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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 3)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el tercer capítulo del Fic de *Nina Nina*.

Espero que os esté gustando la historia!.




CAPITULO 3

DAMON POV


(FLASHBACK)

“-¿Adónde vas?

-Voy al centro, quede de verme con Claire

-¿Claire? ¿Otra vez?- pregunte mientras simulaba leer el periódico- sales muy seguido ahora, te recuerdo que tienes una hija


-Damon, solo he salido dos veces esta semana- levante la vista sin bajar el periódico, vi como se arreglaba su ondulado cabello y se rociaba su perfume favorito, el que yo le había regalado en nuestro aniversario – además tu estarás aquí todo el día puedes cuidar a Blake, yo no tardare mucho- tomo su bolso y se acerco a darme un beso- nos vemos más tarde cariño, te amo.


Cerré el periódico y me levante de la silla, tome la agenda de números telefónicos que guardábamos en el mueble de la cocina y busque el numero de su amiga Claire, habían tres Claire en la lista y en ese momento no recordaba el apellido, tendría que llamar a los tres números hasta dar con el correcto, el primer intento fue fallido, el segundo también, al tercero reconocí la voz chillona de la Claire que buscaba


-Hola Claire, soy Damon ¿Cómo estás?


-Hey Salvatore, gusto en escucharte, hace mucho que no nos vemos, precisamente ayer le dije a Eric que fuéramos a visitarlos a Ally y a ti, me muero por conocer a la nena

-Si hace tiempo que no compartimos ¿verdad? – Eso no iba bien- ¿hace cuanto no vez a Ally?

-Woow, desde que regresamos de España hace 6 meses, por cierto le traje a la pequeña ropa lindísima, no lo vas a creer…

-Claire ¿sabes qué? Se me olvido por completo lo que iba a decirte, así que adiós- colgué y tire el teléfono estrellándolo contra la pared.
Ally me había mentido.”


(FIN DEL FLASHBACK)


-Papi ¿Vendrá Elena hoy? - fue lo primero que escuche al despertar, Blake estaba frente a mí con su dedo en la boca, me había quedado dormido en el sillón de la sala la noche anterior después que Elena se fue, una botella de whisky y un vaso habían sido mi compañía, los recuerdos de Ally y todo lo que vino después me abatieron nuevamente como martillazos en mi cabeza y como siempre se hacían menos con licor.

-¿Elena vendrá? - volvió a preguntar Blake y extrañamente yo tenía la misma inquietud de ella ¿Vendría Elena hoy?


-Espero que si cielo, ahora vamos, llegaremos tarde a la guardería.


Tuve que ir al bar por la mañana, era día de pago y Alaric me esperaba en la oficina.


-Buenas Días cariño - le dije al entrar


-Vaya, alguien amaneció de buenas hoy - me contesto sin quitar la vista del computador


-Siempre ando de buenas solo que tu no entiendes mi sentido del humor-me senté en la esquina del escritorio - ¿Nos fue bien este mes?


-No nos podemos quejar, ganamos suficiente para poder pagar el préstamo al banco, espero que nos mantengamos los próximos meses, además con la apertura del restaurante – suspiro - vamos bien Damon

-Claro que nos irá bien, los borrachos incomprendidos de la ciudad seguirán dejándonos su dinero todas las noches, así que no hay de que preocuparse


-Cambiando de tema - dejo el computador por un momento y se recostó en su silla con las manos detrás de la cabeza - tengo entendido que Elena estuvo aquí ayer ¿Cómo te fue? ¿Acepto tu propuesta?

“¿La de pasar las noches en mi casa? pensé”

-Fuimos por Blake a la guardería y luego a la casa, ahí le explique los horarios, ya sabes, el pago y esas cosas, me dijo que lo pensaría y se pondría en contacto conmigo

-¿No la habrás asustado o algo así? Elena es una buena chica

-Vamos Alaric ¿Por qué tienes ese concepto de mí?

-Solo te digo que Elena no es cualquier chica, y no lo digo porque sea sobrina de mi novia, hace unos días Jenna la invito a cenar a casa, recién había llegado de la universidad y me pareció una chica fantástica quiere ser bailarina ¿sabias eso?

-Lo menciono - trate de parecer relajado sin que me importara mucho lo que tuviera que decirme sobre ella, pero quería mas

-La escuela a la que quiere entrar es cara, por eso busca algún tipo de ingreso, un trabajo que le permita hacer las dos cosas si logra juntar el dinero

-¿Qué hay de papi y mami? - tome un lápiz que había sobre el escritorio y comencé a dar pequeños golpes en la mesa con el

-No son gente adinerada, todo lo que tienen lo han logrado a base de trabajo y como todos tienen cuentas que pagar, Elena no quiere molestarlos con otra carga mas, ella es joven cumplirá 22 años el mes que viene tiene toda una vida por delante.

“Tiene 21 años “pensé.

Tyler abrió la puerta en ese momento.

-Damon, te buscan allá afuera

-¿Quién? Si no es Charlize Theron no me interesa

-Es una chica, dice que se llama Elena – mire a Alaric preguntándome si él se había dado cuenta de mi cambio de semblante, pero él había retomado su trabajo en el computador

-Ah, sí, voy enseguida – me puse de pie –estaré afuera Alaric – el solo me hizo una seña con su mano.

Ella esperaba de pie apoyada en la barra conversaba con Caroline cuando me acerque.

-Buenos Días Elena

-Buenos Días señor Salvatore

-¿Señor? - dijo Caroline con burla, si este es un…

-¿No tenias que ir a ver si el puerco puso huevos Caroline? – la interrumpí antes que dijera una estupidez, me miro con su remedo de mirada diabólica y se fue.

-Gusto en conocerte Elena y…suerte con él - Elena se despidió de la arpía de cabello rubio y me miro algo extraño

-Bien - dije para animar el ambiente - dígame que trae buenas noticias para mi

-Me encantaría cuidar de su hija señor Salvatore así que acepto el trabajo con todo lo que eso implica…me refiero a quedarme en su casa algunas noches.

-Perfecto, Blake se pondrá contenta al saber que tendrá compañía – Alaric salió de la oficina y fue hacia nosotros

-Elena! Que gusto de verte- se acerco y le dio un beso en la mejilla

-Alaric, no sabia que estabas aquí

-Estoy aquí por la mañana, ya ves que estamos en proceso de ampliación y alguien debe de estar aquí por cualquier cosa

-Si me imagino que si ¿Van hacer más grande el bar o…?

-La idea original fue hacer un restaurante con entrada directa al bar, ya sabes, una vez que la gente come le gusta tomarse un trago mientras escucha buena música, pero no nos alcanzaba el dinero para un proyecto tan grande así que empezamos solo con el bar, ahora se nos dio la oportunidad y ya ves.

-Wow, que bien…

Me vi en la necesidad de interrumpir, Alaric me estaba quitando protagonismo en mi propio bar

-Ok, linda plática pero es hora de ir por Blake, así que nos vamos


-Ahh así que vas a cuidar a Blake, me parece muy bien Elena, Blake te va a encantar


-Sí, hoy es mi primer día - contesto ella, no sabía cómo interpretar su cara, si estaba emocionada o asustada.


-¿Nos vamos Elena? - pregunte


-Si señor Salvatore – tomo su bolso y se despidió de Alaric


-Hasta luego Elena, suerte con eso - le dijo Alaric, bien, segunda vez que escuchaba eso en menos de diez minutos.


Una vez que recogimos a Blake fuimos a la casa, durante todo el camino me fue diciendo todo lo que Elena y ella harían por la tarde, de vez en cuando miraba por el retrovisor para verla conducir, esta vez iba despacio porque llevaba a Blake en el asiento de atrás, creo que Elena agradeció que no fuera conduciendo como de costumbre.


Le di un pequeño tour por la casa para que fuera familiarizándose un poco, le explique donde estaba la ropa, medicinas, biberones, leche y todo lo de Blake, se sorprendió al saber que todavía tomaba biberón ¿Qué? Era una niña, además no había podido hacer que lo dejara.


Escucho atenta las instrucciones y aunque ella lo disimulara vi que algunas veces no compartía algunas cosas. Me siguió hasta el primer cuarto de huéspedes, que era en el que ella dormiría los días que fueran necesarios, ese era el más decente ya que por un tiempo ese había sido el cuarto de Blake, pero después decidí pasarla a la habitación que estaba junto a la mía, le echo una mirada cuando entro, tal vez se había imaginado que la pondría a dormir en un chiquero porque suspiro aliviada.


-Aquí es donde usted dormirá, Blake lo hacía aquí antes, por eso el color rosa en las paredes.


-Gracias señor Salvatore, es muy acogedor

-Elena, me sentiría mas cómodo si me llamara solamente Damon, eso de “señor” me hace sentir viejo, solo tengo 26 años - ella sonrió y bajo la mirada apenada - ¿le molestaría que la tratara de tu? Claro si usted no se siente cómoda con eso yo…

-Claro Damon, está bien por mi - eso iba bien, por lo menos rompimos el hielo en esa parte.

Antes de volver al trabajo le dije que se sintiera como en casa, me costó mucho dejar a Blake, y más cuando me abrazo al despedirse de mí, pero sabía que quedaba en buenas manos.

Tres semanas se habían pasado volando, Elena era de mucha ayuda y Blake estaba contenta de estar con ella.

Era tan desconfiado con la gente y más cuando se trataba del cuidado de mi hija, Alaric me había llevado a rastras a que la inscribiera en la guardería y en parte tenía razón ya que Blake necesitaba interactuar con niños de su edad.
La relación entre Elena y yo era muy cordial, un “Buenos Días Elena” o un “Hasta luego Damon” era algo de todos los días, en cuanto ella llegaba la casa era otra en cierto modo, habían tardes en las que llegaba temprano y charlábamos mientras Blake dormía su siesta y es que estaba tan acostumbrado a vivir solo con Blake que tener la presencia de una dama como ella me inquietaba, la verdad es que ella me inquietaba. Pero no tenía tiempo para pensar en eso.



Con Elena en casa me quedaba tiempo para todo, por Blake me limitaba a hacer cosas que no podía hacer antes, Alaric constantemente me decía que no abusara, pero Alaric no tenía hijos, no sabía lo que era sentirse libre después de dedicarte en cuerpo y alma al cuidado de una niña, quizás los demás no lo valoraran, pero yo me desvivía por Blake y merecía un poco de libertad.

Nunca había tenido una cita seria, bueno, las chicas que conocía en el bar no contaban porque en realidad solo me acostaba con ellas y luego “si te he visto no me acuerdo” era un problema tener que lidiar con ellas después, todas querían mas de Damon Salvatore y yo ya había obtenido lo que quería de ellas. No buscaba el amor, solo mi satisfacción personal.


Ese día llegue a casa antes de las dos, había salido temprano del bar acompañado de una rubia, la que había dejado en un hotel mientras se duchaba. Jamás llevaba mujeres a la casa, prefería hacer mis cosas en algún hotel y luego escabullirme entre las sabanas antes de profanar el hogar que compartía con mi hija.


Al entrar a casa escuche voces que provenían del pasillo, la puerta de la habitación de Elena estaba abierta, me asome y vi la televisión encendida y a ella dormida con el control remoto de la tv en la mano, apague la televisión, me acerque a la cama y la recorrí de pies a cabeza, Dios se veía preciosa cuando dormía, su pecho subía y bajaba con cada respiración, se veía tan fina y delicada y hasta me atreví a pensar que sabor tendrían sus labios, sacudí la cabeza para desechar ese pensamiento, ella jamás se fijaría en un hombre como yo, se estremeció cuando mi mano rozo su piel al quitarle el control remoto de la mano, se acomodo a la almohada y la cubrí con las sabana, me gire hacia la puerta y apague la luz pero me detuve cuando escuche mi nombre, me quede ahí ,inmóvil en la oscuridad como un ladrón que acaba de ser descubierto, di media vuelta despacio esperando verla despierta, pero no lo estaba, di unos pasos mas hacia adelante y lo volví a escuchar tan claro como el agua “Damon”, ella decía mi nombre mientras dormía.


Salí de la habitación y fui directo a la cocina, eso merecía un trago, tenía que poner en orden mis ideas, escuchar mi nombre de su boca mientras dormía no era lo que esperaba al entrar a esa habitación, estaba seguro que no estaba alucinando, tenía unos cuantos tragos encima pero no tanto para no saber donde estaba parado, lo había dicho muy claro “Damon” ¿Sería posible que ella pensara en mi? Un viudo que llegaba borracho a casa, un jefe que no soportaba a sus empleados (algunos no todos) un hombre que no aceptaba consejos de nadie, capaz de ser cruel con los que le rodeaban y podría seguir y no encontrar un motivo por el cual ella pensara en mi.


Cuando llegue ese día al bar y la encontré sentada leyendo un libro no era lo que esperaba, pensé que vería una quinceañera cargando su mochila y con sus dientes cubiertos de frenos, o una chica recién graduada de la secundaria o no lo sé, pero Elena era diferente, la manera en que cuidaba de mi hija era increíble, era cuidadosa y cariñosa con ella, incluso conmigo era amable, tanto que no creía merecerlo.


No podía negar que desde que la conocí había pensado en ella pero había hecho caso omiso a ello, que caso tenia pensar si yo para ella era solo su “jefe viudo” pero ahora tenía la inquietud de lo que Elena pensaba de mí.


-Buenos Días Damon, Blake esta lista – me dijo por la mañana, me le quede viendo por unos pocos segundos pensando en la noche anterior -¿Damon?

-Ahh Buenos Días Elena, lo siento, no dormí muy bien anoche


-¿Te sientes bien? Puedo pasar dejando a Blake a la guardería si quieres.


-No, no te preocupes yo iré, vete a tu casa


-Ok, nos vemos por la tarde entonces, hasta pronto Blake – le dio un beso en la mejilla y tomo sus cosas – regresare por la tarde Damon.


-Como quieras – le dije cortante, vi el gesto que hizo cuando fue hacia la puerta, me di cuenta que no podía dejar que se fuera así - ¿Elena?


-¿Si?


-Cuídate - le dije sin voltear a verla


-Tú también


El día no pudo pasar más lento, parecía que las manecillas del reloj se habían puesto de acuerdo para moverse a paso de tortuga, sumado a eso Alaric y yo habíamos tenido una fuerte discusión frente a los empleados a causa de mis visitas constantes a la barra de licores, le deje claro que yo también era dueño del bar y por lo tanto podía hacer lo que me viniera en gana y si quería beberme todo el whisky lo haría sin contemplaciones.



Como siempre lo hacía, Alaric señalo cada uno de mis defectos, cuando me saco en cara lo que le había pasado a Ally no lo aguante mas, la furia de mi puño se estampo en su cara de niño bonito, no espere mucho para que él reaccionara y se abalanzo sobre mí; Tyler tuvo que intervenir junto a otros empleados para separarnos “no eres nadie para decirme que hacer asi que déjame en paz” le grite antes de salir del bar.

El enojo que llevaba desde que deje el Dark Room desapareció por un momento cuando llegue a la guardería y vi correr a Blake hacia mí con su dedo en la boca diciendo que nos apresuráramos en llegar a casa para ver a Elena. 
Elena. Elena se había apoderado de mis pensamientos desde la noche anterior.

Llegamos a la casa y ella ya estaba ahí, fue ella quien nos abrió la puerta ya que le había dado copia de las llaves de la casa por cualquier cosa y así pudiera entrar y salir con Blake cuando quisiera, realmente confiaba en ella. Entré y pase a su lado sin mirarla.

-Elena, hoy no iré a trabajar, mi cabeza está por estallar y prefiero quedarme aquí, espero no sea problema.

-Claro que no, llevare a Blake al parque si no te molesta.

-Haz lo que quieras, que se diviertan - le dije sin mirarla, me fui a mi cuarto cerré la puerta de golpe y me tire a la cama, me porte como el patán que era.
Desperté y el cuarto estaba en completa oscuridad, había dormido toda la tarde, me levante y salí aun medio dormido, en la sala estaba Elena escribiendo en su laptop mientras Blake miraba caricaturas, Elena me vio y luego volvió a lo que estaba.

-¿Te sientes mejor? - me dijo con voz neutral

-Sí, ya se me paso - nunca me disculpaba con nadie pero con ella sentía la necesidad de hacerlo - oye siento mucho mi actitud de esta tarde, tuve un día difícil y… - apoye mis manos en el borde del sillón y me estremecí de dolor.

-¿Qué pasa? – Dejo de lado su laptop y vio mi mano derecha que estaba inflamada - Damon ¿Qué te paso en la mano? Mira como la tienes, espera aquí iré por algo de hielo y un analgésico.

Mientras vendaba mi mano no pronunciamos palabra, bajaba la mirada cada vez que me pillaba viéndola o viceversa.

-Hoy no iré al bar, voy a quedarme aquí - le dije cuando terminaba su trabajo con mi mano

-Ah…eso está muy bien, Blake se pondrá contenta de tener a su papá para ella sola esta noche – suspiro

En ese momento Blake llego y se sentó junto a mí

-Papi - me dijo - tengo hambre ¿podemos comer pizza?

-Claro que si cielo – espera que Elena termine con mi mano y la pediremos.

-Bueno Damon, ya esta, ten cuidado la próxima vez que tu mano se estrelle con algo – lo ultimo lo dijo con marcado sarcasmo era obvio que no había creído la ridícula historia de mi mano chocando contra una pared, se puso de pie y tomo sus cosas - ya que te quedas aquí me iré a casa, vendré mañana a la misma hora - camino hacia la puerta pero yo no quería que se fuera, quería quedarme con Blake pero también quería estar con ella.

-¿Elena? – Se dio la vuelta y me miro como si estuviera esperando que no la dejara ir – quédate a cenar con nosotros.

-¡Sí!- grito Blake

-No quiero interrumpir…yo…

-No, al contrario, quédate.

Un pedazo de pizza y dos mordiscos de otro más fueron suficientes para que Blake quedara profundamente dormida sobre los cojines en la alfombra.

-Mírala como duerme, parece un angelito.


-Para mí lo es - le conteste a la vez que me levantaba del piso, estábamos sentados en la alfombra – Voy a acostarla en su cama ya vuelvo


-Voy contigo - me dijo poniéndose de pie


Lleve a Blake a su habitación, la acosté en su cama y Elena me ayudo a ponerle su pijama, tenia años de hacerlo yo solo sin ayuda de nadie y ahora ella estaba ahí conmigo dándole las buenas noches a mi hija, se sentía extraño, le di un beso en la frente a mi pequeña y apague la luz no sin antes encender la pequeña lámpara de su mesa de noche.


Una vez fuera vi que ella se preparaba para irse, fui a la cocina y me serví un trago, ella me miraba de reojo mientras se ponía su bufanda alrededor del cuello.


-¿Me acompañas con uno? - le dije mostrándole mi vaso


-No gracias, no bebo whisky soy de las que prefiere el vino


-Tengo uno muy bueno que me regalo Jenna en navidad ¿Quieres probar un poco? - negó con la cabeza - vamos solo una copa nada mas, no me dejes beber solito - sonrió y bajo la mirada


-Ok, uno nada mas recuerda que tengo que conducir a casa.


Serví un whisky para mí y una copa de vino para ella, nos quedamos en la cocina.


-Un trago me viene bien por la noche

-Sabes que no es cierto, cualquier hora del día es buena para ti ¿Tuviste mal día? – se llevo la copa a los labios y bebió un sorbo

-Sí, la verdad es que no estrelle mi mano en una pared de la construcción como te dije, fue en la cara de Alaric

-¿Se pelearon? Creí que eran muy amigos

-Lo somos, pero viene bien descargar las frustraciones entre nosotros mismos de vez en cuando

-Espero que se arreglen pronto

-Mañana lo tendré en la puerta suplicándome perdón – miraba su reloj constantemente y me pregunte si tendría prisa - ¿Tienes cosas que hacer hoy por la noche?

-Ehh…no, no para nada – bebió el resto de vino que quedaba en su copa y la dejo sobre la mesa – ya vuelvo voy al baño

Seguramente era eso. Tenía una cita esa noche y estaba ansiosa por irse, algún ex compañero de la universidad o un vecino, tal vez su novio, no sabía si tenía novio, al menos no había visto algo que me dijera que lo tenía.

Maldita sea ¿Por qué diablos pensaba en eso? No tiene porque importarte Salvatore. Es solo la niñera de Blake. Pero vamos, me había mencionado en sueños y esa era la cuestión.

-Damon - apareció de repente en el umbral de la puerta - será mejor que me vaya, Blake está dormida y se hace tarde.

Sin darme cuanta me quede mirando sus labios mientras hablaba, sentí el impulso y la necesidad de besarlos en ese momento, sin importar lo que sucediera la tome del brazo y la arrime contra la pared.

-Damon ¿Qué que…que haces? – me pregunto nerviosa

-¿Te pasa algo conmigo Elena? - me miro con asombro al escuchar mi pregunta – Dímelo ¿Sientes algo cuando estoy cerca?

-¿Qué…? – bajo la cabeza pero levante su mentón para que me mirara a los ojos – yo no…

-Vamos Elena, te escuche decir mi nombre mientras dormías

-¿Estabas espián dome? – sus mejillas se tornaron color rosa y trato de soltarse de mi agarre

-Ese no es el punto, quiero que contestes mi pregunta – le dije casi en un susurro a la vez que rozaba mi nariz con la suya

-Damon… - ladee la cabeza hacia su boca, ella no estaba poniendo resistencia, estaba cerca…tan pero tan cerca, solo un poco mas… pero la burbuja que nos rodeaba estallo al sonar mi celular, maldito celular, ella se aparto nerviosa de mi y tomo sus cosas de la sala, apreté la mandíbula molesto y saque el celular de la bolsa de mi pantalón “Elena” le dije cuando vi que abría la puerta, pero solo escuche un seco “Buenas noches Damon” y el golpe de la puerta al cerrarse.

-¿Qué? – conteste, quien fuera en ese momento no merecía un cálido saludo de mi parte

-¿Es usted Damon Salvatore?

-Si

-Mucho gusto señor Salvatore, soy Carl Smith, hablo de parte del Coronel Zach Salvatore, tengo un mensaje para usted…

-Si si yo soy el Capitán Crunch, podría decirme de una vez que es lo que quiere, no estoy de humor.

-Su hermano el teniente Stefan Salvatore llega mañana en el vuelo de las 15:30 proveniente de Irak y es necesaria su presencia.

-Él ya esta grandecito y puede tomar un taxi

-Señor Salvatore será mejor que usted pase a recogerlo personalmente.
Suspire, ese tipo no iba dejar de insistir.

-Está bien, ahí estaré.

Cerré el celular y salí de la casa para ver si aun podía alcanzarla y así tratar de hablar con ella, pero ya se había ido, con lo que había pasado esa noche era seguro que ya no volvería. Tire la puerta molesto conmigo mismo, eso no debía de haber pasado, siempre débil Damon, siempre un idiota.

Antes de irme a la cama y ponerme a disposición de mis torturadores pensamientos pase por el cuarto de Blake, dormía profundamente “Parece que tendré que buscarte una nueva niñera” pensé, eso era seguro.

Los sábados por la mañana solía llevar a Blake a desayunar fuera, le gustaba comer pancakes con mucha miel en Denny`s y luego como era ya costumbre la llevaba al centro comercial y le compraba libros para colorear o lo que me pidiera. Mientras caminábamos por el estacionamiento me iba diciendo cuantas ganas tenia de mostrarle a Elena lo que le había comprado pero tenía que prepararla para cuando el lunes llegara y Elena no apareciera, ¿Qué le diría? “Elena ya no vendrá porque papi quiso besarla y salió corriendo” pero la vi tan emocionada que lo deje para más tarde, mire mi reloj y quedaban solo unos minutos para que el vuelo de Stefan aterrizara así que tuve que apresurarme.

Tenía pensado pasar por él y dejarlo en cualquier lugar, la casa de mis padres no era opción ya que llevaba rentada desde hace ya mucho tiempo, así que pensé en su antiguo apartamento, había quedado en el abandono desde que se fue, una escoba y un plumero seria lo primero que pasaría comprando para él.

Espere de pie apoyado sobre una columna mientras Blake corría de un lado a otro jugando con un pequeño que por lo que pude apreciar esperaba a su papá, mi celular sonó, vi quien llamaba y conteste.

-¿Qué quieres Alaric? Si vas a insultarme de nuevo déjalo para otra vez
-Damon, solo quiero decirte que siento mucho lo que paso en el bar el otro día, no quise decirte todo lo que dije…bueno algunas cosas si las merecías.

-¿Te golpeaste la cabeza? Tú nunca me pides disculpas de nada

-Lo sé, pero fui demasiado lejos ese día así que lo siento, ya esta lo dije.

Alaric era mi mejor amigo, teníamos nuestras peleas y discusiones pero era como un hermano y sus disculpas significaban mucho para mí.

-Ok cariño disculpa aceptada, por cierto ¿Cómo sigue tu cara? – le dije refiriéndome al moretón que le deje al pegarle.

-Sin comentarios- me dijo irritado - ¿Dónde estás?

-Estoy esperando a Stefan, uno de los G.I. JOE me llamo anoche para que viniera a recogerlo

-Dale saludos de mi parte, dile que llegue al bar uno de estos días para conversar y comparta algunas experiencias.

-Ok señora Saltzman se lo diré – cerré el teléfono y me cruce de brazos
Comencé a divagar preguntándome que estaría haciendo Elena en ese momento pero las risas de Blake y su nuevo amigo me volvieron a la realidad.
Comenzaba a aburrirme de esperar y estuve a punto de irme cuando vi aparecer a Stefan por la puerta de vidrio, venia escoltado por dos hombres altos y fornidos que cargaban su equipaje, mis ojos no daban crédito a lo que veían, llame a Blake y la tome de la mano.

Un tercer hombre venía detrás empujando la silla de ruedas de mi hermano.
Los hombres se detuvieron y le abrieron paso, lo vi sin tener las palabras correctas para decirle en ese momento, leyó la incertidumbre en mi rostro y sonrió amargamente.

-Hola hermano, volví




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