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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 15 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 8)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 8 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 8: La imagen perfecta


A Elena le traicionaron las piernas y tuvo que sostenerse fuerte de la perilla para no caerse. La barbie con ínfulas de grandeza que tenia frente a ella era nada más y nada menos que la novia de Damon.

Con quien hacia minutos había compartido saliva en una intensa sesión de besos, se sintió muy apenada y hasta intimidada por ella, no se esperaba que la novia de Damon fuera tan… ¿atractiva? ¿Sexy? ¿Elegante? La verdad es que nunca se había puesto a pensar en cómo sería físicamente aunque si esperaba que fuera bonita, y como no serlo si Damon era guapísimo y podía tener la mujer que quisiera.

Sin poder evitarlo sus ojos se fueron a la mano izquierda de Rebecah, donde un brillante anillo adornaba su dedo anular.

-¿Dónde está mi novio? – pregunto Rebecah sacándose sus lentes de sol y guardándolos en su bolsa

-Está adentro – dijo Elena señalando con la cabeza hacia el pasillo.

Pero no fue necesario que Rebecah fuera en su busca porque Damon apareció como un fantasma en la sala.

-¿Rebecah? – frunció el ceño y su expresión era inescrutable

-¡Ahí estas! – Se acerco a él dejándole un corto beso en los labios haciendo que Elena bajara la cabeza – Te extrañe mucho amor.

-Pensé que vendrías hasta el miércoles – dijo con tono grave, la llegada inesperada de Rebecah tenía a Damon sorprendido.

-Te llame hace rato para decirte que estaba llegando pero me dijeron que estabas con Giuseppe en el despacho ¿Dónde está que no lo veo?

Elena se le quedo viendo, Giuseppe ni estaba en casa en ese momento, le había mentido a Rebecah. Damon se sintió incomodo porque sabía que Elena está ahí.

-Mi papa salió hace un rato ¿Cómo llegaste hasta acá?  - dijo cambiando de tema - A ti no te gusta conducir en carretera

-Luca me trajo, lo llame temprano para que me recogiera en el aeropuerto – Rebecah rodeo con sus brazos a Damon y recostó su cabeza debajo de su barbilla – estoy tan cansada, me gustaría descansar un rato – se percato que Elena seguía en la puerta - ¿Qué haces todavía ahí?- le pregunto con gesto despectivo.

-Tengo cosas que hacer – dijo Elena  - con permiso

Dejo abierta la puerta para que Luca entrara y metiera el equipaje de la recién llegada y se fue a su habitación pasando a lado de ellos, Damon sintió su perfume cuando paso, aspiro todo lo que pudo y cerró los ojos.

-Trae mis cosas por aquí – dijo Rebecah a Luca mientras lo guiaba hasta la habitación de Damon, Luca dejo las maletas en el cuarto y se retiro.

Damon busco la cama y se sentó mientras Rebecah sacaba algunas de sus cosas de la maleta y las colocaba en la mesa de noche.

-Hace falta un tocador aquí

-Este no es un cuarto para mujeres ¿Qué esperabas? ¿Un tocador con espejo y una silla para sentarte mientras te peinas?

-Muy gracioso bebe

-¿Cuánto equipaje has traído? – pregunto alzando una ceja y torciendo la boca.

-Dos y mi maleta de cosméticos, sabes que no viajo sin ella

-Un poco exagerado para unos cuantos días ¿no?

-Me quedare esta semana y tal vez unos cuantos de la siguiente, todo depende de mi agente, quedo en llamarme para confirmarme unos eventos que tengo pendientes, pero no te preocupes que estos días te voy a aprovechar al máximo amor.

Rebecah se paro frente a él y lo empujo haciendo que cayera acostado, ella se recostó a un lado quedando su cara sobre su pecho.

-Estoy feliz de estar aquí contigo – le dijo Rebeca abrazándose a él


Frente al espejo del baño Elena trataba de calmar su agitada respiración, se sentía muy mal “Tu te lo buscaste” se decía así misma “Sabias que él estaba comprometido y que tarde o temprano su novia vendría a verlo” “Es tan bonita”

Su cabeza estaba que estallaba de tantas cosas que se colaban en su mente, ese “Te necesito” que Damon había dejado escapar no era más que producto de su estado, claro que la necesitaba, porque estaba ciego y sintió que ella era su apoyo… ¿Y los besos? También tenían explicación para ella, su novia estaba lejos y confundió su amistad con otra cosa. Eso era todo.

Sintió como una lagrima se deslizaba desde el rabillo del ojo hasta el borde de su barbilla, estaba consciente de que se había permitido sentir demasiado por Damon a sabiendas que no llegaría a nada.

Además, él no la conocía físicamente, y viendo a su novia estaba claro que ella no entraba en su rango de gustos en cuanto mujeres se refiere.

Abrió la llave del lavamanos y mojo su cara para borrar los rastros de que había llorado, tenía que salir al comedor a la hora de la cena y no quería dar lugar a preguntas que pudieran decirle a Damon que ver a Rebecah le había afectado.

Dieron las ocho y Elena salió de su cuarto sin detenerse en la habitación vecina y fue directo a la cocina a ver si podía ayudar en algo pero en su camino se encontró a su hermano quien recién llegaba de su práctica de basquetbol.

-¿Qué son estas horas de llegar? – Le pregunto Elena cruzando los brazos frente a él – la práctica terminó a las seis así que no me creas boba.

-Está bien, al salir me fui con mis amigos al Grill…

-¿Un lunes? Jeremy dime que no bebiste – dijo Elena

-No ¿Por qué siempre crees que voy a beber al Grill? – reclamo Jeremy

-Porque te conozco Jeremy Gilbert, a mi no me juegas la vuelta

Los dos comenzaron a reír después de verse seriamente, Elena no podía enojarse con su hermano, tenía que reconocer que Jeremy había cambiado mucho en los últimos años alejándose de las malas compañías que lo arrastraban a cosas indebidas. Ella estaba tranquila en ese aspecto.

Giuseppe entro a la casa y se encontró con los chicos, traía en sus manos una caja con panecillos de vainilla y pasas que había comprado en Jenna’s Bakery.

-Hola chicos, traje panecillos para el postre – dijo pasándoles la caja en sus narices

-Eso huele delicioso – Jeremy abrió la caja y saco un panecillo mordiéndolo al instante.

-¡Jeremy! No seas maleducado – Elena le pego en la mano por su acción.

-Déjalo – dijo Giuseppe – los chicos a esa edad tienen que alimentarse bien - ¿Y qué hay de nuevo por aquí? Me he desconectado estos días ¿Mi hijo te ha dado problemas? – pregunto Giuseppe haciendo que a Elena se le retorciera el estomago.

-No, todo bien – contesto mordiéndose el labio inferior – es mas tenemos visita

-¿Ah sí? ¿Quién? – pregunto curioso

-Rebecah Mikaelson – dijo Elena en un largo y sentido suspiro.

-¿Esta aquí? – pregunto Giuseppe

-Escuche mi nombre por aquí – dijo Rebecah apareciendo en la sala agarrada del brazo de Damon

-¡Rebecah! – el mayor de los Salvatore le entrego la caja de panecillos a Jeremy y se acerco a ella tomándole de los hombros y besando cada una de sus mejillas – no sabía que vendrías a visitarnos tan pronto.

-Wow ¿Quién es esa? – susurro Jeremy a Elena quien lo quedo viendo con el ceño fruncido

-¿Puedes cerrar la boca Jeremy? Es la novia de Damon – dijo con dientes apretados.

-¿Qué? – los dos susurraban entre sí mientras Giuseppe y Rebecah intercambiaban impresiones, Elena no podía apartar la mirada de Damon quien tenía los ojos perdidos y tenía una expresión extraña en el rostro.

-Jeremy no sigas, ya te dije que es la novia de Damon

-Damon es un maldito suertudo, mira que ligarse a tremenda mujer

-Termina de comerte ese panecillo y cállate – le dijo molesta.

-Me encanta que estés aquí, esta es tu casa y puedes quedarte el tiempo que quieras – le dijo Giuseppe a Rebecah y luego se giro hacia sus protegidos  - ¿Ya conocías a los hermanos Gilbert?

Damon se puso atento porque no sabía que Elena también estaba presente en la sala.

-Ellos son Jeremy y Elena, por circunstancias de la vida viven conmigo desde hace ya unos años, son como mis hijos.

-Es un placer conocerlos – dijo Rebecah estrechando su mano a cada uno.

-El placer es mío – dijo Jeremy bastante emocionado…embobado para ser exactos.

-Mucho gusto – dijo Elena lo más normal que pudo – espero que tu estadía aquí sea placentera.

Damon apretó la mandíbula cuando la escucho hablar, parecía estar como si nada.

-Claro que será placentera, siempre es así cuando estoy con él – dijo tomando la mano de Damon.

Maggie entro justo a tiempo cortando las miradas escrutadoras de Rebecah hacia Elena para anunciar que la cena estaba servida.

-Bien, pasemos entonces – dijo Giuseppe haciendo que todos se dirigieran al comedor.

Durante la cena, Rebecah tomo las riendas de la conversación y hablo de sus pasarelas en la semana de la moda en New York, Elena casi se ahoga con un bocado de pollo que tenía en la boca cuando escucho que Rebecah era modelo…lo que faltaba ¿Cómo competir contra eso?

Giuseppe escuchaba atento junto a Jeremy quien no superaba el  hecho de estar sentado a la mesa con una modelo profesional.

Damon comía mientras tanto, esas historias él ya las sabía de memoria así que se concentro en comer y asentía cuando escuchaba “¿Verdad que si amor?”

Elena por otro lado toqueteaba la comida con el tenedor con la cabeza baja, apenas y había probado bocado, sentía que la comida no le pasaba.

Levanto su mirada y se encontró con los penetrantes ojos azules de Damon. Tenía las manos sobre la mesa y su ceja levantada, sus ojos parecían escrutarla y se sintió cohibida, tenía ganas de levantarse e irse pero eso le demostraría su incomodidad así que termino a fuerzas su comida y espero hasta el postre, intervino en la conversación cuando Giuseppe se refirió a ella y a su trabajo en el hospital.

-¿Así que eres enfermera? – pregunto Rebecah

-Sí, fui a la escuela de enfermería en Chicago y luego volví aquí, Mystic Falls es mi casa así que en cuanto termine regrese aquí.

-Elena ha sido quien ha cuidado de mi hijo estas semanas, por eso lo ves así como esta – dijo Giuseppe orgulloso

Rebecah miro seriamente a Elena, el hecho de que una chica joven ¿Y por qué no? Bonita, estuviera tan cerca le daba algo de celos.

-Bueno, estos días que estaré aquí me encargare de hacerlo yo misma – dijo tomando una de las manos que Damon tenia sobre la mesa

Damon sonrió y bajo la cabeza

“Sonríe Damon, es tu novia la que está a tu lado, compórtate” se dijo a sí mismo “Tienes que estar feliz de que este contigo ahora”

“Esta sonriendo…está feliz de tenerla en casa” pensaba Elena “¿Y qué esperabas? ¿Cómo no extrañar a una mujer como ella? Es muy linda”

“A ella no parece importarle, todo fue algo pasajero, tengo que convencerme de eso…pero le dije que la necesitaba ¡Maldición! Pensara que soy idiota y que me aproveche de ella”

“¿Qué estará pensando ahora?...pagaría por saberlo, no deja de mover la cabeza hacia todos lados, seguramente quiere levantarse y estar con ella a solas”
“Quisiera levantarme de aquí y perderme en cualquier lado, me siento incomodo, no sé cómo actuar...no sé qué demonios debo de hacer”

“No me quebrare mas la cabeza, cuide de él durante me necesito y los besos fueron nada…yo recién había cortado con Stefan y el extrañaba a su novia, confundimos las cosas, ya esta…punto final”

Después de la cena Elena compartió un rato en la habitación de su hermano para distraerse un poco, se despidió de él con un regaño por tener su cuarto como un chiquero.

Bajo las escaleras despacio para no hacer ruido, eran más de la una de la mañana, pero no tenia sueño así que fue a la cocina por algo de leche caliente, tal vez eso la ayudaba a concebir el sueño.

Pero encontró algo mejor, helado de chocolate, busco una cuchara, lo abrió y se sentó en uno de los banquillos del desayunador, solo se escuchaba el tic tac del reloj colgado por encima del refrigerador y el leve “chis chis” de la lluvia que caía en ese momento. Se asusto al escuchar como si hubieran arrastrado algo en la sala, dejo a un lado el helado y se asomo a ver qué pasaba.

Con un poco de temor encendió la luz y se encontró con Damon, había tropezado con la mesa de centro de la sala y la había desplazado unos centímetros de su lugar.

-¿Qué haces despierto? – pregunto Elena yendo hacia él para ayudarle a llegar a lugar seguro

-Lo mismo pregunto yo ¿Qué haces aquí?

-Me quede conversando con Jeremy hasta esta hora y resulta que se me quito el sueño, no puedo creer que te hayas atrevido a venir solo hasta la cocina

-Es la una de la mañana, no quería molestar a nadie así que me atreví a venir por mi cuenta

-Estoy orgullosa de ti para que sepas – le dijo Elena sonriendo.

 -A ver ¿Que se supone que haces para que el sueño llegue a ti? Dímelo para hacerlo también

-Bueno, comenzaba a devorándome un tarro de helado de chocolate cuando te escuche, puedo compartir un poco contigo si quieres

-Por favor – le contesto sonriendo de lado

Elena busco una taza para servirle helado a Damon, éste imagino lo que hacía y se apresuro a decir mientras se sentaba “Dame una cuchara nada mas, estoy seguro que podemos comer del mismo recipiente” eso le daba a Damon la oportunidad de tenerla más cerca, Elena asintió y le dio lo que pedía, se sentó junto a él sin evitar la fascinación que le causaba verlo comer helado.

-Está muy bueno – dijo Damon con la boca llena – cuando era pequeño a mi mama no le gustaba que comiera mucho helado, decía que me ponía hiperactivo pero mi padre decía que no y me daba de comer a escondidas de mi mama.

-Tendré que comprobar la teoría de tu mama – dijo ella llevándose la cuchara a la boca

-Mi madre era única, lástima que la perdí a temprana edad, tenía nueve años… - suspiro - no pudo ver que conseguí lo que siempre quise

-Ella te ve y está orgullosa de que hayas alcanzado tus sueños y metas

Elena siempre tenía las palabras correctas para hacerlo sentir bien. Hasta ahora ninguno de los dos había tocado el tema de los besos pero tenían que hablarlo, quería saber cómo se sentía ella al respecto, pero no sabía por dónde comenzar.

La escucho reír y luego sintió sus dedos en su barbilla.

-Tienes helado aquí – le dijo ella limpiando con sus dedos los restos de helado que tenía en la barbilla, él se quedo muy quieto, se estaba muriendo por sentir el contacto de su boca con la suya…era muy difícil a esas alturas.

Elena no dejaba de verle los labios recordando lo que se sentía besarlos.

Los dos estaban en un punto en el que no eran dueños de sí mismos, un estado de locura y de adicción a su roce. Adicción a lo prohibido.

Damon se giro hacia ella y busco su cara con sus manos, Elena se hizo para atrás para evitar su toque, Damon refunfuño y dejo caer sus brazos al no poder tocarla.

 Elena volvió a su posición y suspiro, miro la expresión de decepción en él y no resistió.

Tomos las manos de Damon y lo complació dejándolo que la tocara.

-Solo quiero dibujarte con mis dedos e imaginarme tu rostro en mi mente – le dijo susurrando – merezco saber cómo es la chica que me ha aguantado todos estos días

 – dijo dibujando una media sonrisa

Elena se quedo quieta, sus manos comenzaron a sudar del nerviosismo que la invadía “! Muévete Elena! No te hagas más daño, ese hombre no es para ti” se decía a sí misma.

Comenzó tocando suavemente su frente, rozando con sus pulgares sus bien definidas cejas, Elena cerró los ojos y puso sus manos sobre su regazo.

Damon continúo su camino por su nariz pasando a sus mejillas, que si las pudiera ver notaria el tono rosa que había en ellas en ese momento producto de su tacto, llevo sus manos hacia sus orejas y de paso tomo los extremos de su cabello deslizando sus dedos por su larga extensión juntando las puntas por debajo del pecho de Elena.

 Subió de nuevo a su cara y rozo su boca con sus dedos, Elena abrió los ojos al sentirlo y vio tragar saliva y apretar la mandíbula.

-Eres hermosa Elena – susurro Damon aun con sus manos en su rostro, ella puso sus manos sobre las de él para sentirlo.

-¿Por qué no te conocí antes? – dijo Damon

-Porque estamos destinados a andar por caminos diferentes – contesto Elena haciendo un esfuerzo por no llorar, no frente a él  - tú ya encontraste el tuyo

-Si me hubiera quedado en Mystic Falls estoy seguro que…

-No digas nada por favor – susurro Elena – no más.

-El mito del Parque de los deseos es cierto después de todo – dijo Damon – mi deseo se cumplió al instante…y el triple – su voz era clara y seria.

Elena levanto la mirada al escucharlo, él había deseado besarla…

-¿Qué se supone que hacen? – Pregunto Rebecah de pie en la puerta de la cocina – casi son las dos de la mañana.

Elena se estremeció y se aparto de las manos de Damon, él frunció el ceño y se giro lentamente hacia donde provenía la voz de su novia.

Rebecah vestía su ropa de dormir, un sexy y corto camisón de satín negro se podía apreciar debajo de su bata a juego.

-Te dije que no podía dormir  - contesto Damon con voz grave – y Elena tampoco así que nos quedamos a conversar

-¿Ah sí? – Rebecah camino hacia él con los brazos cruzados y dando un vistazo a la cocina buscando alguna anormalidad ya que sentía algo raro en el ambiente – comiendo helado lo único que vas a ganar son unos kilos de más cariño – miro a Elena quien guardaba el tarro de helado en el refrigerador y ponía las cucharas en el fregadero.

-Yo me voy a dormir – dijo Elena metiendo su pelo detrás de las orejas y mirándolos de reojo.

-Nosotros también – dijo Rebecah para llamar su atención – vamos amor, vamos a dormir juntitos en la cama.

Damon se puso de pie y se dejo llevar por Rebecah a la habitación, aun estaba agitado por el momento que había compartido con Elena, un “Buenas noches” fue lo último que escucho de ella.

Ya en la habitación, se acostó en la cama a intentar dormir y sintió a Rebecah recostarse sobre él, el aroma de la joven era diferente, delicioso pero diferente, hasta el calor de su cuerpo lo era.

No era lo mismo que había sentido cuando Elena accidentalmente había dormido toda la noche con él, algo faltaba.


La imagen que se formo en su cabeza cuando toco el rostro y el cabello de Elena era la de una mujer sencillamente hermosa, además de personalidad y carácter afable, para Damon, aunque no pudiera verla y no fuera así, Elena era una mujer hermosa…pero estaba lejos de su alcance.


Continuará...

TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


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