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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 4)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el cuarto capítulo del Fic de *Nina Nina*.

Espero que esteis disfrutando de la historia!.





CAPITULO 4



ELENA POV



Fin de semana sin dormir y parecía que esas noches no acabarían por un tiempo. El culpable, Damon Salvatore.

Aunque si lo pensaba objetivamente yo tenía algo de culpa, aceptar una copa de vino de mi jefe no había sido lo mejor y peor aun si después me había puesto en bandeja de plata para que me besara.

Desde el primer día procure enfocarme solo en el cuidado de Blake, el que él pasara poco tiempo en casa no había ayudado mucho ya que cuando llegaba un rato por las tardes era mi perdición, era común verlo caminar por la casa dando órdenes por teléfono a sus empleados o cuando entraba y tiraba las llaves en la mesa y se quitaba su chamarra negra…Dios.

La noche del viernes había echado al traste mis esfuerzos por ocultar lo que Damon Salvatore me provocaba, había quedado en evidencia.
Tenerlo tan cerca de mí, su cálido aliento, sus brazos aprisionándome contra la pared…

-¡Elena! - La voz de mi hermano entrando a mi habitación me saco de mis pensamientos - ¿Qué pasa contigo? todo el fin de semana estuviste como en la luna

-No es asunto tuyo

-Como sea, préstame tu auto

-Claro que no

-Pero si no fuiste al gimnasio hoy y apuesto que tampoco iras a tu trabajito.
Hasta el momento me había planteado no volver a esa casa y perderme del mapa por lo menos hasta que cumpliera 50 años pero cuando Jeremy lo menciono cambie de idea ¿Por qué huir? tenía que afrontar la situación y además también necesitaba el dinero, las matriculas en la escuela de danza estaban cerca y aun no reunía el dinero necesario.

Me levante de la cama y fui a arreglarme dejando a Jeremy hablando solo

-Hey ¿Qué hay del auto? – me grito seguido de unas cuantas groserías

Al bajar las escaleras escuche la voz de Jenna en la sala, hablaba muy animada con mi mama.

-¿De qué hablan que están tan risueñas?

-Hija – dijo mi madre sonriendo- Jenna tiene algo que con…

-¡Me voy a casar!- exclamo Jenna con emoción

-¿Qué? – dije sorprendida

-¡Sí! Alaric me propuso matrimonio ¡me caso Elena! – me enseño su mano adornada por un hermoso anillo.

Le di un fuerte abrazo, mi tía favorita se casaba.

-¡Dios mío! Jenna estoy tan feliz por ti, Alaric es un gran hombre, van a hacer muy felices ya lo veras.

-Gracias Elena, estoy tan emocionada, tengo mucho que hacer esta semana, el vestido, las flores, la recepción ¡Dios mío! Son tantas cosas para una semana…

-¿Una semana? – pregunte

-Sí, me caso el sábado Elena, Alaric y yo decidimos casarnos lo más pronto posible, será una reunión pequeña e intima con familia y algunos amigos, hoy por la tarde iré al hotel Clarión, una ex compañera de la universidad trabaja ahí y me reservara el Salón Royal….y hay algo mas Elena! Quiero que seas mi madrina de bodas!

-¡Wow Jenna! ¿Estas bromeando? Me encantaría ser tu madrina

-Sabía que mi sobrina no diría que no, tenemos mucho por hacer, se que por la tarde no estás disponible pero podemos aprovechar la mañana ¿Te parece?

-Me parece perfecto, solo dime que tengo que hacer y listo

Las tres nos abrazamos y reímos como colegialas cuando el chico que les gusta las invita a salir


Salí después de las doce de casa, iba conduciendo muy tranquila y relajada, feliz por el compromiso y futura boda de Jenna, hasta que entre en territorio Salvatore. Mis manos comenzaron a sudar y el corazón estaba que se me salía por la boca, comencé a pensar que quizás no era buena idea entrar a esa casa porque no tenía idea de cómo me recibiría. Suspire profundo y me dije a mi misma “Tranquila Elena él es solo tu jefe, estas aquí por Blake” 

Me estacione frente a la casa y vi que su camioneta no estaba, seguramente había tenido un retraso al recoger a Blake.


Saque las llaves de mi bolso y abrí la puerta, todo estaba relativamente en orden, algunos juguetes en el piso y vasos sobre la mesa de la sala, tire mi bolso en el sillón y fui a la cocina por un vaso de agua tal vez así me calmaba un poco, cuando me di la vuelta para volver a la sala me lleve el susto de mi vida, solté el vaso con agua y se hizo pedacitos al caer al piso.


-¡Dios mío! – dije en voz alta mientras me sostenía del desayunador


-Lo siento mucho, en serio, discúlpame, no quise asustarte – me dijo el chico que había aparecido de la nada

-No…no sabía que había alguien más aquí – dije aun nerviosa
-Tú debes ser Elena

-Sí, soy Elena Gilbert, y tus eres…

-Ahh lo siento, aparte de asustarte no me he presentado, soy Stefan Salvatore, hermano de Damon

-¡Oh! Mucho gusto Stefan, Damon no…

-No dijo que tenía hermanos ¿Por qué no me extraña de él? – Damon nunca había mencionado nada acerca de algún hermano y menos que estuviera en silla de ruedas. Apenada comencé a recoger los restos de vidrio del piso - ten cuidado con eso, si pudiera te ayudaría.

-Descuida solo me tomara unos minutos

Termine de limpiar el reguero del piso y me siguió a la sala, ahí hablamos un poco, mientras lo hacía analice su cara, a primera vista era muy distinto a Damon pero si lo mirabas detenidamente te dabas cuenta que tenían facciones similares.

-Cuéntame ¿Desde cuándo estás aquí? – le dije mientras me sentaba

-Llegue el sábado por la tarde, fue un viaje largo y cansado y más si vienes del otro lado del mundo, estuve en Irak

-¿Eres un marine? – asintió una vez y continuo

-Me enliste cuando cumplí 19 años, estuve embarcado por un tiempo y después fui asignado a viajar a Irak donde estuve los dos últimos años – dio un gran suspiro y se quedo viendo a la nada – viví 6 meses en Londres antes de venir aquí, tenía que recuperarme para poder viajar hasta acá.

-Oh – sentí pena por él en ese momento y no quise preguntar más

-Pero ya estoy aquí, de nuevo en casa- sonrió

-Sí, ya estás aquí con los tuyos que es lo importante.

Escuche el ruido de un auto estacionándose y el corazón se me acelero a mil. Escuche la voz de Blake a lo lejos y me levante del sillón para abrir la puerta, Stefan acomodo su silla hacia atrás para dejarme pasar, abrí y ahí estaba él, con su look de siempre y esos inquietantes ojos azules.

-Elena – me dijo con voz grave, tenía una expresión de sorpresa en el rostro – pensé que no vendrías hoy

-No tenia porque no hacerlo Damon, es mi trabajo ¿no?- le conteste sosteniendo la mirada, sabia a lo que se refería por eso me mostré desinteresada por la situación aun y cuando me sentía nerviosa, Blake se abrazo a mis piernas y entro a la casa, yo hice lo mismo.

-Tío Stefan mira los dibujos que hice hoy, hice uno para ti

-Está muy lindo Blake, muchas gracias.

-Veo que ya conociste a mi hermanito – dijo Damon entrando a la casa

-Sí, estuvimos charlando un rato antes que llegaran –hizo una mueca, muy común de él.

-¿Tuviste algún problema hoy? – Damon se acerco a su hermano y le paso la mano por el hombro

-Lo de siempre – contesto –creo que tengo que acostumbrarme

-Lo estás haciendo bien Stefan – se dirigió a la cocina y saco algo de una gaveta y se lo metió a la bolsa de su chamarra - bien, tengo que irme volveré por la noche, quedas en buena compañía Stef.

Paso a mi lado sin decirme nada y salió de la casa, quizás para él lo del viernes por la noche fue solo un incidente aislado que no valía la pena discutir, pensé que estaba bien, no íbamos a mezclar las cosas y además me evitaba pasar otra vergüenza.
Pase la tarde leyendo cuentos para Blake, había pensado llevarla al parque pero la lluvia lo impidió así que nos quedamos en casa.

Como a eso de las 7 de la noche salí al pasillo y pase por la habitación de Stefan, en ese momento intentaba pasar de su silla a la cama, me acerque sin dudarlo

-Déjame ayudarte - le dije pasando su brazo por encima de mi cuello para ayudarle, era de contextura delgada pero sí que pesaba.
-Gracias, todavía me cuesta un poco – le acomode las almohadas para que estuviera más cómodo

-No hay problema, mientras esté aquí yo te ayudare en lo que pueda no te preocupes.

-Eres más amable que muchas enfermeras en Londres ¿sabes?, hasta me daba temor pedirles agua.

-El estrés de su trabajo seguramente ¿Eras de esos pacientes gruñones? – sonrió y eso era lo que quería.

-Bueno, tenía mis días
-Iré a hacerle algo de cenar a Blake ¿Quieres algo?

-No quiero molestarte Elena, tu obligación es con Blake

-No digas eso, te traeré algo y Blake y yo vendremos a acompañarte

La receta de guisado con papas de mi mama resulto todo un éxito, tanto Blake como Stefan lo habían disfrutado, pasamos el rato conversando, las ocurrencias de Blake hicieron que me fuera de espaldas de la risa, al ver a Stefan supe que había sido buena idea cenar con él.

La puerta de la sala se abrió y escuche el sonido de unas llaves caer a la mesa, Blake salió corriendo hacia allá.

“Hola princesa” “¿Qué has estado haciendo?” escuche decir “¿Dónde está Elena?” un escalofrió me recorrió el cuerpo al escuchar su voz más cerca

-Aquí están – dijo entrando a la habitación con Blake en brazos
-Hey Damon, Elena fue muy amable y cocino un guisado exquisito - dijo Stefan

-¿Quedo algo para mí? – pregunto viéndome a los ojos con su ceja levantada

-Sí, hay un poco en el microondas – me puse de pie y recogí los platos para llevarlos a la cocina

-Blake ¿Por qué no le enseñas a tu tío Stefan los cuentos que te compre?

Puso a Blake en el suelo y me siguió a la cocina, se apoyo en el desayunador mientras yo ponía los platos en el fregadero.

-¿Alguna novedad hoy?

-Ninguna – le conteste sin voltear
-Elena, creo que tenemos un asunto pendiente

“Aquí vamos” pensé

-Damon creo que los dos sabemos que paso, tu habías bebido, yo estaba vulnerable y… - sentí su cercanía detrás de mí, deje caer el vaso de Blake dentro del fregadero y su mano alcanzo la mía apartándola del agua, me giro haciendo que quedara frente a él.

-Elena – trago saliva y apretó la mandíbula - ¿Qué es lo que tienes? – constantemente miraba hacia mi boca, yo apenas podía pensar bien en ese momento, tenerlo tan cerca de mi hacia que tanto mi cabeza como mi cuerpo no respondieran - ¿Qué es lo que tienes que… – no termino de decir la pregunta y se aparto lentamente de mí al escuchar los pasos de Blake por el pasillo, bajé la cabeza y me quede inmóvil y sin poder articular palabra, la niña se tiro en el sillón y encendió la tv, Damon se apoyo junto al fregadero y se llevo una mano al bolsillo de su chamarra.

-Encontré esto en el baño el sábado por la mañana - saco el anillo que mi papá me había regalado cuando cumplí 16 años, me lo había quitado para lavarme las manos ese día, lo tome de la palma de su mano y me lo puse, le di las gracias y seguí en lo que estaba, no estaba segura si agradecía que Blake apareciera e interrumpiera el momento, en realidad ya no estaba segura de nada.


-Asumo que Jenna ya te conto la buena nueva – me dijo en tono serio y cruzando los brazos mientras veía a Blake ver la tv, fue muy extraño el cambio de escenario, primero estuvo a punto de besarme y ahora hablaba de la boda de su amigo - Alaric por fin decidió ponerse la soga al cuello.


-Sí, me lo dijo esta mañana, está muy emocionada con todos los preparativos, mañana empezare a ayudarle con eso.


-¿Tu? – me di la vuelta y vi que me miraba con su ceja levantada


-Sí, soy su madrina de bodas ¿Por qué? - le conteste seria, sonrió de lado y saco un vaso del estante.


-Interesante – susurro y luego se sirvió un trago.

Esa noche salió sin despedirse de nadie. Era típico de Damon, nunca sabias que esperar de él y me desconcertaba muchísimo.

Espere que Blake se durmiera y luego pase a la habitación de Stefan, mi mente necesitaba un descanso tal vez conversando con él lo conseguía.

Cuando entre estaba tratando de pasar de la cama a su silla

-¿Qué haces? ¿Por qué no me llamaste?

-Ya te dije que no quiero molestarte - se dio por vencido en su intento y soltó la silla.

-Y yo te he dicho que no es molestia para mi ¿Hacia dónde ibas? ¿Quieres que te traiga algo?

-Es mi ropa de dormir - me dijo apenado - pero cuando Damon regrese se lo pediré.

-Damon vuelve muy tarde, tranquilo, solo dime donde está y te la traeré

-En la segunda gaveta de la cómoda

-Ok

Le lleve un pantalón a cuadros y una camiseta blanca y se los deje sobre la cama.

-Gracias, ehh creo que necesitare algo mas

-Lo que quieras

-Mis pastillas están en la cocina y necesito una en este momento

-No hay problema yo voy por ellas

Encontré el frasco de pastillas sobre el desayunador y llene un vaso con agua, cuando volví a la habitación lo encontré con el torso desnudo.

-Lo siento – le dije dándome la vuelta para no verlo, sentí que mi cara se puso caliente de la vergüenza camine hasta la mesa de noche para dejar sus pastillas y el vaso con agua pero no pude evitar levantar la mirada, vi numerosas marcas en su espalda y brazos, noto que lo observaba y rápidamente termino de ponerse su camiseta.

-Son marcas de esquirlas – me dijo por encima de su hombro – viajábamos de Tikrit hacia Bagdad y casi entrando a la ciudad el convoy en que viajábamos fue emboscado – me senté junto a él a escucharlo con atención – escuche una fuerte explosión seguida de una ráfaga de disparos y volcamos, salí volando del vehículo del impacto, algunos de mis compañeros quedaron dentro y otros tendidos en el suelo, no pude hacer nada por ellos – su mirada estaba perdida en la nada como si viviera el momento – los rebeldes llegaron y comenzaron a disparar para rematarnos…las balas alcanzaron mi pierna izquierda, el hombro y mi espalda, nos dieron por muertos y se fueron, el convoy que venía a cinco minutos de nosotros nos encontró y de ahí no recuerdo más, solo sobrevivimos siete. Estuve en cuidados intensivos durante dos semanas-suspiro - la bala en mi espalda ocasiono daños en la medula espinal.

Escucharlo contar su historia me conmovió muchísimo, tuve que contener las lagrimas para no llorar frente a él, no quería hacerlo sentir mal, era tan joven y con tanto por delante y el tener que depender de una silla de ruedas y de los demás no era algo que se asimilaba de la noche a la mañana. Trato de sonreír y se encogió de hombros.

-Es lo que me toco vivir Elena, así de sencillo

-Eres un hombre muy valiente Stefan- me atreví a posar mi mano en su pierna

 –el bajo la mirada y suspiro

-Gracias


En medio de semana me reuní con Bonnie en la boutique donde Jenna, mi mama y yo compraríamos los vestidos para la boda

-Bonnie que lastima que no vayas a la boda – le dijo Jenna mientras se miraba al espejo
-Si, Jenna, no sabes las ganas que tengo de ir a tu boda pero el viaje a casa de mi abuela ya estaba marcado en el calendario, ella nos está esperando desde hace meses pero tienen que tomar fotos y contarme todo con detalles

-Claro que si amiga, me harás mucha falta – le dije apesarada, camine por la tienda buscando algo que me gustara

- A ver tu, cuéntame ¿Cómo te va en tu trabajo?- pregunto Bonnie

-Bien, Blake es una niña muy tierna y bien portada, no tengo queja de ella.

-¿Ah sí? ¿Y qué hay de su papa? ¿Es el típico papá viudo que acosa a la
 niñera? – se rio al decir eso, contrario yo que casi me ahogo en mi propia saliva, mire hacia el espejo pero Jenna y mi mama estaban tan entretenidas que no podían escucharnos.

-Es un hombre tranquilo, casi no pasa en casa por su trabajo…ehh la verdad es que casi ni lo veo

Se me quedo viendo a los ojos como si hubiera descubierto algo

-¿Qué? – pregunte

-Nada

-Dime Bonnie – Bonnie me conocía muy bien, el tono de mi voz al hablar de Damon despertó su alarma pero no me dijo nada

-No seas paranoica no es nada, oye el lunes comienzan las matriculas para la escuela de danza ¿Ya tienes el dinero?

-Si lo sé, con el pago de esta semana tendré suficiente para pagarla, espero que el horario se ajuste a mi tiempo

-Puedes renunciar también

-¡No! – me sobresalte un poco y Bonnie de nuevo me vio con mirada escrutadora - quiero decir…no puedo renunciar porque necesito el dinero para pagar las mensualidades Bonnie.

-Elena ¿En qué andas? Si pasara algo me lo dirías ¿Cierto?

-Claro – me sentía horrible porque Bonnie y yo nos contábamos todo, no había secretos entre nosotras, pero no podía contarle lo que me sucedía con Salvatore, rápidamente cambie de tema.

-Mira este vestido, iré a probármelo – así pude zafarme de sus preguntas.


El jueves y el viernes por la mañana fueron muy atareados pero pude terminar las últimas cosas para la boda de Jenna, las flores llegarían a tiempo, la música, la comida, todo estaba listo, me sentía contenta de haber podido ayudar a Jenna y ser parte de los preparativos, iba ser una boda preciosa.


Llegue a casa de Salvatore antes de la 1:00 en ese momento salía de la casa, me baje de mi auto y me acerque a la entrada.


-Buenas Tardes Elena – me saludo Damon mientras sacaba de la camioneta un lindo vestidito blanco.


-¡Oh! Qué lindo vestido, Blake se verá hermosa con él


-¿Quién dice que es de Blake? – lo mire con ojos entre cerrados por su mal chiste y me dio el vestido – ¿Podrías llevarlo adentro por favor? iré por Stefan

- se dirigió de nuevo adentro de la casa y yo lo seguí.

-¿Van a salir?
-Sip

-¿Adónde? - se giro para mirarme y me ruborice, estaba preguntando demás

-Iré a traer mi traje para mañana y Stefan tiene que tallarse el suyo, nos va tomar un tiempo ya sabes tarde de chicos y también aprovechare para hacer unas compras, bueno en realidad una compra nada más.

-Ah ok, que les vaya bien entonces – lo sentí diferente, días atrás apenas y me miraba o a veces parecía que quería decirme algo pero no lo hacía y yo muriendo de ganas por saber que pasaba por su cabeza.

Salude a Stefan antes de que se fueran y me quede de pie en la puerta viendo como Damon lo pasaba de la silla al asiento de la camioneta, fue conmovedor ver lo fuerte que se volvía el lazo entre hermanos en situaciones como la que ellos estaban viviendo, el hacerse cargo de su hermano decía mucho de Damon y aunque él no hablara mucho de Stefan lo quería y es que solo se tenían el uno al otro, se necesitaban, solo que Stefan lo necesitaba más que Damon a él.


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Sábado por la tarde, el salón donde se realizaría la ceremonia estaba listo y los invitados estaban comenzando a llegar, mi mama le retocaba los últimos detalles al maquillaje de Jenna quien era un manojo de nervios.

-Tranquila Jenna, respira profundo y cálmate, me estas poniendo nerviosa a mi también

-Ahh Elena, no puedo evitarlo, he esperado este día desde que conocí a Alaric y todavía no puedo creerlo

-Pues créelo porque estas a punto de entrar a ese salón – le dijo mi madre - el reverendo Collins llego y esta esperándote para comenzar

-¡Dios mío! - exclamo Jenna-Elena pásame el ramo

-Te ves hermosa Jenna

-Gracias Elena

Para la ocasión opte por un vestido strapless color morado muy claro drapeado hasta la cadera y liso hasta abajo del tobillo, Bonnie lo había encontrado en un rincón de la boutique, parecía como que alguien lo había apartado pero Bonnie fue más lista y lo encontró, para mi suerte me quedo a la perfección.
Mi madre abrió la puerta y las tres caminamos hasta la entrada del salón donde todos esperaban a la novia, yo iba detrás de Jenna acomodando la cola de su vestido.

-Elena, una vez que entremos tienes que sentarte a mi lado ¿ok?

-Ok, ¿y quién es el padrino?

-Salvatore - dijo de lo más tranquila

-¿Qué? – alce tanto la voz que hasta la abuela de Bonnie me pudo haber escuchado.

-Hey calma Elena, es el mejor amigo de Alaric era obvio ¿no?

Si Jenna estaba nerviosa yo lo estaba ahora, y el doble. Ahora entendía lo que él susurro días atrás cuando supo que yo era la madrina “Interesante” había dicho.

Cuando entre al salón mis ojos lo encontraron al lado de Alaric esperando que Jenna llegara del brazo de mi abuelo.

Se miraba guapísimo enfundado en un traje negro combinado con un chaleco color plata y corbata del mismo color, su pelo engomado hacia atrás lo hacía ver…Dios mío ni siquiera encontraba la palabra exacta para describirlo…sexy, eso, se veía increíblemente sexy.

Pase a su lado y sentí su mirada en mí, nerviosa me senté junto a Jenna para comenzar.

Al terminar la ceremonia pasamos al salón principal donde se daría la recepción, estúpidamente trate de evitar cualquier contacto con Damon según yo para que no creyera que lo estaba siguiendo o algo por el estilo. Me quede sentada junto a mis padres en la mesa viendo a los demás bailar, desde ahí podía ver a Stefan que conversaba con alguien en su mesa, vi a Blake corriendo por todo el salón con otros niños, Jenna y Alaric en la mesa principal como dos tortolitos y yo sola como un hongo sentada con la cabeza apoyada en una mano.

-Vamos a bailar Elena - me dijo Jeremy

-¿Qué? - le dije riendo - ¿Tu quieres bailar conmigo?

-Oye es una boda se supone que los hermanos sacan a bailar a sus hermanas cuando éstas no tienen pareja

-Eres un tonto Jeremy - le solté la mano molesta

-Solo bromeo, vamos Elena, baila con tu hermanito

Jeremy no era un buen bailarín, tuve que hacer malabares para que no se parara en mis pies pero era divertido verlo hacer movimientos extraños con los brazos y cabeza

-¿Me permites? – dijo una voz ronca detrás de mi hermano, Jeremy asintió y se aparto dándole lugar al culpable de mis noches sin dormir.

-Hola – me dijo sonriendo de lado mientras seguía el ritmo de la música dance.

-Hola – dije entrecortadamente - ¿Cómo va todo?

-Hasta el momento sobrio pero la noche es larga - hizo su habitual mueca.

-Eso es raro, pensé que habías sido el primero en la fila del bar

-No, no seré egoísta y voy a dejar que los invitados beban lo suficiente porque cuando yo llegue no pienso parar

-Te recuerdo que tienes que llevar a Blake y a Stefan a casa, tienes que conducir.

-Corrección, no voy a conducir a casa, esta noche nos quedaremos aquí, Blake quiere meterse a la piscina mañana y me pareció buena idea además así Stefan se distrae un poco

-Me parece muy bien – suspire y mire a mi alrededor a ver si alguien nos miraba raro pero cada quien estaba en lo suyo.

La música cambio de dance a una lenta y tranquila, sin que pudiera parpadear me agarro de la cintura y me atrajo hacia él quedando peligrosamente cerca, comenzamos a movernos al ritmo de Van Morrison con “Someone like you” las piernas comenzaron a traicionarme, mis tacones no ayudaban en nada, perdí el equilibrio y me doble el tobillo, Damon me sostuvo del brazo evitando la eminente caída.

-Tranquila, te tengo

-Soy muy torpe caminando con tacones y peor bailando - me ruborice al máximo pero él solo sonrió de lado y seguimos bailando, sentía que flotaba con cada movimiento que hacíamos, cada vuelta hacia que mi corazón palpitara más rápido porque sabía que en solo segundos estaría de nuevo pegada a él.
-¿Alguien te ha dicho lo hermosa que estas esta noche? – me dijo al oído dejándome atónita.

-No – le conteste

-Te ves hermosa – me miro a los ojos y sentí que me derretía en sus brazos y solo pude soltar un apenas audible “Gracias”

Me hizo girar una vez más para luego besar mi mano al terminar la canción.

-Damon…

-¡Elena! – Me grito mi madre – ven hija es hora de que Jenna aviente el ramo

 – vi a Damon alejarse y salir hacia el área de la piscina

-No, mama, no tengo ganas de eso - le dije viendo a donde había ido Damon

-Vamos no le hagas ese desaire a tu tía – me halo del brazo y me llevo a rastras

Una vez terminada la odiosa tradición me escape hacia la piscina, hacía
mucho frio afuera y me estremecí al salir, me quite los zapatos y baje por unas gradas de piedra que daban a una terraza y ahí lo encontré, estaba de espaldas y vi que tenía una botella en la mano.

-Veo que ya comenzaste, y en grande – le dije refiriéndome a la botella de whisky.

-¿Qué te puedo decir? Esto es lo mío – tenia la camisa de fuera y se había aflojado la corbata, no había nada más sexy que eso.

Nos quedamos viendo por unos segundos sin decir nada, al parecer otra vez se quedaría callado, suspire frustrada y me di la vuelta para volver a la fiesta, di unos cuantos pasos pero me detuve “no, esto no debe quedar así” me dije a mi misma, me di la vuelta y lo enfrente.

-Mariposas en mi estomago – le dije con voz casi temblorosa, él levanto la mirada – temblor en mis manos, corazón a punto de salirse de mi pecho, emoción, alegría, tristeza, confusión, eso es lo que siento cuando estas cerca Damon ¿querías saberlo no? Ahí lo tienes.

Me sentí estúpida ahí de pie en medio de la fría noche sin que él dijera absolutamente nada, trague saliva y apreté mis manos en un puño. Me di la vuelta y seque las primeras lágrimas que salían de mis ojos por la humillación.

De repente Damon halo de mi brazo y me giro hacia él, tomo mi rostro en sus manos y junto sus labios con los míos, respondí a su beso al instante como si su boca fuera el antídoto a mi locura, y lo era, estaba totalmente loca por él.
Deje caer mis zapatos al suelo y me puse de puntillas y me atreví a enredar mis dedos en su pelo.

De nuevo me llevo a las nubes y tal y como sucedía cuando estaba cerca de él sentí mariposas en mi estomago y mi corazón salto desbocado.
Aparto sus labios de mí sin soltar mi rostro y tomo aire, nuestra respiración era entrecortada.

-Estas tiritando – dijo deslizando su mano por mi brazo, asentí sin dejar de mirarlo, cerró los ojos y pego su frente con la mía.

-Miedo – susurro - eso es lo que siento cuando estás cerca






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