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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

lunes, 17 de junio de 2013

*Siempre es de Noche* (capítulo 4)


Hola a tod@s!!, aqui os dejo el capítulo Nº 4 del Fic de *Nina Nina*


Espero que os guste, porque es una historia...
 Simplemente Preciosa!!!


*Siempre es de Noche*


CAPITULO 4: Manos frías

Elena camino junto a Damon dentro de la habitación y le soltó al llegar al borde de su cama, él busco sentarse y cuando estuvo seguro se dejo caer en ella. Elena tiro su bolso al piso que cayó a un extremo de la cómoda.

-Decías que te encontrarías con tus amigos en el Grill ¿Es algún tipo de bar o algo así?

-Digamos que si, por las noches el ambiente se vuelve más adulto

-Interesante… ¿Sigues de pie? – levanto una ceja y subió las piernas a la cama

-Sí, estoy esperando que me des un motivo para salir corriendo

Damon torció los labios, el comentario le causo gracia pero no se rio, no quería que ella se molestara y se fuera.

-Hablemos – dijo Damon cruzando sus manos sobre su regazo – un poco nada más, si te aburres puedes irte – se encogió de hombros y levanto su ceja de nuevo.

-Ok – dijo Elena, estaba segura que era cuestión de tiempo para que El Grinch apareciera…que equivocada estaba.

Sentada con sus piernas encogidas en la silla que había movido desde el otro lado de la habitación, Elena conversaba amenamente con Damon sobre algunas cosas de su vida, él se mostro bastante interesado sobre todo en los detalles, cosas como su color favorito, que era el azul, hasta sus gustos musicales, Elena contesto tranquilamente sus preguntas.

 Y pensar que hacía dos horas creyó que solo estaría ahí, por mucho, cinco minutos.

A Damon le era tan fácil hablar con Elena, sentía que podía hablar con ella durante horas y no aburrirse nunca.

Esa noche fue diferente para Damon, ya que estaba acostumbrado a estar en el estudio de su apartamento en Chicago revisando planos y haciendo cálculos de presupuesto hasta altas horas de la noche mientras Rebecah se ocupaba de probarse la ropa y accesorios que usaría en su próximo evento. Hablaban solo lo necesario pero ¿Conversar? No, raro para una pareja próxima a casarse pero así era.

Esa noche Damon estaba necesitado de compañía y quien mejor que Elena que con su presencia cambiaba totalmente el ambiente de amargura y hostilidad que él solía mantener cuando estaba solo.

La noche les quedo corta, hablaron de todo un poco, Elena le conto desde anécdotas divertidas, que lo hicieron mostrar por primera vez sus dientes al reír, y otras más tristes como lo que paso con sus padres y todo por lo que tuvo que pasar durante ese tiempo. El tono de voz de Elena cambio al hablar de sus padres, todavía le afectaba mucho el recordarlos.

 La mayor parte del tiempo hablaron de ella ya que Damon no quería aburrirla con su vida ya que en comparación con ella a sus treinta y tres años su vida era basada en trabajo y más trabajo.

-Cuéntame una cosa – le dijo Elena acomodándose en la silla

-¿Qué será?

-¿Tanto odias Mystic Falls que no extrañas nada de aquí?

-No es que lo odie Elena, es solo que sentía que mi futuro no estaba aquí, desde chico mi sueño era ser ingeniero y tener mi propia empresa, hacer algo por mi mismo ¿sabes? mi padre siempre me lo dio todo y no es que me este quejando por ello pero quería salir y enfrentar el mundo fuera de aquí, y lo hice, me becaron en la Universidad de Chicago d0nde conocí personas que más adelante me brindaron su apoyo para comenzar con mis proyectos y poco a poco hacerme un nombre dentro del campo de la construcción. Y me siento realizado por ello, no hubiera podido hacer todo eso si me quedaba aquí.

-Giuseppe siempre habla de lo bien que te va en tu trabajo, está muy orgulloso de ti y de todo lo que has logrado – dijo Elena – deberías compartir mas con él ahora que estas aquí.

-Ya habrá momento para eso

Damon se quedo callado por un momento, Elena estaba sacando a flote algo que tenía pendiente, él sabía que no había sido el mejor hijo y que Giuseppe y él necesitaban tener una plática padre e hijo.

-¿Damon? – pregunto Elena curiosa de que se haya quedado mudo.

-Si…lo siento, pensaba en lo que dijiste – bajo las piernas de la cama y se sentó en el borde quedando frente a ella – todos estos años me preocupe tanto por mi mismo que olvide a mi padre.

-Aprovecha el tiempo que puedas con él, no sabes las vueltas que puede dar la vida, yo disfrute a mis padres mientras estuvieron conmigo y con Jeremy, por lo menos me quedo esa satisfacción.

-Seguro están orgullosos de ver en lo que te has convertido – dijo Damon levantando la cabeza  - un gran ser humano.

Elena se sonrojo, no podía despegar su mirada de él, parecía que sus ojos azules la traspasaban, si Damon supiera lo que le hacía sentir, que todos los músculos de su cuerpo se contraían al sentirlo cerca.

 Y eso estaba mal, no debía sentir esas cosas, frente a ella tenía a un hombre tan atractivo que dolía…pero estaba comprometido ¿Y donde dejaba a Stefan? ella tenía novio también, pero nunca había conocido a alguien que le atrajera de esa forma.

-¿Tú crees que soy buena persona? – Pregunto Elena – puede que estés frente a una asesina en serie que mate a hombres insoportables

-Como yo – dijo Damon sonriendo, le era tan fácil sonreír cuando estaba con ella.

-Tienes una sonrisa muy bonita, me vas a mal acostumbrar a ella

-Aprovecha mientras puedas porque no lo hare siempre…a menos que estés conmigo – dijo Damon torciendo los labios y pensando que tal vez había dicho de mas.

- Me estas obligando a venir todos los días para poder verte sonreír, te vas a aburrir de tenerme aquí

-No podría – Damon contesto con las mismas palabras que ella le había dicho cuando pensó que lo había dejado solo.

Luego de hablar por un buen rato más Elena miro su reloj y vio que era más de la una de la mañana.

-Es muy tarde – dijo poniéndose de pie – y tú tienes que descansar

-¿Vendrás mañana? – pregunto curioso y esperando que dijera que sí.

-Seguro, si prometes dejar de tocar ese timbre tan insistentemente lo hare – tomo su bolso del piso y cogió su abrigo de la cómoda.

-Mmm difícil – apretó los labios y alzo una ceja – el timbre y yo nos llevamos muy bien.

-Buenas noches Damon – dijo metiendo su pelo detrás de las orejas y dando pasos hacia atrás hasta llegar a la puerta, no podía dejar de verlo, se miraba tan inocente y tan frágil acomodándose en la cama. Siempre lo supo, debajo de la dureza de su expresión y sus arranques de ira había un hombre asustado que necesitaba apoyo, compañía y sobre todo paciencia.

-Que descanses Elena.

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Por la mañana Damon se dio cuenta que nunca había disfrutado de una noche de viernes como esa, dejo a un lado sus preocupaciones, su trabajo y una vez más olvido a su prometida.

Ese nombre rompió los recuerdos de la noche que paso junto a su vecina de a lado.

Rebecah, solo había hablado con ella unas tres veces por mucho desde que llego a Mystic Falls, lo último que supo era que estaba de vuelta en el apartamento que compartían en Chicago y que pronto pasaría a visitarlo por el pueblo, pero ya tendría tiempo de pensar en eso.

Estaba terminando de vestirse cuando escucho que tocaban a su puerta.

-Pase – dijo con voz normal

-Damon tienes una llamada – dijo Liz un tanto sorprendida de que la recibiera sin ladrarle.

-¿Quién llama? – pregunto curioso y tomando el teléfono que Liz ponía en su mano

-Es la señorita Rebecah

-Oh, gracias Liz – “No se va morir tan rápido” pensó y se llevo el teléfono al oído mientras Liz salía de la habitación agradeciendo que estuviera de buenas.

-Rebecah ¿Cómo estás? – dijo fingiendo emoción

-¡Hola cielo! No te imaginas como me fue en la gira, Donna Karan quedo muy complacida conmigo y firme para la campaña de invierno ¿Puedes creerlo bebe?

-Vaya, bien por ti

-Además, tiene que reconocer que gracias a mi imagen sus ventas se han ido hacia arriba

-Seguro – dijo Damon ya acostumbrado a ese tipo de plática por parte de su novia – Oye ¿Estas en el apartamento?

-Si ¿Por qué?

-Deje mi laptop y mi agenda sobre el escritorio ¿Podrías traérmela cuando vengas por acá?

-Claro que si, la otra semana estoy llegando allá, tengo una sesión de fotos el miércoles así que termino aquí y salgo para Mystic Falls, tengo ganas de verte bebe ¿y tú?

-También – contesto con voz neutral, escucho la puerta que se abría nuevamente, supo que era Elena porque era la única que entraba sin tocar ni anunciarse

-Lo siento – dijo Elena apenada por interrumpirlo en su llamada, Damon le hizo una seña con la mano para que siguiera, ella entro y cerró la puerta, quedándose a unos pasos de la cama.

 -Entonces cariño, te veo la otra semana ¿ok? – Continuo Rebecah – voy a terminar de arreglarme porque tengo una comida con unos amigos.

- Hasta luego, que te vaya bien – contesto Damon apurando la despedida para colgar.

-Te amo – dijo Rebecah

-Ok, adiós.

Damon tiro el teléfono en la cama aliviado que la llamada había terminado, era incomodo hablar con Rebecah teniendo a Elena enfrente.

-Buenos Días – saludo Damon aspirando el suave perfume de Elena.

-Buenos Días, tengo noticias para ti – dijo agitando la bolsa de papel manila que tenía en las manos.

-¿Ah sí? ¿Y qué es?

-Tengo tus radiografías, las dejaste en el hospital el día que fuiste.

-No quería estar un segundo más en ese hospital  pase mucho tiempo en uno, además olvide por completo mandar a Luca por ellas, dime ¿tengo las costillas deshechas?

-Al contrario, tus costillas están bien, no hay señal de fisuras ni nada.

-Vaya, eso explica que el dolor sea mínimo, dentro de todo es una buena noticia

-Lo es – dijo mientras guardaba las radiografías en el librero de la esquina del cuarto, se dio la vuelta, abrió el closet y busco entre la ropa de Damon una chaqueta sacando una de piel color negra luego regreso y se paro frente a él – entonces… ¿Estás listo?

Damon movió los ojos de un lado a otro y frunció el ceño, no sabía a lo que se refería

-¿Qué? No entiendo ¿Listo para qué?

-Hoy saldremos de paseo – le dio la chaqueta y él no estaba seguro de que hacer – póntela, la necesitaras hace frio allá afuera.

-No puedo salir así Elena, lo sabes – dejo a un lado la chaqueta y se puso de pie buscando a tientas llegar hacia el ventanal que daba al jardín.

-Claro que puedes – insistió Elena tomando nuevamente la chaqueta y haciendo que se la pusiera a regañadientes – hoy es sábado y vamos a aprovecharlo, no puedes seguir encerrado aquí, tienes que salir.

-¿Para qué se burlen del ciego Salvatore?  - dijo amargamente - ¿Eso es lo que quieres?

Porque no voy a darte ese gusto

-Quiero que me des el gusto de verte disfrutar de lo que hay allá afuera eso es todo, que salgas de estas cuatro paredes, además se nota que no conoces a la gente del pueblo, ellos son gente maravillosa, en cada esquina vas a encontrar alguien que te regala una sonrisa o un saludo cordial, nadie se burlara de ti Damon.

Damon lo pensó un momento, no estaba seguro si salir era buena idea, había aprendido a movilizarse dentro de su habitación pero ¿Salir?  Sintió la mano de Elena sobre su hombro y levanto su cabeza buscándola.

-¡Vamos Damon! – insistió ella.

-Si no me siento cómodo vas a traerme de vuelta – dijo en tono un tanto amenazante, pero Elena sabía que no estaba enojado.

-Lo prometo – contesto ella emocionada por la idea de salir con él.  

--------------------------------------------------------------------------------------

Jeremy bajaba las escaleras justo cuando Elena salía de la casa con Damon.

-¿A dónde van? – pregunto Jeremy viendo de pies a cabeza a Damon y fijándose en sus ojos, se gano un fuerte codazo de parte de Elena por ser tan indiscreto al verlo de esa forma, aunque Damon no pudiera verlo a ella le pareció grosero.

Damon tenía una expresión dura en el rostro al no saber de quién era la voz masculina que había llegado a sus oídos. Ahí fue cuando Elena recordó que ellos no se conocían. Y viviendo en la misma casa. Irónico.

-Olvide que ustedes no se conocen – dijo Elena – Jeremy el es Damon el hijo de Giuseppe, Damon él es mi hermano menor Jeremy.

-Gusto en conocerte – dijo Jeremy sin saber si estrechar su mano o qué, pero al final decidió darle una palmada en el brazo.

-¿Qué tal? – contesto él

-¿Adonde van Elena? – repitió Jeremy

-No te importa – contesto Elena haciendo que Damon dibujara una sonrisita de burla en el rostro

-Ok, ya que vas a “no me importa” ¿puedes pasar dejándome en el Grill?

-Está bien súbete

Después de dejar a Jeremy en el Grill y de aguantarse las ganas de pasarle las llantas del carro cuando antes de bajarse se dirigió a Damon diciéndole “Suerte con la señorita sin frenos” Elena cruzo la avenida Sunset pasando frente a Jenna’s Bakey para luego tomar el desvio que la llevaría directo al lugar que había escogido para Damon.

 En el trayecto Damon iba con la cabeza recostada en el asiento y con los ojos cerrados, sintiéndose frustrado al no saber por dónde iba, ni siquiera sabía que llevaba puesto, si estaba presentable o que había allá  afuera, salir de la casa le hizo plantearse que si no recuperaba la vista todo terminaría para él.

Escucho la rara melodía de una canción cuando Elena encendió el estéreo y frunció el ceño.

-¿Qué clase de canción es esa? – dijo haciendo una mueca

-Ni idea – contesto ella buscando algo decente en la radio ya que había olvidado su mp3 en la casa, cansada de buscar sintonizo la emisora local de Mystic Falls, de vez en cuando pasaban buena música, justo en ese momento sonaba una canción de The Fray

-Oh muy buena banda – exclamo Elena, lo quedo viendo y noto que su cara estaba muy seria y tenía apretados los parpados, pensó que se sentía mal o tal vez la música le molestaba así que apago el estéreo.

-No, déjalo ahí – dijo Damon abriendo los ojos – quiero seguir escuchándola

Elena encendió el estéreo nuevamente y de vez en cuando lo miraba, no hablo en lo que duro la canción, al parecer le había gustado.

-Ok – dijo ella después de un rato – llegamos

El auto detuvo la marcha y Damon solo escucho el golpe de la puerta al cerrarse y luego sintió que abrían su puerta dejando que el aire frio de la mañana entrara dentro del mismo.

-Vamos – dijo Elena - No pensaras quedarte ahí

Damon hizo un gesto de disgusto y a regañadientes puso un pie fuera del auto y se apoyo en el para salir, Elena cuido que no se golpeara la cabeza en el borde superior. Cerró la puerta y lo tomo del brazo.

-Esto es ridiculo, no podre hacerlo Elena – Damon se sintió impotente y eso lo enojaba mucho.

-Solo déjame guiarte – dijo ella en tono suave – yo seré tus ojos de ahora en adelante

Damon trago saliva, por primera vez en meses no se sintió solo, su despertar en el hospital había sido horrible, sin poder moverse, viendo nada más que oscuridad, con dolor físico y emocional…y completamente solo. Ahora no se sentía así. Sin que él lo pidiera una chica de nombre Elena había llegado a su vida llenando los espacios vacios de su existencia.

Pudiendo estar en cualquier otro lugar ella le dedicaba tiempo a él, al gruñón y soberbio Damon Salvatore. Eso era extraño.

Elena guio a Damon por el sendero rodeado de espesos arboles, con cuidado de que no tropezara con una piedra o con alguna irregularidad del terreno. Damon iba callado atento a las indicaciones de Elena quien cuidadosamente lo llevaba del brazo.

-¡Vamos a quedarnos por aquí! – exclamo Elena emocionada

-¿A dónde me has traído? – Pregunto Damon – Después de comprobar que eres un peligro al volante no se que esperar – alzo una ceja y sonrió de lado

-Estamos en la vieja casa del lago de Giuseppe – dijo poniendo los ojos en blanco al recordar el comentario de Jeremy

Estaban exactamente a unos diez metros del lago, era un día muy frio a pesar que había sol, el aliento caliente que salía de sus bocas era visible.

-Vengo aquí cuando quiero relajarme y salir de la rutina, ven vamos al muelle – dijo halándolo con ella  - no te preocupes – le dijo al ver su rostro indeciso – no dejare que tropieces.

Damon se dejo llevar por ella, pero dudo al subir una pequeña grada.

-Tranquilo – susurro Elena – ya casi llegamos.

Una vez en el borde del muelle Elena le dijo que se sentaran.

-¿No tendrás pensado empujarme o sí? – dijo en tono divertido mientras se sentaba quedando con las piernas colgando del muelle.

-No tientes tanto a tu suerte – contesto ella sentándose a su lado.

-Yo sé que puedo ser un “poquito” exigente algunas veces – Elena se tiro una carcajada al escuchar la palabra “poquito”  - ¿Qué? estoy acostumbrado hacer todo por mí mismo y ahora dependo de los demás, es frustrante.

-Puedes hacer mucho si te lo propones, yo te ayudare en lo que esté a mi alcance.

Damon tenía la cabeza fija al frente sintiendo el frio viento golpear suavemente su cara. Elena miraba embobada como su cabello se alborotaba con el viento, él era muy atractivo, no podía negarlo, pero no era para ella ni ella para él.

-Entonces ¿qué me estoy perdiendo? – pregunto Damon refiriéndose al lugar donde se encontraban

-Bien, estamos sentados a la orilla del muelle y frente a nosotros está un hermoso lago de cristalinas aguas, a lo lejos puedo ver un bote en medio del lago con dos hombres a bordo, me atrevo a decir que son padre e hijo tratando de pescar algo…y justamente están viendo hacia acá, saluda – dijo Elena alzando su mano junto a la de él para saludar a los pescadores quienes les devolvieron el gesto.

-Estás loca y lo sabes – sonrió y dejo asomar su dentadura perfecta.

-Gracias – dijo ella

-¿Por qué? ¿Por decirte loca?

-No, por sonreír

 Damon cerró los ojos y Elena continuo describiéndole el lugar donde estaban, él imaginaba cada detalle que Elena describía

– Los arboles a nuestro alrededor agitan sus ramas con el viento ¿Puedes oír ese zumbido?

-Lo escucho – dijo sin abrir los ojos, era fascinante como lo transportaba, haciéndolo sentir por un momento como si no le faltara nada, como si no poder ver no importaba siempre y cuando ella estuviera con él. “Demonios” pensó “Esto no puede ser posible”

-¿Por qué haces esto? – pregunto Damon sin girar su cabeza a ella

-¿Qué quieres decir?

-¿Por qué eres amable conmigo después de que he sido tan grosero?

-No lo sé – dijo bajando la mirada y sintiendo un revoloteo en su estomago – solo quiero ayudarte y… - estuvo a punto de decir “estar contigo” pero se detuvo, no se supone que debería decirle algo así

-Eso no es razón suficiente para soportar a un tipo como yo ¿Por qué lo haces Elena? – insistió Damon

-¡Ya te dije que no lo sé!

Damon giro la cabeza hacia Elena sin abrir los ojos, aspirando el perfume que emanaba de ella.

-Ok, no digas más – con que estés aquí es suficiente

Elena se quedo viendo como sus labios se movían al hablar, dio gracias porque él no podía ver la cara de estúpida embobada que tenía en ese momento. Entonces su celular sonó, Damon abrió los ojos por instinto al escuchar el particular timbre. Elena saco el teléfono del bolsillo de su abrigo y chequeo quien la llamaba “Stefan llamando” decía en la pantalla y no supo qué hacer.

-¿No vas a contestar? – pregunto Damon al seguir escuchando el tono del teléfono

-Este…no, no es nada importante – contesto ella apagando el celular cuando por fin dejo de sonar.

-Ok – dijo Damon

Elena junto sus manos y las llevo a su boca para calentarlas un poco con su aliento ya que las tenía casi congeladas, una porque había ignorado una llamada de su novio, dos porque la persona que estaba a su lado la tenia nerviosa y tres, porque hacia frio.

Damon escucho el agitar de las manos de Elena

-¿Tienes frio? – pregunto, tenía los ojos puestos en ella y por un momento Elena sintió que la miraba.

-Un poco nada más, ya se me pasara

Damon busco a tientas las manos de Elena y las tomo entre las suyas, ella se estremeció al tacto tibio de sus manos.

-Tienes las manos muy frías – dijo Damon

Elena se quedo quieta viendo como Damon envolvía sus manos con las suyas. Damon movió la cabeza hacia al frente con la mirada perdida en las sombras y luego cerró los ojos.

Elena giro su cabeza, miro hacia al frente y despacio se atrevió a recostar su cabeza sobre el hombro de Damon, sintiendo como poco a poco sus manos entraban en calor entre las de él, perdiendo su mirada en el paisaje que tenía frente a ella, sintiendo el viento en su cara e incapaz de pensar en otra cosa que no fuera el hombre que tenia a lado sosteniendo sus manos en las suyas.

¿Confundida? Lo estaba ¿Y él?...Ya no estaba seguro de lo que quería.



Continuará... 





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