casa ajena o en donde sea – sonrió y luego volvió a besarlo, en un movimiento rápido se sentó a horcajadas en él – vamos bebe, hagamos lo que sabemos hacer muy bien.

Era cierto, no tenia quejas respecto al sexo con Rebecah, era algo bastante frecuente y común a lo largo de su relación de año y medio, pero en ese momento y a pesar que llevaba meses en abstinencia forzada, ella no despertó el deseo que solía sentir en esas situaciones.

-Rebecah no – le dijo buscando sus brazos con sus manos y utilizando su fuerza para apartarla y sentarla de nuevo en el sofá.

-¿Por qué no bebe? Por favor – intento besarlo de nuevo atrayendo su cabeza hacia ella y subiendo su pierna en él.

-¡Oh Dios mío lo siento! – Dijo una Maggie roja de la vergüenza al verlos en esa comprometedora situación – pensé que todos se habían ido.

-Lo mismo digo yo – dijo Rebecah quitando la pierna de Damon y sin pizca de estar apenada – se supone que no debería haber nadie aquí.

-Maggie vive aquí Rebecah, su habitación está al otro lado del jardín – dijo Damon frunciendo el ceño pero aliviado de que alguien llegara a interrumpir – no sé cómo no te has dado cuenta.

-Lo siento joven, en serio pensé que ustedes habían salido con el señor Giuseppe…yo voy para la inauguración ahora, Elena me pidió que le llevara algo y…

-¿Elena? – dijo Damon buscando la voz de Maggie

-Sí, olvido su abrigo y voy a llevárselo.

-¿Sabes qué Maggie? Dámelo y ve a descansar, yo se lo llevare

Damon vio la oportunidad de encontrarse con Elena y no iba a dejarla pasar, él necesitaba escucharla aunque fuera unos segundos.

-¿Qué? – Rebecah lo miro extrañada de su cambio de humor - ¿Y cómo piensas entregárselo?

-Porque vamos a ir a esa inauguración.

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-Sabia que vendría gente pero no tanta – comento Caroline mientras comía un bocadillo – y hay mucha que no reconozco.

-Al parecer vino gente de fuera de Mystic Falls y eso es bueno – dijo Elena apoyándose en la pared junto a Caroline – así se corre la voz para que el salón sea rentado para fiestas o bodas en el futuro.

-¡Yo hare mi fiesta aquí! – Exclamo Caroline – cuando me case con Michael Fassbender.

-Seguro que quiere casarse aquí…y contigo – dijo Elena riéndose ante la ocurrencia de su amiga.

-¿Ese no es Damon Salvatore? – pregunto Caroline de repente y abriendo los ojos de la admiración que le causaba el atractivo del joven.

Elena giro su cabeza despacio y en efecto, Damon estaba ahí y conversaba con Alaric mientras que su novia con una expresión aburrida en su cara lo tomaba del brazo.

-Ah…si – él es Damon – dijo Elena suspirando

-¡Wow! ¿Y esa rubia es su novia? Me encanta su bolso, es un Chanel original – Caroline estaba admirada con la apariencia de la pareja que se destacaba entre la demás gente – oye Elena no me habías dicho lo guapo que estaba el gruñón de Salvatore, incluso mi madre omitió esa información, es que míralo…es tan atractivo, mira su cabello negro y esa fuerte mandíbula que esta como para…

-¡Lo se Caroline! No tienes porque decírmelo, se como es Damon Salvatore ¡Yo vivo con él!

-Por eso no estás admirada como yo porque tienes la dicha de verlo todos los días, es una lástima que alguien tan lindo como él no pueda ver, pero nada perdido – continuo Caroline – mira la tremenda mujer que tiene a su lado.

-¡Basta Caroline! – dijo Elena molesta por los comentarios de su amiga, y obvio que Caroline no paso desapercibido ese detalle.

-¡Oh no! No me digas que…Elena ¿Te gusta Damon?  - pregunto Caroline con sus ojos abiertos de la curiosidad.

-No… ¿Cómo crees? – dijo nerviosa y con manos sudorosas

-¡Te gusta!

-Caroline – reclamo Elena - ¿quieres que todos te escuchen?

-¿Cómo paso eso? Me preocupa amiga – Caroline bajo la voz y su tono era de angustia por lo que estaba pasando Elena, sabía que no se trataba de una simple atracción si no que iba mas allá de eso.

-Eso no debe preocuparte – suspiro Elena mirando de vez en cuando hacia donde ellos estaban – no va a pasar nada, Damon se va a casar con Rebecah, esto es algo que va en una sola vía y debo borrármelo de la cabeza.

-En el amor no hay nada seguro Elena

-Voy a dejar que las cosas pasen como tengan que pasar y veras como después nos burlaremos de esto.

-Eso, si tu corazón te deja – le dijo Caroline como advertencia

Las palabras de su amiga calaron profundo en Elena ¿Podría realmente sacarse a Damon del pensamiento? Y lo más importante ¿En qué momento se había enamorado de él?


La banda que animaba el evento tocaba una balada clásica de los años ochenta, el tipo del saxofón tocaba con pasión las notas de “Lady in red”, una de las favoritas de su padre. En sí, la música iba acorde a la ocasión.

Elena se sentó en una mesa en un rincón del salón a esperar que Caroline terminara de hablar con una colega de la escuela donde trabajaba, tomo su bolso y busco su teléfono para hablarle a su hermano para saber donde estaba, tal vez se había ido y ella no se había dado cuenta, así como también no se había percatado que Alaric se acercaba guiando a Damon entre la gente hacia su mesa.

-Elena – dijo Alaric – voy a dejar a mi amigo por aquí – saco una silla y Damon se sentó, ella vio como sus ojos azules buscaban algo y sabia que eso lo frustraba – voy a buscar más bocadillos al Bakery ¿Puedes creer que ya no hay?

-Claro Alaric…hola Damon – lo saludo por fin haciendo que se dibujara una leve sonrisa en su cara, Alaric se retiro dejándolos solos.

-Hasta que por fin tengo el placer – dijo alzando una ceja – ¿Has estado evitándome Elena?

-¿Qué? no, claro que no ¿Por qué habría de hacerlo? – Damon estaba siendo directo y eso la ponía nerviosa – pensé que no te gustaban estos eventos ¿Por qué estás aquí?

-Sabes porque estoy aquí – dijo muy serio y con sus ojos fijos en ella, Elena se sonrojo al sentir como si la estuviera viendo, siempre le pasaba eso con él – además Maggie te mando algo, tu abrigo, pero lo deje en la camioneta así que te lo daré en cuanto Luca regrese.

-Ah, gracias y…¿Dónde está tu prometida? – dijo desviando el rumbo de la conversación, además le daba curiosidad el paradero de Rebecah.

-No aguanto diez minutos aquí, se aburrió y la mande a casa – dijo encogiéndose de hombros – Luca se la llevo – yo quería quedarme un rato mas, ya sabes…hasta encontrar lo que estaba buscando.

-¿Ah sí? ¿Y lo encontraste? – el corazón de Elena salto palpitando por la ansiedad de escuchar su respuesta.

-Digamos que está conmigo ahora – contesto con sus ojos muy abiertos y oídos atentos para distinguir la voz de Elena de entre las voces de los demás.

-No digas esas cosas si no las sientes Damon, no juegues con eso además tú…

-¿Y por qué crees que te mentiría? solo sé que estos días que no estuviste en la casa te extrañe como un loco, trate de hacerme la idea de que estando con Rebecah llenaría ese vacío pero no fue así…es algo que me sobrepasa.

Damon no sabía explicar lo que le sucedía con ella, Elena le había enseñado a no tener miedo de vivir en la oscuridad, ella había sido sus ojos todos esos días describiéndole lo bonito y perfecto que era la vida en Mystic Falls, lugar del que había huido en cuanto tuvo oportunidad.

Por primera vez en mucho tiempo se sentía en casa y deseaba que esa sensación no se fuera, y solo ella hacia todo eso posible.

-Dime algo por favor – dijo Damon al no escuchar la voz de Elena, sabía que seguía ahí porque percibía su olor, pero estaba en silencio – necesito saber lo que pasa por tu cabeza, dime si sientes algo Elena

-Damon yo…

-¡Elena! – Dijo Matt – te estaba buscando por todos lados, el día que estuvimos en el Grill dejaste tu suéter en mi camioneta.

Damon frunció el ceño y se aclaro la garganta para hacerse ver.

“¿Quién diablos es este Matt?” pensó Damon “No me gusta su animado y ridículo tono de voz”

“Oh no Matt, ahora no…un momento ¿Por qué Damon tiene esa cara?” dijo Elena para sí misma.

“¿Por qué estaba ella en su camioneta? Alguien que me explique ¿Es su novio? ¿Por qué te quitaste tu suéter Elena?”

-Soy Damon – dijo presentándose solo pero sin levantar su brazo para estrechar la mano al chico – ¿Matt…?

-Matt Donovan – contesto él -  entreno al equipo de futbol de la universidad local

“Ok, pregunte tu nombre no tu ocupación” pensó Damon

Elena tuvo que decir algo ante el silencio que se produjo, Damon estaba muy raro, sabía que estaba molesto con solo ver su cara y la posición de sus manos sobre la mesa pero no imaginaba el porqué.

-Gracias Matt, me preguntaba donde lo había dejado, ya sabes, yo y mi cabeza de pollo.

-Y no olvides tus dos pies izquierdos – agrego Matt riéndose contagiando así a Elena con su risa.

Alaric llego en el momento justo en que Damon se preparaba para bautizar a Matt con una grosería.

El chico le caía mal por el simple hecho de salir y pasar tiempo con Elena, tiempo que él envidiaba tener y que los últimos días había perdido.

-Listo, todo está en orden ahora – dijo Alaric sentándose en la silla restante ¿Todo bien por aquí?

-Yo los dejo para que platiquen – dijo Elena poniéndose de pie, tenía que salir de ahí, se acobardo ante las palabras de Damon y aprovecho la llegada de Alaric para huir – iré a buscar a Caroline

-Yo voy contigo – dijo Matt, Elena vio de reojo a Damon y miro la seriedad marcada en su cara.

Alaric hablaba y hablaba y Damon simplemente escuchaba la música combinada con los murmullos y risas de la gente, pensaba hacia donde se había llevado Matt a Elena o qué demonios le estaría haciendo.

-Así que eso es lo que se siente – dijo Damon ajeno a lo que Alaric hablaba.

-¿Qué? ¿De qué hablas? – pregunto Alaric extrañado del comentario ¿Así se siente qué?

- Los celos – contesto.

“Dos días me bastaron para darme cuenta que te extrañaba, que a pesar de tener compañía mi necesidad por ti aumentaba con cada segundo que pasaba… ¿Estoy quedando loco? Tal vez si…y en realidad no me importa porque la razón de mi locura eres tú”


Damon Salvatore.


Continuará...

TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


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