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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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MARQUESINA

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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 13)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el capítulo 13 del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.




CAPITULO 13

ELENA POV

-¿Es en serio Elena? – Preguntaba Bonnie al verme sacar ropa del closet y tirarlas a la cama - ¿Volviste con Damon?

-Lo dices como si fuera un delito, todo está bien ahora ¿Por qué no puedes compartir mi felicidad?

-Elena lo siento, que mala amiga que soy, claro que me gusta que estés feliz, solo que no quiero volver a verte llorar eso es todo

-Tranquila que eso no va a pasar – me senté a su lado – Damon y yo estamos unidos por un lazo muy fuerte y sea lo que sea que venga vamos a superarlo Bonnie

-¿Y qué dicen tus padres de todo esto?

-Les conté como habían sucedido las cosas y mi mama ya sabes que me apoya en todo y respeta mis decisiones y se mostro feliz de que la vida me sonríe nuevamente.

-Por la cara que tienes John no se lo tomo así ¿cierto?

-Mi padre tiene todavía sus reservas respecto a Damon, pero yo creo que esta más avergonzado que otra cosa después de cómo lo trato, se fueron a los golpes en el hospital

-Bueno, todos creímos que era un…

-Shhh – la silencie – no mas Bonnie - no quería que volviera a referirse a Damon de la forma en que lo hacía antes, apretó los labios y me vio con vergüenza.

-¿Lo amas mucho cierto? – dijo suspirando

-Demasiado – conteste de igual manera

-Oh Elena, te ves hasta radiante de alegría

-Lo soy Bonnie, todo está volviendo a su curso – me puse de pie y volví a mi tarea de buscar ropa, sentí su mirada en mi - ¿Qué? – pregunte

-¿Qué exactamente haces?

-Hoy es el cumpleaños de Blake, Damon lo celebrara con una comida en casa de Jenna y Alaric y no tengo que ponerme – lance un vestido al piso molesta porque no era lo que buscaba.

-Pero es solo una comida, no es necesario que vayas de lentejuelas y tacón alto…oh ya entiendo – dijo entrecerrando los ojos – es por Katherine ¿cierto?

¡Elena!

“Bonnie la adivina” pensé, siempre estaba un paso delante de mí.

-No puedo evitarlo – me tire a la cama tapando mi cabeza con una almohada 

– si vieras como se viste, la gracia que tiene al caminar, sus gestos y su manera de hablar estarías igual que yo, me siento como zapato viejo a su lado, Katherine lo tiene todo

-Pero tú tienes a Damon ¿Qué más quieres? – saque mi cabeza de su escondite y vi su cara divertida.


Cierto, tenia al hombre más hermoso de todos, al que podría besar y tocar las veces que quisiera y lo que más feliz me hacía era que me amaba.

Deje a un lado mis inseguridades y me vestí, skinny jeans, una camisa blanca de cuello en V, una chaqueta de piel negra y zapatillas del mismo color fueron mi elección final. Sencilla.

Pase dejando a Bonnie por su casa ya que tenía que trabajar más tarde en el negocio de su padre y luego pase recogiendo el regalo de Blake, estaba más que segura que le iba a encantar pero no tanto de la reacción de Damon, iba a matarme.

Llegue y vi su camioneta negra estacionada detrás del auto de Alaric, vi un Jeep rojo que no pude identificar, supuse que era de Tyler, era el tipo de auto que le iba bien a un grandulón como él.

Mientras daba la vuelta para abrir la puerta trasera de mi auto Damon venia caminando hacia mí con un gorro de papel con figuras de ositos en la cabeza, retorcida tal vez pero lo encontraba sexy así.

-Wow te veo diferente ¿te cortaste el pelo? – dije sin evitar reír

-No empieces, Blake me obligo a ponérmelo y como es su cumpleaños no pude negarme, es mas todos los que están adentro tienen uno así que tú no te salvas.

-No tengo problema en usarlo – me encogí de hombros y le di un suave beso en los labios, el tomo mi cara e intensifico el beso

-Damon – logre decir – hay vecinos, pueden vernos

-Que se jodan – dijo besándome nuevamente, con mucho esfuerzo me separe de él, por mi lo besaría hasta quedar sin boca pero estábamos en la acera de un barrio distinguido y además frente a donde se celebraba un cumpleaños infantil, alguien tenía que guardar la compostura.

-Ok, pero esta noche no te salvas – dijo en tono amenazador y sonriendo de lado, aparte un mechón de pelo de su frente, bese su mejilla y me di la vuelta para abrir la puerta trasera y así poder sacar el regalo de Blake.

-¿Qué traes ahí? – pregunto frunciendo el ceño y viendo hacia dentro del auto, me gire hacia él.

-Primero que todo recuerda que me amas y que te gusta verme feliz - trataba de labrar terreno para lo que podría venir después de que viera el regalo.

-¿Qué es? – Pregunto de nuevo, saque la jaula cuadrada con un lindo schnauzer dentro, levanto una ceja y apretó la mandíbula – dime por favor que lo encontraste perdido en la calle y que vas a llevarlo a una perrera para que encuentren a su dueño

-No, es mi regalo para Blake ¿Esta lindo cierto? Mira esa carita tan hermosa

-Elena no tengo lugar para “eso” en casa – dijo haciendo una mueca - además son muy molestos

-Tú tenías uno

-Pero ese si era un perro de verdad – dijo orgulloso al recordar el husky siberiano que tenía desde la secundaria, que desafortunadamente tuvo que ponerlo a dormir a causa de una enfermedad genética – estos son muppets o algo así

-Vamos Damon, a Blake le encantan los perritos, si la vieras jugar con Max cambiarias de opinión, ahí fue cuando la expresión de su cara cambio, había dado en el blanco.

-¿En serio? – asentí sin quitar la expresión de “por favor, por favor” de mi cara 

– ok, está bien, el perro o lo que sea puede venir a casa

-¡Sí! – Dije victoriosa – Blake se va poner feliz

-Ya, vamos adentro – me dijo tomándome de la mano

Tal y como Damon había dicho, todos llevaban sombreros de papel en la cabeza, me pareció un bonito gesto de parte de todos. 

Salude a Alaric que conversaba con Tyler, Caroline estaba con Jenna en la cocina así que las salude desde la sala

-Blake, Elena esta aquí – dijo Damon hacia la puerta del jardín de donde Blake venia corriendo haciendo que sus rizos saltaran, Nico venía detrás de ella comiendo una golosina.

-Hola Elena – traía un sombrero de papel en la mano y me incline para que pudiera ponérmelo

-Hola hermosa, Feliz cumpleaños – le dije abrazándola – te traje algo – tome la jaula y la coloque en el piso frente a ella, Blake me miro con ojos asustados

-¿Es para mí? – pregunto con una sonrisa de oreja a oreja



-Sí, es tuyo – saque al cachorro de la jaula para que ella pudiera tocarlo, Blake lo agarro y el cachorro comenzó a lamerle la cara haciendo que ella riera

-Papi ¿Puedo quedármelo? – vi a Damon y note que Alaric y Tyler también esperaban su respuesta pues sabían lo que Damon pensaba de esa clase de perros. Pero Damon se mostraba relajado y mas viendo como la niña reía, el siempre veía porque su hija fuera feliz.

-Claro que puedes quedártelo princesa mía – dijo mientras pasaba su mano en mi cintura.

-¡Sí! – exclamo Blake

-¿Cómo le pondrás Blake? – pregunto Alaric

-Se llamara Bruno – contesto la niña


Después de la comida me pareció extraño no ver a Katherine ni a Stefan, y como si los hubiera invocado aparecieron a la hora de partir el pastel, Katherine como siempre destilando glamour.

-Disculpen la demora – dijo Stefan – pero ya saben, Katherine tardo un mundo en arreglarse – la aludida puso los ojos en blanco y dejo molesta a Stefan en medio de la sala. Desde donde estaba, con Damon y Blake, salude con un gesto a Stefan quien solo fingió una sonrisa y miro hacia otro lado. Estaba molesto conmigo por algo.

Le cantamos el “Feliz Cumpleaños” a Blake y luego comimos pastel.

Damon conversaba muy animadamente con Alaric y con Tyler en el porche, salí de la cocina y me apoye en la pared de la sala para poder verlo, me encantaba ver sus gestos y muecas al hablar, estaba perdida mirándolo cuando…

-¿Sexy cierto? – Katherine apareció con una copa de vino en la mano y se apoyo junto a mí en la pared – es un tipo atractivo.

-Tiene lo suyo – respondí con voz neutral, me intimidaba su cercanía, pensar que Damon y ella pudieron tener algo en Italia me nublaba la mente.

-Es una lástima no haber podido probar ese delicioso ejemplar – dijo llevándose la copa a la boca

“¿Qué?” pensé “¿No tuvieron nada? ¿En serio?” 

Seguramente Katherine vio el signo de interrogación marcado en mi cara y se apresuro a contestar

-Créeme, lo intente – tomo un sorbo mas de vino y continuo – y de todas las formas posibles pero no hubo manera, y todo por tu culpa

-Ni siquiera lo había pensado – dije cruzándome de brazos, lo que hizo que ella soltara una carcajada

-Eres fatal diciendo mentiras Elena, claro que lo pensaste, solo que eres demasiado prudente para decirlo – se dio la vuelta quedando frente a mi – quiero dejarte algo bien claro Elena, y es que no me veas como una amenaza para tu relación con Damon, tengo mis limites y aunque no lo creas hasta me caes bien – me quede boquiabierta – me quedare un tiempo más aquí antes de regresar a Florencia, cualquier cosa que necesites solo dilo

-Gracias Katherine – dije agradecida por sus palabras, me tomo por sorpresa pero a la vez me había quitado un peso en encima

-Ok, suficiente, iré a la cocina a traer más de esto - dijo agitando su copa.


Al final del día recogimos los regalos de Blake y los metimos a la camioneta, sin duda alguna su favorito era Bruno, y me alegraba que lo fuera.

Nos despedimos de todos y nos fuimos a la casa. Damon iba con Stefan y Katherine en la camioneta y yo lo seguía detrás con Blake, Nico y el nuevo inquilino de la casa, Bruno.

Ya en casa cada quien tomo su propio rumbo. Katherine se disculpo y se retiro a dormir.

-¿Dónde duermes tu? – le pregunte a Damon cuando vi que Katherine se encerraba en su habitación.

-Le cedí el cuarto a Kat porque no soporto la idea de dormir ahí, me resulta repulsivo

Recordé la escena que encontré un año atrás y sentí escalofríos.

-Todo está bien ahora – dije tomando su mano

-Lo sé pero es algo que todavía no logro entender – suspiro - ¿Quieres venir a mi nueva habitación? – asentí

-¿Dónde está Stefan? – pregunte

-En su cuarto seguramente, ha estado actuando raro últimamente

-¿Está enfermo?

-Yo que se Elena, te estoy diciendo que está muy raro.

Y tenía razón, la última vez que hable con Stefan fue cuando le conté que Damon y yo estábamos juntos de nuevo y note que la noticia no le había caído en gracia, y en casa de Jenna no me dirigió la palabra.

-Vamos cariño, subamos a la sala de arriba – dijo Damon atrayéndome a su cuerpo – muero por comerte a besos.

Pero nuestros deseos fueron interrumpidos por Blake y su nuevo amigo Bruno.

-Papi, Bruno y yo tenemos hambre – Damon torció los labios miro hacia abajo y vio como Bruno mordía el borde de sus botas negras, yo sabía que se estaba conteniendo las ganas de sacudir el pie y mandar al cachorro a volar y me contuve la risa, se volteo a verme con una ceja levantada y me dijo “Esta me las pagas” y rompí en risas junto a Blake.


Al día siguiente Damon tenía que trabajar y por eso me pidió el favor de pasar por Blake y Nico a la escuela, en la academia me habían dado la oportunidad de enseñar a las niñas de cursos menores de entre seis a diez años y con eso podía pagar las mensualidades por eso convencí a Damon de que no tenía que pagarme por cuidar a Blake y a Nico, como era de esperar acepto a regañadientes. Cuidarlos era un gusto para mí.

Compre algo de comida para almorzar y luego los lleve a casa.

Estaba en la cocina sacando los platos para servirles a los niños cuando silenciosamente apareció Stefan.

-Buenas tardes Elena

-Hey Stefan ¿Cómo estás? – dije buscando tenedores en una gaveta - ¿Tienes hambre? Hay suficiente comida para todos

-No gracias, tal vez más tarde

-Te recomendaría que comieras algo, una vez que Damon regrese no creo que…

-Otra vez Damon – dijo en un todo demasiado irritante para mi gusto

-¿Cuál es tu problema? – Le pregunte – llevas días sin hablarme y justamente desde que te dije que Damon y yo habíamos arreglado todo, pareciera que te molestara

-Sí, y no solo me molesta ¡me enfurece que seas tan estúpida Elena!

Abrí los ojos como platos al escucharlo y la sangre subió a mi cabeza

-¿Qué? ¿Cómo te atreves a hablarme así? No tienes derecho

-Pensé que eras más lista Elena y que sabias distinguir entre lo que estaba bien y estaba mal, Damon no es para ti.

-Lo soy, y sé que esta conversación está muy mal – tome lo que necesitaba de la cocina y salí al comedor dejándolo hablar solo. ¿Quién demonios de creía?

Es cierto que era mi amigo, era el hermano de mi novio pero eso no le daba derecho a decirme esas cosas, además no me parecía que siguiera insistiendo en que Damon no era para mí, siempre era lo mismo.

Le confiaba mis cosas porque vi en el alguien confiable, pero últimamente se estaba pasando de la raya.

Mientras ayudaba a Blake con sus tareas Katherine apareció, todo el día lo había pasado fuera, de compras seguramente, esa mujer no repetía ropa nunca.

-Hey Katherine – aun y cuando habíamos intercambiado algunas palabras y dejado cosas en claro, todavía me intimidaba su elegante presencia.

-Oh que día tan espantoso ¿Puedes creer lo grosero que fue el gerente de una tienda cuando me queje por el pésimo servicio? Estoy en todo mi derecho de quejarme, ustedes los americanos son raros.

Tiro una bolsa al sillón, fue directo a la habitación y luego salió arrastrando una maleta Louis Vuitton y su bolso

-¿Qué haces? – dije mirando sus maleta

-Me regreso a Florencia

-Creí que te quedarías más tiempo – no podía negar que la noticia me gustaba…y mucho.

-No tengo nada que hacer aquí Elena, en primer lugar el hermoso ejemplar Salvatore no tiene vacantes en el área sentimental y menos en la sexual – dijo eso y me enrojecí hasta sentir que me ardía la cara, no me acostumbraba a su manera de decir las cosas – en segundo, es difícil comenzar de cero en un lugar que no es tu ciudad, en Florencia tengo mis contactos, mis clientes, todo es más fácil allá.

-Ya veo ¿Damon sabe que te vas?

-Sí, pase despidiéndome de él y de Alaric por el Light Room, fue bueno pasar unos días aquí.

-Espero vuelvas pronto - le dije mas por educación que otra cosa

-Sí, claro – rio – agarro la bolsa de papel que había dejado en el sillón y me la entrego en las manos – mira te compre algo

-¿Para mí? – pregunte sin poder creerlo ¿Katherine regalándome algo a mi? 

Esto era una señal del apocalipsis.

-Si, creí que podrías necesitarlo algún día

La bolsa decía Victoria’s Secret, por Dios, me había comprado lencería, al abrirla pude ver algo de encaje negro y un tirante color vino al fondo de la bolsa, la cerré de inmediato.

-¿Sexy cierto? Seguro y muere cuando se los modeles – dijo con picardía

-No tenias porque molestarte – dije apenada, mas por lo que vi en la bolsa que por otra cosa.

-Me lo agradecerás después, créeme

-Gracias

-De nada.

Camino hacia afuera donde la esperaba un taxi, Nico y Blake llegaron a despedirse

-Hasta pronto señorita Pierce – dijo Nico con una sonrisa en la cara – que tenga un buen viaje - Katherine se dio vuelta

-Oh basta Nico, se que estas que saltas de felicidad porque me voy, eres igual a Damon

-Para nada señorita Pierce, mis deseos son sinceros 

-Adiós Kat – le dijo Blake para luego abrazarce a sus piernas, Katherine puso cara de ¿Qué? era obvio que no estaba acostumbrada a ese tipo de demostraciones.

-Ok Blake – dijo mientras tocaba su cabeza como apurando el momento – adiós pequeña, cuida a tu papi ¿Ok? – la niña asintió.

-Oye ¿Stefan donde esta? - me dijo murmurando.

-Debe estar encerrado en su habitación – dije molesta al recordar la escenita que armo temprano.

-No confíes en él, mantente al margen con Stefan – se aparto de mi y se acomodo su bolso en el brazo - adiós Elena – dicho eso se subió al taxi dejándome totalmente intrigada.


Esa noche me quede en casa con Damon, estábamos en la sala de arriba, la que se había convertido en su habitación desde hace un tiempo.

Se quito su chaqueta negra la tiro al piso y nos tumbamos en el sofá-cama que había comprado hace unos días, recosté mi espalda sobre su pecho quedando mi cabeza justo debajo de su barbilla, él paso sus brazos a mi alrededor.

-Te extrañe hoy

-Lo siento, debí llamarte y decirte que me quedaría todo el día allá, teníamos una reunión con unos proveedores, la ultima vez Jenna tuvo problemas con uno de ellos entonces decidimos hacer acto de presencia con Alaric para que vieran que ella no está sola.

-¿Y porque no cortan relaciones con ellos?

-Porque sus productos son de muy buena calidad y dan facilidades de pago que otros no dan, pero vamos, no quiero hablar de eso, cuéntame que hiciste hoy sin mi

-Ah, a ver…pase la mañana en la academia después fui por Nico y Blake a la escuela, compre comida y… – recordé la discusión con Stefan, pero no dije nada para no arruinar el momento, ya habría lugar para hablar de eso, no ahora en mi momento feliz – y despedimos a Katherine

-Por fin decidió irse la perra esa – sentí el movimiento en su torso, se estaba riendo

-Creí que eran amigos

-Lo somos, ella es buena a su modo, es arrogante y definitivamente tiene aires de grandeza pero así es ella, fue mi única amiga en Florencia.

-Le gustas ¿lo sabes verdad?

-Lo sé, una de las razones por las que me acerque a ella fue porque me recordaba a ti, físicamente nada más porque si hablamos de personalidad…son como agua y aceite, ella no me intereso, y se dio cuenta que yo solo tenía ojos solo para ti así que dejo de insistir, cuando dije que me regresaba a casa le dije que era más que bienvenida aquí, lo hice pensando en que diría que no pero para mi sorpresa dijo que si y que se venía con nosotros.

-Katherine es…Katherine – dije nada mas, al menos ella había sido sincera al decirme que por más que intento no pudo conquistarlo.

Me acomode en su pecho y pensé en ese tiempo en el que habíamos estado lejos el uno del otro, y se me ocurrió preguntar.

-¿Damon?

-Dime – dijo mientras pasaba sus dedos a lo largo de mi brazo, desde mi hombro hasta terminar en mi mano y luego subía de nuevo.

-¿Has pensado en cómo habría sido todo si ese auto no me hubiera golpeado?

-Todos los días – suspiro y luego tomo mis manos en las suyas posándolas sobre mi vientre - es como si tuviera un rollo de película en mi cabeza y visualizara todo una y otra vez, tu y yo, Blake y Sofía.

-¿Sofía? – pregunte

-Sí, al principio veía un niño pero después era una niña con tu mismo color de ojos su pelo lacio y sus labios rosa

-Para mí era un niño, igualito a ti – sonreí ante la idea y de que el pensara hasta un nombre para el bebe, ladee mi cabeza para sentir el olor de su cuello 

– todo sería diferente – una lagrima comenzó a recorrer mi cara, Damon se dio cuenta y beso mi cabeza al tiempo que acariciaba mi barbilla.

-Estamos juntos amor, piensa que tenemos un largo camino por delante, si aun lo quieres claro – dijo tratando de animarme y lo logro, gire mi cuerpo y me acomode posando mi cabeza en el hueco de su cuello.

-Te amo tanto

-Y yo a ti preciosa.


Ese viernes me levante muy temprano para ir a la academia, antes de irme pase frente a la habitación de Stefan y estaba cerrada raro porque a esa hora el ya ha salido de ahí ¿Hasta cuándo seguiría con eso? Parecía un niño, ni siquiera Nico se comportaba de esa manera.

Acerque mi oído a la puerta y escuche su voz, parecía hablar por teléfono con alguien ¿Tan temprano? Me acerque un poco mas y logre escuchar que decía “¿Desde cuándo decides por ti misma?” “No, no quiero que vengas, no es seguro ahora” “! Dije que no!” 

-¿Qué haces? – dijo Damon haciendo que me estremeciera

-Dios mío Damon, me asustaste

-Repito la pregunta ¿Qué haces? – dijo levantando una ceja

-Stefan no ha salido de su cuarto desde ayer y me preocupe, es todo

-Mi hermano el ermitaño – dijo con burla – déjalo ya se le pasara.

Camine con él hasta la sala, todavía pensando en lo que había escuchado ¿Con quien hablaba Stefan? ¿No es seguro? ¿Qué no era seguro?

-Elena – me gire a verle – repite lo que te dije

-¿Sobre qué? – me perdí y no había puesto atención a lo que me decía

-¿Qué es lo que te pasa? – dijo cruzando los brazos

-Nada, este…voy tarde – recogí mis cosas y le di un beso antes de irme – te amo.

Después de la academia pase dejando a los niños a la casa de Jenna, tendrían una tarde de piscina junto a los sobrinos de Alaric, eso me daba tiempo para ir a casa y hablar con Stefan. Toda la mañana me la había pasado pensando en lo que pasaba con él, quizás tenía problemas necesitaba ayuda y le daba vergüenza pedirla, y de ahí su comportamiento.

Llegue y cuando entre a la casa escuche algo que caia al piso, el sonido provenía de las habitaciones.

-¿Stefan? – Pregunte a medida que avanzaba por el pasillo - ¿Estás bien? Lo encontré sentado en el borde de la cama, su respiración era agitada y su mirada me penetro hasta los huesos, no parecía el Stefan que conocía.

Me extraño ver su silla al otro lado de la habitación ya que siempre estaba junto a su cama para hacer más fácil pasarse a ella, vi la lámpara de la mesa de noche en el suelo, se había quebrado y estaba rodeada de un charco de agua ya que el vaso que solía dejar por las noches también había caído al piso.

-Stefan… ¿Qué paso? – sentí un leve escalofrió recorrer mi espalda al preguntar, el no bajo la mirada – ok, mira Stefan vine para que hablemos

-¿De qué? – pregunto con voz grave

-Estos días has actuado muy extraño y eso me preocupa, tú no eres así, sabes que puedes confiar en mí, cuéntame lo que te pasa

-¿Quieres saber qué me pasa? ¿En serio Elena? – Asentí - tráeme mi silla por favor

-Seguro – camine hacia la ventana dándole la espalda y me tomo unos segundos quitar los seguros de las ruedas, suficientes para sentir una presencia detrás de mí, me gire y lo vi de pie frente a mi.

-Dios mío Stefan estas…estas de pie ¿Cómo…? – me quede sin palabras, no lo esperaba en absoluto, era un poco más alto que Damon, tal vez su contextura delgada lograba ese efecto o quizás…no sé, hasta ayer el seguía postrado en la silla y ahora…estaba confundida.

-Pareces sorprendida Elena, lo entiendo, es la reacción que esperaba – dio unos pasos hacia atrás para demostrarme que caminaba perfectamente y de nuevo se acerco a mi - ¿No estás contenta?

-¿Desde cuándo puedes hacerlo y porque…?

-Basta de preguntas – dijo alzando la voz – las preguntas me marean, quieres saber lo que me pasa y te lo diré, simplemente me harte de que me ignores

-¿A qué viene eso ahora? si yo no hago más que preocuparme por ti y de atender tus necesidades lo mas que pueda ¿En qué momento te ignore Stefan? si pasamos el ultimo año hablando por teléfono y viéndonos cada vez que podíamos, explícamelo porque no entiendo nada.

-Claro, me usaste como paño de lágrimas por la ausencia de mi hermano, Elena nunca me viste como quería que lo hicieras ¿Por qué?

-¿Desde cuándo puedes caminar Stefan? – dije molesta, no podía creer ocultara algo así

-Y sigues con las preguntas - negó con la cabeza y se alejo un poco, agradecí eso ya que su extrema cercanía me incomodaba – puedo caminar desde hace un tiempo – se encogió de hombros, como si eso no tuviera la menor importancia – tiempo que no sirvió de nada, porque al final siempre fue Damon quien salió ganando.

-No puedo creer que hayas ocultado esto después de todo lo que él ha hecho por ti

-¡Y volvemos a Damon! ¿Por qué todo gira en torno a el? – volvió a acercarse peligrosamente a mí, era incomodo.

-No se trata de él, se trata de que tú has mentido todo este tiempo, has abusado de nuestra confianza, eso te convierte en un mentiroso – camine hacia la puerta dispuesta a salir de la casa pero él se adelanto y me tomo del brazo evitando que cruzara la puerta.

-¡No te irás!

-Stefan suéltame por favor – dije en tono molesto – no quiero estar aquí.

-No te dejare ir – me agarro de las manos llevándolas hacia atrás, no podía soltarme, era muy fuerte – su aliento golpeaba mi cara, tenía la mirada perdida y las pupilas dilatadas ¿Sería posible que estuviera drogado?

-Stefan suéltame, hablemos – intente ser conciliadora tal vez así salía de esa situación

-No trates de engañarme Elena, se lo que tratas de hacer – me apretó con más fuerza de las manos

-Me estas lastimando – dije en un gemido.

-¿Sabes qué? no tengo ganas de hablar

Me tiro a su cama de forma violenta haciendo que pegara en la cabecera, intente incorporarme pero no pude, el golpe me había dejado mareada e incapaz de reaccionar, sentí su cuerpo sobre el mío, me tomo las manos aprisionándolas contra la cama, tampoco podía mover mis piernas.

-Oh no, no te irás sin antes demostrarte lo que soy capaz de hacerte – paso su boca por mi cuello – soy mejor que Damon

Comencé a moverme para evitar sus besos pero me fue imposible, su cuerpo tenia atrapado el mío.

-Te deseo Elena, todo este tiempo he deseado tocarte de esta manera – decía mientras metía su mano debajo de mi blusa – ¿Esto te gusta verdad? Veras que soy mejor que él.

En un descuido en el que quito su mano de la mía le pegue en la cara haciendo que la piedra de mi anillo raspara su piel.

-¡Ah! – Gimió – ¡Estúpida! - se hizo a un lado y me escurrí de la cama tropezándome en mis propios pies “no es hora de torpezas Elena, tienes que salir de aquí” pensé, gatee hasta la salida pero sentí que halaron de mi pie, grite, Stefan me arrastro de nuevo hacia la cama.

-¡Déjame ir! – Grite – me sentí impotente, Stefan estaba como loco, totalmente fuera de control, bruscamente se sentó sobre mi – ¡No hagas esto! 

- ¡No! – grite cuando desgarro mi blusa, no podía salir de esa, me sentí perdida.

Entre los gruñidos de Stefan y los latidos de mi corazón a punto de salirse de mi pecho a causa del pánico logre decir “Por favor” un por favor que solo yo pude escuchar, cerré los ojos muerta de miedo por lo que venía.

-¡Suéltala!

Esa voz, abrí los ojos y lo único que vi fue a Stefan estrellarse de frente contra el closet




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