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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 9)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el noveno capítulo del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.




CAPITULO 9

DAMON POV

Faltaba poco para llegar a la estación, según lo habia dicho el tipo que nos atendía en el tren, así que desperté a Blake quien se había quedado dormida a los diez minutos de viaje.

En un mes y medio recorrimos parte de Europa y aun así sentía que me faltaba algo, era un viaje que había planeado hacer junto a Elena pero no me quejaba de estar solo con mi hija, hacia mucho que no viajamos y era hora de salir de la rutina y de alejarme por completo de mi vida en casa.

Podía dar lugar a comentarios de que me iba escapando de todo lo que sucedió, pero me importaba un carajo lo que pensaran o dijeran.

Elena había dicho claramente que no quería volver a verme y sus deseos fueron órdenes para mí, así que ¿Por qué desperdiciar los boletos que ya tenía?

Adiós a todos.

Próxima parada: Florencia, Italia, a la casa de Giuseppe Salvatore, mi padre.

Blake se me quedo viendo con sus ojos entrecerrados cuando despertó

-Llegamos cielo, pronto estaremos en casa del abuelo – le dije mientras cubría su cabeza con un gorro, el clima era lluvioso y hacia mucho frio, ella me ayudo poniéndose su abrigo y sus guantes

-¿Podre dormir en casa del abuelo papi?

-Claro que si preciosa – bese su frente y luego me puse mi abrigo negro y bufanda.

El tren se detuvo y esperamos a que dieran la orden de bajar, habia dormido poco y me sentía cansado, quería llegar pronto a casa de mi padre y descansar.

Al salir de la estación un señor de unos cincuenta años se acerco a nosotros y muy amablemente ofreció sus servicios de taxi, saque un papel de la bolsa de mi abrigo donde tenía la dirección de la casa y se lo entregue

-Vado a questo indirizzo – le dije con una pésima pronunciación, mis padres hablaban perfecto el italiano y nos lo habían enseñado a Stefan y mi cuando éramos pequeños pero ya habían pasado muchos años de eso y se me hacía difícil recordar algunas palabras. Pero el señor entendió, tomo nuestras maletas y las metió al taxi.

- ¿E 'la prima volta in Italia? - dijo el taxista mirándome por el retrovisor

-¿Qué? – pregunte confundido, no tenía ganas de conversar y menos en italiano

-Disculpe ¿Habla español? Hable más despacio por favor

-¿Cosa?

-Español – repetí – no estoy de ánimo para hablar con usted – le dije mirando hacia la ventana

El hombre comenzó a decir cantidad de cosas que no pude distinguir, no sabía siquiera si me estaba insultando pero por sus carcajadas parecía que no.

-Non parlo italiano molto bene – dijo Blake haciendo que me girara a verla boquiabierto al escucharla hablar, el hombre la miro por el retrovisor y detuvo el taxi, se dio la vuelta para mirarla y sonrió de oreja a oreja, por un momento pensé que estábamos en el taxi de un maniático.

-¡Si parla molto bene! – dijo haciendo señas con sus manos, Blake sonrió y le contesto

-Grazie – el hombre rió y de nuevo puso en marcha el taxi

-¿De qué me perdí? – le pregunte a Blake - ¿Dónde aprendiste eso? – su respuesta fue encogerse de hombros y recostarse en mi. Definitivamente Blake era una cajita de sorpresas.

Llegamos a la villa florentina donde residía mi padre y un joven de unos diez o doce años y de aspecto amigable se acerco a nosotros en cuanto vio el taxi detenerse. Se asomo a la ventana.

-Buon pomeriggio, posso aiutarti con qualcosa?

Esta vez pude entender lo que me decía, llegue a la conclusión que el taxista me puso nervioso con su entusiasmo y por eso me bloquee con el idioma.

-Io sono Damon Salvatore e questa è la casa di mio padre – el joven se me quedo viendo como analizando mi cara, era ridículo - ¿Nos vas a dejar entrar si o no? – dije arqueando una ceja.

Se aparto con una sonrisa y abrió el enorme portón que protegía la casa y luego salió corriendo gritando a todo pulmón algo que no pude distinguir.

A medida que entrabamos se me vinieron recuerdos de mi infancia cuando solíamos pasar vacaciones ahí, Stefan y yo nos eternizábamos jugando en el pequeño bosque que había detrás de la casa, los árboles me hicieron recordar la libertad con que corría por todo el jardín, sin preocupaciones, sin presiones y sin angustias.

En cuanto nos bajamos del taxi se abrió la puerta principal y vi salir a alguien que a decir verdad no pensé ver.

-¿Lía? – entrecerré los ojos para ver mejor

- Mi pequeño Damon – me dijo acercándose a mí y abriendo sus brazos para envolverme en ellos.

-No puedo creer que estés aquí, pensé que…

-¿Qué estaba muerta?

-La verdad si – le conteste mientras la abrazaba y suspendía un poco del suelo

-No cariño, esta vieja tiene mucho tiempo todavía – dijo riendo y tocando mi cara – mírate, eres todo un hombre

-Ha pasado mucho, tenia doce años cuando te fuiste – Blake me halo del brazo para llamar mi atención – Oh, mira te presento a mi hija Blake

-¡Pero qué criatura más linda! – Se inclino hacia ella para verla mejor – es idéntica a ti Damon ¿Cómo estas pequeña?

-Bien – contesto Blake tímidamente

-Yo cuide a tu papa ¿sabes?

-¿Eras su niñera?

-Sí, algo así

-Yo tengo una, se llama Elena

-¿Ah sí? ¿Y porque no viene contigo?

-¿Mi padre está en casa? – me aclare la garganta y pregunte interrumpiendo la conversación, Lía se incorporo y me miro con curiosidad pero no dijo nada

-Sí, está en la sala, vamos entren hace frio aquí afuera y los está esperando desde que llamaste hace quince días.

Saque las maletas y le pague al taxista.

Lía había sido nuestra nana desde que Stefan y yo éramos muy pequeños, tuvo regresar a Italia cuando se entero que su madre había enfermado y viajo a cuidarla, desde ese entonces no volví a saber de ella hasta hoy y era agradable volverla a ver. Sus ojos denotaban cansancio y el paso de los años en ella era evidente, ahora canas adornaban su larga cabellera agarrada en su tradicional moño, pero su esencia era la misma.

La casa era como la recordaba, algunos muebles eran los mismos incluso los cuadros que alguna vez Stefan y yo habíamos querido bajar para pintar sobre ellos seguían ahí, ese día mí padre nos hizo pararnos en una esquina durante media hora.

La casa era de una sola planta, y era enorme, había dos salas, una para las visitas y otra para uso familiar, en total había diez habitaciones. A menudo recibían visitas de amigos y les encantaba acogerlos en la casa pero al morir mi madre la casa se volvió un poco solitaria.

Blake no me soltaba de la mano y había vuelto con su maña de llevarse el dedo a la boca, podía entenderla ya que era un lugar totalmente extraño para ella. Atravesamos la primera sala y entramos por un ancho y largo pasillo, se me vino a la mente cuando Stefan se cayó en ese mismo lugar al verse perseguido por mí cuando tenía ocho años, me reí al recordarlo.

-¿Te trae recuerdos verdad? – pregunto Lía viéndome de reojo

-Si

-A mi tampoco se me olvida que tu hermano se cayó mientras lo perseguías con una lagartija en la mano

-¿Cómo olvidar eso? Fue un momento épico – le conteste soltando una risita
Llegamos a la sala familiar y mi padre se levanto de su silla al vernos.

-Hijo mío – al igual que Lía abrió sus brazos hacia mi

-Hola papa – nos abrazamos por largo rato, tenia años de no verlo, nunca había sido muy apegado a él, y bueno yo nunca he sido aficionado a demostrar mis sentimientos pero tenerlo frente a mi me reconfortaba y me hacía sentir que no estaba solo.

-Pensé que no vendrían – se quedo viendo a Blake que se había quedado a lado de Lía - ¿Ella es Blake? – asentí

-Vamos Blake, saluda a tu abuelo Giuseppe – le dije tomándola de la mano y acercándola a él.

-¡Ciao bella! Io sono tuo nonno

-Papá ella no habla italiano no te va entender – Blake se soltó de mi mano y se paro frente a el

-Tu sei il mio nonno? – le dijo Blake

-¿Ves que si habla? – mi papa soltó una carcajada y tomo a Blake en brazos – ¡ella es toda una Salvatore! Mira nada más esos ojos

Yo seguía con la boca abierta y preguntándome ¿Dónde diablos había aprendido Blake a hablar italiano? En casa ni por cerca lo hablamos, ni siquiera teníamos un canal italiano.

-Tenía muchas ganas de conocerte – le decía mi padre, la miraba orgulloso una y otra vez - ¿Te gusta la pasta? – Blake asintió - te voy a preparar los mejores espaguetis que jamás has probado

-¿Desde cuándo cocinas? Si a ti se quema el agua – me burle y me deje caer en un sillón grande muy cómodo y lleno de cojines.

-No te burles Damon, en la cena te darás cuenta que se defenderme en la cocina

-De haberlo sabido hubiera pasado por una farmacia a comprar algo para después de la cena

-Ya veo que eres el mismo Damon – dijo mi padre mientras ponía a Blake en el piso, ella corrió hacia mí y se subió a mis piernas – no cambias

Mire a la puerta y el mismo chico que nos había recibido en la entrada estaba de pie viéndonos tímidamente.

-No te quedes ahí parado Nico, entra – el chico entro con las manos sujetando los tirantes de su pantalón.

-Nico no seas maleducado – dijo Lía – saluda

- Buenas tardes

-Hola chico, así que hablas español, perfecto – hubiera sido de mucha ayuda que lo hubiera mencionado al recibirnos en la entrada en vez de quedarse viéndome como un idiota.

-Damon, te presento a Nico Salvatore, tu hermano – dijo mi papá posando su mano sobre el hombro del chico, mire a Lía preguntándole con la mirada sí lo que decía era cierto

-¿Que? Por Dios papá no puedo creer que a tu edad andes de viejo zorro

-¿De qué hablas? No es lo que estas pensando, Nico ¿Por qué no le muestras a Blake su habitación?

-Yo iré con ellos – dijo Lía – vamos Nico, ven Blake tengo chocolate caliente en la cocina

Blake me miro esperando mi aprobación

-Ve con ellos preciosa, yo te alcanzo luego.

En cuanto salieron mi padre se acerco al mini bar y se sirvió un trago

-¿Quieres uno? – me pregunto

-Claro, después de semejante noticia claro que quiero uno

-Después que tu madre murió y regrese aquí, me sentí muy solo en esta enorme casa y con ustedes dos lejos pensé que enloquecería, necesitaba un propósito, algo o alguien por quien seguir viviendo ¿Sabes? No una mujer, tu madre fue y será siendo la única – me dio el vaso con whisky y volvió a su silla – así que adopte a Nico

-¿Cómo le dan un chico a un hombre de sesenta años? Es un milagro que no estés preso

-Nico no tenía a nadie cuando lo encontré, su casa eran las calles y su único techo eran los puentes, lo traje a casa y Lía me ha ayudado con él, le di mi apellido Damon, todos sus papeles están en regla, asiste a la escuela y es muy buen alumno. Nico fue quien me aviso de que estabas aquí, estaba muy emocionado de conocer a su hermano mayor.

Me tome el whisky de un solo trago y puse el vaso sobre la mesa

-No lo puedo creer, tengo suficiente con Stefan y ahora otro hermano más

-Damon…

-Solo bromeo papá – los dos nos pusimos de pie - en serio, es admirable lo que has hecho, recoger un chico de la calle y darle todo lo que le negaron quienes lo trajeron al mundo es muy admirable papá - le pase la mano por el hombro – bueno, iré a conocer mejor a mi nuevo hermanito – dije mientras atravesaba la puerta

-¿Damon? – me di la vuelta al escucharlo

-¿Si?

-¿Cómo esta Stefan? – pude ver la pena en su rostro al preguntar por él, Zach lo puso al tanto de su estado luego de llegar de Irak

-El está bien, no quiso venir con nosotros según él no quería ser una carga para mí y además no quería dejar su terapia.

-Oh, ya veo

-Stefan está bien papa, no lo deje a su suerte, una de mis empleadas pasa todos los días por la casa para atenderlo y también está mi socio Alaric quien pasa seguido por la casa no te preocupes

-Lo sé, se que tu no lo dejarías solo, gracias hijo, el siempre quiso ser como tu ¿Sabes? – no dije nada, solo hice una mueca y me fui.


Menuda sorpresa la que me tenia, resulta que tenía un nuevo hermanito así que me tome la tarde para conversar y conocer a Nico, me di cuenta que aunque la sangre no nos unía se parecía un poco a mí y Lía me lo confirmo al decirme “Su picardía es muy a lo Damon” bien, ese chico comenzaba a caerme bien.

Una vez instalados en casa fui directo a la cama, estaba agotado, no tanto físicamente sino mentalmente, aun y cuando había estado en constante movimiento de un lado a otro por Europa, no podía escapar de mis pensamientos, cada cosa me recordaba a ella, cada niño o niña que había visto en las distintas plazas de Berlín, Madrid o Paris me recordaba al que pudo ser nuestro.

Era demasiado, todo lo que había retenido durante el último mes me estaba consumiendo, en cualquier momento explotaría, era cuestión de tiempo, solo esperaba no llevarme de encuentro a nadie.

Blake se adapto rápido al ambiente de la casa, ella y mi nuevo hermano habían hecho buena dupla, me gustaba que además de jugar Nico cuidaba de ella.

Una tarde recorrí la casa de principio a fin, recordando los días que habíamos pasado ahí como familia, me quede en la salita que mi madre utilizaba para leer, era un espacio donde según ella se desconectaba de todo, me quede junto a la ventana y desde ahí podía ver a Blake correr de un lado a otro por el jardín, el rostro de Elena y los momentos junto a ella inundaron mi mente, caí en la tentación de llamarla, tome el teléfono y marque a su casa, solo quería escuchar por un momento su voz “¿Hola?” era ella, me quede unos segundos escuchando “¿Hola? Ok esto no es gracioso” dijo molesta y corto la llamada, cerré los ojos y me sumergí de nuevo en mis pensamientos cuando de pronto escuche dos golpes en la puerta, era Liz.

-Llevo unos minutos viéndote desde aquí ¿En qué piensas? – me pregunto dando unos pasos dentro de la salita con sus manos cruzadas.

-Solo miraba jugar a Blake

-No me creas tonta Damon, estos últimos días te he notado distante ¿Pasa algo?

-No es nada – le dije cruzándome de brazos y apoyándome en la pared

-¿Tiene algo que ver con alguien llamada Elena? – levante la mirada y arquee una ceja, sin lugar a dudas a Lía no se le escapaba nada – lo siento pero Blake no deja de hablarme de ella, dice que tu quieres mucho a Elena pero que estas molesto con ella.

-¿Qué? – por Dios, a otra que no se le escapaba nada era a mi ahora italiana hija.

-Puedes contarme lo que sea

-No hay nada que contar – le dije mientras caminaba hacia la puerta

-Sempre così testardo – dijo entre dientes

-Te escuche

-Esa era la intención – me dijo en tono de reprimenda – a propósito, hoy por la noche tu padre dará una cena, vendrán algunos amigos y conocidos de la familia

-¿Ah sí? ¿Y cuál es la ocasión?

-Está contento de tenerlos aquí, además quiere presentar a Blake a sus amigos

-Yo paso, no tengo ánimos de codearme con gente estirada que ni siquiera conozco ¿No hay algún buen bar cerca? Me gustaría beber algo fuera de aquí.

-No le hagas un desaire a Giuseppe – con la manera en que me miro no me dejo más opción

- Non ti arrabbiare – le dije mientras besaba su frente – ahí estaré
-Grazie – dijo soltando una risita


Para la dichosa cena Lía vistió a Blake con un vestido que le compre en Atenas, mi padre quería lucirse con su nieta así que lo haría sentirse orgulloso. De mi parte, pantalones, camisa y mi inseparable chaqueta de piel negra seria mi atuendo escogido, es decir, el mismo de siempre.

Escuche el motor de los autos entrando por el portón principal, me recosté en la cama, encendí la televisión y comencé a cambiar los canales.

Nico entro al cuarto sin avisar.

-Hey ¿No tocas antes de entrar? ¿Podría haber estado desnudo aquí? – Se me quedo viendo apenado – tranquilo solo bromeo, dime ¿Por qué la urgencia?

-Papa quiere que vayas a la sala, los invitados ya están aquí – Nico vestía muy bien esa noche, lo que más llamo mi atención fue que por primera vez en lo que llevaba en casa no traía el pelo sobre los ojos, se había peinado.

-¿Quiénes están ahí? – pregunte poniéndome de pie y acomodando mi chaqueta.

-Este… - dijo Nico tratando de recordar los nombres

-Descuida, no hace falta que lo digas, total y me importa un carajo, vamos.

La sala estaba repleta, apenas pude recordar el rostro de algunos. Como era de esperarse fui al mini bar a pedir un trago. Me quede apoyado en la pared a esperar algún momento bochornoso entre italianos borrachos.
Blake se acerco a mí, se veía muy linda con su vestido blanco y los adornos en su pelo, parecía una pequeña diosa griega

-¿Te diviertes hermosa mia? Pensé que estarías con Nico

-El nonno lo mando por algo a la bodega no fui porque me da miedo ese lugar

-Te entiendo, a tu tío Stefan le daba terror entrar ahí – le dije riendo con malicia

-¡Elena! – grito Blake, me tomo de la mano y me arrastro por en medio de la gente, apenas me quedo tiempo de terminar mi trago y ponerlo sobre una mesa

-¿A dónde me llevas? – le pregunte mientras trataba de no golpear a nadie a mi paso

-Es Elena – repetía una y otra vez – ¡vamos papi!

Vi la figura de una mujer de cabello largo hasta la cintura, estaba de espaldas y conversaba con mi padre y otro tipo más.

-Blake no – le dije al ver que halaba una de las manos de la mujer, pero era demasiado tarde

-Elena – dijo Blake, la mujer en cuestión se dio la vuelta y mi corazón se paralizo por unos segundos

-¡Oh! Pero si es la pequeña Blake – dijo la joven.

No podía ser cierto, sus ojos, su cabello ¡Por Dios su cara! ¿Sería posible tanto parecido?

-¿Te sucede algo? – me pregunto viéndome con curiosidad

-Lo siento…mi hija te confundió con alguien – dije negando con la cabeza

-Hijo, ya que estas aquí quiero que conozcas al General Baltasar Pierce y a su hija Katherine

El general tenía muy buen puesto el nombre de “General” su rostro era inexpresivo, no podía saber si estaba feliz, enojado o que. Tenía la sensación de que debía saludarlo como si estuviera en la escuela militar.

Estrechamos las manos en un cordial saludo y luego me dirigí a su hija

-Un placer conocerte Damon, precisamente Giuseppe nos estaba hablando de ti

-¿Ah sí? Espero no haya omitido detalles – le conteste sin dejar de mirarla

-¿Con quién confundiste a Katherine? – pregunto mi padre a Blake

-Con Elena – contesto llevándose el dedo a la boca.

-¿Elena es alguna amiguita tuya? – mi padre era demasiado curioso

-Es su antigua niñera – interrumpí – le tomo mucho cariño

-Lo siento, pensé que eras ella – le dijo Blake a Katherine

-No te preocupes pequeña.

Nico apareció con una botella de whisky y se la entrego a mi padre

-Hasta que apareces muchacho, mira Baltasar – dijo dirigiéndose al general – este es el whisky del que te hable, ven vamos a tomar un poco.

-Nico ¿Podrías llevarte a Blake contigo? Vayan a jugar o a molestar a alguien por ahí, tienen todo mi permiso

Nico rio y se llevo a Blake con él, dejándome solo con Katherine

-Tienes una hija muy linda - dijo mientras se llevaba una copa de vino a la boca.

-Gracias – me sentía intimidado con su presencia, apenas y podía hablar.

Su cabello era castaño y caía en largos rizos por su espalda, cuando hablaba no podía despegar mis ojos de sus labios rojos, tenía una gracia fascinante al hablar y sus gestos eran hermosos.

-¿Me estas poniendo atención?

-Lo siento, hoy ando muy distraído

-¿Te pasa seguido?

-No – fingí reír – no me hagas caso – ¿Me decías?

-Giuseppe dice que tienes negocios en América, la idea de un Bar –

Restaurante es un muy buen gancho para atraer gente, yo planifico y organizo eventos

-¿En serio?

-¿Qué? ¿No parece?

-Disculpa pero pensé que ibas a la universidad

-Me halagas pero no, termine mi carrera en Milán hace tres años

-Ya veo – estaba quedando como un completo idiota y eso empezaba a molestarme

-Bonito anillo – dijo tocando mi mano pero me aparte de su tacto

-Fue un regalo de graduación de mi padre, mi hermano tiene uno igual – mire hacia todos lados encontrándome solo con caras desconocidas, buscaba algún pretexto para apartarme de ella, necesitaba salir de ahí – fue un placer conocerte Katherine pero tengo algo que hacer – me aleje de ella ante su sorprendida mirada.

-¿Adónde vas? – Me pregunto Lía al toparme con ella en la puerta principal, tome las llaves del auto de mi padre – Por Dios Damon ¿Te llevas el auto de Giuseppe?

-No digas nada solo necesito salir de aquí Liz, cuida a Blake por favor – cruce la puerta y fui hacia el mustang negro que mi padre guardaba celosamente en el garaje y me fui sin rumbo, todo lo que quería era alejarme de esa casa, alejarme de ella y de los recuerdos que llegaron al verla.

El parecido de Katherine con Elena era innegable, era una versión más sofisticada que hacia contraste con la sencillez de Elena. Aun al otro lado del mundo y a miles de kilómetros el recuerdo de su desprecio me perseguía.

Llegue a un lugar llamado La Grotta, ahí definitivamente había lo que buscaba, alcohol.

Y encontré algo más. Compañía

Después de beberme casi toda una botella de Vodka, salí del lugar acompañado de una mujer llamada Simone, al menos eso es lo que recordaba

Conduje por una estrecha calle de piedra y llegamos a un edificio de apartamentos y subí con ella hasta el segundo piso.

-È il momento di divertirsi – me decía mientras me arrastraba hacia su cama. Me beso apasionadamente y yo respondi.

-Es igual a ella – dije entre beso y beso – es igual a ella

-Tranquillo, tutto è bene

-Es igual a ella – repeti una vez más antes de rendirme y saciarme de la mujer que tenía frente a mí.


A la mañana siguiente abrí los ojos con dificultad ya que el resplandor de la luz del día entraba directamente hacia donde me encontraba ¿Dónde diablos estaba? ¿Qué era ese extraño lugar? Me vi envuelto en una sabana de colores estampados, vi mi ropa tirada por toda la habitación y me incorpore para tomarla. La cabeza me dio mil vueltas al levantarme y recordé todo lo que había hecho la noche anterior.

Me vestí y tome las llaves del auto para largarme de ese lugar. Cuando abrí la puerta me encontré con la mujer con la que había pasado la noche

-Quítate de mi camino - le dije mientras pasaba una mano por mi despeinado pelo y con la otra apartándola de la puerta.

- ¿Vuoi il mio numero di teléfono?

-En tus sueños cariño – le dije dándole la espalda.


Durante el trayecto a casa y con un fuerte dolor de cabeza reflexione acerca de lo sucedido. Había actuado como el viejo Damon solía hacerlo, el que ahogaba sus penas en alcohol y se llevaba a la cama a cualquier mujer que estuviera dispuesta. Ese Damon era del pasado y no debía permitir un retroceso. Ya no, era un ser racional no un animal que actuaba por instinto.

Llegue a la casa y en cuanto entre mi padre me esperaba en la sala familiar

-Llegas temprano – me dijo con ironía sin quitar la vista del periódico que tenía en las manos - ¿El mustang está a salvo? ¿O tengo que mandar a alguien para remolcarlo?

-Tu auto está bien

-Perfecto – contesto sin verme

-¿Eso es lo que te interesa? ¿Tu auto? – le dije reclamándole, esta vez levanto la vista y me miro por encima de sus anteojos para leer.

-Se que tu viaje hasta aquí no fue precisamente para visitarme, tus motivos fueron otros que desconozco pero sé que están ahí ¿Quieres hablar de ello?

Porque soy todo oídos – dejo a un lado el periódico y puso sus manos sobre su regazo.

-No es nada

-Sigue repitiéndote eso, decías lo mismo después de que Ally murió, te desmoronaste por completo.

-No hables de Ally.

Mi padre estaba presionando y estaba logrando arrinconarme en el más oscuro rincón de mi alma.

-¡Por una maldita vez había logrado avanzar y abrirme una vez más a las personas! ¡Una maldita vez que me enamoraba de nuevo y estoy hecho una basura!

-Aquí vamos, sácalo todo hijo

-¡Soy un completo idiota! ¡Creer que alguien como Elena se fijara en alguien como yo es una estupidez! Ella tan delicada y…

-¿Qué paso con ella?

-Todo fue un enredo de una mujer con la que tuve algo años antes, nos hizo una mala jugada y caímos en ella, Elena no creyó en mi palabra papá, hasta perdimos un bebe.

-No te culpes por eso

-¿Ah no? Después de escucharlo tantas veces empiezo a creer que es así

-Entonces huiste hasta acá

- Ella dijo claramente que no quería volver a verme nunca, necesitaba un respiro, estaba asfixiándome allá ¡Estaba cansado de que todas las desgracias fueran culpa de Damon Salvatore!

Creí que viniendo acá podría descansar mi mente pero ayer… -apreté la mandíbula y pensé dos veces antes de contestar pero ya que me estaba sincerando con mi padre tenía que decirlo – Katherine me recuerda mucho a Elena, son tan increíblemente parecidas físicamente que no soporte tenerla frente a mí

-Katherine es una chica muy hermosa y distinguida, debes sentirte halagado ¿Sabes? Después que desapareciste pregunto por ti toda la noche
-No estoy interesado gracias – dije haciendo un gesto de asco, no porque Katherine lo causara sino por la idea de llegar a algo con ella, era algo morboso.
- Vamos no te estoy pidiendo que te cases con ella, solo conócela un poco más y si no te agrada no pasa nada, solo debes probarte a ti mismo que puedes seguir adelante aun y cuando ella te la recuerde como dices – se quito sus anteojos y los guardo en un estuche color negro que estaba sobre la mesa junto a su sillón – quien sabe, a lo mejor y ella y tu…

-No no – negué con la cabeza – de algo estoy seguro y escúchalo bien “El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda y nos acompaña hasta la muerte es al amor propio”

-Bien, veo que Oscar Wilde te inspira

-Es un maldito genio – le conteste – no quiero saber nada del amor, a menos que sea amor por mí mismo y en eso soy un experto.

-Deja que el tiempo cure tus heridas Damon, si tu destino es estar con Elena lo sabrás, se libre hijo.

Pocas veces mi papá y yo hablábamos así, y tenía que admitir que sentí un alivio al contarle lo que me sucedía. Nada mejor que las palabras de un padre.

-¿No fue tan malo hablar conmigo cierto? – alzo una ceja al preguntar, tal y como yo lo hacia

-Espero que lo hayas disfrutado porque no lo repetiré de nuevo – dije en broma y viendo hacia el piso, levante la cabeza nuevamente y lo mire – gracias papá

-Cuando quieras hijo, espero que te sientas mejor – tomo de nuevo el periódico y se dispuso a sacar otra vez los anteojos de su estuche.

Una idea que había considerado días atrás pero que inmediatamente había descartado se cruzo por mi cabeza de nuevo y en ese momento tomo forma.

-Oye papá - mi padre volvió a verme poniéndome atención - ¿La escuela a la que asiste Nico es buena?

-La mejor de esta zona, tienen sistemas educativos muy modernos y avanzados ¿Por qué preguntas?

-Estoy pensando inscribir a Blake, es su primer año de escuela.

-¿Hablas en serio? ¿Van a quedarse? – se puso de pie, era evidente que la idea lo entusiasmaba

-Claro que sí somos un estorbo para ti nos…

-No digas estupideces ¡si esta es su casa! – Me abrazo tan fuerte que no tuve otra que abrazarlo también – voy a contarle a Lía la noticia, Nico se pondrá muy feliz

-No más feliz que tú – dije para mi mismo al verlo cruzar la puerta diciendo palabras en italiano.

Mi padre tuvo razón en algo, tenía que comenzar a sanar y que mejor lugar que al otro lado del mundo, lejos de juzgamientos y recriminaciones. Alaric pondría el grito en el cielo cuando le dijera que me quedaría por un tiempo en Italia, pero sabía que después lo entendería y me apoyaría.

Ahora estaba ese otro asunto, aunque al principio la idea de conocer a Katherine me pareció morbosa y totalmente fuera de lugar también tenía curiosidad de conocerla.

Busque entre las cosas que mi padre guardaba en una gaveta en su escritorio su libreta de contactos pero lo único que encontré fueron recibos, chequeras y más papeles. Entonces vi la mesa del teléfono, claro Damon eres un idiota, como si no fuera más obvio, ahí estaba el directorio telefónico junto a un cuaderno con los nombres de sus más cercanos amigos ordenados alfabéticamente.

Busque en la letra “P” y en la tercera línea decía “Baltasar Pierce” era el numero de la casa del general, sin ápice de vergüenza tome el teléfono y marque el numero, era domingo así que supuse que ella estaría en casa. Dos veces fueron suficientes antes de que contestaran.

-Buongiorno – escuche la voz femenina al otro lado de la línea y supe que era ella.

-Katherine, soy Damon Salvatore, nos conocimos anoche en casa de mi padre

-Oh, el escurridizo hijo de Giuseppe – dijo en tono de burla – te me perdiste toda la noche

-Te debo una disculpa por eso, no me sentía bien y no quise arruinarte la velada

-Por supuesto que no, es mas quede con ganas de conversar contigo

-Por eso mismo te llamo – me deje caer en el sillón de mi padre y cruce las piernas - ¿Estas libre esta noche? 




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