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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 1 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 6)


Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo Nº 6 del Fic de *Nina Nina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 6: El Parque de los Deseos

Los rayos del sol  poco a poco comenzaron a llenar cada rincón de la habitación anunciando que un nuevo día había llegado.

 Elena presiono sus ojos en un gesto de dolor al sentir  martillazos en su cabeza producto de los tragos en el Grill.

Tenía la garganta seca y necesitaba urgente un vaso de agua, quiso mover su mano derecha pero sintió peso sobre ella, abrió los ojos despacio y levemente movió su cabeza hacia atrás encontrándose con el rostro de Damon, quien aun dormía. Elena sintió como si miles de mariposas revolotearan en su estomago al darse cuenta donde  estaba  “Oh Dios mío” pensó, estaba acostada a lado de Damon.

Sus manos estaban unidas sobre su pecho que subía y bajaba al compas de su calmada respiración mientras que su brazo la rodeaba por detrás de su cabeza.

Trataba de recordar el momento en que había entrado ahí y cuando decidió meterse en la cama con él , tenían la ropa puesta así que descarto cualquier otra cosa que pudiera haber pasado, no es que fuera  algo que no deseara porque…”! Basta Elena! ” Pensó, eso no ayudaba en nada, aunque se sentía tan bien cobijada en sus brazos y sintiendo el calor de su cuerpo que no quería levantarse pero debía salir de ahí de inmediato.

Deslizo su mano por su firme pecho zafándose de su tibio agarre, despacio fue levantándose con cuidado de no despertarlo, Damon se movió hacia un lado sin abrir los ojos, ella se asusto pensando que lo había despertado.

Se quedo sentada unos minutos viendo la perfección de las facciones de Damon y  como su despeinado pelo cubría su amplia frente, sus ojos se fijaron en su boca, sus labios carnosos llamaron su atención, se miraban tan tentadores y pensó en lo afortunada que era la dueña de sus besos.

Ese pensamiento la hizo reaccionar y ponerse de pie para salir de la habitación, busco sus cosas que estaban regadas por el piso y camino hacia la puerta.

-Buenos días Elena – se paralizo en la puerta y apretó sus parpados al sentirse descubierta, se giro hacia la cama y lo vio boca arriba con sus manos cruzadas debajo de su cabeza y con los ojos aun cerrados.

-Buenos días, Damon yo… - trataba de encontrar una explicación a lo que había pasado

-¿Hace buen día afuera? – pregunto Damon muy tranquilo

-¿Qué? – Elena miro hacia el ventanal y vio que era un día soleado – si, lo es – contesto extrañada por la repentina pregunta.

-Suponiendo que mi padre conserva el kiosco en el jardín me gustaría desayunar allí hoy.

-Ok pero…

-Uh, panqueques estaría bien ¿Podrías decirle a Liz por favor?  Hoy no quiero tocar el timbre – Damon sonrió de lado con burla, sabía que tocar el timbre sería un golpe muy bajo para la cabeza de Elena.

-Le diré – contesto, ella quería hablar con él sobre lo de dormir juntos pero al parecer a él no le parecía gran cosa, se giro de nuevo hacia la puerta pero nuevamente Damon la detuvo ¿Cómo podía hacer eso?

-¿Elena? – esta vez tenía los ojos muy abiertos y estaba sentándose en la cama.

-Dime – dijo soltando un suspiro y llevándose una mano a la cabeza

-¿No querrás que desayune solo o sí? – dijo mientras se desperezaba y alborotaba su cabello con las dos manos.

Se veía tan tranquilo, relajado y sobre todo descansado ¿Se despertaría así todos los días? Pensó Elena, parecía cambiado.

-Claro – contesto ella – vendré por ti para llevarte afuera

-No te preocupes, yo estaré allí – le dijo alzando una ceja

Sin más que decir Elena salió del cuarto, aun sorprendida de la actitud de Damon, ni siquiera toco el tema, era como si dormir con ella era algo sin importancia.

El ruido que escucho en la cocina la saco de sus pensamientos y camino hacia allá, moría por tomar algo helado para calmar por un rato la sed que tenia.

Entro a la cocina y se encontró con Maggie quien le sonrió en cuanto la vio.

-¡Buenas Días Elena! – Exclamo la joven con entusiasmo – madrugando un domingo ¿Te caíste de la cama? – Maggie vio que traía la misma ropa del día anterior, por lo general Elena desayunaba con su pijama puesta.

-Más o menos – contesto mientras abría el refrigerador y sacaba el jarro de jugo de naranja para servirse un vaso. Maggie vio como en grandes tragos Elena se tomaba el jugo para luego servirse otro más.

-Vaya que tienes sed – dijo Maggie alistando las cosas para el desayuno.

-Por cierto, Damon tiene una petición para el desayuno de hoy – dijo Elena dejando el vaso en el fregadero – quiere comer panqueques.

-Está bien – dijo la joven - ¿amaneció de buenas el señor hoy?

Elena se sonrojo a más no poder imaginando que Maggie tal vez la había visto salir del cuarto de Damon, pero no podía ser, el pasillo estaba solo cuando salió.

-No sé, eso fue lo que me dijo ayer – se encogió de hombros al contestar, Maggie la vio de reojo y sonrió sin que ella pudiera verla.

-No te preocupes que yo le complaceré el antojo al joven.

-Gracias Maggie.

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Damon se despojo de su ropa y con cuidado de no tropezar con nada  abrió la puertecilla transparente del baño y se metió a ducharse. Busco con sus manos la llave y la abrió dejando que el agua tibia cayera sobre su cara.

Una noche bastante particular y sobre todo inesperada. Elena y él durmiendo en la misma cama no era algo para obviar.

Damon sabia que a causa del alcohol ella se había equivocado de habitación porque sobria no la creía capaz de meterse así en su cama, pero a él no le importaba que fuese por el alcohol porque había dormido como nunca, el calor de su cuerpo en la fría noche fue agradable, sentirla acomodarse a su cuerpo fue algo que lo hacia sonreír con solo recordarlo. Pero escucharla sollozar fue algo que lo puso a pensar, algo le sucedía, lo había notado en su voz cuando la encontró sola en la sala.
¿Sera que le pregunto? ¿Querrá contarme que es lo que le pasa? ¿O sería demasiado imprudente? Fueron algunas preguntas que se cruzaron por su mente.

Cerro la llave y se escurrió el agua que corría por su cara, se apoyo en la pared de cerámica y abrió la puerta, busco a tientas la toalla limpia que Liz siempre dejaba colgada de la pared y se la enrollo en la cintura.

Escucho pasos dentro de su cuarto y abrió la puerta del baño.

-Buenos Días Damon – dijo Liz sacando ropa del closet

-Ah eres tu – dijo haciendo una mueca, Liz lo volteo a ver y frunció el ceño.

-Gracias Damon, no sabes lo bien que me cae tu comentario eh – abrió una gaveta y saco un bóxer color negro y se lo entrego en la mano  - ¿así tratas a quien conoce el color y el tamaño de tu ropa interior?

Damon soltó una carcajada, algo inesperado para Liz que en vez de reír con él se quedo muda, al ver el buen semblante que tenía el gruñón Salvatore

-¿Estás enfermo? – se atrevió a preguntar sin temor a que le respondiera una majadería

-Estoy perfectamente  - Liz lo guio hasta la cama donde le había acomodado la ropa que usaría ese día.

-Hoy no quiero usar pantalones deportivos, quiero mis pantalones de mezclilla azules, mi camiseta de The Clash y mis converse negros - dijo Damon sentándose en la cama y sacudiendo su cabello con una mano.

-¿Vas a salir? – pregunto guardando la ropa que había sacado para cambiarla a solicitud de Damon.

-Puede ser, depende – contesto él.

Dependía si Elena quería salir con él.

Una vez vestido salió a la puerta de su cuarto y se agarro del marco de la puerta.

-Hey Damon – dijo Jeremy  - con su balón de basquetbol en la mano - ¿Cómo estás?

-Jodido – contesto con burla, Jeremy no sabía si reír ante el comentario porque no quería ser imprudente pero vio que Damon no parecía nada enojado.

-Ok… ¿Quieres que te ayude a ir a algún lado?

-De hecho sí, me se mover dentro de mi habitación y de aquí a la sala pero no sé cómo llegar al jardín.

-Claro viejo, ven – le contesto tomándole del brazo y entrando de nuevo al cuarto para salir por la puerta que daba al jardín - ¿Vas a desayunar en el kiosco eh? A Elena le gusta mucho estar ahí.

-¿Ah sí? – pregunto Damon aprovechando la información que sin querer Jeremy le proporcionaba.

-Puede pasar todo el día ahí si puede, imagínate que dice que algún día le gustaría casarse en un kiosco así, adornado con lirios blancos y con luces por todos lados, ya sabes, cosas de chicas.

-Sí, cosas de chicas – susurro Damon pensando que Elena pensaba ya en matrimonio pero ¿Con el idiota de Stefan? no era posible que semejante hijo de perra se quedara con una mujer de la talla de Elena.

Jeremy lo guio hasta el jardín y le ayudo a subir la grada del kiosco donde Maggie estaba preparando la mesa.

-Buenos Días señor – saludo Maggie con un poco de miedo por cómo le contestaría ya que en días anteriores no había hecho más que ladrarle.

-Buenos Días Maggie – contesto Damon mientras se sentaba en la silla que Jeremy había sacado para él - ¿Hace buen día no?

Maggie lo quedo viendo con ojos asustados, después miro a Jeremy quien se encogió de hombros en respuesta a su mirada.

-Si…es un día muy bonito señor – dijo mientras le servía los panqueques en el plato  - ¿Quiere que le sirva café o jugo?

-Un poco de café está bien – contesto golpeando la mesa con sus dedos - ¿Te quedas a desayunar Jeremy? – pregunto solo por cortesía ya que esperaba que el chico dijera que no.

-No, voy a encontrarme con unos amigos en la plaza para ir a jugar basquetbol, pero gracias – contesto Jeremy – bueno, nos vemos luego… ¿o nos escuchamos? – Jeremy no se acostumbraba a cómo tratar a Damon y decirle “nos vemos luego” había sido una tontería, Damon levanto una ceja por el comentario pero no dijo nada más.

-Cuídate chico –contesto

-Elena – exclamo Maggie, haciendo que Damon se pusiera atento - ¿Vienes a acompañar al señor?

-Si – dijo suspirando – muero de hambre – se sentó sin quitar la vista de Damon, nunca lo había visto vestido así y la verdad era que le gustaba ese estilo.

Maggie le sirvió un plato a Elena y lleno su vaso con jugo de naranja, el cual ella devoro. Después Maggie se retiro dejándolos solos.

-¿Con mucha sed eh? – Damon se llevo la taza de café a la boca y tomo un sorbo

-Sí, Damon ¿Puedes decir algo de lo que paso anoche? – pregunto Elena, el que no dijera nada la tenia ansiosa.

-Oh, está bien, prometo no decirle a nadie que roncas – dijo con risa burlona – y tampoco diré que mi camiseta amaneció un poco húmeda ya sabes…tiendes a babear por la noche

-¡Damon! – Dijo Elena – ¡Hablo en serio!

-¿Puedes cortar esto por mi por favor? no quiero cortarme los dedos con el cuchillo – le dijo Damon refiriéndose a sus panqueques, Elena puso los ojos en blanco, tomo el plato y comenzó a partir en cuadritos los panqueques, tal y como su mama hacia cuando ella era pequeña.

Así le parecía ahora, que tenía frente a ella a un niño con el que no podía hablar en serio.

-Yo también hablo en serio Elena ¿Por qué haces esto? Entraste a mi cuarto, te metiste en mi cama y dormiste conmigo ¿Quieres disculparte por eso?

-En realidad… - ella quería hacerlo, había invadido su intimidad y sentía culpa por tratarse de un hombre comprometido.

-Pues no lo hagas – le contesto él – te disculpas cuando has hecho sentir mal a alguien y en este caso no fue así, dormí estupendamente Elena.

Elena se quedo sin palabras, se le estaba haciendo costumbre quedarse muda ante las palabras de Damon.

La mirada de Damon de nuevo parecía traspasarla, sus ojos azules parecían tener un brillo nuevo ¿Seria por ella? Se pregunto Elena, lo que sentía por él la hacía cuestionarse ese tipo de cosas.

-¿Te sientes bien? –pregunto él al no escuchar su voz, tan solo escuchaba el chirrido del cuchillo sobre el plato al cortar los panqueques.

-Sí, estoy bien, ten – puso el plato frente a él y le alcanzo el tenedor para que pudiera empezar a comer.

-Quiero salir hoy – dijo Damon – y quiero que tú me lleves

-¿Adonde quieres ir? – contesto ella considerando negarse a salir con él, pero ¿Para qué se molestaba? Si al fin de cuentas terminaría aceptando

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Cuando bajaron del auto Elena no podía dejar de verlo, se miraba tan guapo vestido así, el pantalón le quedaba perfecto, su camiseta le daba un toque juvenil, no es que no lo fuera pero imaginaba que así se veía cuando era un adolescente y le gustaba lo que veía. ¿Y sus converse? Simplemente le encantaban, estaba embobada ósea…completamente pérdida.

-¿Dónde estamos? – pregunto Damon metiendo sus manos en las bolsas de su pantalón.

-Estamos en los predios de la familia Lockwood, caminaremos por un sendero que nos llevara hasta El Parque de los Deseos.

-Interesante

Elena entrelazo su brazo con el de Damon para poder guiarlo, iban despacio según ellos para evitar tropiezos pero en realidad era para disfrutar la cercanía. Como siempre, Elena le describió todo lo que veía a su paso, Damon se dejaba llevar e imaginaba todos los detalles descritos por ella, por primera vez en meses estar ciego le parecía fácil  ¿Pero qué haría cuando ella no estuviera? ¿Sería igual de sencillo?

Muchas preguntas cruzaban su cabeza, pero las ignoraba y se convencía de que ya habría tiempo para pensar en eso, ahora solo quería estar con ella.

Llegaron al parque y Elena busco la banqueta más cercana para sentarse en ella.

-¿Escuchas eso? – Pregunto ella, Damon asintió – es el viento moviendo las copas de los arboles.

No había nadie en el parque, tan solo ellos dos, se sentaron en una banqueta a la sombra de un frondoso árbol de roble.

-¿Por qué le llaman El Parque de los Deseos? – pregunto Damon

-Bueno, según se dice si vienes aquí y hay algo que desees más que nada se te cumple, solo tienes que cerrar los ojos – Elena cerro los suyos mientras le explicaba a Damon el mito del parque – concentrarte en lo que más deseas y repetir en tu mente que lo deseas más que nada y después es cuestión de tiempo.

Abrió los ojos y se sorprendió de verlo con los ojos cerrados y parpados apretados ¿Estaría deseando algo? Ella deseo algo que estaba muy lejos de su alcance…según ella.

-Listo – dijo al abrir los ojos

-¿Qué?

-Listo, entendí el mito – contesto él poniendo sus manos sobre sus piernas.

-¿Qué tal tu noche en el Grill?

-Oh ni me lo recuerdes, no quiero ver una botella de tequila en años, nunca había tomado de esa forma.

-Te entiendo, lo que si no puedo entender es que no me invitaste – hizo una mueca y levanto una ceja

-No hubieras podido conmigo – dijo ella

-Como no me invitaste no sabrás la respuesta a eso – Elena sonrió por lo bajo y bajo la cabeza.

-Damon, termine mi relación con Stefan

Los ojos de Damon se abrieron de la sorpresa, por eso ella se emborracho y ahora sabía la razón de sus sollozos a mitad de la noche, estaba triste por Stefan.

-¿Por eso te emborrachaste? – pregunto con tono grave.

-¡No! – Exclamo ella – o si…Stefan y yo no congeniamos, para él hay cosas más importantes que yo y eso no me hacia feliz

 -¿Por eso llorabas ayer?

-¿Qué?

-Cuando llegue a la sala estabas llorando y no me digas que no, no puedo ver pero siento lo que pasa a mí alrededor Elena

Ella bajo la cabeza “lloraba por ti” pensó cerrando los ojos

-Lloraba porque quiero ser la prioridad de alguien.

Damon apretó la mandíbula y trago saliva, sabia perfectamente cómo se sentía porque el también quería lo mismo.

Se quedaron callados por un buen rato, escuchando las voces de la naturaleza y luego comenzaron a platicar de otros temas.

Elena vio como poco a poco el cielo comenzaba a nublarse, Damon sintió el viento tocar su piel, parecía que iba a llover.

-Vaya – dijo Elena – y yo que pensé que sería un día soleado – tenemos que irnos Damon

Lo tomo de la mano y se pusieron de pie para agarrar camino por el sendero y llegar lo más rápido posible al auto.

-Hey no vayas tan rápido, acuérdate que estoy corto de vista – dijo burlándose de él mismo y sintiendo las primeras gotas de lluvia en su cara.

-Va a empezar a llover y nos empaparemos, como se nota que no sabes cómo llueve aquí en Mystic Falls

-Claro que lo sé, viví aquí ¿recuerdas?  - Se dejaba llevar por ella por el camino sin preocuparse si podía caerse porque confiaba en ella.

Pero antes que llegaran a mitad del sendero comenzó a llover.

-¡Oh por Dios! Tenemos que apresurarnos – exclamo Elena apurando el paso, pero solo escucho las carcajadas de Damon haciendo que ella riera también.

-¿Por qué corremos? No dejaremos de mojarnos si corremos más rápido – dijo Damon aun riendo.

-No quiero que te enfermes – dijo ella escurriendo el agua de su cara

-No lo hare – le dijo tomándola de la mano haciendo que detuviera la marcha.

La atrajo hacia él  quedando muy cerca de ella, Elena lo miro a los ojos  parpadeando por el agua que caía sobre su cara, Damon tenia la mirada baja y tocaba suavemente el rostro de Elena, tomo su pelo de ambos lados y los unió por debajo de su barbilla.

 Ella no podía ni moverse, no quería, Damon toco con su dedo pulgar el borde de sus labios con su boca entreabierta, él quería probar algo y no se quedaría con las ganas.

Ladeo su cara y atrajo el rostro de Elena hacia él tomándola por sorpresa, ella estaba demasiado absorta como para poner resistencia, ella lo deseaba tanto como él. La lluvia no era obstáculo para no disfrutar lo que estaban sintiendo, la combinación del agua y sus labios tibios moviéndose suavemente era un efecto placentero que ellos no querían desperdiciar.

Elena se detuvo al cabo de unos minutos, nerviosa por lo que acababa de pasar.

-Damon… - el agua corría por su cara y por el rostro de Damon quien tenía el pelo pegado a su frente.

-Shhh – dijo poniéndole su dedo índice sobre los labios – no digas nada

Tenía los ojos cerrados y sostenía a Elena por detrás de su cabeza, su pecho subía y bajaba por su agitada respiración.

-Solo déjame hacerlo una vez más – susurro tiritando de frio y con el agua corriendo por su cara.

Y de nuevo bajo la fría lluvia, poso sus labios en los de ella, disfrutando de su sabor.

No sabía cómo era ni como lucia, nada de eso le importaba, solo sabía que cada vez más se le hacía más difícil estar sin ella…no se acordó de su trabajo, de sus cuentas pendientes y ni siquiera de su prometida…su atención era nada más que para Elena.


Continuará...





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