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Hola, Bienvenid@s a "El Rincón Encantado de Anabella".
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sábado, 27 de octubre de 2012

"Quédate Conmigo" (capítulo 11)

Hola a tod@s!!, aquí os dejo el capítulo 11 del Fic de *Nina Nina*.


Espero que esteis disfrutando de la historia!.




CAPITULO 11

DAMON POV

Lo que paso en la fiesta de Alaric no estaba entre mis planes, me había prometido a mi mismo desde que llegue de Italia que mantendría la distancia con Elena, pero ¿A quién engañaba? Si desde que la vi esa noche en el Dark Room tuve que contenerme para no abalanzarme sobre ella.

Era como la recordaba, su larga cabellera y su usual vestimenta sus jeans y zapatillas. Sencilla y tierna como ninguna. Era mi Elena.

Esa noche en casa de Alaric reafirme cuanto la había extrañado, y escucharla decir que me amaba tuvo un efecto maravilloso y tranquilizador en mi después de haberme torturado y convencido por largo tiempo que no.

“Nunca debí dejarte ir” fueron sus palabras antes que intentara cruzar la puerta “Tenía que irme” pensé

Tenía tantas cosas que decirle pero por cobarde no lo hice, me bloquee totalmente.

-¿Me estas prestando atención? – Dijo Katherine en tono molesto – ¿O he estado hablando con la pared? – me espabile y deje a un lado el libro que se suponía estaba leyendo

-Ah disculpa ¿decías?

-Te pregunte ¿Cuál de estos dos vestidos me queda mejor? – me mostro los vestidos pero ¿yo que sabía de eso? Para mi eran iguales, pero Katherine era tan metida a rollos que escogí cualquiera

-El rojo esta bien – le dije sin ganas

-¿Seguro? ¿No te parece que me veo mejor con el azul?

-Me da igual Katherine – me pare del sillón y me metí al baño a lavarme la cara, ella me siguió hasta allí.

-¿De malas otra vez? Te advierto que conmigo eso no va

-Contigo nunca se queda bien con nada, eres una perra muy bien hecha

-¿Perdón? – se cruzo de brazos observándome por el espejo

-No sé porque te asombras, te quejas de todo el tiempo, siempre argumentas por todo, crees tener la razón siempre y eso es realmente molesto – me seque las manos con una toalla mientras ella me miraba con ojos fieros

-Eso no es cierto – me contesto

-Como quieras – le dije saliendo de la habitación

-¡Damon Salvatore vuelve aquí! – me dijo alzando la voz, Blake miraba la televisión con Nico en la sala y se miraron entre sí asustados al escuchar el alarido de Katherine

-Tranquilos, Kat y yo solo jugamos un poco – bese la frente de Blake y pase una mano por la cabeza de Nico – tengo algo que hacer ahora, Stefan está en su cuarto y Katherine esta en el de ella, cualquier cosa me llaman al celular ¿ok? Nico quedas a cargo – Nico asintió y siguió viendo la tv

Estaba ansioso por llegar a mi destino, aunque no había sido invitado la sola idea de presenciar un evento de tal desborde artístico me motivaba y más si la protagonista de ello era la mujer que amaba.

En mis rondas por el Dark Room había escuchado a Caroline quejarse con Tyler por no poder ir a la presentación de Elena por tener que quedarse trabajando, así que pregunte a Tyler y este me lo conto todo.

Y ahí estaba yo, entrando al auditorio principal esperando que todo comenzara, me quede en la parte de atrás para así evitar ser visto por John e Isobel, incluso de Jenna que estaba junto a Jeremy en primera fila.

Me senté a la orilla de la fila de asientos para poder salir más rápido al terminar la función, me sorprendí de quien paso a saludarme.

-¿Viene a ver los resultados de su inversión señor Salvatore? – voltee y vi a la Sra. Fell de pie a lado mío, pensé que estaba vetado desde la última vez que habíamos intercambiado palabras.

-¿Qué le puedo decir? – me encogí de hombros – me gusta el arte

-Tengo que reconocerle que su protegida se ha convertido en una de mis favoritas, me atrevo a decir que es una de las mejores bailarinas de esta academia, debe de sentirse orgulloso

-Esa bailarina – le dije – es la mujer que amo.

Me sonrió y muy amablemente se despido de mi con un simple “Disfrute la función señor Salvatore”

Claro que lo disfrute, verla adueñarse del escenario con sus agiles y delicados movimientos hicieron que me hinchara de orgullo, se veía hermosa con su traje blanco y su pelo recogido. Sufrí al ver como su coprotagonista le ponía las manos encima en cada salto o cuando acariciaba su cuerpo mientras bailaban “Quita tus sucias manos de ella idiota” fue lo que pensé, ella es mia.

Después de aplaudir como un loco al terminar la presentación me escabullí hacia la salida antes de que todos comenzaran a salir.

Me fui directo hacia el bar, tenía algunas cosas pendientes que hacer allá.
Cuando llegue Alaric estaba en la oficina.

-¿Qué haces aquí? - me pregunto acomodándose hacia atrás en la silla – el turno de hoy es mío, deberías estar en casa

-¿Cuál es el problema que este aquí? Es mi bar también, puedo venir cuando quiera – me senté en la esquina del escritorio

-¿Dónde está Katherine?

-En casa con Stefan y los chicos – le conteste tranquilamente

-No puedo creer que la hayas dejado en casa – dijo con burla – ella es tan…

-¿Manipuladora? ¿Una perra? Si, se lo deje claro antes de salir de casa

Alaric se fue hasta atrás de la risa, quise reír también pero me limite a hacer una mueca

-No puedo creer que lo hayas hecho

-Créelo, alguien tiene que ponerla en su lugar más seguido – poco a poco dejo de reírse y se puso en plan más serio

-¿Me vas a decir porque la trajiste contigo?

-Ya te lo dije, negocios

-¿Sabes lo que creo? – Dijo apoyando sus brazos sobre el escritorio – nadie ha pasado desapercibido el parecido de Elena con Katherine ¿Estás seguro que no son hermanas?

-No son hermanas, esto es ridículo ¿A qué quieres llegar con esto?

-Mi teoría es esta, estando allá conociste a Katherine y enseguida notaste el parecido, ella te recordó a Elena y te preguntaste si podrías lidiar con ello, la trajiste contigo para comprobar el efecto que eso tendría en Elena, lo cual se fue devastador – trague saliva al escuchar eso, no era mi intencion – y para probarte a ti mismo que no sentías nada por ella pero es más que obvio que aun lo haces.

-¿Quién eres? ¿Oprah? – le dije con burla

-Ríete, sabes que tengo la razón – y la tenia, Alaric me conocía muy bien de eso no cabía duda.

-Ok suficiente terapia por hoy, dame los papeles que tengo que firmar para la compra de insumos.

Revise y firme los papeles y algunos cheques de los empleados del Light 
Room que estaban pendientes, eso me tomo algo de tiempo y luego pase al bar a tomar algo para relajarme.

Llame a casa para preguntar cómo iba todo

-Hey Stefan ¿Qué tal todo por allá? ¿La fiera ya se calmo?

-Si te refieres a Katherine esta con Blake en su cuarto, la noto algo inquieta ¿Por qué no la llevaste contigo?

-No es de tu incumbencia – le conteste, Stefan a veces preguntaba demasiado 

- ok Stefan cumple con tu tarea de tío y de hermano mayor, yo me quedare un rato mas aquí.

Antes que pudiera replicar termine la llamada. Los chicos estaban en buenas manos, Stefan nunca me había fallado en eso. Era cierto, aun en su estado se había portado a la altura y demostrado que la familia era muy importante para él.

Cuando salía del bar vi entrar al Light Room a Elena acompañada de su familia, seguramente querían celebrar el debut de Elena y el éxito de su presentación.

Me quede a un lado de la puerta del bar observando el lugar donde Jenna los había ubicado y espere un momento antes de acercarme a saludar.

Salí del bar y Jeremy fue el primero en notar mi presencia.

-¡Damon! – grito muy animado, que bien me caí ese chico, me acerque así como quien no quiere la cosa hasta llegar a la mesa.

-Buenas noches – salude

-Hey ¿Cómo estas amigo? – dijo Jeremy

-Bien, gracias por preguntar

Los padres de Elena se limitaron a decir “Buenas noches” Isobel parecía apenada, seguramente ya sabía que todo lo que se había dicho de mí el año pasado era una vil mentira. John me sostuvo la mirada por unos segundos y luego giro la cabeza hacia un lado, al parecer el aun no estaba convencido de todo.

Observe a Elena que miraba hacia abajo con las manos sobre su regazo.

-Hola Elena – dije esperando que respondiera mi saludo, levanto la cabeza y me miro incomoda, la entendía, la última vez que estuve con ella me había portado como un cobarde, pero esa noche eso iba a cambiar.

-Hola Damon – respondió con voz firme, no se iba a dejar intimidar por mí ni por nadie, reí internamente al escucharla, la conocía tan bien.

-Bueno los dejo, que pasen una bonita velada – me di la vuelta y me retire dejándolos para que pudieran cenar tranquilos.

Ya en mi camioneta tomando en cuenta la buena relación que Jeremy y yo teníamos le mande un mensaje de texto quien al recibirlo tardo solo unos minutos en salir, se subió al auto con la curiosidad en el rostro.

-¿Qué pasa? – pregunto

-Quiero que me hagas un favor, corrijo, un enorme favor

-Dime

-¿Vienen en autos separados? – pregunte

-Sí, Elena y yo andamos en su auto ya que tenía que estar temprano antes del show así que…

-Perfecto – no lo deje terminar ya que mi duda había sido contestada - lo que quiero que hagas es que lleves a Elena a esta dirección – le entregue un papel donde hacia solo minutos había escrito la dirección de una cabaña a las afueras de la ciudad que recientemente había adquirido para ir los fines de semana, ya habían terminado de remodelarla y solo unos días atrás había sido amueblada, Katherine había ayudado mucho en eso, los muebles y la decoración tenían su sello.

-¿Qué lugar es este?

-Es una de mis propiedades, no es nada peligroso si es lo que te preocupa

-Lo sé, solo preguntaba ¿Quieres arreglar las cosas con Elena?

-Estas preguntando mucho chico – sonreí de lado - ¿Me vas a ayudar sí o no?

-Cuenta con ello – nos dimos unos golpes de mano y luego salió del auto – no te preocupes por mis padres que yo me encargo de todo.


Llegue a la cabaña y le dije al guardia que dejara entrar el auto con la descripción del mini Cooper de Elena. Encendí las luces del porche y entre, tenía que darle merito a Katherine la cabaña había quedado genial, tenía cinco habitaciones, la principal que era la más grande y obviamente mía tenia la mejor vista de todas, con una terraza que daba a un verdoso bosque de pinos donde se podía respirar aire puro, no como el sofocante de la ciudad, esa cabaña había sido una muy buena adquisición.

Me quite la chamarra de piel y me puse cómodo en la sala esperando que Jeremy cumpliera con su misión, estuve tentado de beber un poco de licor pero me abstuve, si quería hablar con Elena tenía que hacerlo sobrio.

Escuche el motor de un auto y el ruido de las llantas al pasar por el camino de grava, me puse de pie y vi por la ventana que eran ellos, a través de la puerta pude escuchar la voz de Elena preguntando a Jeremy que era ese lugar “¿Para qué me traes aquí? Espero que no sea una de tus bromas Jeremy porque si es así te juro que…” – no deje que terminara la frase y abrí la puerta

-¿Damon? – pregunto atónita, la última persona que esperaba encontrar ahí era a mí.

-Ok, mi trabajo aquí termino así que me retiro – dijo Jeremy dando pasos hacia atrás

-¿Jeremy? ¿Qué haces?

-Voy a casa, tranquila que yo me encargo de todo, tu lugar es aquí hoy

Elena miro como su hermano subía al auto y poco a poco desaparecía de nuestra vista.

-Pasa – le dije – hace frio afuera

Cruzo algo dudosa el umbral de la puerta dejándome respirar su perfume a su paso.

La vi recorrer con la mirada el interior de la cabaña, deteniéndose en los detalles de las paredes.

-La compre pensando en Blake, los fines de semana en la ciudad a veces son tediosos y necesitamos un respiro de todo, aparte de que le encanta la naturaleza y de las actividades al aire libre cosas que en casa no puede hacer.

- Esta muy bonita, es bastante acogedora, tiene un toque femenino – dijo mirando la alfombra y los muebles, pero no venia al caso en ese momento decir quien se había encargado de eso

-Ven, te mostrare el resto

Le mostré la cocina, el cuarto de la televisión y donde estaba la chimenea, las habitaciones extras y por ultimo deje la habitación principal.

-Este es mi cuarto – dije abriendo la puerta y dándole paso para que entrara, camino hacia la puerta que daba a la terraza y se quedo quieta dándome la espalda.

-¿Por qué hiciste que Jeremy me trajera hasta aquí? – pregunto sin voltear, me acerque despacio hacia ella y la tome del brazo haciendo que se girara hacia mí.

-Tenía que verte, esa noche en casa de Alaric no pude decirte muchas cosas que necesitas saber

-Creí que todo estaba dicho – dijo bajando la mirada - no juegues conmigo Damon

-En ningún momento – tome su mentón en mi mano y la hice mirarme a los ojos – esa noche dijiste algo que esperaba escuchar desde hace mucho y que pensé que mis oídos nunca tendrían la dicha de escuchar

-Todo lo que dije es verdad, nada ha cambiado desde entonces, nunca cambio desde que te fuiste, cometí el gran error de desconfiar de ti Damon, y créeme que no he podido olvidarlo ojala pudiera enmendar mi error y pudieras perdonarme.

-No hay nada que perdonar – le dije tomando su rostro en mis manos

-No debí dejarte ir – me dijo abrazándome y apoyando su cabeza sobre mí pecho

-Y yo nunca debí haberme ido

-Nunca lo hiciste, te extrañaba tanto que seguías presente en cada cosa que hacía, hacia donde mirara había algo que me recordaba a ti y en parte se sentía bien aun y cuando físicamente no estuvieras aquí.

-Elena – susurre – tienes que saber que te amo, debí decírtelo desde la noche en que te vi, ambos necesitábamos decirlo

-Yo solo quiero estar contigo, no vuelvas a irte por favor, quédate conmigo
 Damon…quédate conmigo – repetía muy cerca de mi boca

Estoy aquí – conteste rindiéndome a su boca.

La bese con ansias, con necesidad y pasión, no podía controlar el deseo que tenia por ella, Elena se dejo llevar por mi excitación, sentía su deseo por mí en sus besos y caricias

-Hazme el amor Damon – susurraba con demasiada sensualidad cada vez que nos separábamos para tomar aire – soy tuya Damon

Solté delicadamente la liga que sostenía su cabello en una cola dejándolo caer sobre su espalda, me fascinaba ver su pelo suelto.

La tome entre mis brazos y la lleve hacia la cama, con urgencia nos despojamos de nuestra ropa y todo aquello que nos impidiera sentirnos al máximo, dibuje los contornos de su cintura con mis manos explorando cada centímetro de su cuerpo y me perdí en la dulzura de sus pechos. Su cuerpo era mi delirio y mi perdición.

Esa noche hicimos el amor como nunca antes, la mezcla de emociones fue tan intensa que nuestros cuerpos colapsaron dándole paso al más dulce de los placeres.

-Eres mía – susurre entre su boca entre abierta para luego hundir mi rostro en su cuello, Elena enredo sus dedos entre mi despeinado pelo, nuestra respiración fue calmándose al pasar los minutos.

-Extrañaba tenerte así – dijo acariciando mi cabeza - ¿Y tú?

-Si todo lo que acabamos de hacer no responde tu pregunta no sé qué decirte 

– dije soltando una risita y dándome vuelta para acomodarla sobre mi pecho

-Eres único Salvatore – me dijo recostando su cabeza en mí y entrelazando sus dedos con los míos – por eso te amo

Bese su cabeza y acaricie su brazo con mi mano libre hasta que nos rendimos al sueño.


Había dormido como hace tiempo no lo hacía, ni la más cómoda cama como en la que dormía en casa de mi padre me había hecho dormir tan bien como esa noche, obviamente porque me faltaba algo, mi Elena.

Al abrir los ojos la mañana siguiente lo primero que vi fue a ella apoyada en el borde de la terraza del cuarto mirando hacia los verdes bosques de pino que habían detrás de la casa, solo vestía mi camisa negra.

Me levante y me enrolle en una sabana y fui hacia ella envolviéndola en la misma en un abrazo. Nuestras manos se encontraron en su abdomen y apoyo su cabeza hacia atrás.

-Esto es hermoso Damon, la naturaleza es perfecta, me quedaría aquí por siempre

-Podemos venir cuando quieras

-No digas eso porque te tomare la palabra – dijo riendo – ahora que tengo unos días libres en la academia podríamos venir y traer a Blake y a Nico

-A propósito de eso, estuviste espectacular anoche en la presentación, estabas perfecta – se giro dentro de la sabana para verme de frente con ojos llenos de sorpresa

-¿Qué? ¿Fuiste a verme?

-No podía perdérmelo, una vez te dije que moría por verte bailar y anoche lo hice, estoy muy orgulloso de ti preciosa.

Sus ojos se llenaron de lágrimas por la emoción, creyó que no había estado con ella en su noche – se abrazo a mí con fuerza

-Siento que voy a despertar y que todo esto es un sueño

-No lo es, estoy aquí

-Quédate conmigo Damon

-Lo hare – conteste sin dudar, no la iba a dejar nunca.


Todo era perfecto, Elena y yo estábamos juntos de nuevo y no estaba dispuesto a que nada ni nadie se entrometiera entre nosotros para arruinar nuestra felicidad.

Todavía habían cabos sueltos y cosas por aclarar pero lo que me quitaba el sueño era lo de Rose, no lo iba a dejar así como así, estaba dispuesto a buscarla hasta debajo de las piedras hasta encontrarla y que de su boca saliera lo que en verdad paso esa noche.

No sé porque pero el nombre de mi hermano se cruzaba por mi cabeza al recordar ese asunto.





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