http://i.imgur.com/i4xJj.png

Bienvenid@s

Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
Muchas Gracias por visitar mi Nuevo Blog.

Botones

Pagina PrincipalMi PresentaciónImágenesCine y TV.Galerias Libros Juegos Juegos

MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 29 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 10)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 10 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*



CAPITULO 10: Una tan sola frase

En el trayecto a la casa todo era silencio dentro de la camioneta, Damon no había dicho ni una palabra desde que salieron del salón, estaba concentrado imaginándose que podría estar pasando entre Elena y ese tal Matt Donovan, se sentía impotente de no poder salir a buscarla por su cuenta “¡Maldita ceguera!” pensaba constantemente, su frustración aumentaba al pensar que se quedaría así para toda la vida sin tener la oportunidad de contemplarla y de hacer viva la imagen que tenia de ella.

-No has dicho ni una palabra desde que salimos ¿Se puede saber por qué?

 –Estoy hecho una mierda papá – contesto entre dientes haciendo que Luca lo mirara curioso por el retrovisor

-No seas tan duro contigo hijo, te has recuperado en poco tiempo, ya hasta sales a la calle, eso es bueno

Luca estaciono la camioneta frente a la casa y se bajo rápido para ayudar a salir a su jefe.

-No es solo eso – dijo Damon pasando su mano por la cara – quiero mandar todo al carajo papá  - y se bajo del coche sin decir más.

Giuseppe no le pregunto nada, aunque quería saber que pasaba por la mente de su hijo prefirió que fuera él quien tuviera la confianza y le dijera que era lo que estaba mal cuando él así lo quisiera, así que se limito a dejarlo frente a su habitación.

-Me voy a dormir hijo, estoy muy cansado, buenas noches – le paso la mano por la espalda y se retiro.

Damon agarro la perilla y la giro abriendo despacio la puerta, sabía lo que le estaba esperando ahí dentro.

Rebecah estaba sentada al borde de la cama, vestía ya su ropa de dormir pero no era lo que se disponía hacer en ese momento, estaba muy enojada y tenía muchas cosas que reclamarle a su novio.

Damon avanzo poco a poco por la habitación llegando hasta la entrada del baño y se apoyo en el marco de la puerta.

-Muy bonito Damon – dijo Rebecah bastante molesta - ¿Así es como tratas a tu prometida? ¿Mandándola de regreso a casa como cualquier bulto?

-Estabas aburrida, te quejaste mil veces por estar ahí ¿Qué querías que hiciera? ¿Malabares para entretenerte? – Damon alzo una ceja y torció los labios en una mueca
-Lo que quiero decir es que no te esfuerzas en estar conmigo…

-¡He estado contigo!  Hemos salido y hasta he aguantado largas y eternas tardes esperando que te midieras ropa y zapatos que ni siquiera compraste ¡¿Qué más quieres que haga?!

-¡Que me des mi lugar! – Rebecah se puso de pie y se paró a unos pasos de donde él estaba – pareciera que fuera invisible cuando estoy a tu lado, no me presentas a tus amigos y me ignoras la mayor parte del tiempo.

-Tú no ayudas mucho déjame decirte – entro al baño buscando el lavabo para mojar su cara, sentía que le hervía al estar discutiendo con Rebecah – si tan solo trataras de ser agradable con los demás…

-Yo se que el problema no es mi actitud, tu cambiaste y sé que hay algo más…no me creas estúpida Damon ¿Crees que no me he dado cuenta? ¿Qué no he notado como te pones cuando escuchas el nombre de “Elena”? – al pronunciar lo ultimo lo hizo con desprecio.

Damon se apoyo en el borde del lavabo y bajo la cabeza, sabía que ese momento tarde o temprano iba a llegar.

-¿Por qué metes a Elena en esto? – dijo aun cabizbajo

-Porque nadie me saca de la cabeza que esa mosquita muerta está jugando sucio tratando de quitarme a MI novio ¡Claro! Como es una enfermera de cuarta se valió de eso para acercarse a ti…

-¡Basta! – Reacciono Damon alzando la voz y buscando la salida del baño con sus manos, cuando lo hizo acuso con su dedo índice hacia donde provenía la voz de Rebecah - ¡No te permito que hables así de ella!

-¡Ah! Ahora resulta que el señor la defiende ¡Perfecto Damon!

-¿Sabes porque lo hago? Porque tú no la conoces…

-¿Y tu si me imagino? – escupió Rebecah sarcásticamente y cruzándose de brazos.

-Más de lo que te conozco a ti – le contesto dejando a la joven sin habla – dime ¿Cuándo hemos tenido una conversación larga y madura? ¡Nunca Rebecah! Nuestra relación es nada más que sexo y salidas a cocteles de gente estirada que ni siquiera me cae bien, estoy cansado de eso, caímos en la monotonía Rebecah…

-Todo esto es por ella, lo sé…ella te ha hecho cambiar desde que llegaste aquí ¿Qué te ha dado ella?

Damon no pensó ni un segundo su respuesta.

 -Me cuido desinteresadamente en momentos de crisis aguantando mi carácter amargo e insoportable, me hizo tragar mi soberbia y mi orgullo con unas simples palabras, fue paciente conmigo…estuvo en el momento de mi vida donde más necesite de alguien.

-Eso no…

-¿Y tú Rebecah? – Pregunto frunciendo el ceño – ¡oh espera yo lo sé! ¡no estabas!

Damon busco la cama pero al hacerlo tropezó y cayó de rodillas al piso, busco algo de donde sostenerse encontrándose con la mano de Rebecah quien lo ayudo a levantarse.

-Sabes que estaba trabajando – dijo al fin – no podía hacer a un lado mis compromisos en New York para quedarme en este pueblo

Damon torció los labios en una sonrisa casi imperceptible para Rebecah, recordaba que Elena sacrifico los días de sus ansiadas vacaciones para cuidarlo, había dejado a sus amigos de lado para quedarse conversando toda la noche con él, eso no tenia comparación. Elena se había portado de la forma más humana que había conocido jamás y se lo agradecía infinitamente, sin olvidar que día a día sus sentimientos hacia ella crecían peligrosamente, lo último porque no estaba seguro si era reciproco.

-Tranquila, si tanto te molesta estar en Mystic Falls puedes irte

-¿Para qué te quedes con Elena? Ni siquiera sabes cómo es ¿Te digo algo? No te pierdes de nada Damon – lo decía con pura envidia ya que se sentía amenazada por la sencilla belleza de Elena y se valió de que él no podía ver para que se hiciera una imagen errónea de ella pero eso no le iba a funcionar.

-Esto no es solo por Elena ¡Es por todo! ¡Tú y yo no vamos en la misma frecuencia Rebecah!

-No estoy de acuerdo en eso, tu y yo estábamos bien hasta que regresaste a este pueblo… - Rebecah comenzaba a perder el control, se notaba por la vena que se le marcaba en la frente cuando estaba molesta – ¡Todo es por ella!

-¿Terminaste? – Dijo Damon ignorando su último comentario – estoy cansado y quiero dormir

-No, esto no ha terminado – contesto sentándose en la cama como niña caprichosa.

-Ok, entonces sigue no hay problema – tomo una almohada de la cama y busco a tientas la puerta, ella lo vio extrañada al hacer eso – mañana me cuentas a que conclusión llegaste.

-¿A dónde se supone que vas?

-Voy a dormir al sofá – contesto muy tranquilo – buenas noches Rebecah- cerró la puerta y la escucho gritar su nombre

-¡Damon! – grito ella desde dentro, pero era tan orgullosa que no estaba dispuesta a ir tras él, y mejor que no lo hizo porque Damon no iba a regresar a dormir con ella.

Sentía un grado de alivio suficiente para poder dormir esa noche, le había dicho lo que pensaba a Rebecah respecto a su monótona y desesperante relación, el peso era menor ahora…pero también estaba el otro asunto, Elena.

Moría por hablar con ella, Matt se había ganado un par de floridos insultos de parte de Damon por llegar a interrumpir su conversación con Elena, ella estaba a punto de decir algo cuando él llego a meter la cuchara.

El camino a la sala lo conocía muy bien ya, así que no tuvo problema en llegar al sofá, la mesa con el florero que estaba al comienzo del pasillo había sido removida por Elena para que él no tuviera obstáculo alguno al pasar por ahí.

Se sentó en el sofá y se quito sus botas negras lanzándolas a cualquier lado, tomo la almohada, la acomodo en el sofá y se acostó, prefería dormir ahí que junto a su muy irritante novia… ¿E iba a casarse con ella? No lo creía posible ya.

Sentía los ojos pesados y comenzaron a cerrársele poco a poco, estaba cansado a pesar de no haber hecho nada durante el día que le exigiera esfuerzo físico, por la ventana se colaba un poco el frio de la noche pero no quiso levantarse a buscar una manta así que se abrazo a sí mismo y se entrego al sueño…siempre con la imagen que se había formado de Elena, eso lo ayudaría a dormir bien.

-----------------------------------------------------------------------

-Gracias por traerme Matt – dijo Elena sacando las llaves de su bolso – la pase muy bien

-Disculpa a mi mamà ¿sí? A veces no mide lo que dice – el chico se sentía apenado por las ocurrencias de su madre al compartir con Elena anécdotas de su juventud.

-¿Qué dices? Si tu mamà es genial, me encanto platicar con ella, necesitaba distracción esta noche, gracias Matt

-¿No vas a decirme porque necesitabas distraerte?

Elena bajo la cabeza y suspiro, sus amigos ya estaban notando que algo le sucedía, pero no quería aburrir a Matt con sus dramas así que prefirió omitir esos detalles.

-El lunes vuelvo al trabajo y eso me pone de mal humor, eso es todo – dijo encogiéndose de hombros – las vacaciones terminaron.

-Podemos hacer algo durante la semana si quieres – dijo Matt tímidamente – tal vez tomar algo después que salgas del hospital

-Claro, solo nos ponemos de acuerdo

-Bien, entonces así quedamos – dijo Matt con algo parecido a la emoción…si, estaba emocionado de salir con Elena.

-Si – se acerco a él para darle un beso en la mejilla – buenas noches Matt, y gracias de nuevo.

-Que descanses Elena.

Eran más de las dos de la mañana cuando llego a la casa y justo  comenzaba a caer una leve brisa sobre Mystic Falls. A Elena se le había pasado el tiempo departiendo en casa de Matt y su ocurrente madre, habían salido del salón minutos más tarde después de dejar a Damon con Alaric. Y se sentía muy mal por eso, era tan cobarde que salió huyendo a la primera oportunidad que tuvo, Damon estaba ahí buscándola… “¿Qué otra señal quieres Elena?” Se preguntaba una y otra vez, pero ella era tan terca que no creía que fuera posible que él sintiera algo por alguien que no había visto nunca.

Al entrar a la casa lo hizo con cuidado y sin hacer ruido como lo hacía siempre que llegaba de madrugada, la casa estaba a oscuras, solamente se colaba por las ventanas un poco de luz de las lámparas de la calle así que camino despacio entre la sala pero antes que pudiera llegar al pasillo que llevaba a las habitaciones  se tropezó con algo que casi la hace caer “Mierda” susurro, se agacho molesta para recoger con que había tropezado y se extraño de lo que sostenía su mano, era una bota.

Una bota bastante conocida…así como el dueño.

“¿Qué diablos hacen las botas de Damon en medio de la sala?” Pensó, y fue cuando se giro en dirección al sofá grande y vio la figura de alguien acostada en el.

Puso las botas debajo de la mesa de centro y se acerco al sofá sonriendo al ver quién era el que estaba ahí.

-¿Qué haces aquí Damon? – susurro, aun cuando dormía lo encontraba guapísimo y le pareció lindo ver que en ese momento hacia  una especie de puchero con la boca.

Ese insoportable personaje que había encontrado un día indefenso en su cuarto ahora era el hombre de quien sin querer se había enamorado ¿Podría ser suyo? Ni siquiera imaginaba que sí.

 Fue por una manta a su cuarto y regreso para cubrirlo con ella para que no pasara frio. Él ni se movió, estaba profundamente dormido, entonces Elena tuvo un impulso y se inclino hacia él besando su frente y sintiendo el olor que emanaba su cabello, sintió los ya conocidos cosquilleos en su estomago causados por su cercanía, él le provocaba eso y más “¿Por qué eres tan adorable?” susurro.

Lo miro por última vez y luego se fue a su habitación.

--------------------------------------------------------------------

Liz llego como siempre a las siete de la mañana a la casa Salvatore y se llevo una sorpresa al ver a Damon dormido en el sofá.

-¿Y a este que mosca lo pico ahora? – Dijo Liz acercándose a él mientras se quitaba su abrigo – esto me huele a pelea

Damon comenzó a despertarse en cuanto escucho el golpe de la puerta  estirando sus brazos y bostezando perezosamente.

-Buenos Días  - dijo Liz - ¿Qué dice el bello durmiente?

-Dice que tiene mucha hambre y que vayas y le prepares algo – contesto él, su voz ronca de recién levantado y su pelo despeinado hizo sonreír a Liz, le recordó cuando Damon era un adolescente y su porte era relajado.

-¿Se puede saber que haces aquí? ¿Ya no cabes en tu cama? – dijo mientras sacaba las botas de debajo de la mesa y recogía del piso los cojines que Damon había tirado del sofá.

-Quería probar si el sofá era cómodo para dormir en caso de quedarme sin cama…ya sabes, algo experimental

-Ya veo – dijo Liz siguiéndole la corriente ¿Y qué tal? ¿Paso la prueba?

-Fue mejor que dormir en mi cuarto – dijo entre dientes – Hey – dijo al sentir la manta que lo cubría – gracias por la manta.

-Yo no la traje, acabo de llegar

-¿Fue Maggie entonces?

-No lo sé Damon

Rebecah no podría haber sido, era demasiado orgullosa y disimulada para un detalle así.

-Bien, me voy a preparar las cosas para el desayuno ¿Quieres que te ayude a ir a tu habitación?

-No gracias, creo que es mejor que vaya solo – dijo Damon sabiendo que Rebecah estaría esperándolo con un humor de perros.

Entro a su cuarto y cerró la puerta, listo y con la lengua afilada para seguir con la discusión de la noche anterior, pero no escucho ningún ruido ni su voz chillona reclamándole, busco la cama y paso sus manos sobre ella pero estaba vacía.

-¿Rebecah? – Dijo mientras buscaba la puerta del baño - ¿Dónde estás? -Pero no obtuvo respuesta – no estoy jugando.

Damon comenzaba a enojarse al no obtener respuesta así que hizo uso de su viejo amigo el timbre, y lo hizo sonar más de dos veces, fue Maggie quien atendió su llamado.

-Buenos Días joven – saludo educadamente

-Maggie ¿Sabes dónde está Rebecah? ¿Está aquí en la casa?

-Ella salió muy temprano hoy, esperaba que estuviera despierto para decírselo, Luca me dijo que la había llevado a la ciudad

-¿Qué?

-La señorita Rebecah fue a despertarlo a las cinco de la mañana, yo me di cuenta cuando Luca regreso a eso de las seis y media.

-Está loca – dijo Damon pasando una mano por su barbilla

-Dejo algo para usted – Maggie saco del bolsillo de su uniforme una hoja de papel doblado a la mitad y lo acerco a su mano.

-Maggie – Damon alzo una ceja – no puedo leerla

-Oh lo siento joven – dijo apenada, siempre que lo tenía enfrente se ponía así porque no sabía cómo estaría su humor en el momento.

-Léela por favor

La joven dudo un poco pero al ver que la expresión en la cara de Damon era muy seria procedió a leerla.

“Ayer después que me dejaste sola mi agente me llamo para decirme que tenía que presentarme a primera hora de hoy en New York para un evento de la semana de la moda al que no puedo fallar.

No se me olvida lo que hablamos, estaré fuera unos días pero ni creas que esto se queda así”

Damon se quedo callado por unos segundos, típico de Rebecah, irse y al regresar pretender que todo está bien.

-Gracias Maggie

-De nada joven – Maggie puso de nuevo la carta en su mano pero este se la devolvió.

-Deshazte de eso – le ordeno.

----------------------------------------------------------------

-¿Te caíste de la cama Elena?

-Hey Alaric, salí a correr temprano hoy – dijo ella limpiándose el sudor de su frente con su muñequera – quiero estar en forma para volver al hospital ¿Y tú qué haces tan temprano un sábado?

-Le prometí a Jenna que pasaríamos el día en el lago, cerca de la vieja casa de los Salvatore ¿Quieres venir con nosotros?

-Oh no…es un paseo de dos, no quiero ser mal tercio – dijo negando con la cabeza

-Vamos Elena – dijo Jenna saliendo del Bakery con un vaso con el café favorito de Elena – no seas aburrida, vamos a divertirnos un rato, así tendré compañía para burlarme al ver a Ric pescando.

-Si te burlas no comes cariño - Alaric comenzaba a meter en su camioneta lo necesario para su día en el lago.

-¿Sera que si? – dudo Elena, no era mala idea considerando que si se quedaba en casa tendría que soportar a la odiosa de Rebecah.

-¡Claro que sí! Ve a tu casa, te arreglas y luego pasaremos por ti y por Damon.
Elena titubeo al escuchar lo último.

-¿Cómo…? ¿Damon va?

-Si – contesto Alaric – acabo de hablar con él y lo invite, me pareció buena idea llevarlo con nosotros, para que se distraiga ¿No crees?

-Sí, pero que hay de…

-¿Rebecah? Ella se fue muy temprano en la mañana.


En la parte de atrás de la camioneta de Alaric, Elena y Damon compartían asiento, en la casa solamente se habían saludado, ella prácticamente le huía pero a la vez moría por hablar con él.


“Volvió a ponerse esos vaqueros que le quedan tan bien…me gusta ese look despreocupado, me encanta verlo en converse” pensó Elena

“¿Por qué no me habla? ¿No entiende todavía que un simple saludo no es suficiente para mí? Déjame escucharte Elena”

“Se ve tan serio, de seguro es porque ella se ha ido…por eso durmió en el sofá, están peleados”

“Con Rebecah lejos tengo que aprovechar, Elena tiene que saber lo que siento por ella…necesito decirlo”

“Me encantaría que él supiera lo que siento por él…pero no puedo, tendré que tragármelo y olvidarme de ello de una vez…pero es tan difícil” de vez en cuando Elena lo miraba de reojo encontrándose con un Damon pensativo y con el ceño fruncido

-Ok, ya estamos aquí – dijo Alaric estacionando la camioneta bajo la sombra de un árbol.

El sol había  decidido salir ese día pero igual el clima era frio, Damon se apoyo con sus brazos cruzados en la camioneta mientras los demás bajaban las cosas y acomodaban todo.

-Siento mucho no ayudarles chicos pero como ven estoy ciego – dijo burlándose de sí mismo – pero prometo ayudarles a comer toda esa comida que traen por ahí, la puedo oler desde acá.

-No te burles, puedo hacerte trabajar en cualquier momento – dijo Alaric

-Lo dudo – contesto Damon con el mismo tono de burla en su voz.

Juntaron piedras y un poco de leña del bosque para prender una fogata, las actividades al aire libre eran las favoritas de Elena y estaba muy entusiasmada de pasar el día en el lago.

Jenna y Elena se morían de la risa al ver las técnicas de pescar de Alaric, el pobre no tenía mucha experiencia en eso así que le llevo un buen rato que los peces mordieran el anzuelo, pero pesco lo suficiente para el almuerzo.

Damon reía al imaginarse a su amigo pescando, además la risa de Elena lo contagiaba.

Comieron hasta más no poder y habían conversado amenamente durante el almuerzo, Alaric conto las famosas andanzas con su compañero de grado, Damon, haciendo que todos entraran en debate sobre quien conseguía más chicas en ese tiempo. Elena estaba embobada viendo como Damon se desenvolvía con sus amigos, reía y hasta contaba chistes ¿Desde cuándo hacia eso? Parecía una persona nueva, no era ni la sombra del hombre que había llegado meses atrás a Mystic Falls.

Elena ayudo a Jenna a guardar las cosas del almuerzo y luego fueron a traer más leña para la fogata, a medida que el día avanzaba hacia más frio.

 Cuando volvieron no vio a Damon por ningún lado y se preocupo, su corazón se detuvo por un segundo al imaginar que podría estar en cualquier lado y podía hacerse daño, caerse o perderse…

-¡Hey Elena! – Grito Alaric desde el camino de tierra por donde llegaron - ¿Sabes dónde está la chaqueta de Damon?

-¿Dónde está? – Exclamo sin contestar a su pregunta - ¿Él está bien?

-Seguro, quiso ir al muelle al otro lado del lago pero olvido su chaqueta y vengo por ella

-Cariño ¿Por qué no haces de ese chocolate que tanto me gusta? – Jenna se había puesto melosa – complace a tu querida esposa por favor.

-Yo le llevare la chaqueta – dijo Elena aprovechando la oportunidad.

Cruzo el camino de tierra y tomo el desvió hacia la vieja casa Salvatore donde estaba el muelle y lo vio. Avanzo hacia él y se sentó a su lado.

-Por el delicioso aroma que emana de ti y por la sensación que tengo en este momento…no eres Ric

-Se quedo haciendo chocolate para Jenna –dijo Elena ayudándole a ponerse la chaqueta.

-Eso fue una excusa para deshacerse de ti y estar a solas un rato

-O una excusa para estar aquí contigo – dijo sonriendo dándose cuenta después del peso de sus palabras.

-¿Y quieres estar conmigo? – pregunto él con la cabeza hacia el lago

-Necesitabas tu chaqueta ¿No? – comenzaba a ponerse nerviosa

-¿Cuándo vas a entender que lo único que necesito es a ti Elena? ¿No he sido claro acaso?

-Tus señales han sido confusas para mí y no sé qué hacer

-Te he extrañado estos días, he extrañado tu olor, tu cercanía y hasta  morí de celos al saber que estabas con Michael o como se llame ¿Eso no te dice nada?

-No me conoces Damon

-Te conozco lo suficiente para darme cuenta de la mujer que eres, no me importa tu físico…me enamore de lo que llevas dentro, de la nobleza de tu corazón Elena… ¿Por qué es tan difícil de entender? – esta vez giro su cabeza hacia ella buscando su voz.

¿Amor? Pensó Elena ¿Él me ama?

-¿De qué sirve que sintamos algo si no podemos estar juntos? – dijo Elena alzando su voz, Damon movía sus ojos inquieto por lo que acababa de escuchar, le estaba confirmando que si sentía algo por él.

-Entonces si…lo supe al besar tus labios en el parque aquel día – dijo él casi susurrando - supe que con tus besos me decías que me querías.

-¿Por qué tiene que pasar esto? – Dijo haciendo un esfuerzo por no llorar, ya lo había dicho todo, Damon sabía ahora sus sentimientos hacia él y para ella era un camino peligroso – esto no puede estar pasando.

Comenzaba a hacer mas frio y con ello los labios de Elena comenzaron a temblar, metió sus manos dentro de su abrigo para calentarlas y bajo la cabeza.

-Tú te vas a casar – dijo por fin, eso lo llevaba encima desde hace mucho tiempo pero no se atrevía a decírselo.

Damon tenía todo claro ya, las cosas se estaban dando solas y solo necesitaba un empujón mas para sentirse pleno, se lo había dicho a su padre la noche en que regresaban de la inauguración “quiero mandar todo al carajo” y eso iba a hacer.

Busco el mentón de Elena levantando su cara levemente, podía sentir su caliente respiración acariciar la suya. Ella miro que sus ojos azules se movían más inquietos que nunca, veía ansiedad en ellos…sentía que la traspasaba.

-Necesito que me digas una cosa nada mas – Damon trago saliva - …dime qué quieres estar conmigo y yo lo dejo todo por ti

Elena sintió que se desvanecía ahí mismo, era demasiado para ella, el hombre que tenía enfrente la quería…realmente la quería.

-Dímelo Elena, necesito escucharlo de tus labios…no pienses en los demás, piensa en nosotros Elena, tu y yo.

Elena vio la verdad en sus ojos, todo era real, él la necesitaba y ella a él.

Siempre se había preocupado por los demás, dejando sus necesidades de lado, pero era tiempo de pensar en ella y estaba segura que él era su felicidad.

-Yo…quiero estar contigo – dijo sacando sus manos de los bolsillos para tocar su rostro – te necesito

Damon suspiro aliviado, las palabras que Elena pronunciaba eran música para sus oídos, era lo que estaba esperando escuchar. La atrajo hacia él y la envolvió en sus brazos dándole el calor que necesitaba.

-Yo también – contesto cerrando los ojos y con una sonrisa en sus labios – te amo hermosa mía.



“Siempre es de noche cuando no estás conmigo…pero ya no tengo miedo a la oscuridad”

Damon Salvatore.


Continuará...


TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


trucos blogger

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...