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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 2)

Hola a tod@s!!, aqui os dejo el segundo capítulo del Fic de *Nina Nina*.

Espero que os esté gustando la historia!.




CAPITULO 2


ELENA POV

Genial, que la llanta trasera de mi auto estallara en mitad de la autopista no estaba entre mis planes el día de hoy, tire la puerta molesta al salir del auto para ver los daños, vaya, si que estaba en problemas, me lleve las manos a la cabeza y comencé a pensar que hacer, llamar a mi padre no era buena idea, seguro y me sermoneaba sobre el cuidado al manejar a altas velocidades, pero vamos! Las autopistas fueron hechas para eso, aunque podría reprocharle su descuido al no enseñarme como cambiar una llanta, no, mejor pensaba en otra cosa ¿y si llamaba a Bonnie? ….mmm tampoco, Bonnie sabia de mecánica lo que yo de ingeniería nuclear y ni de chiste aceptaría ayuda de cualquier extraño de esos que pasaban sonando el claxon preguntando si necesitaba ayuda “Claro que necesito ayuda tonto, o ¿acaso me ves bailando de felicidad?” pensé, se habían visto casos en que extraños paraban al ver alguna jovencita en apuros como en el que yo estaba y no se volvía a saber de ellas jamás. Tendría que llamar a mi hermano Jeremy el tenia que ayudarme, marque su número de inmediato pero mi llamada fue directo a la contestadora, ¿Dónde estaba cuando lo necesitaba?!! Marque dos veces más y no tuve respuesta, pero insistí una vez mas y esta vez sí contesto.



-¿Qué quieres Elena? Estoy en medio de algo aquí – su voz sonaba agitada, me imagine lo que podría estar haciendo pero igual pregunte


-¿Dónde estás? ¿Y qué estás haciendo? – quería fastidiarlo un poco


-Elena este no es el momento ¿podrías…podrías llamar después?


-Quiero que vengas a ayudarme, la llanta trasera de mi auto estallo y no sé como cambiarla

-Llama a papá el sabrá que hacer

-Sabes que no puedo hacer eso, se enfadara- pude escuchar una voz femenina al fondo, muy bonito su hermana en apuros y él enredado en las piernas de una mujer – Jeremy ven de inmediato o le diré a mama y papá lo que guardas debajo del colchón de tu cama.

-No lo harás –su tono agitado cambio por uno más a la defensiva

-Pruébame, sabes que lo hare, así que tú decides.

-Ok ok ok!!...¿Donde estas? – sonreí triunfante y es que Jeremy pensaba que siempre se salía con la suya, pero cuando él iba yo ya había vuelto y dos veces.

-En la autopista cinco, como pude me orille a la acera

-¿Autopista cinco? Elena sabes que papá me quito el auto ¿Cómo quieres que vaya hasta allá?

-¿Cómo llegaste donde estas ahora?

-Vicky pasó por mí a la casa


-Ok, toma un taxi yo lo pagare aquí, pero apresúrate ¿sí? 


-Espérame y no te muevas de ahí – como si pudiera hacerlo, colgué y me metí al auto, puse los pasadores de seguro a todas las puertas por cualquier cosa y solo entreabrí la ventana para que ventilara un poco. Jeremy había dicho que llegaría enseguida pero eso estaba por verse, si me hacia esperar mucho le diría a mis padres lo de su “guardadito” en medio de su colchón, fue de casualidad que encontré la bolsa de hierba en su cuarto, Jeremy enfermó hacia ya varios meses y un día mientras se bañaba entré a su habitación a cambiar las sabanas de su cama, mi mama me había obligado porque jamás lo hubiera hecho por mi cuenta, al mover un poco el colchón cayeron al piso dos revistas “repugnante” pensé, al mover mas el colchón cayo una bolsita sellada con cinta adhesiva, al ver el contenido supe que no era té de manzanilla, volví a poner todo en su lugar y termine de poner las sabanas, no dije nada porque sabía que esa carta la jugaría tarde o temprano, y así fue.


Saque mi libro del bolso para matar el tiempo, leer me relajaba cuando estaba tensa o ansiosa, busque la página donde me había quedado la última vez que había leído y comencé a leer, minutos más tarde el sonido de mi ringtone me interrumpió.


-Hey Jenna! ¿Cómo estás? – era mi tía Jenna al otro lado de la línea


-Hola Elena, oye ¿Dónde estás? Escucho algo así como… ¿Vas conduciendo? Porque puedo hablarte luego…


-Tranquila Jenna, estoy varada a un lado de la autopista, resulta que una llanta estallo…


-¿Llamaste a John? – Me interrumpió- ¿O a Isobel?


-No, ya sabes cómo se ponen, pero no te preocupes que Jeremy ya viene para acá


-Ahh bueno, pasando a otra cosa, Elena ¿te acuerdas que nos comentaste a Alaric y a mí que querías ganar algo de dinero este verano?

-Si ¿Qué hay con eso? ¿Me tienes algo?

-Así es, te explico rápido, el mejor amigo de Alaric necesita alguien que cuide a su nena de cinco años y según lo que Alaric me dijo es de carácter urgente, justo ahora acabo de colgar con él, ¿Qué dices?

-¿Niñera? No suena mal, además me gustan los niños ¿sabes que si? Me parece que es un trabajo decente y tranquilo, pero dime algo ¿Conoces a ese tipo?

-Si, como te dije, es el mejor amigo de Alaric y además es su socio en el Dark Room, podríamos decir que es especial

-Jenna, tienes que decirme que tipo de persona es, no quieres que me meta en la boca del lobo ¿o sí? – la duda se había hecho presente ya

-No es nada, tranquila, además vas a cuidar a la niña no a él, y supongo te pagara bien, eso tienes que hablarlo mañana, quiere que te presentes a las once en punto para que te entrevistes con él y así hablar de los horarios y desde luego del pago.


Después de todo necesitaba el dinero, no creo que Jenna y Alaric me habrían dicho del trabajo si el tipo era un ogro, así que despeje toda duda y me decidí


-Está bien Jenna, mañana estaré ahí, solo que sería bueno que me dieras la dirección, mándala a mi correo por la noche porque ahora no tengo lápiz a la mano


-Ok lo hare, cuídate, nos vemos


Bien, ya tenía trabajo de verano, no era tan seguro porque todavía no conocía a mi futuro jefe, Jenna no me había dado suficiente información pero según ella era urgente así que lo daba por hecho, cuidar niños se me hacía muy fácil al menos los que había cuidado cuando estaba en la secundaria habían sido niños muy bien portados, la que si se ganaba el premio mayor era Bonnie, mi mejor amiga, a ella le tocaba cuidar a niños malcriados e insolentes, la pobre lo hacía para comprarse ropa o algún aparato electrónico “ con razón sus papás no los quieren cuidar” era lo que solía decir.


No sé si fue lo que estuve hablando por teléfono con Jenna o Jeremy llego muy rápido porque no espere lo que yo creía. Lo vi salir del taxi y correr a mi ventana a recoger el dinero para pagarle al taxista.


-Corriste Jeremy- le dije medio burlona


-Cállate y ayúdame con las herramientas- refunfuño


Jeremy cambio la llanta rápido, se miraba fácil hacerlo pero no creo que yo podría. Una vez terminado el trabajo nos fuimos a casa, mi mamà servía la cena en ese momento, deje mi bolso en un sofá y fui a la cocina a ayudarle.


-Hola mama!- dije dándole un beso en la mejilla

-Hola cariño, pensé que vendrías más temprano ¿Saliste tarde del gimnasio?
-Ehh…si, me entretuve platicando con algunas chicas- mire a Jeremy que reía con malicia

-Ah, ¿y tu Jeremy?- se le borro la sonrisa en ese momento, ayy como disfrutaba eso, Jeremy no sabía que contestar, mi mama dejo de hacer lo que estaba haciendo y apoyo las manos en la mesa

-Este…estaba en…

Aunque me gustaba ver a Jeremy en aprietos sabía que tenía que echarle una manita.

-Estaba en casa de Matt, yo pase por el al salir del gimnasio –y era cierto, lo único era que no precisamente visitando a Matt sino a su hermana.

-Si si, estaba en casa de Matt arreglando su auto

-Me alegra que por fin se lleven bien hijo, no entiendo porque habían dejado de hablarse, me gusta – mi mama siguió sirviendo la cena, ya puesta la mesa mi papa llego del trabajo, lo salude con un beso como de costumbre.

-Huele delicioso, vengo muerto de hambre, estoy que me como un caballo

-John ¿Qué son esos comentarios?- le dijo mi mama mientras servía las porciones de comida en los platos

-Cariño, necesito alimentarme lo sabes

Nos sentamos a comer y aproveche para contarles que posiblemente tendría trabajo para el verano. Al principio note que mi papá no estaba muy convencido, pero mi mama me ayudo diciendo que me vendría bien distraerme durante el verano, mi papá se convenció aun mas cuando mi mama le dijo “¿O prefieres que ande de un lado a otro por la ciudad?” Eso fue de gran ayuda, después de comer , lavar y secar los platos con Jeremy, subí a mi habitación, todavía tenía cosas en las cajas que me había traído de la Universidad, las tenía ahí porque todavía no había hecho espacio para guardarlas solo tenía una semana de estar de nuevo en casa, había sacado mi grado en Ingles y mi próximo paso era entrar a la escuela de danza, el baile era mi pasión y para ello tenía que juntar el dinero para la matricula, por eso el trabajo de niñera me venía bien, lo que ganara lo sumaria a lo que había ahorrado durante meses anteriores, no podía pedirles a mis padres, tenían suficiente con los gastos de la casa, estaban los caros medicamentos de mi abuela paterna y la escuela del vago de mi hermano, se habían ofrecido ayudarme con las mensualidades, pero lo primero era la matricula que era lo más costoso. Me prepare para dormir y me metí a la cama.


Por la mañana baje las escaleras casi corriendo esquive a Max, mi perro, pero me tropecé con Jeremy al bajar, ignore sus insultos y salí de la casa. No quería llegar tarde a mi entrevista con el amigo de Alaric, si había algo que mis padres me habían enseñado era la puntualidad ante todo. Llevaba buen tiempo y di rápido con la dirección, estando allí recordé que ya había pasado por ese lugar y además Bonnie me había hablado de él. Me estacione al otro lado de la calle ya que a lado izquierdo del lugar estaban construyendo, al parecer un anexo al bar. No estaba nerviosa, al contario, estaba emocionada, no sabia porque. Una señora iba entrando en ese momento, me apresure a preguntarle quien me podía atender, y recordé que Jenna no me había dicho el nombre del tipo.


-Buenos Días- la señora se detuvo y me miro atenta- este…me citaron para las once aquí, y la verdad no me dieron ningún nombre – me sentía tonta ¿Cómo se me ocurre aparecer en una cita de trabajo sin saber el nombre del entrevistador?


-¿Y para que la citaron? ¿Viene para la vacante de mesera?


-No no, vengo porque me dijeron que uno de los dueños necesita una niñera para su hija…


-Ahh, usted viene a cuidar a la pequeña Blake, venga pase adelante


La señora muy amablemente me indico donde sentarme a esperar


-Siéntese aquí, el señor Salvatore no tarda en venir, el nos dijo que usted vendría ¿Desea tomar algo?


-No, gracias, así estoy bien- la mujer me sonrió y se alejo hacia una puerta que decía “SOLO EMPLEADOS” luego salió con sus implementos para unirse a las otras dos mujeres que aseaban el local. Era un lugar muy bonito y acogedor, nunca había entrado y estoy segura que si lo hubiera hecho antes se habría convertido en mi favorito, tenia sofás de piel negra, finas y originales lámparas que caían del techo, en la pared habían cuadros de fotografías en blanco y negro, no me alcanzaban mis dos ojos para recorrer el lugar, mire mi reloj y todavía faltaban minutos para las once así que como siempre lo hacía saque mi libro mientras esperaba.


La voz grave de un hombre hizo que saltara en mi silla “Disculpe señorita ¿Puedo ayudarla en algo? “Me pregunto, de inmediato me puse de pie no sin antes sentir que mis piernas empezaban a temblar.

- Oh! Disculpe estaba inmersa en la lectura – fue lo primero que me salió decir, no llevaba ni dos minutos leyendo así que era imposible que estuviera tan metida en la trama del libro. Y es que ver que mi potencial jefe era un modelo de Hugo Boss no era de todos los días, vestía jeans negros, una camiseta blanca, chamarra de piel negra y botas del mismo color, tenía el pelo color negro azabache y lo llevaba corto a la altura del cuello, mis ojos admiraron los suyos que eran de un azul muy claro, 1.80 de estatura más o menos, era muy atractivo, ahí la razón del temblor de mis piernas.

- No, discúlpeme usted a mí, no quería asustarla, ehh…yo… - parecía que se le había olvidado lo que iba a decir

- Soy Damon Salvatore, socio de este lugar y usted es…

-Elena…Elena Gilbert – perfecto Elena, ¿que fue esa presentación a lo “Bond…James Bond”? – gusto de conocerlo señor Salvatore

-Siento mucho hacerla esperar, me estuve casi toda la mañana en el banco

-No hay problema- si lo más que llevaba ahí eran ¿Qué? ¿10 minutos?

-Bien Elena – vi como hacia un gesto con la boca- vamos a pasar por la
guardería y luego iremos a casa ahí le explicare como va a trabajar, si está de acuerdo claro.

-Sí, señor Salvatore-lo seguí, en el trayecto a la salida daba órdenes a los empleados “Vuelvo más tarde jóvenes ilustres” les dijo a las mujeres que le sonrieron y contestaron con un “Si señor Salvatore” una vez afuera cruzamos la calle donde estaba su camioneta negra

-¿Ese es su auto?- Me pregunto alzando una ceja

-Sí, yo lo seguiré

-Como quiera

Pude seguirle el paso con mi mini cooper, conducía como loco, como si estuviera en una persecución policial, esperaba que no lo hiciera con la niña dentro de la camioneta. Bajó la velocidad cuando entramos en zona escolar, se estaciono y se bajo de la camioneta, yo iba a hacer lo mismo pero con sorpresa vi como se metía en el asiento del pasajero de mi auto y cerraba la puerta.

-Señor Salvatore creí que...

-Tranquila, aquí es la guardería de Blake, solo que esperaremos que el ambiente este un poco más despejado – no tenía ni idea de lo que estaba hablando

-Dígame Elena ¿Estudia?- me pregunto con la vista fija en la entrada de la guardería

-Acabo de regresar de la universidad, saque mi grado en Ingles

-Ahh ingles, ¿y porque quiere trabajar de niñera?

-Quiero entrar a la escuela de danza y me vendría bien dinero extra-seguía con la mirada fija hacia afuera, no me miro ni una tan sola vez

-¿Danza eh? Interesante- de repente abrió la puerta y salió del auto – vamos-me dijo

Entramos a la guardería y llegamos al primer salón del corredor, todavía habían algunos niños que no llegaban a recoger, una mujer ya de unos 40 años más o menos se acerco en cuanto nos vio.

-Señor Salvatore, casualmente quería hablar con usted…

-Papi!! – una niña salió de la nada y corrió a los brazos del señor Salvatore

-¿Cómo estas princesa mía? – vi como la llenaba de besos por todos lados y la niña reía

-Hice algo para ti, mira-la niña le mostro una hoja de papel con un dibujo de dos muñequitos, por lo que pude apreciar era un hombre y una niña- mira este eres tú y esta soy yo ¿Te gusta?

-¿Qué si me gusta? Me encanta, lo voy a colgar en la pared del trabajo de papi ¿te parece? – la niña asintió y se metió su pequeño pulgar a la boca, se percato de mi presencia y miro a su papa preguntándole con la mirada – Ah mira te traje una amiga para que juegues en casa, se llama Elena, Elena ella es mi hija Blake.

-Hola Blake ¿Cómo estás? - era una nena hermosa parecía una muñequita, era blanca y de mejillas rosadas, tenía el mismo color de pelo que su papa solo que el de ella no era liso sino ondulado, y sus ojos eran como el cielo, esa niña era el retrato del señor Salvatore.

-Hola- me contesto, se bajo de los brazos de su papa y se acerco a mí y me dio la mano – ven a ver mis dibujos, el señor Salvatore miro como la niña me llevaba a su lugar para mostrarme sus cosas, la niñera y a la vez maestra de Blake se aclaro la garganta, todo ese tiempo la habíamos sacado de escena.

-Señor Salvatore como le decía-él volvió la mirada de mala gana, lo pude ver por la mueca que hizo- quiero comentarle algo que paso con Blake hoy

-¿Le hicieron algo? ¿Quién lo hizo?- desde donde yo estaba vi que se altero un poquito

-No es nada de eso, le explico, hoy a la hora de la comida unos de los compañeritos de Blake tuvo un absceso de tos, ella trajo su mochila y saco una pequeña botella y le dijo a Garrett que era la medicina de su papá y resulta que la botella era de vodka – Damon se puso de colores, se agarro el pelo y volvió la mirada hacia nosotras, yo desvié la vista y simule ver los dibujos de la niña- de inmediato se la quite de las manos y la guarde en mi gaveta- saco de su bolsa la botellita y se la entrego- ese tipo de cosas no están permitidas aquí, esto es un jardín de niños, espero y comprenda

-Realmente lo siento Sra. Flowers, le prometo que no vuelve a pasar

-Le sugiero que tenga más cuidado donde guarda sus cosas señor Salvatore

Él le contesto con una sonrisa de lado ocultando su molestia al escuchar la sugerencia, nos miro y dijo “Vamos a casa”


Como habíamos hecho antes lo seguí en mi auto, iba pensando en lo que la maestra le había dicho de Blake ¿Acaso ese era el lunch que le ponía a la niña? Jenna tenía razón al decir que ocupaba niñera urgente.


Llegamos a un barrio muy bonito y tranquilo con casas grandes y bien diseñadas, nos detuvimos frente a la que tenía una terraza. Nos bajamos y entramos, una vez dentro lo primero que pensé fue “sería bueno poner algunas cosas en su lugar” tiro las llaves en una mesa mientras que Blake corrió hacia un pasillo y entro a una habitación, yo me quede de pie esperando del señor Salvatore algún tipo de orden, pero se metió a la cocina y desde ahí me pregunto: 


-¿Tiene sed? ¿Agua o una soda?


-Agua estaría bien señor Salvatore- salió de la cocina con dos botellas de agua y me entrego una- gracias - le conteste, en la mesita de la entrada donde había tirado las llaves al entrar había tres retrateras, en una estaba Blake junto a un precioso husky siberiano, en la otra estaba él junto a la niña y en la última, una mujer blanca y de cabello castaño – ¿Es ella su esposa? - le pregunte, vi como apretó la mandíbula.


-Si - contesto secamente, y se dejo caer en el sillón


-Es muy bonita, ¿Cuándo la conoceré? – me acerque más a la fotografía para verla mejor.


-Está muerta - oh no, al escuchar eso no quería ni voltear, estúpida Elena ¿no podrías ser mas imprudente? me dije, pude haberlo deducido antes pero mi cabeza de pollo no proceso los detalles a tiempo, iba a matar a Jenna por no ponerme al corriente de ese “pequeño detalle” me di la vuelta y me disculpe


-Lo siento mucho señor Salvatore - me acerque a la sala apretando la botella de agua con fuerza, me sentía muy apenada - yo no tenía idea.


-No se preocupe - se llevo la botella a la boca y bebió un sorbo de agua y fingió una sonrisa, tal vez para no hacerme sentir más avergonzada de lo que ya estaba - siéntese, hablemos de negocios - me senté en el sillón frente donde él estaba y comenzó a hablar - bien, este es el asunto - se tiro hacia atrás en el sillón - necesito que cuide a Blake durante la tarde, estoy supervisando los trabajos de ampliación del bar y no puedo estar aquí toda la tarde

-Ok, no hay problema - asentí

-Habrán días en que por algún motivo no podre pasar por ella a la guardería y necesitaría de usted, el que tenga su propio auto es una ventaja.

-Ok


-Pero aquí esta otro detalle, como sabrá también trabajo de noche, y también necesitaría que se quedara con Blake


¿En la noche? Vaya, no contaba con eso.


-¿Qué tan noche señor Salvatore?


-El bar cierra a las 2 de la mañana, yo estoy aquí por mucho en media hora


-Oh señor Salvatore, pensé que solo me necesitaba por la tarde y talvez unas cuantas noches…


-Si por mi fuera llevaría conmigo a Blake a todos lados pero no puedo, y debe de saber que no confío mi hija a nadie y menos a extraños pero Jenna hablo muy bien de usted - me recorrió de pies a cabeza con sus ojos azules, no podría describir como me sentí, me distraje con la risa de Blake que provenía de su habitación.


- Le pagaría bien, lo necesita para la escuela de danza ¿Cierto?


-Señor Salvatore con gusto cuidaría a su hija pero mi problema es que no puedo andar en la calle sola a esas horas de la madrugada, usted sabe lo peli… - arqueo su ceja izquierda y muy seguro de sí, me contesto

-Eso no es problema, usted puede quedarse aquí

¿Quedarme aquí?.... ¿Con él? Me quede muda en el sillón mientras él me miraba con su ceja levantada y… ahh vamos Elena di algo…

-Eso tendría que pensarlo – respondí- aun vivo con mis padres y usted sabe…

- mientras yo trataba de explicarle él escribía en un pequeño papel

-Tome - me interrumpió - esto es lo que le pagare si acepta el trabajo

Agarre el papel, casi se me salen los ojos cuando vi la cantidad de ceros que tenia la cifra, era muy tentador y le vendría bien a mi bolsillo – cuando se trata de mi hija no escatimo en gastos – se puso de pie y me acompaño a la puerta – piénselo Elena y consúltelo con la almohada

-Lo hare señor Salvatore – tímidamente pase a su lado sin levantar la cabeza, su voz grave me hizo levantar la mirada

-Buenas noches Elena

-Buenas noches señor Salvatore.


Eran las dos de la mañana en el reloj despertador y yo sin poder pegar un ojo, mil cosas pasaban por mi cabeza, realmente quería aceptar el trabajo, aparte que la paga que era muy buena estaba la pequeña Blake, esa niña tan hermosa y tierna me había robado el corazón y deseaba volver a verla y cuidar de ella y por otro lado también estaba él… Damon Salvatore, tan atractivo como no había otro, ese hombre de mirada penetrante y a la vez enigmática… y es que había algo, la manera en que me miraba cuando se dirigía a mí – me cubrí la cabeza con la sabana, como si con eso pondría fin a los pensamientos que tenía en ese momento, no quería hacer película de nada, total solo habíamos hablado un poco, más que todo de trabajo y seguramente era apetecido por muchas mujeres. Basta Elena, me dije. “Esos ojos azules” con eso en la mente me quede dormida.


Desperté con una inquietud, había algo que estaba pasando por alto y era que mis padres no permitirían por nada que pasara la noche en casa de un hombre viudo, es cierto que ya era mayor de edad pero aun así yo seguía viviendo bajo su techo y bajo sus reglas por eso tenía miedo de contarles como me había ido con lo del trabajo de niñera, así que me prepare psicológicamente para ese momento.

Cuando se lo comente a mi mama me dijo “Está bien cariño, Jenna me dijo que se trataba del mejor amigo de Alaric, que era de confiar y que no me preocupara de nada y la verdad prefiero que te quedes allá a que andes sola por esas calles” me dijo en un tono muy normal ¿Estaba hablando con Isobel? ¿Realmente me había escuchado? “Si, Elena como te dije prefiero que te quedes allá” me contesto cuando volví a preguntarle “No te preocupes por tu padre, de él me encargo yo, solo tengo una condición y es que vengas temprano para el desayuno” no podía creerlo, me había preocupado de nada, lo que pensaba era más difícil ya estaba resuelto, esperaba un rotundo no y me encontré con un gran sí.

Subí a mi habitación a tomar una ducha y arreglarme, metí mi ropa de dormir y mi cepillo de dientes junto a otras cosas en mi mochila, múltiples emociones me invadían en ese momento ¿ansiedad? ¿Alegría? ¿Miedo? Lo único que sabía era que quería llegar lo más pronto posible al bar y decirle al señor Salvatore “Acepto el trabajo”





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