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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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MARQUESINA

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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 8)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el octavo capítulo del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.




CAPITULO 8

ELENA POV

Me encontré caminando a lo largo de un pasillo iluminado por pequeñas y raras lámparas en forma de caracol pegadas en la pared, podía sentir el frio del piso a través de la piel desnuda de mis pies, vestía toda de blanco y en mi mano cargaba una llave.

Me pregunte donde estaba y que era ese extraño lugar, levante la vista y pude distinguir a lo lejos una puerta color azul al final del pasillo haciendo contraste con el blanco de las paredes, seguramente la llave en mi mano abría esa puerta.

Camine hacia ella con desesperación pero no lograba llegar, parecía que entre más pasos daba más lejos me encontraba de tocarla.

Ese lugar se me hacía muy familiar y tenía la sensación de que había estado ahí antes, de repente escuche una voz que decía mi nombre “Elena” voltee hacia atrás y me encontré con una pared justo detrás de mí, seguí caminando y esta vez me estaba acercando a la puerta azul, una vez más escuche mi nombre “Elena” era una voz femenina, pero la ignore porque sentía una necesidad increíble de llegar al final del pasillo y ver lo que había detrás de la misteriosa puerta.

Cuando por fin pude tocar el llavín lo gire y abrí lentamente, en cuanto entre la puerta se cerro de golpe a mis espaldas haciendo que me sobresaltara.
Estaba en una habitación del mismo color blanco del pasillo, la luz del día entraba por un ventanal de vidrio a un extremo de la pared, a través de la ventana vi a una niña de cabello rizado sentada en medio de un jardín con variedad de flores “¿Blake?” pensé, grite su nombre pero no me escucho, di unos golpes en la ventana para llamar su atención pero fue en vano.

Volví la vista hacia el cuarto rendida al no obtener respuesta de la niña, no había ni un tal solo mueble a excepción de una pequeña cuna en una de las esquinas del cuarto, de repente todo tuvo sentido.

Con desesperación me acerque a la cuna esperando ver en carne y hueso la imagen que tenía en mi cabeza en ese momento, pero no encontré más que una cuna vacía, en segundos la incertidumbre se apodero de mi y voltee hacia todos lados esperando encontrar lo que buscaba dentro de la pequeña cuna, fue cuando note que el ventanal por donde se colaba la luz del día había desparecido y poco a poco el cuarto se fue oscureciendo, la temperatura bajo estrepitosamente y me abrase a mi misma a causa del frio, sentí miedo al encontrarme completamente sola… “Elena…Elena”

-Elena, hija ¿Me escuchas?

Abrí los ojos al escuchar mi nombre de nuevo, el rostro de mi madre fue lo primero que vi, recorrí con la vista la habitación en la que estaba, Jenna también estaba ahí, se puso de pie al verme despierta y se acerco a la cama.
-Estábamos esperando que despertaras hija ¿Cómo te sientes? – dijo pasando su mano por mi cabeza
-Bien creo – me moví un poco en la cama, estaba incomoda

-Yo te ayudo – dijo Jenna mientras ponía algunas almohadas debajo de mi espalda – has dormido mucho, ni siquiera te diste cuenta cuando te subieron a este cuarto ¿cierto? – negué con la cabeza, no sé si era porque estaba un poco adormilada todavía pero sentí una rara vibra en el ambiente

-¿Pasa algo? – pregunte, pero antes de que contestaran la expresión de sus rostros ya lo había dicho todo. Recordé mi sueño.

-Elena… - dijo Jenna

-No, Jenna no…

-No pudieron hacer nada hija, no resistió al golpe – mi madre me miraba queriendo consolarme, pero no había nada que lo pudiera hacer
-Quiero estar sola

-Elena… -dijo Jenna

-Por favor – me di la vuelta despacio dándoles la espalda, ellas no tenían culpa de nada pero necesitaba estar sola, escuche cuando la puerta se cerró cuando salieron.

Todo parecía tan irreal que enterré mis uñas en mis brazos con la esperanza de que solo fuera un mal sueño, pero estaba más que despierta, y muy triste.
Escuche de nuevo la puerta que se cerraba, seguramente mi madre no iba a desistir en acompañarme, la entendía y apreciaba su preocupación pero necesitaba mi espacio.

-Dije que quería estar sola – me senté y me gire hacia la puerta encontrándome no a mi madre sino a la persona que quizás había llamado con el pensamiento.

-Damon – susurre - se quedo de pie a pocos pasos de la cama esperando mi reacción, su rostro denotaba cansancio y sus ojos no tenían el brillo que solían tener al encontrarse con los míos. Se acerco a mí sentándose a un lado de la cama y me envolvió en sus brazos

-Suéltame – le dije sin fuerzas e intentando quitarme sus manos de encima sin lograr hacerlo - ¡déjame! - apoye mi barbilla sobre su hombro y comencé a golpear repetidamente su brazo, las lagrimas empezaron a deslizarse por mi cara – yo lo quería Damon – logre decir entre sollozos – yo lo quería

-Lo sé cariño, yo también, te juro que yo también – me decía apretándome hacia el

Me aparte un poco después de unos minutos y lo mire a los ojos

-Me engañaste

-No lo hice – dijo negando con la cabeza – sería incapaz de hacerte daño, esto debe tener una explicación

-Me gustaría creer eso, pero está más que claro

-Podemos resolver esto Elena – paso su dedo pulgar por mi cara secando mis lagrimas – nos tenemos el uno al otro

-¿Te tengo? ¿Estás seguro de eso?

-No tienes porque preguntarlo, te amo Elena – me miraba fijamente con sus intensos ojos azules, podía sentir su aliento acariciar mi cara, era la primera vez que le escuchaba decir que me amaba, y Dios sabía que yo también, cada parte de mi decía a gritos que lo amaba.

-Eso no es suficiente – le dije con mucho dolor - todo esto es mucho para mí Damon – me aparte completamente de él y seque mis lagrimas – necesito pensar y ahora no tengo cabeza para hacerlo.

Se puso de pie y se agarro la cabeza despeinando su pelo.

-¿Crees que yo no me siento mal? ¿Qué todo esto no me afecta? Apenas pude dormir anoche pensando en todo este desastre ¿Y me dices que amarte no es suficiente? Estas siendo egoísta

-Egoísta no, soy realista, tu decidiste enredarte con Rose y echar todo al traste

-No seguiré negando algo que yo sé que no he hecho, me canse de hacerlo, esperaba que me creyeras a la primera pero veo que tampoco es suficiente – hizo énfasis en las últimas tres palabras haciendo que me estremeciera

-Sera mejor que nos separemos Damon – dije con dificultad al sentir una punzada en mi pecho y tratando de no llorar porque sabía lo que vendría después, se me quedo viendo apretando su mandíbula – es lo mejor para los dos.

De pronto sentí la enorme distancia que ahora nos separaba y eso hacia mas difícil pedirle que se quedara, lo estaba perdiendo, Dios mío lo estaba perdiendo.

-No quiero volver a verte – le dije apretando mis manos a mis brazos
-Si eso es lo que quieres así será – su voz era grave y decidida, dio una última mirada a la habitación y se dio la vuelta, abrió la puerta y la tiro de golpe.

-Damon – susurre

Me abrace a mis piernas y llore en silencio, me dolía dejarlo ir sin poderle decir que también lo amaba, pero no podía hacerlo, el había traicionado mi confianza y lo que teníamos de la peor manera.


Por la tarde ya estaba en casa, mi mama no dejaba que moviera un dedo y en cuanto llegue me obligo a acostarme en mi cama, Jenna entro a mi cuarto con un vaso de jugo en las manos.

-Te traje algo para tomar – dijo dejando el vaso sobre mi mesa de noche

-Gracias Jenna

-Elena, sabes que puedes hablar conmigo, Alaric me conto lo que paso

-¿Te dijo que Damon me engaño? ¿O acaso lo defendió?

-Según Alaric, Rose planto todo para que creyeras que había pasado algo 
entre ellos

-Típico, los amigos siempre cubriéndose entre si

-¿Y si fuera así?

-¿Por qué lo haría Jenna? Ellos tuvieron un pasado y encontrarse de nuevo no fue por casualidad, yo misma la vi salir de la habitación, la cama estaba… - sentí nauseas al recordar la escena – Damon me traiciono y es algo que no puedo olvidar

-Elena – se sentó junto a mí en la cama - se sincera ¿Lo amas? – su pregunta abrió aun más la herida en mi corazón, trate pero me fue imposible no llorar

-Lo amo Jenna – dije entre sollozos – y no puedo hacer nada contra eso, lo amo – mi tía me abrazo para consolar la pena que me inundaba pasando su mano por mi cabeza

-Llora todo lo que quieras Elena, desahógate – me dijo en tono tranquilizador, me solté a llorar sacando todo lo que había reprimido desde que Damon había cruzado la puerta pero llorar no iba a ser suficiente para calmar mi dolor.

-Perdí una parte de mi ayer, parte de él y yo – Jenna continuo acariciando mi cabeza y diciéndome que sacara todo lo que llevaba dentro.

Poco a poco me separe de ella y limpie mis lágrimas

-Estoy hecha un desastre – le dije tratando de hablar entre sollozos

-Han sido muchas cosas por las que has pasado en poco tiempo, necesitas descansar Elena

-No creo que pueda, cada vez que cierro los ojos es una pesadilla – baje la cabeza y jugué un poco con mis manos – quisiera que todo fuera solo eso, una pesadilla

Tuve que hacer uso de una pastilla que Jenna había dejado en mi mesa y resulto más que suficiente para dormir toda la noche, lo malo fue que al abrir los ojos a la mañana los pensamientos que había burlado en la noche inundaban mi cabeza nuevamente. Si por mí fuera tomaría relajantes todo el día para no pensar en nada.

Sin querer me encontré preguntándome que estaría haciendo Damon en ese momento, ya había pasado más de una semana desde la última vez que lo vi, Jenna trataba de visitarme todos los días y cuando no lo hacía me llamaba por teléfono, ella era un gran apoyo para mi, a veces quería sacar el tema y mencionaba a Damon pero yo de inmediato cambiaba la conversación, en realidad esos últimos días había pensado mucho en el, demasiado diría yo.

Los ladridos de Max me distrajeron y me asome a la ventana de mi cuarto al verlo salir corriendo por las escaleras, el timbre sonó y baje a la planta baja.

-Max cállate por favor – le dije mientras intentaba abrir la puerta, no dejaba de ladrar y estaba volviéndome loca, cuando por fin pude hacerlo vi que la visita era para mi

-Stefan – dije al verlo frente a mí

-Hola Elena – vi que un taxi se había aparcado frente a la casa – espero no molestarte con mi presencia.

-Claro que no, pasa – le ayude a entrar empujando su silla y lo recibí en la sala, Max no dejaba de ladrar – disculpa a mi perro pero no se qué le pasa hoy

-No te preocupes, ladra porque soy un desconocido para el

Max, como si supiera que hablamos de él ladro con más intensidad

-Por Dios, parece que no va a parar, permíteme un segundo ¡Jeremy! – grite hacia las escaleras llamando a mi hermano quien bajo en cuanto escucho su nombre

-¿Qué pasa?

-¿Puedes llevarte a Max? Esta ladrando como loco y no para – Jeremy miro a Stefan que nos miraba atentamente desde su silla – Oh ¿Recuerdas a Stefan? es el hermano de…es el tío de Blake

-¿Qué tal? – dijo Stefan, Jeremy no lo miro con buenos ojos y únicamente levanto la cabeza como saludo, me pareció grosero de su parte.

-Jeremy ¿Qué…?

-Ven Max – le dijo tomando en brazos al perro y sacando su correa de debajo de las escaleras evitando mi pregunta – vamos a dar un paseo

-Gracias Jeremy – mi hermano pasó a lado de Stefan y ni siquiera se despidió

-Disculpa a Jeremy, el es…es un adolescente todavía

-Tranquila Elena, todos pasamos por esa etapa

-Si – le conteste encogiendo mis hombros – creo que tienes razón - ¿Quieres tomar algo? ¿Agua o algo?

-No gracias, así estoy bien, cuéntame ¿Cómo has estado?

-He estado mejor

-Siento mucho lo que paso con el…con lo que paso – cerré los ojos un momento para controlar mis emociones, apreté mis manos en mis rodillas y luego levante la vista

-Sí, este…gracias

-Se que todo es muy reciente pero tenía que ver con mis propios ojos que estabas bien ¿recuerdas que una vez venimos a dejarte? – asentí – bien, recordé la dirección, llame un taxi y aquí estoy

-Para serte sincera me sorprendió verte al otro lado de la puerta

-Espero que me consideres tu amigo Elena, aun con todo lo que paso – se acerco con su silla hacia donde yo estaba sentada – una cosa es lo que haya pasado entre mi hermano y tu – me acomode en el sillón y tome aire – y otra es nuestra amistad

-Tú y yo somos amigos Stefan, no veo por qué cambiar eso, al igual que Blake, a propósito ¿Cómo esta ella?

-Bien, ya está de vacaciones y pasa la mañana conmigo y con Caroline que llega a atenderla en cosas que yo no puedo, ya sabes, bañarla y hacerle comida

-Me hace mucha falta, no sabes cuanto quiero a esa chiquitina

-Pregunta mucho por ti, a veces no quiere comer y no obedece a Caroline 
cuando le pide hacer algo, se ha puesto un poco rebelde – sonrió de lado al decirlo

-¿En serio? No te lo puedo creer, le llamare un día de estos para saludarla y hablar con ella, la extraño mucho

-Se te extraña en casa – me acomode el pelo detrás de la oreja e intente sonreír

-Yo también los extraño – y era cierto, no había un momento en que no pensara en los días que había pasado en esa casa, las tardes que pasaba con Blake y verla jugar en su cuarto, las largas pláticas en la cocina con Stefan y verlo a él…ver a Damon.

-¿Sabes Elena? Damon es mi hermano pero no comparto para nada lo que hizo

-Stefan no quiero hablar de eso…

-Escúchame – me detuvo antes que me pusiera de pie – lo que hizo fue horrible y me da vergüenza estar ahora frente a ti, yo intente advertirte contándote como él era antes y su gusto por las mujeres, te enamoraste de la persona equivocada Elena.

-¿Por qué me dices todo esto? No sabes por lo que estoy pasando

-Porque necesitas abrir los ojos y enfrentarlo - no merecías esto Elena – intento tomar la mano que tenia sobre mi pierna pero como un reflejo la aparte – el no te merece.

Me quede ahí viéndole a los ojos por unos segundos pero tuve que bajar la cabeza al sentirme cohibida

-Eres una gran mujer que merece solo lo mejor – escuchamos el sonar del claxon del taxi que lo había llevado hasta la casa – será mejor que me de prisa - dijo poniéndose en marcha hacia la puerta

-Te agradezco que hayas venido – le dije mas tranquila

-Cualquier cosa que necesites ya sabes que puedes llamarme y como sea tratare de ayudarte – asentí nuevamente y le ayude a llegar hasta el taxi, ahí el conductor se encargo de pasarlo al asiento y subir su silla – hasta pronto Elena.

No podía negar que su visita se me había hecho muy extraña, y aparte me incomodo un poco lo que me dijo, pero después de pensarlo bien Stefan tenía razón, en muchas de nuestras conversaciones me había dicho cosas de su hermano que quizás había ignorado por estar cegada por su encanto.

Tal vez me había precipitado en esa relación. Si bien su visita me agrado también me dejo confundida, quizás Damon Salvatore no era lo que yo había creído y era el mismo que todos conocían. Un mujeriego.

Jeremy entro justo cuando me servía un vaso con agua en la cocina, le quito la correa a Max y este corrió hacia mí moviendo su cola

-Vaya, ahora ya estas tranquilo – le dije al perro

-Es muy raro que Max se ponga así de inquieto, tal vez tu amigo no es de su agrado – dijo Jeremy apoyando sus manos en el desayunador

-Fuiste grosero con Stefan hoy, ni siquiera lo saludaste

-Lo hice

-Pero no educadamente

-Para serte sincero el no me agrada y no me importa que este en silla de ruedas, para mi ese tipo es un patán.

-¡Jeremy! – reclame

-Desde que lo conocí en la boda de Jenna me cayó muy mal y eso que solo hable con él unos minutos, no me inspira confianza – se acerco al refrigerador y saco un soda - nada comparado con Damon, con el si podía conversar a gusto.

Jeremy y Damon habían congeniado muy bien, Damon solía llevarlo a partidos de basquetbol con asientos en primera fila, platicaban por horas y nunca supe sobre que hablaban tanto pero se llevaban más que bien, algo extraño en mi mal humorado y especial hermano.

-Se que Damon y tu eran amigos…

-Somos – me corrigió

-Jeremy ¿No te das cuenta de lo que me hizo?

-Estoy seguro que él no hizo nada de lo que tú y los demás piensan – tomo un sorbo de soda – Damon no es de ese tipo y tu Elena – puso su dedo índice en mi frente y empujo mi cabeza hacia atrás – estas cometiendo un gran error al desconfiar de él.

-Tú no viste lo que yo vi – le dije ya molesta por su comentarios

-Muchas veces crees ver algo que en realidad no es

-¿Lo estas defendiendo?

-Damon es mi amigo te guste o no

-Jeremy ¿Has estado aquí los últimos días? Estuve en el hospital, tuve un…ya sabes – omití esa palabra ya que me causaba mucha pena ¿Eso no significa nada para ti?

-¿Quién crees que soy? Te escucho llorar en tu cuarto por las noches ¡claro que me duele por lo que has pasado! Pero piensa Elena ¿En verdad crees que Damon sea capaz de hacerte algo así? Piensa en todo lo que pasaste junto a él y te darás cuenta que estas siendo injusta

-Gracias por apoyarme Jeremy – le dije pasando a su lado y llevándome de encuentro su brazo

-Sabes que estoy en lo correcto, un día agradecerás lo que te dije
Era ridículo ¿Cómo se atrevía a defender Damon después de lo que había hecho? El no estuvo ahí el día que encontré a Rose semi desnuda en la casa, Jeremy ni nadie podían decir lo contrario.

De nuevo el timbre sonó antes de que pudiera subir las escaleras, abrí la puerta de mala gana después de discutir con Jeremy.

-Hola Elena

-¡Bonnie! – me fui sobre mi amiga y nos fundimos en un abrazo, hacia mucho que no la veía, después de visitar a su abuela fuera de la ciudad había sido poco lo que nos veíamos. La tome del brazo y la arrastre a mi habitación y cerré la puerta

-Elena amiga cuanto lo siento – me dijo abrazándome nuevamente – me siento terrible por no haber podido estar ahí contigo

-Tranquila Bonnie, se que estabas cuidando de tu abuela ¿Cómo sigue Sheila? 

– nos sentamos en la cama

-Ya sabes, su enfermedad avanza con el tiempo, el Parkinson no tiene piedad de nadie, pero mi abuela es fuerte ¿Sabes? Tiene una mente muy positiva y eso esta bien, pero bueno – me dijo tomándome de las manos – cuéntame 

¿Cómo estás?

-Más o menos – suspire al contestarle – pero sobreviviré

-¿Quieres hablar de eso?

-¿Jenna te conto cierto?

-No la culpes, yo insistí en saber lo que había pasado ¿Has hablado con él?

-No, desde que fue a verme al hospital no he sabido nada de él, le dije que lo mejor era separarnos, prácticamente terminamos, le dije que no lo quería volver a ver – suspire de nuevo, eso ya se me estaba haciendo costumbre

-Hiciste lo correcto, un tipo así no vale la pena, no, no me cabe en la cabeza ¡nos engaño a todos! Debí saber cuándo lo conocí que su de porte arrogante y vividor no era solo eso…

-Bonnie…por favor – Bonnie solía apasionarse con las situaciones y esta
vez no era la excepción – mejor cambiemos de tema ¿Si?


Fin de semana igual que el anterior, le había prometido a mi madre que saldría de mi cuarto más seguido y que también saldría de la casa a dar una vuelta con Bonnie o Jenna pero no lo había hecho, mi habitación se había convertido en mi cuartel general, me sentía segura ahí adentro lejos de las preguntas y comentarios de mi familia.

Mi padre no podía verme por la casa sin que de su boca saliera una cantidad de insultos para Damon, y eso que el mismo había dicho que el nombre de Damon Salvatore no se iba mencionar jamás en nuestra casa, el mismo rompía sus propias reglas.

Mi madre era más reservada, sabía que guardaba resentimiento contra Damon pero no me molestaba con eso y se lo agradecía ya que tenía suficiente en mi cabeza.

Me acosté temprano y trate de conciliar el sueño, las cosas que había dicho Jeremy por la tarde pusieron mi cabeza a trabajar como nunca, la manera en que defendía su posición de que Damon era incapaz de hacer algo para herirme me pareció muy real ¿Y si tenía razón? ¿Y si me había precipitado en tomar una decisión?...mi cabeza era un enredo total

Lunes por la mañana. Me levante temprano, me mire al espejo y vi las enormes ojeras que adornaban mi cara, apenas había dormido la noche anterior, tome un baño, arregle mi cabello y me vestí para salir

-¿Vas a salir? – pregunto mi mama desde la puerta

-Si

-¿Y puedo saber adónde? Puedo ir contigo si quieres

-Gracias mama pero prefiero ir sola - dio unos pasos hacia mí y se sentó en la silla del tocador

-Me gusta ver que empiezas a salir de nuevo Elena, se que eres una mujer fuerte, todo va salir bien de ahora en adelante

-Oye mama ¿Crees que las cosas que ves no siempre son como las ves?

-¿Qué…? – pregunto mi mama al escuchar mi enredada y confusa pregunta

-Olvídalo – le dije tomando mi bolso – me voy – me acerque a ella y bese su mejilla

-Cuídate – alcance a decir cuando bajaba las escaleras.


Era la primera vez que salía de la casa después de mi estadía en el hospital, me parecía que no había salido en meses, pero tenía que hacerlo, no iba a quedarme encerrada toda la vida, tenía que enfrentar mi situación como la mujer fuerte que era, al menos eso quería pensar.

Mis manos comenzaron a sudar en cuanto di la vuelta en la avenida que daba al Dark Room, estaba nerviosa, conocía el horario de trabajo de Damon por eso sabía que no lo encontraría por ahí, pero tenía un raro presentimiento.

Y tenía razón, su camioneta negra no estaba aparcada frente al local, me estacione en la acera de enfrente y me quede ahí esperando nada. El no estaba así que ¿Qué esperaba encontrar ahí? Dos golpes en el vidrio hicieron que me sobresaltara, vi quien era y me apresure a bajar el vidrio

-Hey Elena

-Tyler ¿Cómo estás?

-Bien, tuve que venir temprano hoy, tengo que arreglar el almacén, ya sabes órdenes del jefe

-Ya veo – fue cuando se me ocurrió preguntarle acerca de lo ocurrido aquel día

-Tyler… ¿Puedo preguntarte algo?

-Claro

-¿Podrías decirme si Damon salió temprano de aquí el día en que…? Tú sabes

 - Vi que el semblante con el que me había saludado cambio de repente – no quiero incomodarte Tyler, pero de verdad necesito saber

Apoyo sus manos en la base de la ventana para que pudiera escucharlo mejor

-Mira Elena, Damon además de ser mi jefe es mi amigo también aunque a veces sea un idiota, pero estoy seguro que no hizo nada de lo que dicen – era la tercera persona que decía lo mismo, primero Alaric luego Jeremy y ahora Tyler – ese día estuvo trabajando y charlamos por un rato, me dejo las llaves del local y salió pasadas las cuatro…

-Entonces…

-Déjame terminar – me interrumpió – cuando salió, Rose lo intercepto en la salida, desde la barra pude ver que ella no lo dejaba irse y Damon se notaba desesperado, luego caminaron juntos en dirección a la oficina creo, desde donde yo estaba ya no podía verlos, lo que si vi claramente es que Salvatore salió a pocos minutos del restaurante y estaba que se lo llevaba el demonio, estaba muy enojado.

-¿Enojado?

-Si – y mucho – mira Elena no sé si hago bien en contarte esto pero Rose prácticamente acosaba a Damon, no había día en el que no preguntara por él…era algo enfermizo la verdad. Pero él nunca hizo nada para alentarla a algo más, jamás – quito sus manos del borde de la ventana y se acomodo su mochila al brazo – quizás la puso en su lugar porque Rose salió echando humo de aquí minutos después – me quede quieta sujetando el timón como si estuviera aferrándome a una montaña rusa en pleno recorrido

-¿Y sabes que mas? Se quedo atorado en el trafico por más de dos horas, le mande un mensaje de texto preguntándole donde había dejado las llaves del almacén y me comento que llevaba rato en medio de muchos autos, si quieres te lo puedo mostrar – me dijo sacando su celular de la bolsa de su pantalón.
Su relato me estaba matando, todo lo que Tyler había dicho tenía sentido ahora, Damon me había dicho la verdad en todo momento y yo no había creído en él. Me sentí la mujer más estúpida del mundo, él nunca me mintió, los dos habíamos sido víctimas de un engaño que trajo consigo una perdida. Agarre mi cabeza con las manos al sentirme totalmente abrumada.

-¿Te sientes bien? – pregunto Tyler preocupado

-Es solo que… - el aire comenzaba a escasear dentro del auto a pesar que la ventana estaba abierta – tengo que irme – dije poniendo en marcha el auto

- ¿Adónde vas?

-Necesito hablar con Damon – avance un poco pero me detuve al escuchar a Tyler

-¡Espera! – Se acerco de nuevo a la ventana - ¿No lo sabes?

-¿A qué te refieres? – podía apostar mi vida a que su respuesta no me iba a gustar

-Damon y Blake se fueron ayer para Europa, Alaric y yo fuimos a despedirlos al aeropuerto

Con un casi audible “¿Qué?” por respuesta deje caer mi cabeza hacia atrás y trate de no llorar frente a la persona que me había abierto los ojos a una verdad que siempre estuvo ahí pero que me había negado a creerla.




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