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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 29 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 10)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 10 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*



CAPITULO 10: Una tan sola frase

En el trayecto a la casa todo era silencio dentro de la camioneta, Damon no había dicho ni una palabra desde que salieron del salón, estaba concentrado imaginándose que podría estar pasando entre Elena y ese tal Matt Donovan, se sentía impotente de no poder salir a buscarla por su cuenta “¡Maldita ceguera!” pensaba constantemente, su frustración aumentaba al pensar que se quedaría así para toda la vida sin tener la oportunidad de contemplarla y de hacer viva la imagen que tenia de ella.

-No has dicho ni una palabra desde que salimos ¿Se puede saber por qué?

 –Estoy hecho una mierda papá – contesto entre dientes haciendo que Luca lo mirara curioso por el retrovisor

-No seas tan duro contigo hijo, te has recuperado en poco tiempo, ya hasta sales a la calle, eso es bueno

Luca estaciono la camioneta frente a la casa y se bajo rápido para ayudar a salir a su jefe.

-No es solo eso – dijo Damon pasando su mano por la cara – quiero mandar todo al carajo papá  - y se bajo del coche sin decir más.

Giuseppe no le pregunto nada, aunque quería saber que pasaba por la mente de su hijo prefirió que fuera él quien tuviera la confianza y le dijera que era lo que estaba mal cuando él así lo quisiera, así que se limito a dejarlo frente a su habitación.

-Me voy a dormir hijo, estoy muy cansado, buenas noches – le paso la mano por la espalda y se retiro.

Damon agarro la perilla y la giro abriendo despacio la puerta, sabía lo que le estaba esperando ahí dentro.

Rebecah estaba sentada al borde de la cama, vestía ya su ropa de dormir pero no era lo que se disponía hacer en ese momento, estaba muy enojada y tenía muchas cosas que reclamarle a su novio.

Damon avanzo poco a poco por la habitación llegando hasta la entrada del baño y se apoyo en el marco de la puerta.

-Muy bonito Damon – dijo Rebecah bastante molesta - ¿Así es como tratas a tu prometida? ¿Mandándola de regreso a casa como cualquier bulto?

-Estabas aburrida, te quejaste mil veces por estar ahí ¿Qué querías que hiciera? ¿Malabares para entretenerte? – Damon alzo una ceja y torció los labios en una mueca
-Lo que quiero decir es que no te esfuerzas en estar conmigo…

-¡He estado contigo!  Hemos salido y hasta he aguantado largas y eternas tardes esperando que te midieras ropa y zapatos que ni siquiera compraste ¡¿Qué más quieres que haga?!

-¡Que me des mi lugar! – Rebecah se puso de pie y se paró a unos pasos de donde él estaba – pareciera que fuera invisible cuando estoy a tu lado, no me presentas a tus amigos y me ignoras la mayor parte del tiempo.

-Tú no ayudas mucho déjame decirte – entro al baño buscando el lavabo para mojar su cara, sentía que le hervía al estar discutiendo con Rebecah – si tan solo trataras de ser agradable con los demás…

-Yo se que el problema no es mi actitud, tu cambiaste y sé que hay algo más…no me creas estúpida Damon ¿Crees que no me he dado cuenta? ¿Qué no he notado como te pones cuando escuchas el nombre de “Elena”? – al pronunciar lo ultimo lo hizo con desprecio.

Damon se apoyo en el borde del lavabo y bajo la cabeza, sabía que ese momento tarde o temprano iba a llegar.

-¿Por qué metes a Elena en esto? – dijo aun cabizbajo

-Porque nadie me saca de la cabeza que esa mosquita muerta está jugando sucio tratando de quitarme a MI novio ¡Claro! Como es una enfermera de cuarta se valió de eso para acercarse a ti…

-¡Basta! – Reacciono Damon alzando la voz y buscando la salida del baño con sus manos, cuando lo hizo acuso con su dedo índice hacia donde provenía la voz de Rebecah - ¡No te permito que hables así de ella!

-¡Ah! Ahora resulta que el señor la defiende ¡Perfecto Damon!

-¿Sabes porque lo hago? Porque tú no la conoces…

-¿Y tu si me imagino? – escupió Rebecah sarcásticamente y cruzándose de brazos.

-Más de lo que te conozco a ti – le contesto dejando a la joven sin habla – dime ¿Cuándo hemos tenido una conversación larga y madura? ¡Nunca Rebecah! Nuestra relación es nada más que sexo y salidas a cocteles de gente estirada que ni siquiera me cae bien, estoy cansado de eso, caímos en la monotonía Rebecah…

-Todo esto es por ella, lo sé…ella te ha hecho cambiar desde que llegaste aquí ¿Qué te ha dado ella?

Damon no pensó ni un segundo su respuesta.

 -Me cuido desinteresadamente en momentos de crisis aguantando mi carácter amargo e insoportable, me hizo tragar mi soberbia y mi orgullo con unas simples palabras, fue paciente conmigo…estuvo en el momento de mi vida donde más necesite de alguien.

-Eso no…

-¿Y tú Rebecah? – Pregunto frunciendo el ceño – ¡oh espera yo lo sé! ¡no estabas!

Damon busco la cama pero al hacerlo tropezó y cayó de rodillas al piso, busco algo de donde sostenerse encontrándose con la mano de Rebecah quien lo ayudo a levantarse.

-Sabes que estaba trabajando – dijo al fin – no podía hacer a un lado mis compromisos en New York para quedarme en este pueblo

Damon torció los labios en una sonrisa casi imperceptible para Rebecah, recordaba que Elena sacrifico los días de sus ansiadas vacaciones para cuidarlo, había dejado a sus amigos de lado para quedarse conversando toda la noche con él, eso no tenia comparación. Elena se había portado de la forma más humana que había conocido jamás y se lo agradecía infinitamente, sin olvidar que día a día sus sentimientos hacia ella crecían peligrosamente, lo último porque no estaba seguro si era reciproco.

-Tranquila, si tanto te molesta estar en Mystic Falls puedes irte

-¿Para qué te quedes con Elena? Ni siquiera sabes cómo es ¿Te digo algo? No te pierdes de nada Damon – lo decía con pura envidia ya que se sentía amenazada por la sencilla belleza de Elena y se valió de que él no podía ver para que se hiciera una imagen errónea de ella pero eso no le iba a funcionar.

-Esto no es solo por Elena ¡Es por todo! ¡Tú y yo no vamos en la misma frecuencia Rebecah!

-No estoy de acuerdo en eso, tu y yo estábamos bien hasta que regresaste a este pueblo… - Rebecah comenzaba a perder el control, se notaba por la vena que se le marcaba en la frente cuando estaba molesta – ¡Todo es por ella!

-¿Terminaste? – Dijo Damon ignorando su último comentario – estoy cansado y quiero dormir

-No, esto no ha terminado – contesto sentándose en la cama como niña caprichosa.

-Ok, entonces sigue no hay problema – tomo una almohada de la cama y busco a tientas la puerta, ella lo vio extrañada al hacer eso – mañana me cuentas a que conclusión llegaste.

-¿A dónde se supone que vas?

-Voy a dormir al sofá – contesto muy tranquilo – buenas noches Rebecah- cerró la puerta y la escucho gritar su nombre

-¡Damon! – grito ella desde dentro, pero era tan orgullosa que no estaba dispuesta a ir tras él, y mejor que no lo hizo porque Damon no iba a regresar a dormir con ella.

Sentía un grado de alivio suficiente para poder dormir esa noche, le había dicho lo que pensaba a Rebecah respecto a su monótona y desesperante relación, el peso era menor ahora…pero también estaba el otro asunto, Elena.

Moría por hablar con ella, Matt se había ganado un par de floridos insultos de parte de Damon por llegar a interrumpir su conversación con Elena, ella estaba a punto de decir algo cuando él llego a meter la cuchara.

El camino a la sala lo conocía muy bien ya, así que no tuvo problema en llegar al sofá, la mesa con el florero que estaba al comienzo del pasillo había sido removida por Elena para que él no tuviera obstáculo alguno al pasar por ahí.

Se sentó en el sofá y se quito sus botas negras lanzándolas a cualquier lado, tomo la almohada, la acomodo en el sofá y se acostó, prefería dormir ahí que junto a su muy irritante novia… ¿E iba a casarse con ella? No lo creía posible ya.

Sentía los ojos pesados y comenzaron a cerrársele poco a poco, estaba cansado a pesar de no haber hecho nada durante el día que le exigiera esfuerzo físico, por la ventana se colaba un poco el frio de la noche pero no quiso levantarse a buscar una manta así que se abrazo a sí mismo y se entrego al sueño…siempre con la imagen que se había formado de Elena, eso lo ayudaría a dormir bien.

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-Gracias por traerme Matt – dijo Elena sacando las llaves de su bolso – la pase muy bien

-Disculpa a mi mamà ¿sí? A veces no mide lo que dice – el chico se sentía apenado por las ocurrencias de su madre al compartir con Elena anécdotas de su juventud.

-¿Qué dices? Si tu mamà es genial, me encanto platicar con ella, necesitaba distracción esta noche, gracias Matt

-¿No vas a decirme porque necesitabas distraerte?

Elena bajo la cabeza y suspiro, sus amigos ya estaban notando que algo le sucedía, pero no quería aburrir a Matt con sus dramas así que prefirió omitir esos detalles.

-El lunes vuelvo al trabajo y eso me pone de mal humor, eso es todo – dijo encogiéndose de hombros – las vacaciones terminaron.

-Podemos hacer algo durante la semana si quieres – dijo Matt tímidamente – tal vez tomar algo después que salgas del hospital

-Claro, solo nos ponemos de acuerdo

-Bien, entonces así quedamos – dijo Matt con algo parecido a la emoción…si, estaba emocionado de salir con Elena.

-Si – se acerco a él para darle un beso en la mejilla – buenas noches Matt, y gracias de nuevo.

-Que descanses Elena.

Eran más de las dos de la mañana cuando llego a la casa y justo  comenzaba a caer una leve brisa sobre Mystic Falls. A Elena se le había pasado el tiempo departiendo en casa de Matt y su ocurrente madre, habían salido del salón minutos más tarde después de dejar a Damon con Alaric. Y se sentía muy mal por eso, era tan cobarde que salió huyendo a la primera oportunidad que tuvo, Damon estaba ahí buscándola… “¿Qué otra señal quieres Elena?” Se preguntaba una y otra vez, pero ella era tan terca que no creía que fuera posible que él sintiera algo por alguien que no había visto nunca.

Al entrar a la casa lo hizo con cuidado y sin hacer ruido como lo hacía siempre que llegaba de madrugada, la casa estaba a oscuras, solamente se colaba por las ventanas un poco de luz de las lámparas de la calle así que camino despacio entre la sala pero antes que pudiera llegar al pasillo que llevaba a las habitaciones  se tropezó con algo que casi la hace caer “Mierda” susurro, se agacho molesta para recoger con que había tropezado y se extraño de lo que sostenía su mano, era una bota.

Una bota bastante conocida…así como el dueño.

“¿Qué diablos hacen las botas de Damon en medio de la sala?” Pensó, y fue cuando se giro en dirección al sofá grande y vio la figura de alguien acostada en el.

Puso las botas debajo de la mesa de centro y se acerco al sofá sonriendo al ver quién era el que estaba ahí.

-¿Qué haces aquí Damon? – susurro, aun cuando dormía lo encontraba guapísimo y le pareció lindo ver que en ese momento hacia  una especie de puchero con la boca.

Ese insoportable personaje que había encontrado un día indefenso en su cuarto ahora era el hombre de quien sin querer se había enamorado ¿Podría ser suyo? Ni siquiera imaginaba que sí.

 Fue por una manta a su cuarto y regreso para cubrirlo con ella para que no pasara frio. Él ni se movió, estaba profundamente dormido, entonces Elena tuvo un impulso y se inclino hacia él besando su frente y sintiendo el olor que emanaba su cabello, sintió los ya conocidos cosquilleos en su estomago causados por su cercanía, él le provocaba eso y más “¿Por qué eres tan adorable?” susurro.

Lo miro por última vez y luego se fue a su habitación.

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Liz llego como siempre a las siete de la mañana a la casa Salvatore y se llevo una sorpresa al ver a Damon dormido en el sofá.

-¿Y a este que mosca lo pico ahora? – Dijo Liz acercándose a él mientras se quitaba su abrigo – esto me huele a pelea

Damon comenzó a despertarse en cuanto escucho el golpe de la puerta  estirando sus brazos y bostezando perezosamente.

-Buenos Días  - dijo Liz - ¿Qué dice el bello durmiente?

-Dice que tiene mucha hambre y que vayas y le prepares algo – contesto él, su voz ronca de recién levantado y su pelo despeinado hizo sonreír a Liz, le recordó cuando Damon era un adolescente y su porte era relajado.

-¿Se puede saber que haces aquí? ¿Ya no cabes en tu cama? – dijo mientras sacaba las botas de debajo de la mesa y recogía del piso los cojines que Damon había tirado del sofá.

-Quería probar si el sofá era cómodo para dormir en caso de quedarme sin cama…ya sabes, algo experimental

-Ya veo – dijo Liz siguiéndole la corriente ¿Y qué tal? ¿Paso la prueba?

-Fue mejor que dormir en mi cuarto – dijo entre dientes – Hey – dijo al sentir la manta que lo cubría – gracias por la manta.

-Yo no la traje, acabo de llegar

-¿Fue Maggie entonces?

-No lo sé Damon

Rebecah no podría haber sido, era demasiado orgullosa y disimulada para un detalle así.

-Bien, me voy a preparar las cosas para el desayuno ¿Quieres que te ayude a ir a tu habitación?

-No gracias, creo que es mejor que vaya solo – dijo Damon sabiendo que Rebecah estaría esperándolo con un humor de perros.

Entro a su cuarto y cerró la puerta, listo y con la lengua afilada para seguir con la discusión de la noche anterior, pero no escucho ningún ruido ni su voz chillona reclamándole, busco la cama y paso sus manos sobre ella pero estaba vacía.

-¿Rebecah? – Dijo mientras buscaba la puerta del baño - ¿Dónde estás? -Pero no obtuvo respuesta – no estoy jugando.

Damon comenzaba a enojarse al no obtener respuesta así que hizo uso de su viejo amigo el timbre, y lo hizo sonar más de dos veces, fue Maggie quien atendió su llamado.

-Buenos Días joven – saludo educadamente

-Maggie ¿Sabes dónde está Rebecah? ¿Está aquí en la casa?

-Ella salió muy temprano hoy, esperaba que estuviera despierto para decírselo, Luca me dijo que la había llevado a la ciudad

-¿Qué?

-La señorita Rebecah fue a despertarlo a las cinco de la mañana, yo me di cuenta cuando Luca regreso a eso de las seis y media.

-Está loca – dijo Damon pasando una mano por su barbilla

-Dejo algo para usted – Maggie saco del bolsillo de su uniforme una hoja de papel doblado a la mitad y lo acerco a su mano.

-Maggie – Damon alzo una ceja – no puedo leerla

-Oh lo siento joven – dijo apenada, siempre que lo tenía enfrente se ponía así porque no sabía cómo estaría su humor en el momento.

-Léela por favor

La joven dudo un poco pero al ver que la expresión en la cara de Damon era muy seria procedió a leerla.

“Ayer después que me dejaste sola mi agente me llamo para decirme que tenía que presentarme a primera hora de hoy en New York para un evento de la semana de la moda al que no puedo fallar.

No se me olvida lo que hablamos, estaré fuera unos días pero ni creas que esto se queda así”

Damon se quedo callado por unos segundos, típico de Rebecah, irse y al regresar pretender que todo está bien.

-Gracias Maggie

-De nada joven – Maggie puso de nuevo la carta en su mano pero este se la devolvió.

-Deshazte de eso – le ordeno.

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-¿Te caíste de la cama Elena?

-Hey Alaric, salí a correr temprano hoy – dijo ella limpiándose el sudor de su frente con su muñequera – quiero estar en forma para volver al hospital ¿Y tú qué haces tan temprano un sábado?

-Le prometí a Jenna que pasaríamos el día en el lago, cerca de la vieja casa de los Salvatore ¿Quieres venir con nosotros?

-Oh no…es un paseo de dos, no quiero ser mal tercio – dijo negando con la cabeza

-Vamos Elena – dijo Jenna saliendo del Bakery con un vaso con el café favorito de Elena – no seas aburrida, vamos a divertirnos un rato, así tendré compañía para burlarme al ver a Ric pescando.

-Si te burlas no comes cariño - Alaric comenzaba a meter en su camioneta lo necesario para su día en el lago.

-¿Sera que si? – dudo Elena, no era mala idea considerando que si se quedaba en casa tendría que soportar a la odiosa de Rebecah.

-¡Claro que sí! Ve a tu casa, te arreglas y luego pasaremos por ti y por Damon.
Elena titubeo al escuchar lo último.

-¿Cómo…? ¿Damon va?

-Si – contesto Alaric – acabo de hablar con él y lo invite, me pareció buena idea llevarlo con nosotros, para que se distraiga ¿No crees?

-Sí, pero que hay de…

-¿Rebecah? Ella se fue muy temprano en la mañana.


En la parte de atrás de la camioneta de Alaric, Elena y Damon compartían asiento, en la casa solamente se habían saludado, ella prácticamente le huía pero a la vez moría por hablar con él.


“Volvió a ponerse esos vaqueros que le quedan tan bien…me gusta ese look despreocupado, me encanta verlo en converse” pensó Elena

“¿Por qué no me habla? ¿No entiende todavía que un simple saludo no es suficiente para mí? Déjame escucharte Elena”

“Se ve tan serio, de seguro es porque ella se ha ido…por eso durmió en el sofá, están peleados”

“Con Rebecah lejos tengo que aprovechar, Elena tiene que saber lo que siento por ella…necesito decirlo”

“Me encantaría que él supiera lo que siento por él…pero no puedo, tendré que tragármelo y olvidarme de ello de una vez…pero es tan difícil” de vez en cuando Elena lo miraba de reojo encontrándose con un Damon pensativo y con el ceño fruncido

-Ok, ya estamos aquí – dijo Alaric estacionando la camioneta bajo la sombra de un árbol.

El sol había  decidido salir ese día pero igual el clima era frio, Damon se apoyo con sus brazos cruzados en la camioneta mientras los demás bajaban las cosas y acomodaban todo.

-Siento mucho no ayudarles chicos pero como ven estoy ciego – dijo burlándose de sí mismo – pero prometo ayudarles a comer toda esa comida que traen por ahí, la puedo oler desde acá.

-No te burles, puedo hacerte trabajar en cualquier momento – dijo Alaric

-Lo dudo – contesto Damon con el mismo tono de burla en su voz.

Juntaron piedras y un poco de leña del bosque para prender una fogata, las actividades al aire libre eran las favoritas de Elena y estaba muy entusiasmada de pasar el día en el lago.

Jenna y Elena se morían de la risa al ver las técnicas de pescar de Alaric, el pobre no tenía mucha experiencia en eso así que le llevo un buen rato que los peces mordieran el anzuelo, pero pesco lo suficiente para el almuerzo.

Damon reía al imaginarse a su amigo pescando, además la risa de Elena lo contagiaba.

Comieron hasta más no poder y habían conversado amenamente durante el almuerzo, Alaric conto las famosas andanzas con su compañero de grado, Damon, haciendo que todos entraran en debate sobre quien conseguía más chicas en ese tiempo. Elena estaba embobada viendo como Damon se desenvolvía con sus amigos, reía y hasta contaba chistes ¿Desde cuándo hacia eso? Parecía una persona nueva, no era ni la sombra del hombre que había llegado meses atrás a Mystic Falls.

Elena ayudo a Jenna a guardar las cosas del almuerzo y luego fueron a traer más leña para la fogata, a medida que el día avanzaba hacia más frio.

 Cuando volvieron no vio a Damon por ningún lado y se preocupo, su corazón se detuvo por un segundo al imaginar que podría estar en cualquier lado y podía hacerse daño, caerse o perderse…

-¡Hey Elena! – Grito Alaric desde el camino de tierra por donde llegaron - ¿Sabes dónde está la chaqueta de Damon?

-¿Dónde está? – Exclamo sin contestar a su pregunta - ¿Él está bien?

-Seguro, quiso ir al muelle al otro lado del lago pero olvido su chaqueta y vengo por ella

-Cariño ¿Por qué no haces de ese chocolate que tanto me gusta? – Jenna se había puesto melosa – complace a tu querida esposa por favor.

-Yo le llevare la chaqueta – dijo Elena aprovechando la oportunidad.

Cruzo el camino de tierra y tomo el desvió hacia la vieja casa Salvatore donde estaba el muelle y lo vio. Avanzo hacia él y se sentó a su lado.

-Por el delicioso aroma que emana de ti y por la sensación que tengo en este momento…no eres Ric

-Se quedo haciendo chocolate para Jenna –dijo Elena ayudándole a ponerse la chaqueta.

-Eso fue una excusa para deshacerse de ti y estar a solas un rato

-O una excusa para estar aquí contigo – dijo sonriendo dándose cuenta después del peso de sus palabras.

-¿Y quieres estar conmigo? – pregunto él con la cabeza hacia el lago

-Necesitabas tu chaqueta ¿No? – comenzaba a ponerse nerviosa

-¿Cuándo vas a entender que lo único que necesito es a ti Elena? ¿No he sido claro acaso?

-Tus señales han sido confusas para mí y no sé qué hacer

-Te he extrañado estos días, he extrañado tu olor, tu cercanía y hasta  morí de celos al saber que estabas con Michael o como se llame ¿Eso no te dice nada?

-No me conoces Damon

-Te conozco lo suficiente para darme cuenta de la mujer que eres, no me importa tu físico…me enamore de lo que llevas dentro, de la nobleza de tu corazón Elena… ¿Por qué es tan difícil de entender? – esta vez giro su cabeza hacia ella buscando su voz.

¿Amor? Pensó Elena ¿Él me ama?

-¿De qué sirve que sintamos algo si no podemos estar juntos? – dijo Elena alzando su voz, Damon movía sus ojos inquieto por lo que acababa de escuchar, le estaba confirmando que si sentía algo por él.

-Entonces si…lo supe al besar tus labios en el parque aquel día – dijo él casi susurrando - supe que con tus besos me decías que me querías.

-¿Por qué tiene que pasar esto? – Dijo haciendo un esfuerzo por no llorar, ya lo había dicho todo, Damon sabía ahora sus sentimientos hacia él y para ella era un camino peligroso – esto no puede estar pasando.

Comenzaba a hacer mas frio y con ello los labios de Elena comenzaron a temblar, metió sus manos dentro de su abrigo para calentarlas y bajo la cabeza.

-Tú te vas a casar – dijo por fin, eso lo llevaba encima desde hace mucho tiempo pero no se atrevía a decírselo.

Damon tenía todo claro ya, las cosas se estaban dando solas y solo necesitaba un empujón mas para sentirse pleno, se lo había dicho a su padre la noche en que regresaban de la inauguración “quiero mandar todo al carajo” y eso iba a hacer.

Busco el mentón de Elena levantando su cara levemente, podía sentir su caliente respiración acariciar la suya. Ella miro que sus ojos azules se movían más inquietos que nunca, veía ansiedad en ellos…sentía que la traspasaba.

-Necesito que me digas una cosa nada mas – Damon trago saliva - …dime qué quieres estar conmigo y yo lo dejo todo por ti

Elena sintió que se desvanecía ahí mismo, era demasiado para ella, el hombre que tenía enfrente la quería…realmente la quería.

-Dímelo Elena, necesito escucharlo de tus labios…no pienses en los demás, piensa en nosotros Elena, tu y yo.

Elena vio la verdad en sus ojos, todo era real, él la necesitaba y ella a él.

Siempre se había preocupado por los demás, dejando sus necesidades de lado, pero era tiempo de pensar en ella y estaba segura que él era su felicidad.

-Yo…quiero estar contigo – dijo sacando sus manos de los bolsillos para tocar su rostro – te necesito

Damon suspiro aliviado, las palabras que Elena pronunciaba eran música para sus oídos, era lo que estaba esperando escuchar. La atrajo hacia él y la envolvió en sus brazos dándole el calor que necesitaba.

-Yo también – contesto cerrando los ojos y con una sonrisa en sus labios – te amo hermosa mía.



“Siempre es de noche cuando no estás conmigo…pero ya no tengo miedo a la oscuridad”

Damon Salvatore.


Continuará...


TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


trucos blogger

lunes, 22 de julio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 9)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo
Nº 9 del Fic de *NinaNina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 9: Comparaciones


Damon se encontraba pensativo a la hora del desayuno el jueves por la mañana, se preguntaba donde se había metido Elena los últimos dos días.

Por las mañanas y antes que él pudiera salir de su habitación, alrededor de las ocho tal vez, tan solo la escuchaba despedirse y luego el golpe de la puerta de la sala, y por la noche cuando él estaba por acostarse a dormir escuchaba el motor de un coche afuera de la casa y después de unos minutos sus pasos llegando hasta su habitación, eso era todo.

Supuso que estaría ocupada con lo de la inauguración del día siguiente y tal vez salía con sus amigos aprovechando sus últimos días de vacaciones, o tal vez estaba evitándolo.

-¿En qué piensas? – pregunto Rebecah terminando su jugo de naranja

-¿Perdón? – Damon frunció el ceño buscando su voz - ¿Decías?

-Por Dios Damon, has estado muy distraído estos días, estoy segura que ayer ni siquiera me pusiste atención cuando te describí lo que había en el museo de historia del pueblo.

Durante la semana Rebecah hizo un itinerario de actividades para compartir con su novio, Jeremy muy amablemente le había dicho los lugares que podían visitar, la mayoría no eran del gusto de Damon ya que ir de tienda en tienda mientras Rebecah buscaba ropa o zapatos no era de gusto en lo absoluto.

En cada lugar que visitaba sentía el vacio producido por la ausencia de Elena, extrañaba sus detalladas descripciones, esas que lo trasportaban y lo hacían sentir parte de nuevo parte del mundo.

-Claro que te escuche, recuerdo todo lo que dijiste – contesto Damon acomodándose en su silla y buscando su mano, Rebecah sonrió al sentir su roce.

-Bien ¿Qué quieres hacer hoy? Podemos ir Al Parque de los Deseos, escuche a la sirvienta mencionarlo ayer.

-Se llama Maggie – dijo molesto por la forma despectiva en que se refirió a la joven – y no, no iremos a ese parque –  se rehusaba a ir con ella ahí por una obvia razón – es un trayecto muy largo y cansado para recorrer.

-¿Ya fuiste?

-No – contesto tranquilo y sonriendo de lado para que no se notara que mentía – es lo que me lo han dicho y no querrás arruinar tus zapatos en un terreno tan irregular como ese, si quieres salir vamos a caminar por la plaza central.

Rebecah estaba feliz de que fuera él quien propusiera salir, los días anteriores había tenido que rogarle para que saliera con ella.

-Pero primero dime ¿Por qué esas camisetas y los converse? – Pregunto con una mueca de desaprobación – cariño, tú no eres así.

-Lo era antes de convertirme en el robot que conociste – contesto sin ser grosero – este soy yo – Rebecah se le quedo viendo extrañada por su respuesta - ¿Algún problema?

-Ninguno – contesto en un largo suspiro.

 Damon intentaba mantenerse de lo más normal con Rebecah, al fin y al cabo se iba a casar con ella…al menos esa era la idea hasta ahora. Así que iba a tratar de llevar el ritmo de la relación.

El día pintaba que sería soleado, pero nunca se sabía en Mystic Falls, podía llover o tal vez no, Luca los llevo y los dejo justo frente a la plaza de ahí ellos caminaron.

Rebecah lo llevaba del brazo y se desesperaba por la lentitud de la marcha al punto de hacer que Damon tropezara o golpeara con alguien unas dos veces.

Entonces entendió por fin y camino a paso lento mezclándose entre la gente.

Un grupo de adolescentes paso a su lado sonriendo de forma coqueta al ver al guapo Salvatore, pero él ni cuenta se daba de ello, solamente escuchaba las voces, risas y el ruido del ambiente.

-No imagine que un pueblo tendría cosas interesantes – decía Rebecah viendo hacia todos lados – claro que no cambiaría la ciudad por nada del mundo.

-¿No te quedarías a vivir aquí? – pregunto Damon

-Obvio que no amor, quiero vivir donde está la civilización – hizo una mueca en su cara evidenciando que la idea le parecía ridícula – cuando nos casemos viviremos en Chicago

-¿Y si yo quisiera quedarme aquí?

Rebecah se rio a carcajadas al escucharlo

-¿Es un chiste verdad? Damon, tú no quieres vivir aquí, detestas este lugar y lo sabes ¡ni siquiera lo visitas!  - continuo Rebecah – además tu constructora esta en Chicago

-Hablando de eso – se detuvo de golpe - ¿Trajiste tu celular?

-Claro bebe, no puedo salir sin el, en cualquier momento mi agente llama y si…

-¿Podrías marcarle a tu hermano por favor? – Interrumpió Damon sin dejarla terminar la frase -  necesito saber cómo esta todo allá, en casa no me han dejado comunicarme por eso de que debo evitar el estrés.

-¿Por qué no puedes confiar en Klaus? – Dijo Rebecah sacando su teléfono del bolso que llevaba cruzado al cuerpo – pero está bien, sé que no puedo discutir eso contigo

 – pero vamos a otro lugar estamos en medio de mucha gente y no quiero que me roben el teléfono.

Avanzaron un poco cuando Damon percibió el delicioso olor a pan recién hecho y busco de donde provenía y se acordó del famoso Bakery donde Liz compraba los panecillos para el desayuno o para el postre.

-Quiero ir al Bakery ¿Esta por aquí verdad?

Rebecah ladeo la cabeza y vio que estaba justo después de la lavandería Fell, caminaron hacia allá y entraron.

-Te advierto que no comeré nada de lo que hay aquí – dijo Rebecah buscando un lugar para sentarse. Comenzó a marcar en cuanto lo hicieron y se llevo el teléfono al oído.

-¿Estas marcando? – dijo Damon esperando que Klaus respondiera el celular.

-Hey Klaus ¿Cómo andas?...si yo también hermano, pero hablamos de eso luego ¿sí?

Estoy en Mystic Falls ahora y Damon quiere hablar contigo…si, ya te lo comunico – Rebecah le puso el teléfono en la mano y Damon lo tomo con prisa.

-Klaus – dijo con voz seria

-¡Salvatore! tanto tiempo ¿Cómo estás?

-Ciego – contesto frunciendo el ceño – ponme al día con todo por favor

-Ok, el contrato con Dacarett & Asociados es nuestro, la semana pasada comenzamos con las mediciones y reconocimiento del terreno

-¿Cómo va la compra de materiales? por favor no vayas a otro lado que no sea donde lo hacemos siempre, no quiero errores de última hora

 -Hoy ordene la compra de material y comenzamos el lunes próximo, tranquilo Damon, todo está en orden

-Quiero que estés pendiente de la obra, Henry es muy competente en lo que hace pero no está de más algo de supervisión

-Claro Damon, ocúpate de ti, recupérate y veras que más temprano que tarde estarás de vuelta.

-Eso espero – contesto Damon – mantenme al tanto de cualquier cosa, hasta luego.

-Te dije que todo estaba bien – dijo Rebecah guardando su teléfono en cuanto Damon lo puso en la mesa – te preocupas de nada.

-Tenía que cerciorarme nada más

 Todo iba aparentemente bien según le había dicho Klaus, pero no le gustaba que otro que no fuera él manejara su constructora ¿Pero le quedaba de otra?

-¡Damon Salvatore! – dijo una voz masculina que a él le pareció muy conocida y abrió los ojos curioso pensando de quien podría tratarse – no has cambiado nada.

-Lo siento – dijo Rebecah - ¿Tu eres…?

-Alaric Saltzman – contesto el hombre de cabello castaño estrechando su mano para saludarla – Damon y yo fuimos a la secundaria juntos.

-Alaric, si – Damon lo recordó, habían sido compañeros desde séptimo grado hasta salir de la secundaria, le agrado escuchar alguien conocido y alzo su mano para saludarlo – ha pasado mucho tiempo viejo ¿Quince años tal vez?

-Sí más o menos – Alaric se sentó muy quitado de la pena a la mesa donde estaban, dejando sobre ella los libros que traía en las manos – supe que habías regresado pero no te había visto por el pueblo.

-Deshice mis costillas en el accidente, que supongo que ya lo sabes – Alaric asintió - y tuve que guardar reposo, fue hace poco que comencé a salir de nuevo

-Siento mucho lo que te paso – dijo Alaric con genuina sinceridad, perder la vista no debía ser fácil para nadie y más para un hombre con la personalidad de Damon Salvatore.

-Estoy bien – dijo Damon torciendo los labios en una mueca - pero cuéntame ¿A qué te dedicas aquí?

-Doy clases de literatura inglesa en la universidad, estresante lo sé pero paga las cuentas.

-Soy Rebecah – intervino la joven quien se sintió excluida de la plática

-¡Oh lo siento! Ella es Rebecah…mi novia – dijo Damon en voz baja.

-Prometida – corrigió ella orgullosa.

-Un placer – dijo Alaric sonriendo ante la aclaración obligatoria de la joven y sintiendo la incomodidad de su viejo amigo.

Jenna se acerco a la mesa en cuanto escucho que su esposo había llegado, miro a las personas que estaban con él y reconoció a uno.

-Buenas tardes – dijo Jenna dejando su mano sobre el hombro de Alaric – Hola Damon

-¿Jenna? – Pregunto él  - ¿Jenna Sommers?

-Jenna Saltzman  - corrigió ella sonriendo – Alaric es mi esposo

-¿Qué? – Damon alzo una ceja sorprendido – no puedo creer que de verdad se hayan casado, pensé que bromeaban cuando decían que lo harían.

-Hablábamos en serio Damon – dijo Jenna – llevamos diez años de casados.

-Diez años de aguantando a esta mujer – dijo Alaric haciendo que tanto Jenna como Damon soltaran una carcajada.

Rebecah golpeo con su pie a Damon en señal de que tenía que presentarla, a él se le olvidaba (o no quería) hacerlo.

-Ella es Rebecah, mi prometida – dijo entre dientes.

– Gusto en conocerte Rebecah – Jenna le sonrió pero enseguida noto la apatía de la joven.

-Lo mismo digo – contesto ella, comenzaba a molestarle que Damon no la presentara como debía.

-Bueno, solo vine a saludar ahora los dejo porque Carol Lockwood me cito para las tres, el Bakery tiene que entregar mil bocadillos para la inauguración de mañana, y además Elena me está esperando afuera.

Los ojos de Damon se movieron inquietos al escuchar ese nombre, le parecía que había pasado un año sin escucharlo y sintió como el vello de sus brazos se erizaba al saber que estaba poca distancia de ella.

-¿Elena esta aquí? – Pregunto Damon  - ¿Afuera? – pero calmo su ansia al recordar quien estaba sentada a su lado, salir con ella tenía como propósito sacarse a Elena de la mente y darle a Rebecah toda su atención…y se le estaba haciendo muy difícil.

-Sí, ayudaremos a empacar los presentes que se le entregara a la gente que asista al evento – dijo Jenna – ¿ustedes irán verdad?

-La verdad…no creo – dijo Damon – Rebecah y yo tenemos otros planes

Rebecah lo miro y sonrió al saber que haría algo interesante el viernes por la noche, desde que llego al pueblo había compartido la cama con Damon y este no la había tocado, íntimamente hablando. Así que imaginó que sería una noche apasionada.

-Si cambian de opinión pasen un rato ¿sí?  Ok, me voy – dijo Jenna besando la mejilla de su esposo  - gusto en verlos chicos.

Salieron del Bakery a eso de las cuatro, Damon y Alaric charlaron largo y tendido poniéndose al día con sus vidas y recordando su paso por la secundaria, Rebecah los había dejado solos ya que sentía que estaba de mas, a ella no le interesaba saber de juegos de futbol americano o sus conquistas adolescentes así que salió un rato a ver que podía comprar en las tiendas y después regreso con la excusa que estaba cansada así que se despidieron de Alaric y volvieron a casa.

Damon la había pasado bien, encontrar un viejo amigo después de tanto tiempo y conversar de la forma en que lo hicieron le sentó de maravilla. La verdad era que necesitaba un amigo, sobre todo en la difícil etapa por la que pasaba.

Una vez más extraño la presencia de Elena, ella se hubiera ido de espaldas de la risa por las ocurrencias de Alaric al contar sus andanzas en la secundaria, con lo que le gustaba escucharla reír. Elena era de las que disfrutaba de la buena compañía sin importar si recién conocía a la persona o no, cosa que Rebecah no tenía ni una pizca.

Dos días sin saber de ella le parecían una eternidad…y en tres semanas sin Rebecah siquiera la había mencionado, todo iba tomando forma en su cabeza ya, pero tenía miedo.

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¿Esta es la ultima caja? – pregunto Jenna con la esperanza que le dijeran que si – me muero de hambre y seguramente mi querido esposo también.

-Es la última, ya casi terminamos – contesto Elena sacando las últimas placas con la imagen de la fachada del salón de eventos tallada en bronce y con el nombre Mystic Falls en la parte de atrás.

-Me pasas mas papel por favor, quiero terminar cuanto antes – dijo Jenna – mañana tengo que madrugar si quiero entregar a tiempo el pedido de bocadillos.

-¿Necesitas ayuda? – pregunto Elena comenzando a cortar papel

- Mis empleadas me ayudaran no te preocupes, oye Elena…estos días te he visto muy activa con todo esto, pensé que ibas a dormir como un oso los últimos días de vacaciones.

-Ah sí…no sé, me pareció buena idea ayudar, nunca está de más ¿no?


Al día siguiente en que Rebecah los había pillado a Damon y a ella en la cocina y a muy corta distancia, la había puesto a pensar en que estaba haciendo todo mal, por muy presumida y orgullosa que fuera la Mikaelson no merecía que ella pusiera los ojos en su novio. Así que temprano en la mañana se puso a la orden del comité que dirigía Carol Lockwood para ayudar en los últimos detalles para la inauguración, así guardaría distancia con Damon.

Pero eso no era todo, también se había dado a la tarea de terminar de tejer la bufanda a medias que cargaba siempre en su bolso, el Bakery era el lugar elegido para hacerlo.

Solía comer con su amiga Caroline después de que esta salía de trabajar de la escuela donde atendía niños de pre- escolar, también pasaba tiempo con Matt cuando él salia de entrenar a su equipo de futbol en la universidad local, con él se habían acercado mucho esos días.

Hacía de todo con tal de no llegar temprano a casa y tener que encontrarse con Damon y con su novia, perdón…prometida.

Y hasta el momento lo había logrado, lo que no había podido era sacarse a Damon de la cabeza, pero a la larga tenía que hacerlo.

-Y menos mal que estas aquí – continúo Jenna – esto ha sido una locura, oye ¿Sabes quienes estuvieron en el Bakery hoy?

-¿Quiénes? – pregunto ella sin dejar de hacer su trabajo.

-Damon y su rubia y escultural novia – dijo Jenna con tono de chismorreo en su voz – la verdad me sorprendió verlo ahí, según me comento Liz a él no le gusta salir mucho, pero que voy a saber yo si tu vives en la misma casa.

-Este…si – todo iba muy bien hasta que Damon salió a relucir en la plática, pero ¿Salió con Rebecah? ”Normal Elena, como toda pareja” se dijo a sí misma – el no es muy dado a relacionarse, además el estar ciego lo limita a muchas cosas y se frustra y es entonces cuando se enoja, rechina los dientes y se vuelve insoportable.

Al cabo de unos segundos Elena se dio cuenta que sonreía como una estúpida al hablar de él y recordar sus arranques de ira y sus pataletas de niño pequeño, por suerte Jenna no la miraba en ese momento y no pudo ver la expresión de boba marcada en su cara así que cambio de tema rápidamente.

Después de terminar su trabajo y dejar todo en orden cada una tomo rutas diferentes.

Faltaban unos quince minutos para las ocho cuando Elena llego a la casa, para ella no era lo suficientemente tarde ya que podría encontrarse a quien por dos días había evitado.

Metió la llave en el cerrojo y giro la perilla abriendo despacio la puerta, se encontró de frente con Liz quien salía para su casa.

-¡Liz! – Exclamo Elena - ¡Me asustaste!

-Lo siento mi niña – rio Liz con pesar – no fue mi intención

-No, no te preocupes…soy yo la asustadiza ¿Ya te vas a casa? – dijo Elena sonriendo nerviosa y dando unos pasos hacia dentro dejando sus llaves sobre la mesa del recibidor.

-Sí, ya mi trabajo aquí termino por hoy, te deje comida en el microondas por si tienes hambre.

-Gracias Liz, oye y ¿Dónde están todos? – Elena recorrió con la vista los alrededores de la sala y todo parecía estar relativamente en calma, incluso entrecerró los ojos para ver mas allá del pasillo que daba a las habitaciones.

-Tu hermano subió a su cuarto después de cenar, dijo que tenía tarea por terminar, Giuseppe aunque no lo creas está dormido, todo esto del evento de mañana ha sido muy cansado para él…!ah! y Damon está afuera en el kiosco con Rebecah.

-¿Ah sí? ¿En el kiosco? Un poco tarde para estar ahí ¿no? – dijo con recelo

-Pues para ellos no, llevan ahí bastante rato, bueno mi niña – dijo Liz abrazándola – Caroline me está esperando para cenar con ella y ya sabes cómo se pone cuando la hacen esperar.

-Dímelo a mi – contesto Elena poniendo los ojos en blanco – hasta mañana.

En vez de ir a su habitación, Elena fue a la cocina con el pretexto de calentar su cena pero en realidad tenía curiosidad de mirar por la ventana que daba al jardín. Sin encender la luz se apoyo en el fregadero sintiendo un revoloteo en el estomago, vio el kiosco iluminado solamente por las lámparas altas del jardín, entrecerró los ojos y lo vio. Estaba sentado con sus brazos cruzados y recostado perezosamente en la silla, sonrió al verlo pero el gusto no le duro mucho cuando vio a Rebecah salir por la puerta del cuarto hacia el jardín vistiendo una bata de satín color champaña y su rubia cabellera agarrada en una cola. La joven se acerco por detrás de Damon deslizando sus manos por sus hombros hasta su pecho mientras le susurraba cosas al oído, y lo vio sonreír.

Eso era lo que necesitaba para convencerse de una vez por todas que no tenía cabida en la vida de Damon, al menos de la forma en que ella quería. Aunque doliera era así y tenía que aceptarlo.

 Cabizbaja y en silencio salió de la cocina directo a su cuarto, pero se encontró con Giuseppe al pie de las escaleras, quien se suponía estaba dormido.

-¡Elena! Qué bueno que te encuentro, quería preguntarte si…

-¿Puede ser mañana? Estoy muy cansada y me gustaría irme a dormir

-¿Te sientes bien? – Pregunto Giuseppe tocando su hombro preocupado al ver la expresión pálida de su cara - ¿Estas enferma?

-Es cansancio nada mas – contesto y se retiro.

No estaba enferma, no se sentía mal, al menos físicamente porque por dentro sentía que se partía en dos.

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-¡Es tardísimo! Se supone que tenia que estar en el salón antes que la gente comenzara a llegar – exclamo Giuseppe poniéndose su saco negro al tiempo que bajaba las escaleras – Carol va a matarme.

-Relájate, que se las arregle ella por un rato – dijo Damon quien estaba sentado cómodamente en el sofá más grande de la sala, Rebecah salía de la cocina con un vaso de agua y luego se sentó junto a él.

-¿Ustedes no van a ir? – pregunto Giuseppe arreglándose el cuello del saco – sería bueno que salieras hijo.

-No – contesto Damon muy seguro – no tengo ganas de salir hoy

Eso hizo crecer en Rebecah la ilusión de tener una noche a solas con su novio, una noche apasionada como hace tiempo no tenían, así que no discutió que Damon se negara a asistir a la inauguración.

-Ok, cualquier cosa me llaman al celular – abrió la puerta y apenas se escucho su “Hasta luego” al despedirse, llevaba mucha prisa.

-¿Qué hora es? – pregunto Damon a Rebecah

-Faltan quince minutos para las nueve, la noche es larga – dijo sonriendo – y estamos completamente solos  - alargo el brazo para poner el vaso con agua en la mesa de centro y se hizo una cola en el cabello.

Damon reconoció el tono de voz con el que Rebecah hablaba, el tono de “quiero tener sexo contigo esta noche” pero le pareció ridículo ponerse en esas en su estado, pero sobre todo…no tenía ganas.

De repente sintió una mano de Rebecah colarse por debajo de su camiseta y tocar su abdomen hasta su pecho mientras la otra acariciaba su cabeza. Su boca fue asaltada por los labios de la joven que reclamaban ser correspondidos.

-Rebecah no… - decía Damon tratando de sacar delicadamente la mano que ella peligrosamente bajaba desde su pecho hacia dentro de sus pantalones – no es buena idea hacer esto aquí.

-Ok – contesto rápidamente – entonces vamos a la habitación

-¡No! Me refiero a que no creo que sea el momento

-¿De qué hablas? A ti nunca te importo si estábamos en casa ajena o en donde sea – sonrió y luego volvió a besarlo, en un movimiento rápido se sentó a horcajadas en él – vamos bebe, hagamos lo que sabemos hacer muy bien.

Era cierto, no tenia quejas respecto al sexo con Rebecah, era algo bastante frecuente y común a lo largo de su relación de año y medio, pero en ese momento y a pesar que llevaba meses en abstinencia forzada, ella no despertó el deseo que solía sentir en esas situaciones.

-Rebecah no – le dijo buscando sus brazos con sus manos y utilizando su fuerza para apartarla y sentarla de nuevo en el sofá.

-¿Por qué no bebe? Por favor – intento besarlo de nuevo atrayendo su cabeza hacia ella y subiendo su pierna en él.

-¡Oh Dios mío lo siento! – Dijo una Maggie roja de la vergüenza al verlos en esa comprometedora situación – pensé que todos se habían ido.

-Lo mismo digo yo – dijo Rebecah quitando la pierna de Damon y sin pizca de estar apenada – se supone que no debería haber nadie aquí.

-Maggie vive aquí Rebecah, su habitación está al otro lado del jardín – dijo Damon frunciendo el ceño pero aliviado de que alguien llegara a interrumpir – no sé cómo no te has dado cuenta.

-Lo siento joven, en serio pensé que ustedes habían salido con el señor Giuseppe…yo voy para la inauguración ahora, Elena me pidió que le llevara algo y…

-¿Elena? – dijo Damon buscando la voz de Maggie

-Sí, olvido su abrigo y voy a llevárselo.

-¿Sabes qué Maggie? Dámelo y ve a descansar, yo se lo llevare

Damon vio la oportunidad de encontrarse con Elena y no iba a dejarla pasar, él necesitaba escucharla aunque fuera unos segundos.

-¿Qué? – Rebecah lo miro extrañada de su cambio de humor - ¿Y cómo piensas entregárselo?

-Porque vamos a ir a esa inauguración.

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-Sabia que vendría gente pero no tanta – comento Caroline mientras comía un bocadillo – y hay mucha que no reconozco.

-Al parecer vino gente de fuera de Mystic Falls y eso es bueno – dijo Elena apoyándose en la pared junto a Caroline – así se corre la voz para que el salón sea rentado para fiestas o bodas en el futuro.

-¡Yo hare mi fiesta aquí! – Exclamo Caroline – cuando me case con Michael Fassbender.

-Seguro que quiere casarse aquí…y contigo – dijo Elena riéndose ante la ocurrencia de su amiga.

-¿Ese no es Damon Salvatore? – pregunto Caroline de repente y abriendo los ojos de la admiración que le causaba el atractivo del joven.

Elena giro su cabeza despacio y en efecto, Damon estaba ahí y conversaba con Alaric mientras que su novia con una expresión aburrida en su cara lo tomaba del brazo.

-Ah…si – él es Damon – dijo Elena suspirando

-¡Wow! ¿Y esa rubia es su novia? Me encanta su bolso, es un Chanel original – Caroline estaba admirada con la apariencia de la pareja que se destacaba entre la demás gente – oye Elena no me habías dicho lo guapo que estaba el gruñón de Salvatore, incluso mi madre omitió esa información, es que míralo…es tan atractivo, mira su cabello negro y esa fuerte mandíbula que esta como para…

-¡Lo se Caroline! No tienes porque decírmelo, se como es Damon Salvatore ¡Yo vivo con él!

-Por eso no estás admirada como yo porque tienes la dicha de verlo todos los días, es una lástima que alguien tan lindo como él no pueda ver, pero nada perdido – continuo Caroline – mira la tremenda mujer que tiene a su lado.

-¡Basta Caroline! – dijo Elena molesta por los comentarios de su amiga, y obvio que Caroline no paso desapercibido ese detalle.

-¡Oh no! No me digas que…Elena ¿Te gusta Damon?  - pregunto Caroline con sus ojos abiertos de la curiosidad.

-No… ¿Cómo crees? – dijo nerviosa y con manos sudorosas

-¡Te gusta!

-Caroline – reclamo Elena - ¿quieres que todos te escuchen?

-¿Cómo paso eso? Me preocupa amiga – Caroline bajo la voz y su tono era de angustia por lo que estaba pasando Elena, sabía que no se trataba de una simple atracción si no que iba mas allá de eso.

-Eso no debe preocuparte – suspiro Elena mirando de vez en cuando hacia donde ellos estaban – no va a pasar nada, Damon se va a casar con Rebecah, esto es algo que va en una sola vía y debo borrármelo de la cabeza.

-En el amor no hay nada seguro Elena

-Voy a dejar que las cosas pasen como tengan que pasar y veras como después nos burlaremos de esto.

-Eso, si tu corazón te deja – le dijo Caroline como advertencia

Las palabras de su amiga calaron profundo en Elena ¿Podría realmente sacarse a Damon del pensamiento? Y lo más importante ¿En qué momento se había enamorado de él?


La banda que animaba el evento tocaba una balada clásica de los años ochenta, el tipo del saxofón tocaba con pasión las notas de “Lady in red”, una de las favoritas de su padre. En sí, la música iba acorde a la ocasión.

Elena se sentó en una mesa en un rincón del salón a esperar que Caroline terminara de hablar con una colega de la escuela donde trabajaba, tomo su bolso y busco su teléfono para hablarle a su hermano para saber donde estaba, tal vez se había ido y ella no se había dado cuenta, así como también no se había percatado que Alaric se acercaba guiando a Damon entre la gente hacia su mesa.

-Elena – dijo Alaric – voy a dejar a mi amigo por aquí – saco una silla y Damon se sentó, ella vio como sus ojos azules buscaban algo y sabia que eso lo frustraba – voy a buscar más bocadillos al Bakery ¿Puedes creer que ya no hay?

-Claro Alaric…hola Damon – lo saludo por fin haciendo que se dibujara una leve sonrisa en su cara, Alaric se retiro dejándolos solos.

-Hasta que por fin tengo el placer – dijo alzando una ceja – ¿Has estado evitándome Elena?

-¿Qué? no, claro que no ¿Por qué habría de hacerlo? – Damon estaba siendo directo y eso la ponía nerviosa – pensé que no te gustaban estos eventos ¿Por qué estás aquí?

-Sabes porque estoy aquí – dijo muy serio y con sus ojos fijos en ella, Elena se sonrojo al sentir como si la estuviera viendo, siempre le pasaba eso con él – además Maggie te mando algo, tu abrigo, pero lo deje en la camioneta así que te lo daré en cuanto Luca regrese.

-Ah, gracias y…¿Dónde está tu prometida? – dijo desviando el rumbo de la conversación, además le daba curiosidad el paradero de Rebecah.

-No aguanto diez minutos aquí, se aburrió y la mande a casa – dijo encogiéndose de hombros – Luca se la llevo – yo quería quedarme un rato mas, ya sabes…hasta encontrar lo que estaba buscando.

-¿Ah sí? ¿Y lo encontraste? – el corazón de Elena salto palpitando por la ansiedad de escuchar su respuesta.

-Digamos que está conmigo ahora – contesto con sus ojos muy abiertos y oídos atentos para distinguir la voz de Elena de entre las voces de los demás.

-No digas esas cosas si no las sientes Damon, no juegues con eso además tú…

-¿Y por qué crees que te mentiría? solo sé que estos días que no estuviste en la casa te extrañe como un loco, trate de hacerme la idea de que estando con Rebecah llenaría ese vacío pero no fue así…es algo que me sobrepasa.

Damon no sabía explicar lo que le sucedía con ella, Elena le había enseñado a no tener miedo de vivir en la oscuridad, ella había sido sus ojos todos esos días describiéndole lo bonito y perfecto que era la vida en Mystic Falls, lugar del que había huido en cuanto tuvo oportunidad.

Por primera vez en mucho tiempo se sentía en casa y deseaba que esa sensación no se fuera, y solo ella hacia todo eso posible.

-Dime algo por favor – dijo Damon al no escuchar la voz de Elena, sabía que seguía ahí porque percibía su olor, pero estaba en silencio – necesito saber lo que pasa por tu cabeza, dime si sientes algo Elena

-Damon yo…

-¡Elena! – Dijo Matt – te estaba buscando por todos lados, el día que estuvimos en el Grill dejaste tu suéter en mi camioneta.

Damon frunció el ceño y se aclaro la garganta para hacerse ver.

“¿Quién diablos es este Matt?” pensó Damon “No me gusta su animado y ridículo tono de voz”

“Oh no Matt, ahora no…un momento ¿Por qué Damon tiene esa cara?” dijo Elena para sí misma.

“¿Por qué estaba ella en su camioneta? Alguien que me explique ¿Es su novio? ¿Por qué te quitaste tu suéter Elena?”

-Soy Damon – dijo presentándose solo pero sin levantar su brazo para estrechar la mano al chico – ¿Matt…?

-Matt Donovan – contesto él -  entreno al equipo de futbol de la universidad local

“Ok, pregunte tu nombre no tu ocupación” pensó Damon

Elena tuvo que decir algo ante el silencio que se produjo, Damon estaba muy raro, sabía que estaba molesto con solo ver su cara y la posición de sus manos sobre la mesa pero no imaginaba el porqué.

-Gracias Matt, me preguntaba donde lo había dejado, ya sabes, yo y mi cabeza de pollo.

-Y no olvides tus dos pies izquierdos – agrego Matt riéndose contagiando así a Elena con su risa.

Alaric llego en el momento justo en que Damon se preparaba para bautizar a Matt con una grosería.

El chico le caía mal por el simple hecho de salir y pasar tiempo con Elena, tiempo que él envidiaba tener y que los últimos días había perdido.

-Listo, todo está en orden ahora – dijo Alaric sentándose en la silla restante ¿Todo bien por aquí?

-Yo los dejo para que platiquen – dijo Elena poniéndose de pie, tenía que salir de ahí, se acobardo ante las palabras de Damon y aprovecho la llegada de Alaric para huir – iré a buscar a Caroline

-Yo voy contigo – dijo Matt, Elena vio de reojo a Damon y miro la seriedad marcada en su cara.

Alaric hablaba y hablaba y Damon simplemente escuchaba la música combinada con los murmullos y risas de la gente, pensaba hacia donde se había llevado Matt a Elena o qué demonios le estaría haciendo.

-Así que eso es lo que se siente – dijo Damon ajeno a lo que Alaric hablaba.

-¿Qué? ¿De qué hablas? – pregunto Alaric extrañado del comentario ¿Así se siente qué?

- Los celos – contesto.

“Dos días me bastaron para darme cuenta que te extrañaba, que a pesar de tener compañía mi necesidad por ti aumentaba con cada segundo que pasaba… ¿Estoy quedando loco? Tal vez si…y en realidad no me importa porque la razón de mi locura eres tú”


Damon Salvatore.


Continuará...

TODOS LOS LUNES...UN NUEVO CAPÍTULO.


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