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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
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MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 7)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el séptimo capítulo del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.


CAPITULO 7

DAMON POV


Las palabras que habían salido de mi boca hicieron eco en mi pecho.


¿Qué había hecho esa mujer que tenia frente a mí para doblegarme de esa manera? Era increíble la forma en que mis emociones salían a flote
Abrí los ojos y me encontré con su mirada, aparto con su dedo un mechón de pelo que caía sobre mi frente y aunque solo habían pasado unos segundos su silencio me estaba matando ¿será que ella no sentía lo mismo por mi?


-Entonces tenemos dos problemas – me dijo pasando su mano por mi cara en una caricia – porque yo siento exactamente lo mismo que tu.


Sonreí de lado y a continuación deje caer mi cara a lado de su cuello disfrutando de su suave aroma


-Vaya problema – le conteste ya mas aliviado por su respuesta, enredo sus dedos en mi pelo y nos quedamos así por un rato mas


La mujer que me cautivo desde el primer día, la que en poco tiempo se había adueñado de mis pensamientos e ilusiones, había sido mía. 


Me sentía vivo, todo el dolor y la pena que hacía poco cargaba se habían convertido en nada dándole paso a eso a lo que había estado huyendo, me parecía curioso solo mencionarlo pero estaba enamorado.


Aun aferrado a ella recordé que los sábados por la mañana a Blake le gustaba entrar a mi habitación, subirse sobre mi espalda, despertarme y luego arrastrarme a la cocina para que le preparara un biberón con leche con chocolate, aunque los últimos días me había pedido un vaso al parecer estaba dejando de lado el biberón, entonces antes de que Blake hiciera su aparición sabatina con mucho dolor tuve que dejar que Elena se fuera, desde la cama vi como recogía su ropa del suelo y poco a poco iba vistiéndose, se apeno al darse cuenta de mi mirada.


-¿Qué? – pregunto, de inmediato un tierno color rosa inundo sus mejillas


-Eres hermosa – bajo la cabeza sonriendo y termino de vestirse.


Un último beso antes de abrir la puerta y salió silenciosamente de la habitación.


Tal y como había predicho exactamente a las 7 de la mañana la puerta se abrió y mi hija con sus rizos despeinados corrió hacia mi cayendo sobre mi pecho y como si no la conociera me pregunto


-Papi ¿me das mi lechita por favor? 



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La mirada de Stefan me estaba incomodando, me serví un café y me senté
en el desayunador.


-¿Te me vas a quedar mirando todo la mañana? – le pregunte


- ¿Qué hiciste anoche? Te veo…no sé, diferente– me dijo con sus manos sobre sus piernas


-¿Más atractivo? ¿Sexy?


-Ya quisieras, me refiero a que hay algo en ti hoy que me deja pensando


-Soy el mismo de siempre – le conteste dejando a un lado mi taza de café


- Me parece extraño que estés tomando café y no alcohol


-Prefiero dejarlo para la noche, además estamos algo distanciados


-¿Dónde está Elena?


-Se fue a su casa hace unos minutos, oye ¿Comiste signos de interrogación acaso?


-¿Paso algo con ella?


-No es asunto tuyo – le conteste poniéndome de pie dándole la espalda


-Tranquilo, solo pregunte nada mas, claramente para ti Elena es solo un pasatiempo, todos lo sabemos.


Me gire y por un segundo quise agarrar su silla por los extremos y sacudirlo con fuerza pero apreté la mandíbula, no iba a arruinarme la mejor mañana que había tenido en años entonces me limite a contestar


-No te permito que hables así de Elena y por favor deja de decir estupideces y haz lo que quieras, ve a jugar a la comidita con Blake, píntate la cara como payaso, salta de un techo o lo que sea, pero no te metas en mis cosas – le dije serio y un poco subido de tono


Se me quedo viendo sin bajar la mirada


-Vaya, eso estuvo intenso – dijo – deberías de relajarte un poco hermano, pareces una chinche, sé que me pase lo siento, pero te conozco Damon y sé que esto de andar de manita sudada no es lo tuyo


-¿Cómo va la terapia? – pregunte obviando su comentario y cambiando radicalmente de tema, no quería discutir mis asuntos con Stefan y menos si se trataba de Elena.


-Un poco molesta la verdad - contesto dándose por vencido de que yo no seguiría el juego a la conversación - pero con el tiempo me acostumbrare así como lo hice con esta silla


- Un día de estos te acompañare a una cita, me gustaría saber qué es lo que haces en esas sesiones y hablar con el médico, Elijah dice que es de los mejores en el campo de la rehabilitación


-Es bueno si, pero los dos sabemos que nunca podre levantarme de esta silla y salir corriendo por ahí.


Stefan tenía claro cuál era su situación y me sorprendía como lo sobrellevaba, si yo estuviera en sus zapatos me hubiera vuelto loco, la verdad nunca me había detenido a conversar con el cómo se sentía al respecto, pero vamos, yo no era Dr. Phil como para ser su consejero, aunque me daba pena verlo así no lo demostraba.


-Bueno por lo menos lo intentas – deje la taza en el fregadero cuando escuche a Blake gritar mi nombre y acudí a su llamado.


Stefan y yo siempre tuvimos nuestras diferencias, él era el típico niño obediente de esos que si lo sentaban en una silla no se levantaba hasta que se lo pedían, estudioso, chico de casa y no fiestero, y yo, absolutamente todo lo contrario.


No le tome importancia a su comentario acerca de mi relación con Elena, quise pensar en que su actitud era producto de su estado y que toda su frustración la había descargado conmigo.



Durante la semana el tiempo que pase con Elena fue mínimo, los ensayos para su presentación de final de parcial la consumían parte del día, me molestaba saber que pasaba más tiempo con el maestrucho de la licra negra que conmigo, incluso hubo un par de días en los que tío Stefan sirvió de niñero y cuido de Blake por mientras ella llegaba de la academia.


Por mi lado, con Alaric de luna de miel todas las responsabilidades de los negocios cayeron sobre mí pero para mi suerte tenía a Caroline y Tyler que se habían convertido en un gran apoyo ayudándome con el Dark Room ¿Quién iba a decir que la rubiecita estaría tan colaboradora?


En cuanto al restaurante, cuyo nombre era Light Room, Rose era la encargada de todo y tenía luz verde para tomar las decisiones que ella creyera convenientes para el negocio. Rose era una gran administradora y estaba haciendo un buen trabajo.


A Elena no le gustaba la idea que Rose trabajara con nosotros, aunque no lo decía directamente una sola mirada de ella me lo decía todo.


Pero yo le había pedido una sola cosa, que confiara en mí.


Aunque no nos vimos mucho durante la semana siempre encontrábamos aunque sea unos minutos para estar juntos, ella era un imán que me atraía hacia ella cuando quería.


Después de dos semanas de mucho trabajo Alaric volvió de su luna de miel por el Caribe.


-Vaya, hasta que llegas Rick – me puse de pie para darle un abrazo – te extrañe cariño.


-¿Quién eres y que les has hecho a Damon Salvatore? – me dijo en tono divertido


-¿Qué? ¿No puedo darle la bienvenida a mi mejor amigo? – le dije sentándome en la esquina del escritorio


-Puedes darme todos los abrazos y besos que quieras, solo procura que Jenna no te vea porque podría ponerse celosa – le sonreí, de verdad había extrañado sus regaños y llamados de atención, se acostó en el sillón con sus manos detrás de la cabeza


-¿Cómo va todo?


- Tuvimos un buen fin de semana, tanto en el bar como en el restaurante


-Ah sí, me acabo de encontrar con Rose y me dijo que el fin de semana de apertura estuvo muy bueno, hicimos bien en contratarla la publicidad que le está dando al restaurante es excelente, pero en realidad me refería a cómo iba todo con Elena y tu


-Todo está bien ¿Por qué todos están tan interesados? Siento como si fuéramos Brangelina – dije sarcásticamente.


-Hey, soy tu amigo, me interesa saber tus cosas y saber que estas en una relación seria, porque asumo que es seria – hizo énfasis en lo ultimo – es algo por lo que debo de interesarme y alegrarme Damon, ya era tiempo que encontraras a alguien y me da gusto que haya sido Elena.


-Gracias Rick – le lance un beso con la mano – por eso te quiero


-Déjate de cosas y mueve tu trasero del escritorio – me dijo poniéndose de pie y dándome un empujón para que me apartara


-Como quieras, iré a recoger a Blake a la guardería – dije saliendo de la oficina – no me esperes temprano


Al salir lo primero que vi fue a Elena, me pareció extraño encontrarla a esa hora en el bar, pero lo más extraño fue ver a Mr. Licra de pie junto a donde ella estaba sentada.


-Hola, no te esperaba por aquí, se supone que estarías ensayando – me miro con algo de tristeza 


-Tuve un pequeño accidente en la academia


-¿Qué? – pregunte buscando algún tipo de herida en ella


-Fue una distención muscular del tobillo – intervino Logan – es de grado 1 no es tan grave


-¿No lo es? Voy a quedar fuera de la presentación – dijo Elena frustrada


-Habrán otras funciones Elena - le dijo Logan


-¿Acaso no te pagan para enseñar a tus alumnos? ¿No pudiste evitar esto?-pregunte molesto y arrodillándome para revisar el tobillo de Elena


-Damon, Logan no tiene la culpa de nada, fui yo quien empezó la rutina sin haber calentado antes


-Los bailarines están propensos a este tipo de lesiones – dijo Logan - el tratamiento es sencillo, unas compresiones con hielo y algunas pastillas para la inflamación, si se presenta dolor podría tomar analgésicos, Elena puede caminar pero no puede bailar por ahora, sería un riesgo para ella


-Ok – este….gracias por traerla – le dije a Logan poniéndome de pie y estrechándole mi mano, estaba claro que sabía de lo que hablaba


-No hay problema, hice lo que cualquier maestro haría por su alumno


-Gracias Logan, en serio te lo agradezco – le dijo Elena


-Espero que te mejores pronto, no fuerces demasiado el pie, la próxima función es tuya – le contesto Mr. Licra saliendo del bar, empecé a considerar dejar de referirme a él con ese apodo después de la atención que había tenido con Elena, aunque ese apodo me había quedado de lujo.


-Ok cariño, ya escuchaste a Logan, tienes que cuidarte


-Tengo cosas que hacer Damon, no voy a detenerme por una simple distención, ni siquiera me duele – se puso de pie y de inmediato gimió de dolor, me cruce de brazos y me le quede viendo con una sonrisa en la cara- ok tal vez por hoy pueda descansar.



MESES DESPUES…

El reloj marcaba las seis de la mañana, Elena aun dormía sobre mi pecho, podía sentir su respiración tocar mi piel, estar con ella no era solo sexo, como ese que solía tener con alguna clienta del bar en algún lugar, esas mujeres no le llegaban ni a los tobillos, con ella era hacer el amor, puro y sin ningún tipo de morbo.


Despacio salí de la cama con cuidado de no despertarla y me metí al baño a darme una ducha, cuando salí ella ya estaba despierta y tenía mi celular en la mano.


-Tienes una llamada perdida – me dijo


- Un buenos días no estaría mal –le conteste mientras secaba mi pelo con una toalla


-Rose te llamo – tiro el celular en la cama - ¿a las 6 de la mañana? ¿En serio?


– se envolvió en una sabana y se puso de pie, tome el teléfono y constate
 que de verdad Rose me había llamado

-Debe ser algo urgente – le marque a Rose enseguida para salir de la duda, Elena recogió su ropa del piso y se dirigió hacia el baño, yo la detuve del brazo


-Hey Rose, vi tu llamada ¿sucede algo? – Elena intentaba zafarse de mi brazo, puse la llamada en altavoz para que escuchara todo y así no hubiera malos entendidos


-Damon discúlpame no me di cuenta a qué hora se marco tu numero, lamento molestarte tan temprano


-No te preocupes ya estaba despierto, manda a arreglar ese teléfono o compra uno nuevo 


-Gracias por el consejo Salvatore, te veo más tarde y nuevamente discúlpame.


-¿Lo ves? – Le dije a Elena – fue un error, no hay por qué alarmarse – se me quedo viendo con el ceño fruncido


-Sabes que ella no me agrada – se cruzo de brazos – pero igual no me hagas caso ando algo paranoica últimamente.


-Sí, me he dado cuenta, has estado extraña estos días – le dije besando su boca y deslizándome hasta su cuello


-¿A qué hueles? – Pregunto – ese olor…agghh


-¿Qué? es mi loción de afeitar de siempre


-Ahh – se aparto de mí y abrió la ventana de par en par


-¿Todo bien? – pregunte un tanto preocupado, fui hacia ella pasando mis manos por sus hombros – Elena ¿Estas enferma?


-No…no es nada, estoy bien – se aferro a mi apretándome con sus brazos, tenerla así era todo un placer para mí - ¿Damon?


-¿Si?


-Si me quieres no vuelvas a ponerte esa loción por favor – sonreí y la atraje mas a mi


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Llegue a las 11 de la mañana al bar, tenía una pequeña reunión con uno de los proveedores, al terminar me quede en la barra conversando con Tyler acerca de banalidades a pesar que tenia miles de cosas que hacer en la oficina.


Desde la barra vi como Rose pasaba de un lado a otro por la puerta que comunicaba a los dos locales, recibiendo a la gente de la hora del almuerzo, de vez en cuando volteaba hacia nosotros y sonreía, Tyler se me quedo viendo al notar el coqueteo de Rose hacia mi


-No digas ni una sola palabra- le dije – Rose no me interesa en lo absoluto


-Ok – alzo las manos como si estuviera rindiéndose y se apoyo en la barra frente a mi – te creo, pero al parecer ella no piensa lo mismo que tu, solo fíjate como te mira, además pregunta mucho por ti cuando no estas


-Y me imagino que tu no le das información de nada ¿Verdad?


-Me extraña que preguntes eso, soy fiel a ti jefe


Era cierto, Rose coqueteaba conmigo y Tyler lo había notado ya, le pedí que no dijera nada a nadie y menos a Caroline, ella era de esas chicas demasiado “comunicativas” con la gente y no quería que comentarios distorsionados mas que malintencionados llegaran a oídos de Elena.


Cierta vez Rose entro sin avisar mientras yo cuadraba la planilla de empleados y se sentó de una manera en que podía ver sus piernas a la perfección y hasta un poco más, conteste a sus preguntas y luego educadamente agarre mis papeles y salí de la oficina con la excusa de tener prisa.


Obviamente Elena no sabía las actitudes de Rose hacia mí, pero preferí no decirle nada y arreglármelas solo con ese asunto.


Yo no necesitaba ese tipo de cosas, tenía lo que necesitaba con Elena.

Me pase el día haciendo pedidos y ayudando a Caroline con la facturación, iba pasar todo el día trabajando pero me reconfortaba la idea de que cuando llegara a casa Elena me estaría esperando, me había vuelto adicto al contacto de su piel, un adicto total a ella.


A media tarde recibí un mensaje de texto que decía: 


- “Tengo algo muy importante que contarte…tenemos que hablar, te quiero” a lo que yo conteste:


-“Yo también tengo algo que decirte preciosa, te veo luego”


Ahora más que nunca quería irme a casa y saber qué era eso tan importante que quería decirme, quería zafarme de mis obligaciones en el bar e irme a casa


Termine de facturar y salí de la oficina dejando a cargo a Tyler, el siempre hacia un buen trabajo y era de confianza podía hacerse responsable por mientras Alaric aparecía, pero tenía que salir ya, moría por ver la cara de Elena cuando le mostrara los boletos de avión que había comprado la semana anterior, destino: Europa. Elena, Blake y yo por el viejo continente.


Casi en la puerta de salida Rose me bloqueo el paso


-¿Ya te vas? – se acomodo el pelo hacia atrás y puso sus manos en su cintura


-Sí y la verdad tengo algo de prisa – le hice señas para que se apartara pero no lo hizo


-Te quería comentar algo con respecto a ciertas anomalías en los pedidos semanales.


-Háblalo con Alaric cuando llegue, la verdad tengo que irme
-Solo tomara unos minutos y después eres libre de irte, en serio necesito que los revises.


-Ok – camine refunfuñando sin que lo notara hasta su oficina – a ver ¿Qué es lo que quieres que vea? – le pregunte cruzándome de brazos, Rose cerró la puerta poniéndole el pasador


-Quiero que veas esto – sin que yo me lo esperara se bajo el cierre de su vestido dejándolo caer a sus pies


-Rose no – di unos pasos hacia la puerta – esto no va a pasar


-Yo se que tu lo deseas, ven, como en los viejos tiempos Salvatore – se pego a mi buscando mi boca y yo no hacía más que esquivar sus labios y apartar su cuerpo del mío


-Damon por favor – me dijo jadeando, su aliento olía a licor, me estaba desesperando y no tuve más remedio que empujarla para quitármela de encima


-¿Has estado bebiendo? Esto no va a pasar ahora ni nunca – recogí su vestido del piso y se lo entregue - te pido por favor que esto no vuelva a suceder


-¿No quieres que tu noviecita se dé cuenta? Vamos Damon, sabes que mereces mejor que eso, nosotros sí que la pasábamos bien


Me di la vuelta dejándola con el vestido en las manos y antes de cerrar de golpe la puerta le dije sin mirarla


-Ya supéralo




No todo jugo a mi favor ese tarde, por si fuera poco la escena que Rose había hecho después de emboscarme en su oficina me distrajo mientras conducía y tome la ruta equivocada hacia la casa encontrándome con
un tráfico insoportable, parecía que toda la ciudad estaba siendo evacuada por emergencia por la cantidad de vehículos en la misma dirección.


Después de lo que paso esperaba que Rose entendiera de una vez que yo no quería nada con ella ni con ninguna otra, esos tiempos ya eran historia, fui grosero a la hora de decírselo pero no había otra forma de hacerlo, tenía que hablarlo con Alaric y si las cosas seguían así yo mismo la despediría.


Después de casi dos horas a paso de tortuga logre salir del enredo de autos y tome la autopista 3 llegando a casa en solo minutos, el mini cooper de Elena estaba aparcado frente a la casa, entre y la vi de pie apoyada en la pared del pasillo, sus ojos brillaban y me pareció que había estado llorando.


-¿No pudiste mantenerte lejos de ella verdad Damon? – me pregunto al borde del llanto 


-¿Qué? – me acerque a ella queriendo agarrar su mano pero se aparto dando unos pasos hacia la sala


-¿Creíste que no me iba a dar cuenta cierto? Que me tragaría todo el cuento de que no tenias nada con Rose


-¿De qué demonios hablas? – estaba totalmente desconcertado, no tenía idea de lo que hablaba


-Hoy llegue aquí y encontré a Rose saliendo a medio vestir de tu habitación ¡de eso estoy hablando! 


-Un momento…


-La vi Damon y no digas que estoy loca porque la vi con mis propios ojos ¿Por qué lo hiciste? 


Trate de acercarme pero ella no me dejo, se apartaba de mi como si yo le causara repulsión


-Elena te juro que no se dé que estás hablando, acabo de llegar, estaba atorado en el tráfico por eso tarde más de la cuenta


-Rose dijo que habías salido un rato


No no no, mi cabeza era una maraña en ese momento


-¿Crees que me acosté con Rose? ¡Esto es increíble! – Sentí la necesidad de golpear la pared con mis puños - ¿En serio Elena? Ya hemos hablado de eso, yo no tengo nada con Rose – me di la vuelta y fui a mi habitación, casi me voy de espaldas al encontrar la cama revuelta, el sobre abierto de un preservativo tirado en el piso fue demasiado ¿Qué demonios estaba pasando? Camine de nuevo hacia la sala donde ella esperaba con las manos cruzadas sobre sus hombros y al borde del llanto


-Elena no… - no tenia palabras para explicar lo que sucedía – debe haber una confusión, te juro que yo no he tocado a Rose – su mirada me decía claramente que no creía mis palabras y eso me dolía, me dolía y mucho, de nuevo intente tomar su brazo pero esta vez su mano se estampo en mi cara haciéndome ladear la cabeza.


-¡Mentiroso! Todo lo que dices es mentira, lo nuestro fue una mentira -tomo su bolso y salió de la casa – no te molestes en seguirme – me dijo tirando la puerta de su auto, me quede bajo el umbral de la puerta con la boca entreabierta queriendo gritarle que se quedara pero no pude articular palabra.
Después de revisar de nuevo mi habitación supe que todo había sido planeado. Rose había estado ahí y armado todo después de que yo la había rechazado ¿Cómo demonios entro a la casa? 


Pensé en Stefan, abrí la puerta de su habitación pero estaba dormido, lo sacudí varias veces hasta que se despertó.


-¿Qué…? – Pregunto adormilado – Damon que…


-Me puedes explicar cómo alguien entra a la casa y tú no te das cuenta


-¿Alguien entro? ¿Quién? – se sentó en la cama y aclaro la garganta


-Rose, Elena la vio salir semi desnuda de mi cuarto, ella monto todo para

 hacer creer que me había acostado con ella ¿Cómo diablos explicas eso?

-Tome unas pastillas hace unas horas y me dormí profundamente, no escuche nada de nada, oye pero…esto es muy extraño ¿Elena está bien?

-No sé, no quiso escucharme - camine hasta la puerta – vuelve a dormir Stefan – 


- Damon hermano, cualquier cosa que yo pueda hacer solo dímelo, si quieres que hable con ella lo hare


No dije nada, solamente tire la puerta al salir.



La pregunta seguía en el aire ¿Cómo diablos había entrado Rose aquí?
Me tire en el sillón de la sala, no podía quitarme de la cabeza el rostro de Elena mientras me gritaba que era un mentiroso, era una expresión clara de dolor, dolor que yo no había causado aunque pareciera todo lo contrario.


Saque los boletos de avión de mi chamarra y los tire sobre la mesa de la sala ya que por los momentos no los utilizaría, fue cuando recordé a Blake, la confusión que vivía en ese momento era tal que olvide que pasaría la tarde y parte de la noche en casa de Jenna.


Me quede ahí sentado esperando nada, o tal vez esperaba que Elena regresara y habláramos ya con la mente despejada, aclaráramos todo y punto final…hubiera querido que fuera así.


Al cabo de una hora mi teléfono sonó, era Alaric


-Alaric ¿Rose esta en el restaurante? - le pregunte apenas conteste – esa mujer me tiene que escuchar…


-Damon, ven pronto al hospital St. Francis


-¿Le paso algo a Blake? – me levante como resorte al pensar que mi hija estaba herida o algo así


-Blake está bien, es Elena


Enseguida reviví lo sucedido cuatro años atrás, no de nuevo.


Todo encajaba, la discusión, los reclamos y la partida, a excepción que esta vez el juzgado había sido yo ¿sería posible que la vida me la jugara de nuevo? No podía resistir un golpe más, sería el tiro de gracia para mi alma.


Cerré el teléfono y como loco salí directo al hospital sin importar las faltas de transito ni que la policía me detuviera por exceso de velocidad, lo único que quería era verla.


Alaric me esperaba en la entrada del hospital


-¿Dónde está? ¿Está bien? – pregunte entrando y buscando con la mirada algún lugar donde pudiera verla


-Damon primero debes calmarte deja que te cuente lo que paso – me dijo posando su mano en mi hombro – Elena llamo a la casa preguntando por Jenna, la escuche alterada y le dije que pasara por la casa ya que Blake estaba preguntando por ella, todo fue muy rápido y extraño Damon, yo estaba fuera sacando unas cosas del auto y vi cuando se aparcaba en la acera de enfrente, salió y se cruzo la calle sin ver hacia los lados y el auto que venía en ese instante la golpeo.


Me pase una mano por la cabeza despeinando mi pelo, me sentía impotente.


-Corrí de inmediato a auxiliarla, por suerte el auto no venía a alta velocidad, la escuche quejarse y no dude en traerla para acá.


-Necesito verla Rick – Alaric trataba de razonar conmigo, cosa que fue imposible dada mi ansiedad extrema – dime donde esta


-Está en la sala número cinco, debes de saber que sus padres están aquí, fueron por un café, Isobel se puso muy nerviosa y John tuvo que llevársela, Damon tengo que preguntarte ¿Paso algo entre Elena y tu hoy? – Lo mire sin contestar, no era el momento – no quiso que te avisáramos – apreté la mandíbula y desvié la mirada


-Hablamos luego – le conteste, me fui directo a donde me había dicho, corrí la cortina del compartimiento, trague saliva al verla, tenía un catéter conectado a su brazo y algunas heridas en la cabeza, si dudar tome con cuidado su mano entre la mía tenía la sensación de que iba a lastimarla, estaba dormida pero me parecía ver un gesto de dolor en su cara.


-Esta sedada – dijo una voz detrás de mí, me voltee y vi a un medico que traía su estetoscopio al cuello – despertara dentro de un rato - reviso la bolsa de suero y examino la cabeza de Elena - ¿Es familiar de la paciente?


-Soy su…ella es mi novia – cuanto me costó decir esa palabra dado todo lo que había pasado en casa.


-Sufrió una leve contusión en la cabeza, tiene raspones en los brazos que se hizo al caer al pavimento, ella está bien – se cruzo de brazos y sentí que me miraba con pesar, desvié la vista hacia ella con la esperanza que reaccionara y abriera los ojos aun sabiendo que la última persona que desearía ver era a mí


– lo siento mucho pero no pudimos hacer nada por él, lamento su perdida.

Levante la cabeza y lo mire con el ceño fruncido


-¿Perdón? – estaba seguro que había escuchado mal ¿de qué hablaba? ¿Había dicho “el”?


- ¿Qué perdida?


-Elena tenía 4 semanas de gestación, el golpe provoco un desprendimiento y…


Me quede frio y paralizado, solamente podía ver al médico articular palabras que no entendía, ni siquiera lo estaba escuchando


-….pero ya está estable – continuo diciendo, yo ya tenía un poco mas de lucidez – por ahora requerirá de reposo y sobre todo apoyo, no la deje sola ella lo necesita


Me toco el hombro a manera de consuelo antes de retirarse.


Sin soltar su mano me incline hacia ella y bese su frente, con mi mano libre acaricie suavemente su cabeza bajando a sus mejillas


-Eso era lo que querías decirme – le susurre, trague saliva tratando de deshacer el nudo que tenía en la garganta – querías decirme que un pequeño Damon venia en camino – no quise que esto pasara preciosa


No sabía si ella me escuchaba o no pero aun así continúe hablándole y diciendo cuanto lo sentía


¿Cómo las cosas podían cambiar tan de repente? Por la mañana había despertado feliz junto a ella y ahora la pérdida acompañada de tristeza llegaban sin ser invitadas.


La voz de una enfermera me saco me mis pensamientos y me incorpore a mi posición inicial.


-¿Señor? tengo que pedirle que salga – me dijo muy amablemente mirándome por encima de sus anteojos – ella necesita descansar


-Sí, claro – me incline de nuevo hacia ella y bese su frente, la enfermera me miro igual como lo había hecho el doctor, con pesar.



Alaric me esperaba en el mismo lugar donde lo había dejado


-¿Pudiste verla?


-Si ¿Tú lo sabías?


-Lo siento mucho hermano – paso su mano por mi hombro


-Todo esto lo provoco Rose – dije entre dientes, Alaric me miro extrañado


-¿Qué? ¿Qué tiene que ver Rose en esto?


-Esa maldita mujer entro a mi casa y planto todo para que pareciera que me había acostado con ella, Elena la vio salir semi desnuda de mi habitación ¿Puedes creerlo? – Ahora podía sentir que mi sangre hervía del enojo que me invadía solo de recordar mi cama revuelta – ¡es una maldita loca!


-¿Rose? ¿Por qué haría eso?


-Alaric, se desnudo y se ofreció en bandeja de plata esta tarde – los ojos de Alaric se abrieron de par en par – obvio la rechace y se desquito de mí de esa forma


-Por eso Elena llego a casa distraída, lo supe desde que vi su cara al bajar del auto – Alaric movía la cabeza en forma de desaprobación - ¿Pero como entro Rose? ¿Stefan no escucho nada? – Alaric no salía del asombro


-No lo sé, pero esa mujer me va a escuchar


-Lo importante ahora es que Elena este bien, después habrá tiempo para eso, acuérdate que ella te necesita


-No quiere verme, tú mismo dijiste que no había querido que me llamaran, lo único que le provoco es repulsión.


Voltee hacia la derecha y vi que los padres de Elena se acercaban, John apresuro el paso y llego hasta nosotros.


-¡Maldito infeliz! ¡Tú eres el culpable de todo! – John se abalanzo sobre mí agarrándome del cuello de mi chamarra negra estrellando mi espalda contra la pared


-John cálmate – decía Alaric tratando de aplacar los ánimos – nadie deseo esto, déjalo, hay una explicación…


- ¿Cuál? ¿Qué este imbécil se aprovecho de mi hija y le desgracio la vida?


-Elena es mayor de edad, puede tomar sus propias decisiones - dije con dificultad, eso lo enfureció más todavía, me soltó e hizo como si se marchara pero se giro de nuevo y estampo su puño en mi cara, mi instinto me dicto que debía defenderme así que le devolví el golpe con más fuerza haciendo que cayera al piso, Isobel se inclino hacia él al ver que su nariz sangraba, la gente nos miraba asustada, las enfermeras corrían de un lado a otro, pero ¿Qué se suponía que hiciera? no iba a permitir que John barriera el piso conmigo y acusarme sin saber nada.


-¡Damon! – Grito Alaric – tranquilo hermano - me solté de su mano cuando intentaba detenerme


Como era de esperarse la seguridad interna del hospital se hizo presente, dos de ellos me tomaron de los brazos para sacarme, pero los sacudí bruscamente logrando liberarme


-¡Suéltenme! – Estaba colérico y no quería que nadie me tocara, John e Isobel me miraban desde el piso – yo puedo salir solo


La gente me miraba como si fuera un delincuente cuando lo único que había hecho era defenderme de una agresión, pero claro, todo lo que hacía Damon Salvatore estaba mal.


Alaric me miro y quiso seguirme pero le hice una seña con mi mano para que no lo hiciera, quería estar solo.


Salí del hospital con un labio partido y con un moretón en potencia en la cara, me metí en la camioneta y recosté mi cabeza en el asiento e hice un recuento de hechos.


¿Podría irme peor? ¿El destino había terminado ya de jugar conmigo?


Puse en marcha la camioneta y me dirigí a casa de Jenna a recoger a Blake, aunque quisiera no iba a poder entrar de nuevo al hospital por lo menos por esa noche así que esperaría al día siguiente para ver a Elena.


Jenna esperaba junto a Blake frente a la televisión cuando entre. Se puso de pie y en voz baja para que Blake no escuchara me pregunto:


-¿Cómo esta? ¿No es nada grave cierto? – había sentido su ansiedad desde que cruce el umbral de la puerta


-Dentro de lo que cabe ella está bien


-No entiendo ¿La viste?


-Jenna, mejor habla con Alaric o Isobel


-¿Por qué? – Se me quedo viendo tratando de descifrar lo que ocultaba mi rostro pero se distrajo al ver mi herida en el labio – oye ¿Qué te paso en la boca?


-No es nada – llame a Blake quien vino hacia mí con su mochila y me dio la mano – despídete de tu tía Jenna Blake


-Hasta luego Tía Jenna


-Adiós linda – le contesto Jenna tocando los rizos que caían sobre los hombros de Blake – ven más seguido para que podamos seguir jugando ¿ok?


-Ok - contesto Blake


-Buenas noches Jenna y gracias por cuidar de Blake – salimos de la casa


-Damon…


-Habla con Alaric – le dije antes que siguiera haciendo preguntas, estaba demasiado cansado tanto físico como mentalmente como para dar explicaciones.



Mientras acostaba a Blake en su cama me hizo unas cuantas preguntas.


-¿Dónde está Elena papi?


-Elena está enferma cielo, tiene un resfriado y se quedo en su casa para descansar – le dije mientras la arropaba


-¿Se va a poner bien?


-Claro que si, ahora duerme que es tarde, a Elena no le gustaría verte despierta a esta hora


Cerró los ojos apretándolos como si así los forzara a dormir, apague la luz
y fui directo a la cocina, necesitaba algo para calmar la ansiedad y sobre todo la ira y frustración que oprimía mi pecho.


“Lamento su perdida” esas palabras golpeaban mi mente a cada segundo alternándose con otras cuantas como “Mentiroso” “Tu eres el culpable de todo”



Saque un vaso y una botella de vodka de la alacena y me serví un trago, tal y como hacía antes.


Tome un sorbo nada más y tire el resto al fregadero, no iba a inhibir mis emociones con alcohol, tenía que enfrentarlas.


Pero primero tenía que tranquilizarme, pase sin detenerme frente a mi habitación, vi que la luz del cuarto de Stefan estaba encendida pero no tenia ánimos de una charla entre hermanos, no en ese momento, entre de nuevo a la habitación de Blake, me quite los zapatos y la chamarra y me acosté junto a ella, Blake sintió mi presencia y como un gusanito se amoldo a mi cuerpo.


Si quería encontrar paz en medio de la tormenta nada mejor como tener a mi hija junto a mí.


Mañana seria otro día, el día en que estaba seguro que todo lo vivido hasta el momento iba a tomar otro rumbo…y por más que deseara lo contrario los cambios no iban a ser buenos, para ninguno de los dos.





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