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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 24 de junio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 5)


Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo Nº 5 del Fic de *Nina Nina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 5: Mientras dormías

Pasaban ya las doce del mediodía cuando Damon Y Elena regresaban a la casa, después del momento que habían compartido en el muelle llevaban las emociones a flor de piel, ellos querían mas…pero no podían, no debían. Así que callaron la mayor parte del trayecto hacia la casa.

Elena busco sus llaves de la casa en su bolso, siempre era lo mismo se le perdían en el mar de cosas que cargaba siempre.

-¿Estás segura que las traes? – Pregunto Damon – podemos tocar el timbre para nos abran la puerta.

-No – contesto mientras seguía buscando – de repente le tengo una aversión a los timbres por si no te has dado cuenta

Damon sonrió de lado y busco apoyarse a un lado de la puerta con los brazos cruzados, disfrutando de la necedad de Elena.

-Muero de hambre para que sepas – dijo Damon alzando sus cejas – no querrás que me desmaye aquí afuera.

Elena lo miro y puso los ojos en blanco, la estaba retando pero ella no se iba a dar por vencida, unas simples llaves no iban a poder con ella. Siguió buscando hasta que las encontró.

-¡Las tengo! – exclamo, pero antes de que pudiera meterlas en el cerrojo la puerta de abrió.

-Stefan – dijo sin aliento y un tanto nerviosa

-Hola mi amor – se acerco a ella tomándola de la cintura y dejando un beso en sus labios – estaba esperándote.

Damon frunció el ceño y congelo su expresión al escuchar el beso tan sonoro que Stefan había dado a Elena. Ella lo vio y bajo la mirada apenada.

-Hola – dijo ella, incomoda por supuesto – no sabía que vendrías hoy

-Te llame al celular pero no me contestaste luego probé de nuevo y lo tenias apagado.

Damon busco la voz de Elena, había sido Stefan quien la llamo cuando estaban en el muelle “nada importante” había dicho ella cuando le pregunto si no contestaría.

-¿Ya no saludas? – Interrumpió Damon – no puedo ver pero si puedo escuchar Stefan.

-Lo siento Damon – rio Stefan – pero esta chica atrapa toda mi atención en cuanto la veo

Stefan se volvió hacia Elena y le tomo de la mano, ella miro disimuladamente a Damon quien tenía los ojos fijos en ella, nuevamente sintió que la miraba.

-Iré adentro – dijo Damon incorporándose y buscando a tientas el espacio para poder ingresar a la casa.

-Déjame ayudarte – dijo Elena tomándolo del brazo pero Damon se soltó de su agarre

-No es necesario – contesto con sus cejas fruncidas y labios apretados

-Yo lo hare – exclamo Giuseppe quien venía caminando hacia la puerta – vamos hijo, llegan justo para el almuerzo.

Damon se dejo llevar por su padre hasta el comedor, mientras Elena y Stefan iban detrás de ellos, Stefan no dejaba de tocarla haciendo que ella se incomodara más de lo que ya estaba.

-¿Te quedaras a comer Stefan? Liz preparo una pasta exquisita – dijo Giuseppe sacando una silla para que Damon se sentara.

-De hecho vine a buscar a Elena para llevarla a comer al club de caza, por eso te llame amor – le dijo a Elena – pero no me contestaste.

-No tenía señal

-¿Ah sí? ¿Y adonde fueron que ni señal de teléfono había? – pregunto Stefan mirando a Damon quien bebía tranquilamente un sorbo de agua del vaso que Maggie, la empleada de la casa, había puesto en su mano. Esperaba también la respuesta de Elena.

-Fuimos al lago – contesto – pensé que era buena idea que Damon saliera y respirara aire puro.

-Me parece muy bien Elena, que mejor que el ambiente del lago para eso, gracias por llevarlo.

-A mí nunca me has llevado ahí – reprocho Stefan

Damon levanto los ojos asombrado, Elena nunca había estado con su novio allí y él si. Disimulo la sonrisa de orgullo que asomo en su cara.

-Sera porque trabajas mucho – contesto ella

-Ok – dijo Damon torciendo los labios en una mueca burlona después de un incomodo silencio - ¿Dónde está esa exquisita pasta?

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Acostado en su cama y con sus manos debajo de su cabeza Damon repasaba detalle a detalle de su mañana con Elena, todavía podía sentir como sus manos frías entraban en calor con las suyas.

-Si tan solo pudiera verla – susurro - ¿Quién eres Elena?

Esa mañana en el muelle fue el principio de algo que ni el mismo se esperaba, sentirse tan cómodo con una persona que ni siquiera conocía, que no sabía cómo era físicamente y ya despertaba agradables sensaciones en él. Se supone que esas cosas no suceden cuando se está comprometido para casarse con una mujer apetecida por los grandes diseñadores y también por muchos hombres. ¿Estaría volviéndose loco? Lo que sentía estando con Elena ¿Sería solo una ilusión provocada por su estado dependiente? ¿O de verdad ella se estaba metiendo hasta debajo de su piel?

Todo había sido tan confuso hasta ahora, nunca había pasado a un estado de incertidumbre como estaba ahora, no podía ver y no sabía si algún día lo haría, su novia pasaba ocupada la mayor parte del tiempo, antes del accidente ese detalle pasaba desapercibido para él pero ahora que la necesitaba ella no estaba.

Su trabajo, Klaus no había llamado aun y le preocupaba la firma del contrato con Dacarett & Asociados, Klaus era bastante impulsivo negociando, tenía que hacer algo para poder averiguar cómo estaba todo. El médico le había dicho que evitara las preocupaciones y situaciones de estrés pero Salvatore Inc. era el esfuerzo de una vida así que hallaría la forma de ponerse en contacto o incluso ir a Chicago si era posible para ponerse al día.

Busco a su lado derecho el timbre para llamar a Liz y preguntarle la hora, había pasado mucho tiempo en su cuarto y no tenía idea que hora era, ni siquiera escuchaba voces en la casa.

Pero se puso de pie y busco la puerta para salir, cuando estuvo fuera tomo el pasillo y arrastro los dedos por la pared para guiarse hasta la sala, supo que había llegado al final cuando dejo de tocar la pared.

-¿Liz? – Dijo mientras caminaba a tientas por la sala – ¿alguien por aquí?...perfecto me han dejado solo, que considerados.

-Liz salió con Giuseppe a lo de Carol Lockwood y Maggie salió a comprar algo al Bakery

-¿Elena? – Pregunto alzando una ceja y buscando de qué lugar de la sala provenía su voz – pensé que no había nadie ¿Por qué estás aquí sola?

Elena se puso de pie y fue hacia él para guiarlo al sillón.

-Aquí estoy – le dijo cuando llego a él  - ven – se sentaron en el sofá mas grande.

-¿Qué hora es? – pregunto Damon

-Las seis

El tono de voz de Elena era extraño, no era el mismo que él solía escuchar todos los días.

-¿Tienes hambre? Puedo hacerte algo si quieres…

-¿Qué te pasa? – pregunto Damon

-Nada, creo que me va dar gripe – dijo mientras limpiaba su nariz con una servilleta

-No mientas – dijo él buscando la cara de Elena con sus manos, encontrándose con sus mejillas húmedas – Has estado llorando


MÁS TEMPRANO…

-¿Vas a seguir sin hablarme? – dijo Elena sentándose a la mesa del restaurante del club de caza

-Nunca has tenido esos detalles conmigo Elena – Stefan seguía molesto porque ella había llevado a su primo al lago

-¿Todavía con eso? No sé qué reclamas, tú nunca tienes tiempo para nosotros

-¿Y por eso te llevas al ciego al lago? Quién sabe qué tipo de cosas hicieron allá

-¡No le digas así! – exclamo indignada de la forma tan despectiva en que se refirió a Damon

-Vaya, ahora lo defiendes, Damon es un soberbio y arrogante que solo piensa en él y nada más que él, siempre fue así, además a ti te trata como trapo viejo no sé porque lo defiendes

-Estamos hablando de nosotros no metas a Damon aquí

-Bien – dijo Stefan, apoyándose en el respaldar de la silla y cruzando sus brazos en sus piernas - ¿Qué quieres decir al respecto?

Elena trago saliva, su relación pendía de un hilo, después que los últimos dos meses Stefan y ella se habían distanciado.

-Tú nunca estas para mi Stefan, siempre estás en el hospital y no te importa ya lo que me pase, puedo enfermarme y tu no apareces ni llamas para preguntar como estoy

-Es mi trabajo Elena

-No he terminado – dijo molesta por la interrupción – no te involucras en mis actividades con mis amigos es mas sales con los tuyos y no me invitas, no sé quiénes son tus amigos Stefan.

-Tú tienes la culpa, no haces que me motive en esta relación  - dijo Stefan con mirada penetrante – no me das incentivos.

-¿En serio Stefan? – Elena apretó su mano en un puño ya sabía por dónde iba todo - ¿Eso es todo? ¿Sexo? Ya hemos hablado de eso y no voy a cambiar de opinión y si eso es un problema para ti bien – se puso de pie y tomo su bolso – terminamos aquí.
-¡Elena vuelve acá! – Exclamo Stefan – No quise decir eso…

-Claro que quisiste, llevas presionándome todos estos meses pero no entiendes y no puedo seguir en una relación donde el sexo sea más importante que otra cosa, terminamos.

Elena dejo a Stefan en el club y no se sorprendió de que no la siguiera, estaba cansada de fingir al fin de cuentas su relación no era un cuento de hadas.

Llego a la casa y se quedo en la sala para poner en orden sus ideas, y fue cuando de repente comenzó a llorar pero no porque su relación había terminado sino porque se dio cuenta que aun así no podía tener lo que quería…Damon.

Seco sus lágrimas antes que alguien pudiera entrar y verla llorar, no quería que comenzaran a preguntar y menos tener que inventar una respuesta.

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-¿Llorando? Claro que no

-¿Qué te pasa Elena? Dime – insistió, estaba realmente preocupado y quería saber el motivo del porque ella estaba triste

-Te dije que no es nada – se puso de pie y tomo su bolso del sofá - ¿Quieres que te ayude a llegar a tu habitación o…?

-Me quedare aquí – contesto con voz grave – voy a esperar a mi papá – estaba muy pensativo, Elena no era la misma de otros días, tal vez Stefan había influido en su estado de ánimo “Pedazo de imbécil” pensó.

-Ok, entonces me voy – camino hacia la puerta con las llaves en mano – necesito aire.

Elena salió de la casa directo al Grill, tenía que salir de ahí y alejarse por un rato de Damon, aunque sabía que tarde o temprano volvería a la casa y buscaría su compañía. Estaba perdida.

Ya en el Grill de entrada se encontró a Caroline viéndola con ojos acusadores, si, la santa inquisición la esperaba.

-Tú no me tienes contenta ¿eh? – Dijo Caroline poniendo cara de resentida – ¡me dejaste plantada ayer! Me dejaste sola con Tyler y Matt ¿sabes lo que es soportar a esos dos sin refuerzos?

-Lo siento yo…

-¿Dónde estabas? Y no digas que con Stefan porque lo vi entrando al hospital
-Estaba en la casa Caroline – Elena se sentó y subió a una silla frente a la barra

-¿Haciendo que, si se puede saber? – Se cruzo de brazos esperando una explicación

 – tejiendo no creo

-Me quede en casa con Damon – los ojos de Caroline casi se salen de sus orbitas al escucharla

 -¿Con el odioso e insoportable Damon?

-No es tan insoportable, hay que saber llevarlo nada más

-Mi mama hasta ha adelgazado por cuidar a ese pedazo de…

-¡Cuidado con lo que dices Caroline! No lo conoces

-¿Y tu si? – Pregunto alzando una ceja – vaya ¿Qué no me has contado?

-Quizás te parezca más interesante saber que termine con Stefan -  Elena desvió el tema de conversación hacia su ruptura con Stefan, aparte que le molestaba que se refirieran a Damon de esa manera porque no sabían lo que él estaba pasando.

-No puede ser – dijo Caroline – ¡oh Elena lo siento! Debes sentirte terrible con eso – se acerco a ella con brazos abiertos para abrazarla y darle consuelo – lo siento mucho amiga.

-Estoy bien Caroline, esto lo vi venir desde hace días, Stefan y yo no somos compatibles en muchas cosas y no tenía sentido seguir con algo que no llegaría nunca a nada.

-Un momento… ¿Siguió insistiendo con lo de…tu sabes, sexo? – Elena asintió algo apenada

-¡Hijo de perra! – Exclamo Caroline molesta – Que no respete una decisión tan importante para ti solo demuestra que es un maldito egoísta, solo pensando en él ¿Pero estas bien?

-Si – suspiro – me siento aliviada de no tener que fingir más

-Ok – dijo Caroline emocionada – de todos modos Stefan nunca me cayó bien, hay que celebrar que vuelves al mercado de la soltería, esto merece unos cuantos shots de tequila.

Elena solo sonrió y dejo que Caroline pidiera los shots que quisiera, quería olvidar por un rato que no podía tener al hombre que vivía bajo su mismo techo.

A eso de la una de la mañana, Tyler Lockwood, quien se había unido a ellas al verlas tomar en la barra, puso fin a su celebración ya que era muy tarde.

-Bueno señoritas, es hora de irnos – saco su billetera y pago los tragos de sus amigas.

-¡No! – Protesto Caroline – déjanos un rato mas ¿No ves que celebramos que Elena se libró del pesado de Stefan? – la voz de Caroline apenas era entendible

-Lo veo, pero es tarde y no están en condiciones de volver solas a sus casas así que vamos.

-Está bien – dijo Elena, que estaba un poco más lúcida que su amiga -  muero de sueño – cuando se bajo de la silla se tambaleo y Tyler tuvo que sostenerla - ¡oops! – exclamo seguido de una carcajada y Caroline le acompaño después.

-Ok chicas, creo que voy a necesitar ayuda.

Tyler contacto a Matt Donovan para que le ayudara a llevar a Caroline y Elena a sus respectivas casas, el chico llego en cinco minutos ya que vivía a una cuadra del Grill. Entre los dos metieron a las chicas en la camioneta de Matt, Caroline hablaba hasta por los codos mientras que Elena se moría de sueño.

-¿Qué tomaron estas dos? – pregunto Matt sonriendo

-Tequila – contesto Tyler desde el asiento del pasajero – dicen que celebraban la soltería de Elena

-¿Dejo a Stefan? es una gran noticia, odio a ese tipo – dijo Matt poniendo en marcha su vieja camioneta.

Primero pasaron dejando a Elena, Matt la acompaño, busco sus llaves dentro del bolso y le ayudo a abrir la puerta.

-¿Puedes llegar hasta tu cuarto? – pregunto Matt haciendo que Elena entrara a la casa.

-Sí, de aquí voy por mi cuenta no te preocupes – contesto ella llevándose una mano en la cabeza – gracias por traerme Matt

-No hay problema, sabes puedes contar conmigo para lo que sea

Elena cerró la puerta, se quito los zapatos y aun así comenzó a caminar en puntillas para no hacer ruido, tropezó con la mesa que estaba al principio del pasillo haciendo que el florero que había sobre ella se tambaleara, ella se llevo el dedo índice a la boca y dijo “Shhh” como haciendo callar el florero.

Llego al cuarto y giro el llavín de la puerta abriéndola despacio para evitar su característico chirrido. Tiro su bolso y su chamarra a donde fuera que cayera y busco a tientas la cama ya que no había encendido la luz.

La encontró y se acostó en ella encontrándose con un imponente cuerpo   a su lado, Elena no estaba en su cama, había entrado por equivocación al cuarto de Damon, era él quien estaba acostado junto a ella.

Damon sintió su presencia y se sorprendió que estuviera ahí y de esa forma tan…intima.

-¿Elena? – Pregunto en voz baja - ¿Qué haces?  - Damon tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa

-Solo quiero dormir – susurro Elena amoldándose al cuerpo de Damon dejando su brazo alrededor de su pecho.

-¿Qué? pero… - y lo entendió todo, Elena había ido al Grill y seguramente se había pasado de tragos con sus amigos.

Damon  nunca la había sentido tan cerca, se movió un poco para sacar su brazo buscando ponerlo debajo de su cabeza para sostenerla mejor, Elena subió su cabeza debajo de la barbilla de Damon y lo agarro de la camiseta a la altura de su corazón, como si no quisiera dejarlo ir.

Damon sonrió de lado y volvió a recostar su cabeza en la almohada.

“Mientras dormías me embriague con tu perfume…mientras dormías recorrí con mis dedos la suave piel de tus brazos y de tu rostro, imaginándome cada rasgo de tu cara con solo rozarte.

Mientras dormías desee poder verte y encontrarme con tu mirada por la mañana…

Mientras dormías me pregunte la razón por la que llorabas a mitad de la noche y acaricie tu cabeza tratando de calmar tus sollozos.

Mientras dormías desee que el sol se tomara el día libre y no amaneciera para tenerte entre mis brazos…mientras dormías soñé que eras mía”


Damon Salvatore.



Continuará...





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