http://i.imgur.com/i4xJj.png

Bienvenid@s

Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
Soy Anabella, y quiero presentaros mi Nuevo Blog dedicado a mi pasión por los "Seres Sobrenaturales", en especial " Los Vampiros" y las "Hadas", (entre otros muchos personajes) , espero que lo encontreis interesante y me visiteis con mucha frecuencia.
Muchas Gracias por visitar mi Nuevo Blog.

Botones

Pagina PrincipalMi PresentaciónImágenesCine y TV.Galerias Libros Juegos Juegos

MARQUESINA

Holaaa!!..Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella"... Muy pronto, podréis disfrutar de nuevas entradas con imágenes de Hadas. Góticas. Y Fantasía. Gracias!!.

sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 14)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el capítulo 14 del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.




CAPITULO 14

DAMON POV

Llegue temprano al Light Room y pase de largo por el bar ya que me sentí tentado por un trago pero no, eran las nueve de la mañana, wow ¿desde cuándo me había detenido eso? Creí necesitar un poco de whiskey para relajarme un poco. Lo de Stefan me tenía contrariado, su actitud había cambiado radicalmente los últimos días sobre todo desde que volví de Italia, claro que note su cambio solo que no lo comente con nadie porque creí que era solo una etapa en la que todo en su vida era miserable, yo había pasado por eso años atrás y lo comprendí en su momento pero había algo que no me gustaba ¿Intuición masculina? Si claro, los hombres teníamos eso también.

-Hey Alaric, madrugaste hoy – le dije cuando lo vi sentado en una de las mesas con una pila de facturas

-¿Te caíste de la cama también?

-Salí literalmente a rastras de mi sofá-cama, Elena y yo estábamos tan cómodos, pasamos toda la noche…

-No – dijo interrumpiéndome – no quiero saberlo, no quiero detalles.

-Eres un mal pensado Alaric, decía que Elena y yo pasamos toda la noche hablando, tienes una mente muy sucia ¿sabes? – sonrió sin quitar la vista de las facturas.

-Oye ¿Cómo sigue Stefan? ¿Algún avance en su terapia?

Me quede pensando un momento, se me había pasado por alto llamar al doctor Cooper para saber cómo iba ese asunto, estaba tan concentrado en mi relación con Elena que olvide su terapia, tal vez el problema de Stefan era que no había ningún avance y se sentía frustrado.

-Si te soy sincero Rick, no sé cómo va eso – se me quedo viendo como acusándome por mi descuido – pero ya que lo mencionas voy a llamarlo ahora

Saque mi celular y por fortuna el numero seguía ahí, le marque a su clínica, una voz femenina me contesto

-Clínica del doctor Cooper buenos dias.

-Buenas Días, mi nombre es Damon Salvatore y quisiera hablar con el doctor Cooper ¿está ocupado?

-Oh Señor Salvatore – parecía que me había reconocido, lamentablemente yo no - el doctor esta con un paciente ahora, pero puede llamarle más tarde si gusta.

-Llamare dentro de una hora

-¿Su hermano volverá a la terapia? – Me pregunto animada – eso es una buena noticia

-¿Perdón? No le entiendo – me aparte de la mesa donde estaba Alaric y camine hacia la entrada - ¿Mi hermano dejo la terapia? ¿Cuándo paso eso?

-Este…fue hace – la joven se puso nerviosa ante mi escrutinio – hace seis meses señor Salvatore

-¿Está segura?

-Sí, su hermano dijo que se retiraba porque iba de viaje, señor Salvatore mejor hable con el doctor Cooper – estaba más nerviosa, como si hubiera hablado de mas

-No se preocupe, yo llamo más tarde – pero con eso tenía suficiente, se había retirado y no me había dicho nada ¿Y el dinero que giraba todos los meses para pagar la terapia donde estaba?

Regrese a la mesa y aparte una silla para sentarme, golpetee la mesa con los dedos una y otra vez, Alaric levanto la vista y se percato de la mueca de enojo en mi cara

-¿Algo anda mal? – pregunto dejando de lado su trabajo y enfocándose en mi, tarde unos segundos en contestar

-Cuando estaba en Italia ¿Alguna vez acompañaste a Stefan a la clínica?

-No, ofrecí hacerlo pero el dijo que quería hacerlo por su cuenta y me pareció que era bueno que quisiera valerse por sí solo ¿Por qué?

-Al parecer se retiro hace meses y no dijo nada

-Vaya – dijo con asombro – ¿Qué razones tendría para hacer eso?

-No tengo idea, pero ¿Qué hacía con el dinero? - ya comenzaba a revolverse mi estomago pensando que había detrás de todo eso.

Después de hacer unas diligencias y comprobar en el banco que efectivamente el dinero que giraba a Stefan había sido retirado mes a mes me metí furioso en la camioneta y arranque directo hacia la casa. Desgraciado ¿En que gastaba mi dinero?

Mi celular timbro y conteste, era Jenna

-Hola Jenna, voy conduciendo ahora ¿Qué pasa?

-Hola papi – era mi princesa la que hablaba

-Hermosa mía ¿La estas pasando bien en la piscina?

-Sí, pero quiero que vengas y te metas conmigo, quiero enseñarte que puedo nadar muy bien

-Claro que si cariño, voy para allá - el enojo llevaba se me paso al escuchar a mi hija y no me podía negar a una petición de esas, además Stefan estaba de ermitaño en casa así que podía posponer mi disgusto por lo menos hasta más tarde.

Jenna me invito a almorzar, era comida traída del Light Room obviamente, porque para nadie era un secreto que a Jenna se le quemaba hasta el agua. La cocina no era su fuerte.

Comimos en el jardín, en el kiosco junto a la piscina, de ahí podía ver a Blake tirándose una y otra vez al agua para que la viera. Y Nico como siempre cuidándola, ese chico se parecía mucho a mí.

-¿Elena tuvo que ir a la academia? – pregunte a Jenna llevándome el ultimo bocado de carne a la boca.

-No, dejo a los chicos y dijo que tenía algo que hacer por ahí, no estoy segura la verdad pero volverá más tarde.

-Raro, no me dijo nada

-Uh ¿Celoso Damon? – Se sonrió con burla y se puso de pie – ya vuelvo voy por el postre

¿Dónde se había metido ahora? Solo espere que no estuviera buscando otro bicho raro como Bruno para llevarlo a casa. Esperaba que volviera pronto, los mandaría a ella y a los chicos al cine o algún otro lugar mientras yo iba a casa a arreglar cuentas con mí querido y mentiroso hermano.

-¿Viste papi? – Grito Blake sosteniéndose del borde de la piscina - ¿viste que puedo nadar?

-¡Bravo hermosa mía así se hace! – grite de vuelta mientras aplaudía sus hazañas en el agua. Amaba esa niña.

Nico salió de la piscina dejando un rastro de agua a su paso, lo vi con intenciones de abrazarme para mojarme a lo que yo me aparte.

-Hola Damon

-¡Hey tranquilo!

-No te preocupes, no voy a arruinar tu costosa chaqueta – dijo mientras se sentaba y se servía un refresco.

-¿Cómo va la escuela? – pregunte curioso y mirando mi reloj para chequear la hora

-Muy bien, y ahora que lo mencionas voy a necesitar un diccionario para la clase de Lengua, Stefan tiene uno pero no quiso prestármelo así que mejor te pido que me compres uno por favor.

-¿Cómo que no quiso prestártelo?

-Sí, incluso me regaño muy feo – alzo una ceja al parecer recordaba el momento – me dijo que nada de lo que había en casa era mío – se encogió de hombros – pero no le di importancia a lo mejor lo agarre en mal momento. 

Pensé que con eso de que puede caminar de nuevo estaría de mejor humor pero…

Eso me tomo totalmente fuera de base, me incorpore en la silla y apoye mis brazos sobre la mesa acercándome más a Nico, podría haber escuchado mal. 

-Un momento… ¿Qué? - Nico me miro con ojos asustados como si lo hubiera pillado en alguna travesura – Repite lo que dijiste.

-Dije que nada en casa era mío

-Eso no, lo ultimo

-Que pensé que caminar otra vez lo pondría a Stefan de mejor humor

-¿Stefan camina? – Sentí que la sangre subió a mi cabeza en segundos - ¿Lo viste? ¿Cuándo? – mi tono de voz se torno grave a causa de la ira que comenzaba a brotar.

-Lo vi hace unos días mientras buscaba un videojuego por toda la casa, pase por su cuarto y lo escuche hablar con alguien y me dio curiosidad, entonces empuje la puerta un poco y estaba de espaldas frente a la ventana hablando por su celular, estaba de pie. Después camino al baño y ahí lo perdí de vista.

-¿Por qué no me dijiste nada? – golpee la mesa con fuerza, mi voz lo asusto e hizo que se fuera hacia atrás en la silla, me puse de pie y pase mi mano por mi mandíbula.

-Pensé…pensé que tu lo sabías – dijo nervioso, relaje mi rostro al percatarme de la cara de pánico de Nico, Blake me miraba desde la piscina.

-Lo siento Nico – pase mi mano por su hombro – tranquilo que tú no has hecho nada malo, todo está bien hermosa mía – dije hacia la piscina para tranquilizar a Blake.

Era el colmo. Desgraciado Stefan. Pero me iba a escuchar.

-¿Todo bien? – pregunte a Nico quien asintió ya más calmado, ojala y yo tuviera esa calma, mas no veía la hora de tener a Stefan de frente y gritarle lo que se merecía – tranquilo, y ni se te ocurra pensar que no tienes derechos en casa, tienes los mismos que todos los que vivimos ahí – excepto el idiota de mi hermano de sangre – ¿está bien?

-Si – contesto sonriendo

-Bien, quédate con Blake y pórtense bien, Elena vendrá por ustedes mas tarde.

Salí que echaba humo de casa de Jenna, marque al celular de Elena, quería saber donde estaba, eso de no avisarme a donde iba no me gustaba y no era porque desconfiaba de ella, sino por las cosas que pueden suceder en la calle, un accidente o cualquier otra cosa ¿exagerado? Si, lo sé, pero solo quería que ella estuviera bien. Mi llamada cayó directamente a la contestadora. ¿Dónde estás Elena?

La alta velocidad a la que iba en la autopista me hacía pensar que en cualquier momento rompería la barrera del sonido, tuve suerte que no me detuviera la policía. Solo quería llegar lo más pronto posible a la casa y enfrentar a Stefan ¿Qué se había creído? Todo este tiempo estuvo viéndonos la cara de idiotas. Sacudí la cabeza, no debía desconcentrarme mientras conducía como loco por la autopista, reduje la velocidad en el desvió que daba a la calle que me llevaría a mi casa.

Vi el auto de Elena estacionado frente a la casa, sentí alivio al saber que estaba ahí, le diría que se fuera a casa de Jenna con los chicos mientras yo arreglaba unos asuntos con Stefan. No quería meterla en medio del problema.

En cuanto metí la llave en el cerrojo de la puerta escuche ruido fuerte dentro la casa. Me apresure a entrar y escuche claramente a Elena gritar. Los gritos provenían de la habitación de Stefan.

-¡Elena! – Corrí desesperado por el pasillo - ¡No! – escuche el agudo grito de nuevo

Entre como loco a la habitación esperando lo peor y me encontré con Stefan encima de Elena

-¡Suéltala! - sin detenerme a apreciar los asquerosos detalles lo tome con todas mis fuerzas de los brazos y lo estrelle contra el closet. Soltó un quejido de dolor al caer al piso, me apresure a tomar a Elena. Estaba nerviosa y los labios le temblaban al intentar hablar.

-Está todo bien - examine cada detalle de su cuerpo para cerciorarme de que no le había hecho daño – Ya estoy aquí – la abrace y luego me quite la chaqueta para cubrirla ya que su camisa estaba hecha trizas.

-Hablábamos y de repente se volvió loco…

-Ya, tranquila – le tome el rostro con las manos, mis dedos pulgares limpiaban las lagrimas que empezaban a correr por sus mejillas - ahora quiero que salgas de aquí, ve a casa de Jenna y espérame allá.

Stefan comenzaba a ponerse en pie.

-Pero… - replico ella, pero quería que se fuera mientras molía a golpes a mi hermano.

-¡Ahora! – tuve que levantar la voz, conocía a Elena, era muy terca, pero esta vez asintió y salió de la casa.

Me gire hacia mi hermano y sin aviso alguno le di un puñetazo en la cara.

-¡Eres un maldito infeliz! ¡¿Cómo te atreves a tocarla?! – De nuevo mi puño se estampo en su rostro, me sentí llevado por un deseo enorme de deshacerlo a golpes - Primero nos engañas con tu “supuesta” invalidez, robas mi dinero ¿y ahora abusas de mi novia?

Stefan se limpio la sangre que brotaba de su nariz con una sonrisa burlona en su cara. Eso basto para irme de nuevo contra él. Lo aprisione contra la pared tomándole del cuello, sentía tanta rabia que no me importaba si podía respirar o no. Me pego con su cabeza en mi frente y luego golpeo mi estomago, eso hizo que lo soltara, y pensar que recién por la mañana creí que estaba postrado en una silla, me parecía mentira que pudiera defenderse de esa manera. Me incline hacia abajo con las manos en mi abdomen tosiendo a causa del golpe. Recibí un nuevo golpe en mi cara.

- Fue tan fácil hacer el papel del “invalido Salvatore” funciono por un tiempo ¿sabes?

-Eres un desgraciado – dije con esfuerzo – desde que regresaste te di todo lo que estuvo a mi alcance…te tendí mi mano y así es como me pagas ¡Pedazo de mierda!

-Claro, siempre tan caritativo, y no me sorprendió para nada, me canse de ser el segundo Damon, siempre lo mejor es para ti.

-¿Lo hiciste por envidia? ¿Eso es todo? – Me burle – Me tienes envidia – comencé a reírme aun y cuando hacerlo me causaba dolor físico – eso me da mucha pena, si querías hacerte notar lo hiciste pero solo para que sienta lastima por ti, bien hecho hermano.

Vi como apretaba la mandíbula de la ira que habían causado mis palabras y se paso las manos por su pelo, después su expresión cambio, era como si se hubiera acordado de algo.

-Ahora que lo mencionas, si, lo hice bien – se puso frente a mí con los brazos cruzados, su mirada era de alguien que había perdido el juicio, tenía las pupilas dilatadas, era un Stefan que jamás imagine ver - ¿Recuerdas la noche del accidente de Elena? – comenzó a reírse ¿Cómo podía eso causarle gracia mientras yo sentía dolor al recordarlo? - Todo el asunto de que Rose se había acostado contigo, seguro lo recuerdas – parecía estar disfrutando la situación.

Me erguí para estar a su altura

-¿A dónde quieres llegar? – apreté la mandíbula y mis puños también, listo para lo que viniera. En ese momento podía esperar cualquier cosa de Stefan.

-Después de todo Rose si se acostó con un Salvatore – se rio a carcajadas – fui yo quien se metió en TU cama con ella…uh y fue tan rico.

No pensé en nada mas, mi mente se bloqueo aun y cuando en algún momento llegue a pensar en que Stefan tenía algo que ver, pero enterarme de su propia boca que él había provocado todo me encolerizo.

-¡Eres un maldito hijo de puta! – Me fui contra él cayendo los dos sobre el piso - ¡Fuiste tú! – De nuevo comencé a golpearlo - ¡Por tu culpa Elena perdió el bebe! – cada vez que hablaba un golpe venia después - ¡Por tu culpa todos me vieron como un desgraciado! - ¡Tenia a mi enemigo en mi propia casa, debería matarte! – los nudillos de mis manos comenzaron a dolerme, pero no tanto como la traición de mi propia sangre.

-¡Hazlo, mátame! ¡Acaba conmigo de una maldita vez! ¡Acaba con mi miseria ya! ¡¿O eres tan cobarde para hacerlo?!

Mi brazo se alzo nuevamente para asestarle un último golpe, tenía ganas de acabar con él por ser el responsable de causar una desgracia mas en mi vida y en la de Elena, para mí la persona con el rostro lleno de sangre que estaba debajo de mi ya no era mi hermano.

-¡Damon basta! – sostuve mi brazo en el aire, mi respiración era agitada, llegue a un punto en que sentí que el aire me faltaba.

Una mano tomo de mi brazo y me aparto del cuerpo de Stefan.

Caí a un lado doblando las rodillas para apoyar mis brazos.

-¿Qué haces aquí Alaric? – no podía quitar la vista de Stefan, quien yacía adolorido en el piso

-Evitando una tragedia, eso hago – Alaric miraba a Stefan y luego me miraba a mí - Damon hay que llevarlo al hospital.

Elena apareció en el umbral de la puerta, me puse de pie en cuanto la vi.

-No te fuiste – dije a modo de regaño – eres muy testaruda Elena – sus dedos examinaron mi cara, haciendo que me estremeciera al sentir el contacto tanto en mis pómulos como en mis labios partidos – y llamaste a Alaric claro.

-Tienes que ir al hospital – bajo la mirada a Stefan - ambos deben hacerlo.

Tome su mano y la bese, luego entrelace mis dedos entre los de ella.

-¿Estás bien? – pregunte

-Lo estoy

-Bien, vámonos de aquí.

-¿No llevaras a Stefan al hospital? – Pregunto Alaric frunciendo el ceño – Necesita que le curen las heridas, le partiste la nariz – Stefan estaba aturdido todavía. Se lo merecía, es más me había quedado corto.

-Stefan esta muerto para mi, haz lo que quieras con él, vámonos Elena.

-Damon no puedes dejarlo así, necesita ayuda

-Estoy seguro que puede vérselas él solo – hice una mueca de disgusto y repugnancia hacia él ,Elena me vio y me cuestiono con su mirada – hablamos en otro lado, quiero salir de aquí.

Ya un poco más calmado después de los eventos de la tarde le conté a Elena lo que Stefan había confesado. Ella no lo lograba asimilar, después de confiar todo ese tiempo en Stefan y verlo como un amigo se sintió profundamente traicionada y herida. Entendió que mi furia no solo era porque Stefan se atrevió a poner sus sucias manos encima y someterla a la fuerza si no que él era la razón de la penosa y triste situación que habíamos vivido hace un año. Nos engaño a todos, claro ¿Quién iba a desconfiar de él viéndolo en una silla de ruedas? 

Alaric se encargo de llevarlo al hospital después que Elena y yo salimos de la casa, le deje más que claro a Alaric que no gastaría ni un centavo en Stefan y menos para que curaran la obra de arte que yo había hecho en su cara. Ni siquiera me tome la molestia de preguntarle que había hecho con él. Lo odiaba.

Un mes después todo transcurrió con normalidad, sentí que me había quitado un peso de encima, siempre tuve la inquietud de lo que realmente había pasado “esa” noche y ahora lo sabía, hasta en la casa se sentía un ambiente diferente, como en esos lugares donde habitan fantasmas y el aire se vuelve denso, eso pasaba en mi casa, aquí cabe el viejo dicho de que hay que temerle más a los vivos que a los muertos.

Recibí una llamada inesperada de mi padre preguntando cómo iba todo por aquí y si Nico se estaba portando bien, de él no tenía queja alguna, era muy buen alumno y sabia comportarse, no podía decir lo mismo del ingrato de Stefan. Le conté a mi padre sin entrar mucho en detalles lo que había pasado, se mostro sorprendido y claro que no aprobaba lo que Stefan había hecho, pero también note preocupación en su voz al preguntarme donde estaba y si sabía algo de él, cosa que no supe contestar porque ni sabía ni me importaba.

Una noche mientras Nico y Blake jugaban en sus habitaciones baje a la cocina, necesitaba beber algo. Mientras me servía un trago sentí la presencia de Elena detrás de mí.

-¿Whiskey eh? ¿Pasa algo? – dijo deslizando sus manos sobre mis hombros mientras yo bebía un sorbo del vaso.

-Es este lugar, no quiero estar aquí

-Podemos salir a comer fuera si quieres…

-No, me refiero a que no quiero seguir viviendo en esta casa – me gire hacia ella quien me miraba atenta – empecé una nueva vida con Blake aquí, ha sido nuestro hogar por más de cuatro años y fue aquí donde me enamore de ti – se sonrojo al escuchar lo último, se miraba tan adorable así que no pude evitar besar sus labios – y es lindo y agradable recordar esos momentos, como cuando Blake rayo las paredes de mi cuarto y de la sala con sus crayolas, sus cumpleaños, las veces que tuve que correr tras ella por toda la casa para darle su medicina – sonreí al visualizar todo en mi cabeza – y la primera vez que estuvimos juntos – junte sus dos manos en las mías y las lleve hacia el borde de mi barbilla – todo eso es un tesoro para mí, pero aquí también ocurrió algo que marco nuestras vidas Elena y el estar en la casa me lo recuerda constantemente y no quiero eso, quiero empezar una nueva vida y la quiero contigo, fuera de esta casa.

- Te amo demasiado Damon, sabes que a donde tú vayas yo iré, voy a donde tú me lo pidas, no importa si es debajo de un puente o en una casa de cartón, lo único que quiero es estar contigo.

-¿A dónde sea? ¿Lo dejarias todo? – la mire fijamente a los ojos, deseoso de ver la reacción que tendrían al escuchar lo que estaba por decirle.

-Lo haria ,iria donde sea con tal de estar contigo – soltó un largo suspiro y luego repitió – donde sea.

-Entonces ven a vivir conmigo a Italia.




trucos blogger

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...